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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 115 | Mayo 1991

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Nicaragua

Un debate aún pendiente: el de la mujer

Una distinta concepción sobre los problemas de las mujeres y sobre la mejor forma de organizarlas para que los resuelvan ha dividido hasta hoy al movimiento de mujeres revolucionarias y sandinistas.

Equipo Envío

La derrota electoral del sandinismo profundizo crisis que ya existían en la mayoría de las organizaciones populares vinculadas al FSLN. La organización de las mujeres no fue una excepción. Uno de los temas a debate era como combinar la necesidad de una dirigencia fuerte y con capacidad de decisión con otra necesidad: la de estar escuchando permanentemente los reclamos de la base. La derrota electoral abrió también polémicas sobre muchos otros temas políticos y sociales e inicio un debate en el que revolucionarios y no revolucionarios sintieron que debían tomar la palabra y hablar con franqueza. Todas estas aperturas se dieron en el contexto de un retroceso en todos los programas que favorecían a las mayorías populares, iniciado con el ascenso al poder del nuevo gobierno de la UNO. Todo vino a la par y esto hizo más compleja la situación.

Los años revolucionarios, con sus transformaciones, mostraron a cada vez mayor numero de mujeres que los ideales podían hacerse realidades y que las cosas podían cambiar. Esto hizo crecer el sentimiento de que en esos cambios también podían y debían incluirse cambios en sus propias vidas. No en balde el pensamiento revolucionario de Marx había acertado al calificar a las mujeres como "las proletarias del hombre". Pero las mujeres que buscaron como transformar revolucionariamente la condición de sus propias vidas no tuvieron una tarea fácil entre manos.

Fisuras en el movimiento de las mujeres

De 1977 a 1990, AMNLAE fue la expresión oficial del movimiento de las mujeres revolucionarias de Nicaragua. Pero, al igual que otras organizaciones ligadas al partido, AMNLAE vivió en una continua lucha por lograr una mayor autonomía del FSLN. A menudo, el FSLN uso las estructuras de AMNLAE y a sus miembros más para promover intereses políticos nacionales que para dar respuesta a intereses específicamente femeninos.

A pesar de esto, un significativo grupo de mujeres - entre las que destacaban muchas madres de combatientes y movilizados, cuyos intereses si represento AMNLAE - consideraron la organización como una experiencia nueva, buena y liberadora, un canal que les permitió involucrarse por primera vez en actividades políticas y que les dio voz y presencia en la sociedad, lo que nunca habían tenido.

Desde mediados de los años 80 y con el énfasis que tuvo que ponerse en organizar a toda la sociedad en torno a las necesidades que planteaba la guerra contrarrevolucionaria, algunos grupos de mujeres pertenecientes a AMNLAE y que trabajaban con sectores sociales específicos - especialmente con las trabajadoras agrícolas afiliadas a la ATC - tuvieron algunos roces, tanto con AMNLAE como con el partido, por insistir en temas considerados demasiado "feministas". Sin embargo, estos temas - entre los que se incluía la discusión sobre el aborto y la planificación familiar - no surgían como planteamientos teóricos, abstractos o importados de otras latitudes, sino que nacían de las mismas necesidades concretas que las trabajadoras agrícolas tenían que enfrentar.

La división que de hecho existe hoy en el movimiento de mujeres que se consideran revolucionarias es extremadamente compleja, pero está centrada en torno a dos puntos clave. Por un lado, existen diferencias teóricas sobre la forma de conceptualizar los problemas de la mujer. En lo esencial, AMNLAE ha seguido la línea oficial del FSLN, para el que los problemas de la mujer son fundamentalmente económicos y se resolverán en la medida en que los cambios revolucionarios vayan resolviendo los problemas estructurales. El grupo que se ha ido distanciando de AMNLAE no niega la importancia de los problemas económicos que afectan a la mujer como miembro de una clase social explotada, pero insiste en que la problemática femenina no puede agotarse en una perspectiva clasista y en que esa problemática no se resuelve solo con transformaciones económicas, sino que tiene que ser enfocada desde una perspectiva más especifica de la realidad sexual femenina y del machismo cultural. Perspectivas más profundas, en las que se borran las clases sociales y que tocan a toda la sociedad.

Al mismo tiempo, existe otra causa de división, desde el enfoque de la organización política. A lo largo de los años, AMNLAE uso un estilo verticalista para su organización, a causa básicamente de sus vínculos con el partido. El movimiento de mujeres cuyas raíces estaba en AMNLAE, pero que trabajaba más sectorial e independientemente los problemas de la mujer, fue critico de este verticalismo y al trabajar por la construcción de una conciencia femenina lo hacia tratando de generar una organización desde la base.

Ambas divisiones - la teórica y la organizativa - están estrechamente ligadas a la cuestión de la relación FSLN-AMNLAE. El trabajo de AMNLAE sufrió considerablemente a causa de su falta casi total de autonomía del FSLN, problema que padecieron otras organizaciones revolucionarias, pero que en el caso de AMNLAE estuvo agudizado por la falta de comprensión y las posturas cerradas que mantuvo el FSLN frente a los problemas específicamente femeninos. Aunque estas divisiones no siempre fueron explícitas y la mayoría de las mujeres estuvieron al margen de los conflictos teóricos -como lo estuvieron las bases de otras organizaciones sobre determinados debates de fondo - esto no resta relevancia a la repercusión que han tenido en la vida de las mujeres.

