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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 24 | Junio 1983

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Nicaragua

Río San Juan: un desafío para la revolución

Río San Juan, una de las más empobrecidas, despobladas y aisladas regiones de Nicaragua, se ha convertido desde mayo en escenario de enfrentamientos armados. Con base de Río San Juan, una de las más empobrecidas, despobladas y aisladas regiones de Nicaragua, se ha convertido desde mayo en escenario de enfrentamientos armados. ¿Cuáles son las condiciones política y socioeconómicas en Río San Juan? ¿Qué experiencias de la revolución tienen los nicaragüenses que viven allí

Equipo Envío

¿Cuáles son los objetivos de los grupos contrarrevolucionarios y cómo operan en este peculiar Departamento? ¿Cómo ha respondido la revolución a este desafío y qué proyectos tiene para el futuro? Miembros del Instituto Histórico Centroamericano visitaron Río San Juan en los días finales de mayo en busca de una información de primera mano.

Mapa 1


Una historia de aislamento y explotación

A comienzos de este siglo Río San Juan tenía mayor potencial para su desarrollo económico que cualquiera otra región de Nicaragua. El Presidente Zelaya tuvo importantes proyectos madereros, mineros y banqueros para la zona y planificó la construcción de una carretera que uniera a Río San Juan con el resto del país. Cuando Zelaya fue derrocado, todos estos proyectos se esfumaron. Más aún: toda la región cayó en el olvido. Entre 1920 y 1938 las compañías norteamericanas se adueñan de la zona, talan los bosques y dedican grandes extensiones a la siembra y explotación del banano y del caucho. Cuando los bosques empezaron a desaparecer y las plagas afectaron seriamente las cosechas, las compañías se fueron, sin dejar una sola huella de auténtico desarrollo en la región. Sólo la saquearon.

En los años 50 y 60, los más poderosos grupos económicos de Nicaragua -los Somoza y los Pella- invirtieron en Río San Juan algún capital en el desarrollo ganadero y en la producción de arroz. Mientras a nivel nacional la producción agrícola se subordinaba a un incipiente desarrollo industrial y a las actividades financieras y comerciales, en Río San Juan sólo se invertía capital en las fincas de Somoza y del grupo Pellas. No hubo inversiones destinadas a crear un mínimo mercado que comercializara las cosechas de los campesinos. No había sistema bancario. No se invirtió un centavo en construir carreteras ni ninguna otra infraestructura básica. Los terratenientes no vivían en la región. No tenían, pues, ningún interés en instalar sistemas de agua potable, de electricidad u otros servicios.

Durante la dictadura somocista, Río San Juan fue también una frontera agrícola. Somoza concedía parcelas de tierra en Río San Juan y en Nueva Guinea a los campesinos que estaban siendo desplazados de sus tierras en la Costa Pacífica a causa de la expansión de los algodonales. De esta forma, Somoza neutralizaba las tensiones entre la clase exportadora y los campesinos, limitando así cualquier posibilidad de revueltas populares reivindicativas.

En los años 70 la actividad política sandinista en la zona se concentró en el archipiélago de Solentiname, en donde un grupo de campesinos jóvenes, inspirados en el largo trabajo de concientización que allí realizó el P. Ernesto Cardenal, fueron siendo cada vez más activos en la lucha contra Somoza. Esta juventud de Solentiname intentó extender las ideas sandinistas hacia otras partes de la región, pero sus esfuerzos sufrieron un duro golpe con el incremento de la represión contra la comunidad de Solentiname y posteriormente con su propia integración al Frente Sur del FSLN. El asalto al cuartel San Carlos en octubre de 1977 y la posterior destrucción por la aviación somocista de la comunidad de Solentiname, son la expresión final de lo que llegó a ser este foco aislado de conciencia y práctica revolucionaria. Puede decirse que el FSLN nunca consiguió insurreccionar a los habitantes de Río San Juan ni organizarlos políticamente. En la zona sólo desarrolló una red de apoyo logístico.

Río San Juan es el tercer Departamento en extensión de Nicaragua (7,600 kms²). Su población es tan sólo de 35.000 habitantes, con lo que tiene la densidad más baja de todo el país. El departamento está dividido en 6 municipios. En el momento del triunfo, Río San Juan ostentaba dos récords de subdesarrollo: la más alta tasa de analfabetismo (96%) y el más alto índice de mortalidad infantil en todo el país. Los sistemas de agua potable eran escasísimos o no existían y sólo dos de los 6 municipios tenían electricidad.

Las emisoras de radio y la televisión nicaragüenses no tenían señales suficientes para llegar al Departamento. Durante diez meses del año no había ningún camino hábil que comunicara a Río San Juan con el resto del país. Incluso en el interior del Departamento no había ni un sólo kilómetro de camino que pudiera utilizarse durante todo el año. No existían calles pavimentadas en los pueblos ni sistema de alcantarillado ni estaciones de gasolina ni ningún centro de diversión. Sólo había un médico en todo el Departamento y algunos maestros de enseñanza primaria. Ni rastro de centros secundarios.

San Carlos, la capital del Departamento, está construida en la afluencia del río y del Gran Lago Cocibolca -que tiene una extensión de 8000 kms²-. Como todos los puertos, San Carlos es centro de actividades comerciales y sin embargo no existe un mercado en el lugar. "Allí se detuvo el tiempo -nos decía un economista-. San Carlos es Macondo", haciendo referencia al lugar en donde se desarrollan los "Cien años de soledad" de García Márquez.

Los pequeños logros de la revolución

Cuando uno pregunta a cualquier habitante de esta zona qué ha cambiado allí después de la revolución, todos hablan de las carreteras que se están haciendo. Inmediatamente después del triunfo revolucionario, el gobierno construyó 45 kilómetros de carretera capaces de ser transitadas durante todo el año. Por primera vez remotas comunidades campesinas tuvieron una comunicación con los pueblos mayores. La primera consecuencia fue la emigración de muchos campesinos hacia estos pueblos. Y así, al construirse los 17 kilómetros de carretera que unen el poblado de La Azucena con el de Los Chiles, esta comunidad rural pasó de tener tan sólo 3 casas a contar con 1.000 habitantes. El gobierno revolucionario también ha hecho la carretera que une Acoyapa -en el departamento de Chontales- con San Carlos, poniendo fin a un largo período de aislamiento. También hay ahora nuevos barcos que reducen el trayecto entre la ciudad de Granada y la de San Carlos de 18 a 6 horas.

En Río San Juan hay ahora teléfonos, una emisora local de radio y un repetidor de televisión. Tres nuevos municipios tienen ya electricidad. Los servicios de salud se han ampliado, con 11 nuevos puestos médicos y un centro de salud. Hay una buena participación popular en las campañas de salud. El analfabetismo fue reducido del 96% al 32% en la Cruzada de Alfabetización. Los estudiantes, que eran 2.584 en 1976 ascendieron a 6.511 en 1981. Recientemente se ha abierto una escuela agrícola y se han instalado algunos centros de recreo.

El presupuesto destinado a la zona en 1983 incluye mejoras en el transporte, en la construcción de carreteras y en su mantenimiento, en los servicios de agua potable y electricidad, de salud y cultura y en la construcción de un mercado en San Carlos. La población ha participado de alguna forma en la definición de las prioridades para la zona y también toma parte en el actual desarrollo de algunos proyectos. La participación es todavía débil, aunque los representantes zonales del gobierno tienen confianza en que se irá fortaleciendo.

El movimiento cooperativo es el futuro

El 70% de la población de Río San Juan vive en áreas rurales. Comienza ahora a estructurarse y a tener su propio poder a través de la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos) y del movimiento cooperativo. Según Sinforiano Cáceres, director regional de la UNAG, ésta "tuvo rápida acogida entre los campesinos porque entre ellos ya existía el deseo de una organización propia" y porque "ellos han visto las mejoras que les ha traído la revolución con los créditos, la asistencia técnica y los almacenes para sus productos".