En 1987, las mujeres integradas a la ATC comenzaron a demandar una total descentralización del movimiento de mujeres, que en ese momento estaba controlado fundamentalmente por AMNLAE. Proponían organizar a las mujeres por sectores y en sus mismos lugares de trabajo. "Allí tienen la posibilidad de construir conciencia, no solo entre las mujeres, sino entre hombres y mujeres, y así transformar la realidad", decían. Se establecieron entonces Secretarias de la Mujer en varias organizaciones de masas, incluyendo a los sindicatos de la CST, a la UNAG, FETSALUD y a los profesionales de CONAPRO.

Una intensa discusión interna sobre los problemas de la mujer y sobre las relaciones entre AMNLAE y el FSLN desemboco en la Proclama sobre la Mujer que el FSLN hizo publica en 1987. Para entonces, dos estructuras paralelas aglutinaban a las mujeres revolucionarias. Por un lado estaba AMNLAE, que seguía la línea del partido y se concentraba en la organización de la mujer "por territorio" - en los barrios y comunidades rurales más que en los centros de trabajo -. Y por otro lado estaban las Secretarias de la Mujer, que empezaron a ser conocidas como las que organizaban a la mujer "por sector". Las Secretarias ampliaron sus perspectivas, aunque oficialmente trabajaban bajo los auspicios de AMNLAE, se distanciaban crecientemente de la organización. El énfasis lo ponían en transformar el trabajo político en sus respectivos grupos para incluir, o al menos introducir en el, una perspectiva específicamente femenina, "de genero".

La crisis de AMNLAE

Aunque a partir de 1987, la línea de AMNLAE siguió siendo territorial, aun en esta perspectiva la organización se limito a trabajar con las madres de los muchachos movilizados para el servicio militar y con las madres de combatientes caídos durante la lucha contra el somocismo o durante la misma guerra contrarrevolucionaria, las "madres de héroes y mártires". También hacia intentos para coordinar el trabajo con las Secretarias. Dentro de AMNLAE se daba una fuerte resistencia a una visión descentralizadas del movimiento. Según Ana Criquillon, de la fundación Puntos de Encuentro, esto se debía a "un temor de la dirección de AMNLAE de perder el control del movimiento en términos ideológicos y al temor de que el feminismo se desarrollara mas".

Estos temores estaban directamente vinculados al considerable control que el FSLN ejercía sobre AMNLAE. Las dirigentes de AMNLAE tenían miedo de confrontar las líneas partidarias o simplemente aceptaban las actitudes de sus máximos dirigentes todos ellos varones. AMNLAE se fue reduciendo a ser una correa de transmisión de las líneas partidarias, que entre otras cosas trataban de evitar que se asumieran posiciones feministas "radicales". Pero mientras era en las Secretarias de la Mujer - donde las mujeres trabajaban junto con los varones en sus lugares de trabajo - donde se planteaban algunas de las llamadas demandas "radicales", le tocaba a AMNLAE enfrentar el confuso debate que al interior del FSLN se daba sobre que debía ser una organización revolucionaria de mujeres.

Otra paradoja que se daba era que mientras el partido no tenía en cuenta las demandas que hacían muchas mujeres no controladas por AMNLAE, descalificándolas como demandas "pequeño-burguesas", estas reivindicaciones tenían que ver con necesidades sentidas por las mujeres de las capas mas pobres de la población en todo el país. Las mujeres de la pequeña burguesía y las de las capas altas tienen medios económicos para resolver, aunque sea individualmente, los problemas de planificación familiar, de asistencia legal, etc. Y son las mujeres mas pobres las que necesitan con mas urgencia que sea la sociedad la que les ayude a encontrar alguna respuesta a estos problemas que experimentan con tanta frecuencia. Así, mientras el naciente movimiento feminista nicaragüense era visto como "una problemática importada por internacionalistas", tenía de hecho hundidas sus raíces en la realidad social de Nicaragua.

El problema central es que AMNLAE no logro nunca una autonomía frente al partido. Luz Marina Torres, directora de la Casa de la Mujer del Distrito 6 de Managua, afirma: "Creemos que el Frente Sandinista pensó que el movimiento de mujeres era propiedad del partido. Nos decían: eso que ustedes están diciendo no lo podemos hacer hasta que nosotros decidamos. La verdad es que, consciente o inconscientemente, agarraron el movimiento como propio de ellos y no dieron oportunidad a que las mujeres nos desarrolláramos como queríamos".

Pero se abrieron algunas puertas. Aunque AMNLAE estaba limitada en su acción, pudo iniciar varios proyectos y programas que intentaban dar respuesta a necesidades básicas de las mujeres. Los talleres de capacitación fueron un camino para proporcionar a las mujeres herramientas de largo plazo con las que enfrentar tanto la crisis económica como su marginación política o personal. Durante los años revolucionarios, AMNLAE promociono talleres de costura, de cosmetología y de otras profesiones tradicionalmente femeninas, trabajo que ha continuado hasta hoy, y tanto AMNLAE como otros grupos independientes, capacitaron a mujeres en otras tareas menos tradicionales, como la reparación de aparatos eléctricos, entrenándolas también para administrar microproyectos económicos.

Pero los talleres que tal vez han contribuido a transformar mas la conciencia de la mujer han sido los que se enfocan en los problemas específicamente femeninos, en los temas "de genero". Julia Margarita Trujillo, que ha trabajado en estos talleres y que forma parte del equipo de SINACAP, así lo cree: "Para mi no tiene sentido capacitar a las mujeres por capacitarlas. No me interesa formar mujeres que siguen pensando como hombres. Es muy importante la concepción con la que ellas se integran, que tengan una visión de genero, para que puedan entender toda la dinámica que se genera alrededor de los roles tradicionales".

Aunque los talleres sirven para plantear los problemas, es la actitud de las mismas mujeres, al hablar sobre ellos y al intentar enfrentarlos lo que tiene mas valor. Después de concluir uno de estos talleres, decía una participante: "Para mi, lo lindo fue saber que hay un montón de mujeres como yo, con mis problemas: que el marido toma, que no pueden salir adelante, que tienen que trabajar demasiado en la casa sin ayuda... Lo mas lindo es saber que somos muchísimas". Después de esta inicial toma de conciencia, los talleres intentan dar a la mujer las herramientas que les permitan ayudarse a si mismas, tanto en términos económicos como personales.

Hacia una conciencia "de género"

Aunque en sus principales documentos el FSLN tuvo siempre una posición publica y clara sobre los problemas de la mujer, nunca desarrollo una clara comprensión sobre lo que hace diferente la vida diaria de una mujer en comparación con la de un hombre, realidad de la que surge una identidad propia, femenina, muy diferente a la identidad del varón.

La posición de los dirigentes sandinistas puede resumirse en la convicción de que una vez incorporadas plenamente a la producción, las mujeres superaran sus marginaciones y serán ciudadanas de primera categoría, a la par del hombre. Dentro del partido prevalecieron posiciones clásicas que no logran desvincular la lucha de la mujer de la mas amplia lucha de clases. Incluso los que reconocían que no todos los problemas de la mujer se resolverían como por encanto con la resolución de los problemas económicos, juzgaban que la lucha específicamente femenina era de segundo orden para la consolidación de la revolución. Nunca hubo apoyo a que las mujeres se organizaran políticamente como revolucionarias y, a la par, también como mujeres.

Aunque mucho se aprendió en Nicaragua sobre la importancia del reconocimiento de la identidad étnica para la organización política en la Costa Atlántica y aunque la derrota electoral hizo profundizar en la falta de comprensión que el FSLN tuvo de la identidad y la cultura campesina, a nivel de la dirigencia del FSLN nadie ha reflexionado aun públicamente sobre la trascendencia de la diferente identidad que marca el sexo, la mas importante de las diferencias, pues divide prácticamente en dos mitades a toda la sociedad.

La identidad "de genero" nace primeramente del hecho de que a la mujer le corresponde no solo la responsabilidad biológica de la maternidad sino que el cuidado de los hijos y todas las tareas domésticas son culturalmente una responsabilidad que tiene que asumir casi totalmente. Muchas mujeres, abandonadas por los padres de sus hijos, enfrentan estas responsabilidades con la ayuda de otras mujeres, sus propias madres o sus hermanas. Estadísticas de ESDENIC de 1985 hablan de que el 35% de los hogares urbanos tienen cabezas de familia mujeres. También informa ESDENIC que entre las mujeres en edad fértil, un 22% son solteras, un 26.6% están casadas legalmente y un 27.1% viven "acompañadas" en uniones de hecho.

Aunque la mayoría de las mujeres nicaragüenses son las principales responsables de la administración de la economía familiar, esto no significa que tengan el poder real en el hogar. La mujer administra la economía y sin recibir salario realiza todas las tareas del hogar - tenga o no trabajo fuera de la casa -, pero la mayoría de las decisiones clave de la familia las suele tomar el hombre. Esta falta de poder real de la mujer en la casa tiene una gran influencia en la educación de los hijos.

El machismo que marca la cultura nacional, y que afecta por igual a hombres y mujeres, se aprende y se refuerza primeramente en el hogar, donde aparecen ante el niño y la niña los roles tradicionales de mujer y de hombre, donde el hombre es el que decide y sale de la casa y la mujer la que acepta y la que debe estar en el hogar. Se continúan aprendiendo estos modelos en la escuela, bajo el mismo esquema. Lo paradójico es que tanto en el hogar como en la escuela son fundamentalmente las mujeres - madres, tías, hermanas mayores, abuelas y maestras - quienes arraigan en profundidad esta cultura machista de la que ellas mismas son víctimas. (El 76% de los maestros en Nicaragua son mujeres).

El hogar no es un lugar seguro para la mayoría de las mujeres, que sufren algún tipo de maltrato físico o psicológico por parte de sus esposos, sea que convivan permanentemente con ellos en la casa o que lleguen solo esporádicamente al hogar. Es muy difícil obtener estadísticas sobre el maltrato a las mujeres, principalmente porque las mujeres evitan informar a otros sobre esta realidad. En 1985, la Oficina Legal de AMNLAE estudio 350 casos de mujeres que buscaron ayuda de todo tipo en esta institución. De este grupo, el 51% acudió por razón de maltrato. El 91% de ellas había soportado maltrato físico y psicológico y un 9% se refirió solamente a maltrato psicológico. El 40% de las mujeres que sufrían violencia en su casa, venia padeciendola desde hacia mas de 3 años y no hacia nada ante esto por la necesidad económica que tenían tanto ella como sus hijos. Según datos del INSSBI en 1986, mas de la mitad de las mujeres que fueron a las oficinas del Ministerio a solicitar ayuda dijeron
que eran víctimas de maltrato.