A través de la Reforma Agraria, 3.828 has. han sido distribuidas a 6 cooperativas y 56 familias, beneficiando en 1982 a 900 personas aproximadamente. Los campesinos asentados en tierras estatales siguen en ellas y esta decisión ha sido un factor positivo en las relaciones entre los campesinos y el gobierno revolucionario. Horacio Cuadra, Director regional de la Reforma Agraria señala: "nuestra principal actividad en los próximos años será desarrollar un fuerte movimiento cooperativo en estrecha vinculación con los proyectos agrícolas estatales que nos pueden proporcionar tecnología y asistencia técnica".

La presencia estatal en la agricultura de la zona es significativa. En el momento del triunfo, el gobierno revolucionario confiscó las tierras que pertenecían a Somoza -el 40% de la superficie cultivada- y también recibió tierras de otros propietarios de la región. Actualmente el sector estatal abarca el 45% de la tierra trabajada. Los productores con propiedad inferior a 500 manzanas tienen el 48% y los que tienen un área superior a esa cantidad son el 7%.

Los obstáculos son muchos

A pesar de que se han producido significativas mejoras en los últimos cuatro años, los representantes del gobierno y los que conocen la región, dicen que en realidad la revolución no ha hecho mucho en comparación con las urgentes necesidades de este Departamento. Aun cundo a nivel regional los logros de la revolución aunque pequeños son patentes, la experiencia más sentido en muchas comunidades rurales, pobres y remotas, es que todo sigue igual, que nada ha cambiado en estos años.

Los obstáculos para el cambio son muchos. La falta de comunicaciones y de transporte es una limitación a cualquier plan y hace más lenta la implementación de cualquier proyecto. La dispersión de la población dificulta la eficacia de los servicios sociales. No hay personal de la región para cubrir los puestos técnicos y administrativos y tienen que venir de otros Departamentos. Por otro parte, los pequeños logros de la revolución han creado expectativas mucho mayores que las realizaciones que pueden llevarse a cabo. La guerra contrarrevolucionaria limita también los fondos destinados a nuevos planes en la región.

La revolución no ha sido capaz aún de resolver dos de los problemas que más afectan y sensibilizan al campesino: el abastecimiento de los alimentos básicos y la comercialización de las cosechas. En 1983 ha habido una seria escasez de jabón y de aceite y en los primeros meses del año la empresa estatal ENABAS -encargada de la compra y venta de los granos básicos- pagó a muchos campesinos con bonos que ellos debían después cambiar por dinero. Fue una medida necesaria pero impopular.

Después del triunfo revolucionario, el aceite, el jabón y el azúcar llegaron por primera vez en la historia a zonas remotas de Río San Juan. Aunque muchos reconocen este logro, la escasez posterior y los bonos han sido una fuente de descontento. Y mientras la UNAG está organizando a los campesinos para que participen en la solución de estos problemas, la contrarrevolución se aprovecha al máximo de estas deficiencias en el abastecimiento.

Una población sin identidad

¿Qué circunstancias, qué factores afectan hoy las actitudes políticas -o provocan la "apoliticidad"- de parte de los habitantes de Río San Juan?. Xavier Alvarez, coordinador político del FSLN en la región, señala dos factores históricos. Primero, Río San Juan el pueblo no vivió la experiencia de la insurrección, que en otras partes del país fue una experiencia de organización popular muy rica pues transformó al pueblo en protagonista de la revolución y le enfrentó directamente con la brutalidad de la dictadura. Esta carencia hace que ahora la organización de los campesinos en esta zona sea un desafío mucho mayor que el que puede haber en otras regiones. Los núcleos que más pueden ayudar a resolver un desafío de esta naturaleza son los de campesinos que emigraron desde el Pacífico y que habían participado allí en movimientos y luchas reivindicando el derecho a la tierra. Su identificación con la revolución y ahora con las organizaciones revolucionarias pueden dinamizar las organizaciones de masa regionales.

El otro factor a tener en cuenta es el religioso. La religión católica tiene una importante influencia entre los campesinos. (No hay abundancia de sectas protestantes en esta zona, a excepción de Nueva Guinea). Un sociólogo que trabaja en las remotas comunidades de San Miguel, Morrito y el Almendro afirma que la mayoría de la población departamental no tiene auténticas raíces en este espacio geográfico, pues se trata de una región sin identidad propia. Las tradiciones de los campesinos que emigraron a Río San Juan hace años están aún en la tierra que dejaron atrás. En la búsqueda de identidad y de cohesión social, muchos encuentran ésta en la religión. La Iglesia Católica ha sido la primera institución en llegar a la mayoría de las comunidades de la zona.

En esta situación social, el sacerdote está llamado a desempeñar un papel importantísimo como aglutinador social y a ser un hombre con mucho poder entre los campesinos. Las precarias condiciones de vida, en las que se hace vital encontrar una cierta seguridad -aunque ésta sólo venga "de arriba"- y la necesidad del rito como factor social del sacerdote, mediador "sagrado" de todos estos sentimientos. En este contexto, la actitud que asuma el sacerdote ante la revolución será decisiva para la imagen que los campesinos se hagan de ésta.

La campaña militar de ARDE.

En la zona fronteriza de Nicaragua con Costa Rica -unos 300 kilómetros- ubicada en Río San Juan, ARDE (Alianza Revolucionaria Democrática) ha desarrollado desde el mes de mayo una amplia actividad militar, política y de propaganda. En ARDE, grupo contrarrevolucionario constituido en 1982, está integrado el FRS, (Frente Revolucionario Sandino) de Edén Pastora, el MDN (Movimiento Democrático Nicaragüense) de Alfonso Robelo y la fracción de MISURASATA (Mískitos-Sumos-Ramas) que lidera Brooklyn Rivera.

A mediados de abril comenzó el accionar militar en la frontera sur. Desde esa fecha ARDE ha llevado a cabo unas 20 acciones militares: emboscadas contra patrullas militares del ejército sandinista, contra campesinos y periodistas extranjeros y ataques contra puestos fronterizos y comunidades campesinas. Aunque todos esos ataques han traído gran desestabilización y dolor, no representan hasta el momento una ofensiva militar significativa. La actividad militar de ARDE contrasta notablemente con su propaganda, que habla de ciudades tomadas, sustanciales bajas causadas al ejército sandinista y brevísimos plazos para conseguir la "victoria final".

ARDE opera en la zona sur de Nicaragua desde campamentos ubicados en Costa Rica, entre otros en los campamentos de Barra del Colorado (300 hombres), Las Brisas (80-90) etc. A estos efectivos contrarrevolucionarios hay que agregar unos 300 hombres armados instalados en territorio nicaragüense, principalmente en La Azucena. Están divididos en 3 grupos de unos 120. Bosco Centeno, capitán del Ejército Sandinista en la región, explica que "la estrategia de la contrarrevolución en este momento es crear en Nicaragua una base de apoyo logístico y un sistema de mensajeros que les permitan abastecer a estos grupos permitiéndoles así su penetración hasta Nueva Guinea." Según Centeno, la estrategia de ARDE cuenta con que los Estados Unidos derrocarán a los sandinistas. En este momento, ARDE aparece presentándose como una tercera alternativa entre los sandinistas y la guardia somocista del FDN. Su actividad militar está destinada, pues, mas que a derrotar al ejército sandinista a tener una presencia como organización político-militar en el interior de Nicaragua, desde la que podría negociar el poder llegado el caso.

El papel del sacerdote español expulsado

En el mes de abril se hizo evidente que el área de penetración de la contrarrevolución en el sur -La Azucena- se correspondía con el área de acción del sacerdote español Timoteo Marino, que desde 1978 trabajaba en la zona. El 11 de mayo el gobierno de Nicaragua canceló la residencia en el país al P.Marino. En ese momento, los obispos nicaragüenses estaban en el Vaticano en visita al Papa. En declaraciones hechas a la prensa internacional, los obispos afirmaban que las acusaciones contra el P.Merino no tenían base en hechos reales y eran parte de un plan premeditado del gobierno para desarticular el trabajo de la Iglesia en esta zona. A Merino se le responzabiliza básicamente, de reclutar campesinos para ARDE. Algunos campesinos del Valle de la Azucena y otros, refugiados allí y provenientes de comunidades cercanas, afirman que esto es cierto y explican cómo a través de un trabajo sutil y selectivo el P. Merino convenció a varios campesinos para que se integraran a ARDE.