En Nicaragua, como en otros muchos países del mundo, la familia es un lugar de violencia contra la mujer. En una trágica cadena, la violencia afecta también a los niños y particularmente a las adolescentes y jóvenes, frecuentes víctimas de incesto. Aunque la legislación de los años revolucionarios - incluyendo la Constitución de 1987 - intento fortalecer la familia y se dieron muchos pasos en este sentido, no existió a la par un cuestionamiento a fondo de la actual institución familiar que, por las características culturales y sociales que tiene, es un lugar de violencia y hasta de peligro para la mujer. En esta diaria violencia se alimenta una conciencia y una identidad especifica en las mujeres, fundamentalmente diferente a la que tienen los varones, aun cuando ambos pertenezcan a una misma clase social.

Después de todo, un trabajador nicaragüense, al terminar su mas o menos complicado o agotador día de trabajo, no tiene que regresar a su casa para convivir o incluso tener relaciones íntimas con quien estructuralmente lo mantiene oprimido. No convive con su patrón ni con su jefe ni con quien siente que es su "enemigo de clase". Pero para infinidad de mujeres en Nicaragua, el complicado y agotador día de trabajo concluye con la convivencia y la relación sexual con un hombre que es su mas directo y principal opresor, por la violencia que ejerce sobre ella y por la relación de dependencia en la que se encuentran ambos.

Pero la cuestión de la ética cotidiana - que tiene tan amplia dimensión revolucionaria - no se agota en la realidad del maltrato de la mujer en el hogar. Existen otros niveles. Un lamentable pero muy común ejemplo es el de los dirigentes que hacen ostentación de su "donjuanismo" y que desde posiciones de poder "conquistan" mujeres para su colección... Es evidente que para muchas de las mujeres "conquistadas", el estatus de poder - y la mejoría económica que viene con ese estatus - son demasiado seductores y defienden por eso la "debilidad" machista del dirigente. Para otras, en cambio, ha resultado profundamente humillante el verse asediadas por un dirigente del que se espera siempre una ejemplaridad. Todos estos comportamientos, del mas vulgar machismo, ¿son solo "debilidades individuales" sin mayores consecuencias políticas? ¿Se puede esperar y exigir ética en otros campos mientras no se exija también en el campo de las relaciones hombre-mujer? ¿Y en qué queda el ideal del "hombre nuevo" si no toca también estos aspectos de una "nueva sexualidad?

Las mujeres padecen el machismo en el hogar y en el centro de trabajo. Muchos de sus jefes las consideran un objeto de conquista sexual. Las que aceptan, reciben seguridad laboral, pueden escalar puestos dentro del trabajo y se ven cubiertas por el halo prestigioso de ser las queridas de alguien importante. Las que se niegan, lo pueden pagar caro y hasta perder el empleo. "Hay poca solidaridad entre nosotras, lo que hay es competencia, pero creo que todas - las que ganamos y las que perdemos en esa competencia -, sufrimos por eso", dice una de las que "gano".

Es claro que estos problemas de violencia en el hogar o de asedio sexual en el trabajo, o que estas tendencias "mujereras" en los hombres - ligadas en los dirigentes al uso y abuso del poder - no fueron inventadas por la revolución. Son producto de un enraizado machismo cultural. Pero es también claro que la revolución no hizo nada por debatir estos problemas e hizo bien poco por exigir un comportamiento diferente a quienes como revolucionarios debieron ser mas ejemplares.

Los temas más polémicos

Nicaragua tiene una de las mas altas tasas de natalidad de América Latina: 3.4% anual. Y un alto porcentaje de madres jóvenes, casi niñas. Según un sondeo realizado en 1990 por la institución Nimehuatzin, muchos adolescentes varones inician su actividad sexual a los 13 años y tienen relaciones con varias muchachas a la vez. Aunque las muchachas tienden a comenzar su actividad sexual algo mas tarde, cambian también de compañero con bastante frecuencia y terminan embarazadas muy pronto, como consecuencia de esta conducta. Esta maternidad prematura y no escogida conscientemente, condicionara sus opciones para el resto de su vida.

Una correcta y extensa educación sexual y programas de planificación familiar son urgentes para enfrentar estos y otros problemas sociales. Pero, a pesar del debate que se abrió sobre estos temas a lo largo de los años revolucionarios y del trabajo que se logro hacer en este sentido, algunos de los dirigentes sandinistas nunca tuvieron apertura frente al tema y la posibilidad de una planificación familiar favorecida por programas estatales fue siempre cuestionada. Tal vez la ocasión m s reveladora fue un histórico "De cara al pueblo", celebrado en 1987 en Managua, donde el presidente Daniel Ortega afirmo ante cientos de mujeres que la planificación familiar era uno de los proyectos diseñados por los Estados Unidos contra los pueblos del Tercer Mundo, señalando también que la escasa densidad de población que tiene Nicaragua y las bajas que estaba provocando la guerra hacían racional el mantener un alto índice de nacimientos.