Tras esta apreciación hay ya una interpretación de lo que fue el trabajo del sacerdote en la zona. Este consistió, durante años, en organizar una red de comunidades cristianas en las cuales encontró, naturalmente, una base de poder en la región. Con el tiempo, y debido a su distanciamiento del proceso revolucionario, el P. Merino fue distanciando también a esas comunidades de las revolución y conformándolas como una alternativa a las organizaciones de masas promovidas por la revolución. Francisco Tercero, líder campesino que vivió con Merino durante varios meses, afirma que el sacerdote empezó a expresar sus dudas sobre la revolución ya en 1980. Hasta el momento de su expulsión del país, Merino no dejó de expresar públicamente sus dudas sobre la revolución, a la que criticaba frecuentemente, alimentando entre los campesinos el temor a que la revolución destruyera la fe del pueblo. Es en este sentido que el trabajo pastoral de este sacerdote y su red de comunidades se fueron transformando en una fuerza real contra la revolución, pues se identificaban cada vez más a un nivel ideológico con los planteamientos contrarrevolucionarios.

Juan Bayardez, líder campesino de La Azucena, afirma que Merino dio el cargo pastoral de Delegados de la Palabra a hombres que pertenecieron al partido de Somoza y a su Guardia Nacional. Entre ellos había un ex-guardia recientemente liberado. Cuando ARDE comienza su trabajo contrarrrevolucionario en la región no confronta a la revolución en el terreno político, no ofrece a los campesinos ningún programa socioeconómico alternativo. La "contra" se presenta más bien como la guardiana de la religión de los campesinos, la defensora de la familia, de la tierra y de las tradiciones nacionales, valores todos que -según ellos- la revolución está traicionando. Está claro que el P. Merino había abonado el terreno para recibir este mensaje y había preparado ya una estructura organizativa que no sólo lo recibiera sino que lo tradujera en acción, incluso militar.

En el mes de abril se hizo también evidente que los Delegados de la Palabra formados por Merino, sus más estrechos colaboradores, lideraban bandas contrarrevolucionarias y que la red de comunidades que el sacerdote había desarrollado estaba sirviendo de base social a la contrarrevolución. Esta combate a la revolución a nivel religioso-ideológico más que a nivel político. Es por esto que es capaz de ganarse la simpatía incluso de algunos campesinos que ya estaban organizados en la revolución. Según Francisco Tercero, "es realmente triste escuchar lo que dicen los que están con la contra". Y lo que ellos dicen es que no han tomado las armas por razones políticas sino para defender las religión y para evitar que el comunismo se apodere de Nicaragua.

Sinforiano Cáceres, líder de UNAG, reconoce que hay miembros de UNAG en los campamentos contrarrevolucionarios de Costa Rica "allá llevan aún en sus bolsillos sus carnets de afiliados de la organización campesina, considerándose todavía sus miembros. Esto indica -sigue diciendo Cáceres- el grado de confusión que hay aquí. Para esta zona decir "la UNAG" es decir "la revolución". Si ahora están en contra de la revolución también estarán en contra de la UNAG". La "contra" basa también su influencia en la siembra de temores sobre los planes que la revolución tiene para el futuro. "Les dicen a los campesinos que la revolución intenta ganárselos ahora ofreciéndoles caramelos, pero que después llegará el comunismo y les quitarán todas las tierras y los obligarán a trabajar en los grandes negocios de los nueve comandantes," señala Cáceres.

"La Voz de Sandino": una hábil propaganda.

La emisora radial "La Voz de Sandino" es uno de los principales instrumentos de propaganda de ARDE. La estación radial está instalada en Costa Rica y se capta perfectamente en la zona nicaragüense más cercana a ese país. (Por onda corta se escucha con claridad en Managua). Sus noticias son a menudo difundidas por las emisoras costarricenses. Hay que tener en cuenta que tradicionalmente la población de Río San Juan ha escuchado las emisoras de Costa Rica y no las nacionales, pues no se captaban bien en la región.

"La Voz de Sandino" emplea y hace suya toda la terminología sandinista y dirige su propaganda al ejército de Nicaragua y a todos los grupos que forman las bases sociales de la revolución. "Hermanos y hermanas nicaragüenses, compañeros del EPS, compañeros de las gloriosas milicias, compañeros de la policía sandinista, proletarios, campesinos, maestros, patriotas, estudiantes, juventud nicaragüense..." Así empiezan las emisiones. Suenan después las notas del himno del FSLN ("Luchar, luchar"), que acompañaron la lucha insurreccional contra Somoza.

Los programas radiales incluyen habitualmente declaraciones y entrevistas con Robelo y Pastora, y con soldados de ARDE. También partes militares, mensajes en lengua mískitas, música latinoamericana y nicaragüense de cantantes revolucionarios, himnos sandinistas y consignas, entre las que subrayan la consigna central del FSLN, "Patria libre o morir". La estrategia propagandística de ARDE se dirige fundamentalmente a "personalizar" la guerra contrarrevolucionaria: Edén Pastora lucha contra los "9 traidores". El resto del proyecto sandinista estaría a salvo y ellos se lo apropian. Según este esquema simplista, eliminando al "colectivo de la traición" (dirección del FSLN) y expulsando a los internacionalistas de Nicaragua, estaría rescatada la esencia del sandinismo.

Los temas en que insisten los programas son muy parecidos: La dirección del FSLN ha vendido a Nicaragua al imperialismo soviético, Nicaragua está invadida pro rusos, cubanos y otros internacionalistas, ARDE es la legítima heredera de Sandino en su lucha contra el invasor extranjero, la revolución es atea y amenaza las tradiciones nacionales, Edén Pastora representa los verdaderos valores de la revolución sandinista. La emisora dice hablar en nombre de los 50.000 nicaragüense que murieron en la lucha contra Somoza: "Juntémonos para que los sueños de nuestros 50.000 mártires sean una realidad".

Los partes militares que facilita la radio siempre exageran las victorias de ARDE y presentan el derrumbamiento del gobierno revolucionario como inminente. Un ejemplo: el 17 de mayo la radio informaba que "en los últimos 15 días el enemigo tuvo 298 bajas, 100 producidas por disparos entre ellos mismos. Por nuestra parte tuvimos un total de 37 bajas." Son cifras y situaciones totalmente irreales según puede comprobar cualquiera.

ARDE: Un movimiento lleno de contradicciones.

La contrarrevolución tiene capacidad para penetrar en Río San Juan y para obtener entre la población una mínima base social. Pero después de 6 semanas de actividades militares se hace evidente que ARDE es un movimiento lleno de tantas contradicciones que éstas podrían llegar a autodestruirlo.

Sus acciones militares han entrado rápidamente en conflicto con su retórica revolucionaria. Pastora anunció que su lucha armada por la liberación de Nicaragua se iniciaría con toda su fuerza el 1 de mayo. Ese día ARDE secuestró y degolló a 10 campesinos -promotores de educación de adultos, líderes de la UNAG, Delegados de la Palabra-, emboscó y mató a otros 3 cuando se dirigían a la celebración del Día del Trabajo y emboscó y mató a otros 32 cuando se dirigían a la celebración del Día del Trabajo y emboscó y mató a dos miembros del Ministerio del Interior en Río San Juan. La "guerra de liberación" tan anunciada tuvo así un comienzo muy cuestionable.

Durante la última semana de mayo hubo manifestaciones en San Carlos cuando llegaron a la ciudad los cadáveres de los reservistas muertos en combate con el grupo de Pastora. Los reservistas sandinistas son jóvenes comprometidos, a menudo líderes en sus centros de estudios. Así era Marlon Zelaya, estudiante de arquitectura de 24 años y coordinador político en la Universidad Nacional, caído en la frontera sur. "Pero, ¿cómo dice Pastora que lucha por el pueblo cuando está matando a la gente del pueblo?". Comentarios como éste se oyen cada vez con más frecuencia en San Carlos. Judith Ríos, responsable de la juventud en San Carlos, cree que la situación de guerra hará que la juventud de la zona se interese más en organizarse en el movimiento juvenil sandinista. "Ya está ocurriendo, -dice- los muchachos ven a gente de su edad que es asesinada por la "contra", eso los llena de cólera y quieren hacer algo. Quieren empezar a comprometerse".