Denunciando los abusos de programas de planificación familiar y esterilización de mujeres llevados a cabo por Estados Unidos en Bolivia, Puerto Rico y otros países, muchas de las mujeres presentes insistieron en que era necesaria la elaboración de un programa de planificación revolucionario, adaptado a las necesidades de Nicaragua, y que favoreciera principalmente a las mujeres pobres de la ciudad y del campo. Insistieron en su demanda de una "maternidad consciente", hecha en junio/86, cuando participaron en los cabildos abiertos para la elaboración de la Constitución.

Esta "maternidad consciente" es una necesidad mas sentida mientras mas se desciende en el nivel socioeconómico de las mujeres. "Tengo diez hijos - dice una trabajadora - y los quiero mucho a todos, pero es demasiado difícil sacarlos adelante a todos hoy en d!a, con estos problemas económicos. ¿Como puedo darles a todos siquiera sea lo suficiente? Nosotros queremos ser madres, pero no todos los días."

El FSLN nunca fue capaz de desarrollar una política de población que pudiera implicar una cierta opción sobre la sexualidad. A juicio de muchos se tendrían que haber adoptado, por ejemplo, medidas para masificar el uso de anticonceptivos. Un estudio del MINSA en 1986 estimaba que sólo el 26% de las mujeres sexualmente activas empleaban algún tipo de anticonceptivos, atribuyendo esta baja cifra a la falta de educación sexual y al limitado acceso a los anticonceptivos que existía en el país. A pesar de las dificultades, el Ministerio de Salud, la Juventud Sandinista y otras organizaciones realizaron esfuerzos de educación sexual sigue siendo hoy uno de los temas más polémicos entre las jóvenes y que uno de los obstáculos que encuentran para llevarlo adelante es " el hecho de que los dirigentes varones nunca han querido enfrentar su propio machismo".

Varias de las Secretarías de la Mujer en las organizaciones sandinistas enfatizaron la importancia de la educación sexual y en las clínicas de la ATC esta se desarrollo en la atención de las trabajadoras agrícolas. "Pero, sin el apoyo de AMNLAE, sin que eso estuviera dentro de sus prioridades", dice una de sus miembros.

El hecho de que ni el control natal ni la educación sexual fueran accesibles a la mayoría de las mujeres, hizo que surgiera en la arena del debate publico un tema aun mas polémico, el del aborto. A lo largo de los años 80, muchas mujeres, incluyendo a bastantes ginecólogas, señalaron la importancia de este tema, ubicandolo como una preocupación de las instituciones encargadas de la salud publica. La abundancia de fallecimientos femeninos por esta causa hizo que se le llegara a llamar "la muerte silenciosa".

Mujeres estudiosas del problema, afirman que aunque algunos descalificaban el debate sobre el aborto por ser un tema de clases medias, en la realidad eran fundamentalmente las mujeres mas pobres las que estaban muriendo por abortos provocados por ellas mismas o realizados por personas inexpertas, mientras que las mujeres de clase media o las de mas recursos tienen los medios para evitar el llegar a esta situación limite.

"Los hombres nos llenan de hijos, como ellos dicen, y así nos hacemos viejas", dice Angela, una planchadora en una casa de clase media de Managua, que dice rechazar el aborto, aunque reconoce que busco hace años a una comadrona que hacia abortos y que aquel aborto le ha provocado hasta hoy problemas de salud. Un estudio realizado en el hospital de mujeres Bertha Calderón entre 1983 y 1989 demostró que la principal causa de muerte materna eran los abortos clandestinos.

Una de las razones por las que el gobierno sandinista no entro a fondo en el tema del aborto fue el evitar una nueva confrontación con la jerarquía católica. Luz Marina Torres afirma: "Aquí no tuvo la culpa solamente el Frente, aquí tuvimos la culpa miles de mujeres. Porque si nos hubiéramos ido 2 mil mujeres a esa Asamblea Nacional, tal vez hubieran hecho algo para legalizar el aborto. Y no lo hicimos". Sin embargo, aunque el aborto nunca fue legalizado oficialmente, los abortos terapéuticos se realizaron en el hospital de la mujer de Managua y el gobierno no ejerció ninguna acción represiva o de castigo contra las clínicas privadas que realizaban abortos a solicitud de sus clientes.

Todas estas realidades y problemas vividos a diario, son los que van madurando una conciencia específicamente femenina, una conciencia de genero, que hace que la lucha de las mujeres tenga contenidos específicos muy diferentes a la de los hombres, aunque ambos pertenezcan a la misma clase trabajadora.

La organización de las mujeres durante la guerra

Al igual que otras organizaciones sandinistas, después de los dos primeros años de revolución, AMNLAE tuvo que orientar su trabajo en función de la guerra de agresión contrarrevolucionaria que Estados Unidos desato contra Nicaragua. El complejo y totalizador fenómeno de la guerra ha sido objeto de muchas reflexiones desde muy distintas perspectivas. Menos reflexión ha habido frente al hecho de que, en el plano ideológico, la guerra significo el afianzamiento de los roles tradicionales de hombre y mujer que a diario reproduce la cultura machista.

Con la implementación del servicio militar a finales de 1983, se hizo indispensable un continuo trabajo con las madres de los muchachos que eran movilizados a los frentes de guerra. Trabajando en conjunto con el ejército sandinista, AMNLAE se dedico a esta nueva tarea, que pronto llego a consumir todas sus energías institucionales. El trabajo ideológico en favor de esta movilización masiva, y que no solo realizo AMNLAE sino que fue parte de la cultura nacional en los años de guerra, exalto diariamente el sacrificio de las "madres heroicas", que entregaban el mas precioso de sus tesoros, el hijo varón, a la defensa de la patria.

Ser madre de un "cachorro" era el mayor orgullo de una mujer. Y ser "cachorro" el mayor orgullo nacional. Por fuera de esta exaltación ideológica quedaban decenas de miles de mujeres jóvenes, bastantes de ellas también madres, aunque de hijos fuera de la edad militar. Por fuera quedaban también los "padres" de los cachorros.

Organizar a las madres de los movilizados no fue un error. Era una pieza estratégica para el buen funcionamiento del servicio militar, que no tenía en el país ninguna tradición previa. Las madres de los movilizados eran muchas y requerían atención. Lo cuestionable es que estas mujeres-madres solo fueron atendidas como madres de esos hijos y nunca como mujeres con otras problemáticas. No tenían personalidad propia. Su dignidad y el reconocimiento que recibían de la nación entera era por razón de los hijos que entregaban a la patria. En función de este trabajo con madres de reclutas, del trabajo con mujeres parientes de asesinados o secuestrados por la contrarrevolución, AMNLAE, que hubiera tenido también que dedicar esfuerzos a organizar a las mujeres como amas de casa, a las mujeres del sector informal de la economía, a las mujeres mas jóvenes, politizó excesivamente su trabajo limitándolo al interés nacional de enfrentar la guerra. Ante el resto de las mujeres no trabajadas por AMNLAE, la organización aparecía como un grupo de mujeres sandinistas a las que el FSLN utilizaba en función de sus prioridades políticas.

La guerra ofreció a las mujeres jóvenes mas "oportunidades" que nunca antes. Las muchachas fueron mayoría en las escuelas secundarias y en las universidades. Las cooperativas agrícolas vieron también como las mujeres - en ausencia del hombre, que hacia la guerra - asumían responsabilidades que nunca antes habían tenido. Pero la exaltación de los cachorros también margino a la mujer joven. Haydée Castillo, de Juventud Sandinista, recuerda:

"Cuando se dio la ley del SMP, era lógico que los dirigentes de la Juventud fueran los primeros en marchar al frente de guerra cumpliendo con la ley. Al irse los varones, las mujeres quedamos asumiendo las principales responsabilidades en la Juventud. Pero dos años después, cuando ya venían desmovilizados los que se fueron, ellos eran los `héroes de la patria' Eso lo comprendemos, claro. Pero cuando hablábamos de promover candidatos para cargos en la UNEN, en la FES, donde fuera, se promovía y se elegía al muchacho, porque el era el símbolo de la defensa de la soberanía. Vino un desplazamiento general de nosotras las mujeres". Sin el "rito político" del servicio militar, ¿qué podían hacer las mujeres jóvenes para ser valoradas? "Que nos quedaba, que nos dejaban? ¡Los concursos de Miss Juventud"", recuerda hoy con tristeza una joven militante sandinista.

Los tremendos problemas económicos creados por la guerra fueron cayendo desproporcionadamente sobre los hombros de las mujeres, por ser las principales responsables de la economía familiar. Aunque era difícil para el gobierno sandinista el modificar sustancialmente esta deteriorada situación económica, un más claro reconocimiento del peso especifico que recaía sobre las mujeres podía haber llevado a prestar una mayor atención política a varios sectores. Es el caso de las vendedoras de los mercados o de las comerciantes informales que venden en las calles, miles y miles de mujeres que apenas tuvieron atención política ni explicación apropiada sobre la crisis y sus características, y que fueron tildadas de "especuladoras" o de "burguesas de delantal" dentro de mucha de la propaganda sandinista de aquel momento, cuando lo que hacían era recorrer las únicas vías que tenían a su alcance para que sus familiares sobrevivieran.

En una encuesta de opinión publicada por la revista Encuentro de la UCA en 1988, los dos grupos que mostraban mayor inconformidad con el gobierno sandinista eran el sector informal - donde predominan las mujeres - y los llamados sectores domésticos - amas de casa y empleadas -. Aunque el sexo no fue tomado en cuenta a la hora del conteo, es claro que resulto determinante en los resultados. Se trata de dos grupos fundamentalmente femeninos, que no habían recibido nunca una atención política constante, y que estaban destinados a ser presa de la confusión y el descontento en la medida en que se profundizaba la crisis económica. Dos grupos que por su natural falta de canales organizativos habían quedado fuera de las prioridades del partido y de AMNLAE. Dos grupos que serian determinantes en el voto femenino, mayoritariamente adverso al FSLN en las elecciones.