Las actividades militares de la "contra" han comenzado también a afectar los logros sociales que trajo la revolución a la zona. Uno de los más significativos ejemplos fue la destrucción por la contrarrevolución del barco "Bremen", donación de los trabajadores de esta ciudad alemana a los campesinos de Solentiname para que transportaran sus productos. Algunos comentan en Río San Juan: "¿cómo creer que Pastora pueda traernos algo bueno si lo que está es destruyendo las pocas cosas buenas que tenemos?". En las áreas más alejadas del Departamento, "la contra" presiona a los campesinos para conseguir su apoyo. Estas presiones y asesinatos de campesinos por las bandas contrarrevolucionarias, está provocando que muchos huyan a las ciudades en busca de protección.

La propaganda de ARDE presenta su lucha como un proceso que tendrá un fácil desarrollo y resultados inmediatos. La realidad es que después de seis semanas de ataques contrarrevolucionarias los campesinos sólo han visto muertes y la perspectiva de muchos meses de guerra. La falsedad de las informaciones de guerra de ARDE es fácilmente comprobable por los mismos habitantes de la zona. Por ejemplo, en La Azucena, la población oía tranquilamente a Pastora declarar por la TV de Costa Rica que sus tropas habían tomado su poblado, en el que todo estaba en calma. Naturalmente, el pueblo de La Azucena tiene ahora una razón más para desconfiar de Pastora.

La respuesta sandinista al desafío

La revolución está respondiendo a la situación creada en la zona por ARDE acelerando los planes de desarrollo regional e intensificando el trabajo de concientización política en la zona. Según Xavier Alvarez, coordinador político regional, el número de sandinistas se ha incrementado en el último año en un 500%. La cifra real -no la porcentual- es pequeña, dada la despoblación de la región, pero es significativa porque en Río San Juan los números son mucho más de lo que ellos indican.

El FSLN trata de organizar a la población a través de programas radiales, visitas a las comunidades, cooperativas y fincas. Las organizaciones revolucionarias están extendiendo su trabajo. La UNAG ha lanzado un llamado a los campesinos que se han ido a los campamentos contrarrevolucionarios para que se reintegren a sus comunidades, recordándoles la generosidad de la revolución. Algunos han vuelto ya. El gobierno de Nicaragua dejó en libertad a 10 de los 70 contrarrevolucionarios que se entregaron al ejército sandinista cuando su campamento fue descubierto. El Capitán Bosco Centeno afirma que muchos más serán liberados.

Cuando se inicia el proceso revolucionario, la dispersión de la población fue uno de los mayores obstáculos para el desarrollo económico y para la cobertura de las necesidades populares. Según Horacio Cuadra, el Instituto para la Reforma Agraria señaló tres zonas de muy buenas tierras para el desarrollo de cooperativas. En ellas se pretende ubicar a los campesinos de las zonas más aisladas para que formen cooperativas, reciben tierras y asistencia técnica y se aprovechen de los beneficios de los centros de servicios que allí se pueden crear. Se están construyendo carreteras hacia estas zonas, las tierras estatales se están transformando en cooperativas y se están facilitando créditos y otros incentivos a los pequeños productores.

Como la actividad contrarrevolucionaria ha forzado a muchos campesinos a trasladarse de lugar, el gobierno proyecta canalizar estas migraciones hacia estas zonas aptas para cooperativas. Se hace así coincidir la respuesta a una situación de emergencia con proyectos de desarrollo a más largo plazo. Los campesinos reubicados podrán sentir por propia experiencia los beneficios de la revolución y también podrán organizar mejor su defensa.

El marco de este desafío

La situación socioeconómica y política que caracteriza al Departamento de Río San Juan ejemplifica claramente que el reto más global que hoy se le presenta a la revolución. Es evidente que el proyecto revolucionario tiene como objetivo favorecer a la mayoría con planes realistas que permitan poco a poco que Nicaragua supere su situación de subdesarrollo. Pero esto significa un esfuerzo gigantesco. Hay tierra para repartir pero muchas veces faltan suficientes técnicos que hagan producir eficazmente a las cooperativas campesinas. El problema se agudiza porque los escasos recursos humanos con que se cuenta, se encuentran muchas veces -por las carencias de comunicación- con la imposibilidad de llegar a las regiones más marginales donde las expectativas hacia la revolución son inmensas. La contrarrevolución, conociendo todas estas debilidades estructurales e históricas, intenta sacar partido aprovechándolas políticamente.