Un análisis interno de AMNLAE, hecho en 1989 de cara a las elecciones del 90, señalaba el bajo nivel de participación política de las amas de casa como un problema "de gran preocupación", detectando entre ellas apatía e indiferencia hacia la política, lo que el estudio atribuía tanto a "la monotonía del trabajo domestico" como a la creciente crisis económica. Reconocía el estudio que la revolución - tanto el partido como AMNLAE - habían descuidado a este sector, añadiendo que las amas de casa constituían "una posible base social de los partidos de la derecha". Desafortunadamente, las conclusiones de este estudio no se reflejaron ni en el trabajo posterior de AMNLAE ni en la campaña electoral del FSLN.

Crece el movimiento y AMNLAE se queda atrás

A pesar de que la mayoría de los movimientos de mujeres reconocen a AMNLAE su carácter de organización pionera, son muchas las organizaciones femeninas que comenzaron a desconocer la autoridad de AMNLAE al final de los años 80. Las "rebeldes" eran mujeres que sentían que querían ir mas lejos de lo que les permitían las estructuras de AMNLAE. Uno de estos grupos es el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, formado en 1986. Una de sus miembros afirma: "Nunca nos hemos sentido representadas por AMNLAE, porque nosotras trabajamos mas la cuestión ideológica de la transformación de valores. AMNLAE nunca ha respondido a los intereses específicos de las mujeres, mas bien las ha utilizado para movilizarlas en tareas como los cortes de café o el servicio militar".

Uno de los caminos que este colectivo ha empleado para abordar la cuestión ideológica del feminismo ha sido el teatro representado ante públicos campesinos - de mujeres y hombres - en cooperativas, fincas estatales, centros de mujeres o fiestas comunitarias. Una de las obras cuenta la historia de dos tortugas gigantes que viven simbólicamente las relaciones típicamente machistas que se dan en la sociedad nicaragüense. Las mujeres que ven la obra se ríen al ver las mañas de la tortuga macho, que se va de la casa durante varios días, que se emborracha y derrocha el dinero... Otras obras enfoca el tema del maltrato en el hogar, haciendo que la audiencia reviva dramáticamente un problema que conoce muy directamente.

Otros grupos de mujeres organizadas independientemente han ido creando centros de mujeres y clínicas. Entre estas ultimas esta el Centro Ixchen, que abrió sus puertas en Managua en enero 89. Tiene filiales en todo el país y ofrece servicios ginecológicos, legales y sicológicos por precios muy módicos, aunque todavía resultan prohibitivos para las mujeres de las clases mas pobres. Este y otros grupos surgieron para responder a cuestiones a las que AMNLAE no era capaz de dar respuesta. Aunque todos estos grupos que han surgido de forma independiente apoyan la revolución, no han "politizado" su trabajo. Llenan un vacío, porque aun cuando AMNLAE modificara sus estilos, su escaso presupuesto y personal le hacen incapaz de organizar y atender nada menos que a la mitad de la poblacion nicaragense.

Pero incluso dentro de AMNLAE, algunas mujeres están luchando hoy por lograr una mayor independencia de la dirigencia nacional de esta organización. Las Casas de la Mujer apoyadas por AMNLAE, que funcionan en los barrios de Managua, trabajan a diario en la base con las mujeres mas pobres intentando resolver las necesidades que ellas plantean. Las mujeres que hacen este trabajo reconocen la importancia de AMNLAE, pero sienten que debe de gozar de mayor autonomía. Una de estas Casas funciona en el Distrito 6, que comprende 43 de los barrios mas pobres de la zona norte-oriental de la capital.

El centro fue fundado por un grupo de mujeres que a comienzos de 1989 comenzó a enfrentar el problema del maltrato en el hogar. Al comienzo, muchas mujeres no se atrevían a participar, temían que sus esposos las encontraran allí. Después de reunirse varias veces, estas mismas mujeres buscaron en su barrio a otras mujeres que también eran maltratadas para ponerlas en contacto con las instituciones que podrían ayudarlas - la policía o el INSSBI - o para ayudarlas ellas mismas.

Un problema que se detecto fue que muchas mujeres pedían que metieran en la cárcel o castigaran de otra forma a sus maridos, pero no querían presentar las acusaciones concretas o seguir todo el proceso legal que un castigo requiere. Una de las razones para que reaccionaran así es la necesidad de apoyo económico que tienen y que, aunque escaso, les proporcionan a veces sus maridos. Una razón mas profunda es que las mujeres, al igual que los hombres, son víctimas del machismo y por eso temen una confrontación directa con su esposo o temen aun mas el vivir sin el.

Estos centros tratan continuamente de aprender de otras experiencias de mujeres a traveé de talleres y del intercambio. Bertha Inés Cabrales, directora del Centro del Distrito 4, critica a AMNLAE por no haber promovido estos intercambios que pueden favorecer la extensión de algunas buenas experiencias que ha habido en el país: "Una necesita no un modelo, pero si la experiencia y el intercambio con lo que han hecho otras mujeres, porque te da luces, te da ideas".