En las zonas fronterizas del país, donde la contrarrevolución tiene ahora sus tres frentes de guerra, estas problemáticas son una dura realidad que se agudiza a la par que aumentan las agresiones militares. Por otra parte, el deterioro económico que provoca la guerra contribuye a retrasar más -por falta de recursos- el que la revolución llegue con logros concretos a estas zonas.

La confusión, la falta de politización y la creciente dificultad del proceso en implementar su proyecto transformador en estas zonas más empobrecidas, combinada con una táctica de terror, ha ido creando una cierta base social en la acción contrarrevolucionaria. Esta no se nutre de individuos que asumen una opción política sino de los que no tienen mucho marco de referencia para evaluar su propia situación dentro de un proceso más amplio. Esta ambigua base social facilita, sin embargo, a la Administración norteamericana vender al mundo el argumento de una guerra civil en Nicaragua.

En la frontera norte actúa la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN). En la sur, el protagonismo recae en ARDE. Aunque los dos pretenden desestabilizar y en último, derrocar al gobierno sandinista ya sea con su operatividad militar o provocando una intervención más directa de los Estados Unidos, no tienen la misma imagen.

ARDE ha buscado hasta ahora, distanciarse -para guardar su imagen interna e internacional- tanto de la ex-guardia nacional (que forma el grueso de la FDN) como de la Administración Reagan. Su ataque a la revolución es por esto mucho más hábil y eficaz. ARDE ha cuidado de mantener su oposición a la revolución utilizando los mismos esquemas revolucionarios del sandinismo. Este ropaje propagandístico, le abre más posibilidades para lograr apoyo diplomático, por ejemplo en algún sector de la social democracia europea. La figura de Edén Pastora es decisiva para conseguir esta pretendida imagen de "pureza revolucionaria". Pastora ha sido, internacionalmente, un símbolo de la revolución nicaragüense a partir de la toma del Palacio Nacional. A nivel interno, aunque bastante popular, fue sólo uno más de los dirigentes sin haber alcanzado nunca los lugares de más responsabilidades en el FSLN. Pastora ha jugado hábilmente con su propia imagen y ha subjetivizado al máximo "su" guerra que se sostiene en definiciones eminentemente personalistas y "heroicas": él sólo contra "los 9 comandantes".

ARDE no tiene proyecto político, ni social ni económico. "Personaliza" la lucha, porque para un pueblo como el nicaragüense, sometido a una dictadura personalista tan larga como la de Somoza, "personalizar" es una forma de "ser comprendido" por algunos sectores del pueblo no-consciente. Para aspirar a la victoria, es evidente que Pastora tendría que recurrir a la fuerza militar de los ex-guardias y aliarse a los EEUU., por más que ahora pretenda presentar una imagen propia, independiente de esos dos poderes.

La ofensiva militar de Pastora -que ha cometido algunos errores políticos graves como el asesinato de campesinos y los ataques contra periodistas extranjeros- va a incrementarse posiblemente en los próximos meses. En la medida en que esto suceda podrán verse con más claridad las vinculaciones a las que ARDE tiene que llegar con la Administración Reagan, que por el momento no parece tenerlo muy en cuenta o lo reserva como "baraja de último momento".

Mapa 2


La respuesta del FSLN en la frontera sur tiene acentos militares y también políticos-económicos. Al igual que en algunos puntos de la frontera norte -San Juan del Río Coco, por ejemplo- la revolución ha dado marcha atrás a varios proyectos de empresas agrícolas estatales para repartir tierra a los campesinos, con el fin de neutralizar las confusiones creadas por estas bandas -o ejércitos- contrarrevolucionarios que nada pueden ofrecer al pueblo nicaragüense, sino una vuelta al pasado por más que hablen de un futuro de libertad. El realismo histórico hace ver que ese proyecto no sería más que aquel "somocismo sin Somoza" que quisieron los Estados Unidos en el último momento de la lucha insurreccional de 1979.

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