Actualmente, existen 43 centros de mujeres en todo el país, que prestan servicios diariamente a unas 30 mujeres en sus propias localidades. Su situación financiera es difícil: el Ministerio de Salud no los provee de ginecólogo, los servicios legales y de sicologia son gratis y el presupuesto de AMNLAE -que paga a las directoras un pequeño salario - es muy reducido. Aunque la crisis económica actual y el mismo proyecto económico de la UNO hacen prever tiempos mas difíciles para estos centros, Luz Marina Torres, directora del Centro del Distrito 6, afirma que mantendrán sus puertas abiertas para todas las mujeres, sin distingos políticos, priorizando siempre a las mujeres de los barrios pobres y las necesidades concretas que ellas plantean.

En la "nueva" Nicaragua

En el tiempo en el que AMNLAE celebro su penúltima asamblea (marzo/89), el movimiento de mujeres padecía una crisis interna. En mayo fue nombrada "a dedo" la nueva dirigencia de la organización y desde ese momento, AMNLAE ocupo todas sus estructuras para ponerlas al servicio de la campaña electoral. En todos estos meses anteriores a la campaña, no hubo prácticamente ningún dialogo entre la dirigencia del FSLN y las dirigentes de AMNLAE en torno a problemas largamente sentidos por las mujeres. Ana Criquillon califica de "nefasta" la situación que se creo: "No se nos permitió hacer una propuesta alternativa al Frente Sandinista respecto a como enfocar la campaña electoral de cara a las mujeres".

Muchas mujeres lamentan el tono y el estilo de la campaña. El empleo de simbolos tan machistas como el del "gallo ennavajado" y la falta de espacios para discutir durante la campaña temas de interés nacional, son las cuestiones mas criticadas. Realmente, la campaña sandinista no solo no retomo el trabajo que se había logrado hacer en los años anteriores, en términos de valores ideológicos, sino que reafirmo valores de dominación y de subordinación entre hombre y mujer. Desde otra perspectiva, doña Violeta, una mujer, reafirmo esos mismos valores tradicionales. Su "pureza virginal" - simbolizada en el permanente vestido blanco con franja azul que uso en la campaña -, su condición de viuda abnegada - "viuda de héroe y mártir" - y de madre reconciliadora, su estilo de mujer "de su casa" fueron los valores que promovió en la campaña y fue esa la imagen que vendió a sus electores. El voto de las mujeres nicaragüenses fue decisivo para su victoria.

Desde el comienzo de su mandato, el gobierno de la UNO ha intentado dar marcha atrás al reloj de la historia. A menos de un año de estar en el poder, el gobierno ha iniciado también una ofensiva contra los derechos de la mujer, en un contexto en el que un grupo de ideólogos tradicionalistas han ido marcando un nuevo estilo "moralista" y puritano a la educación. Los programas de educación sexual en las escuelas no tendrán continuidad. Los libros de texto de primaria -financiados por la AID y elaborados según esta ideología moralizante - promueven una visión esquemática sobre el matrimonio, las relaciones sexuales y el papel de la mujer en la familia. Entre los legisladores de la UNO en la Asamblea ya se ha hablado de derogar la ley de divorcio unilateral, establecida durante el gobierno revolucionario. Aunque la unilateralidad fue criticada por algunos como una puerta para una excesiva permisividad, la realidad es que abrió una puerta de escape a muchas mujeres maltratadas por sus maridos y retenidas a la fuerza al lado de ellos.

Desde los tiempos del Consejo de Estado en 1980 -antecedente de la Asamblea Nacional - se elaboro una ley prohibiendo el uso del cuerpo de la mujer como reclamo publicitario. Aunque durante el gobierno sandinista esto no siempre se cumplió, si existía una tendencia y determinación a hacerlo. Con la llegada del nuevo gobierno y el retorno al país de los "Miami Boys", con las pautas de un capitalismo consumista, se vive una permanente violación de aquella ley y el final de aquella sana tendencia. Especialmente en la televisión, predomina una publicidad que usa a la mujer y que tiende a reforzar su rol tradicional de madre y ama de casa.

Pero tal vez la medida del gobierno de la UNO mas anti-femenina y de mayor impacto en las mujeres ha sido la implementacion del plan de ajustes estructurales. El shock económico tiene en la mujer a su principal víctima y provoca lo que ya los analistas han calificado como la "feminización de la pobreza", al medir las consecuencias diarias de los ajustes impuestos por el Fondo Monetario a todos los países latinoamericanos. La lucha de las mujeres por mantener a su familia y conservar la salud de sus hijos, se ha vuelto una lucha llena de diaria desesperación. Por otro lado, el desempleo masivo, que es componente esencial de estos ajustes, afecta sobre todo a las mujeres, que siempre son las primeras seleccionadas para los despidos.

También es así en Nicaragua. En el sector de las trabajadoras agrícolas, la ATC informa que de las 15 mil mujeres que había empleadas en 1990 hoy solo son 8 mil y que de estas, 5 mil tienen únicamente trabajos eventuales. En las textileras de Managua quedaron sin trabajo 3 mil obreras, de las cuales 2 mil eran madres abandonadas y por tanto, cabezas de familia. El panorama se oscurece aun mas por la crisis que padece el sector informal de la economía - comercio o servicios - a causa de la recesión generalizada. En esta "informalidad" habían encontrado una válvula de escape muchas de estas mujeres, pero hoy el mercado informal ya no es para nadie tabla de salvación.

¿Qué va a pasar?

Para enfrentar lo que evidentemente es un retroceso, el movimiento de las mujeres nicaragüenses tiene como su objetivo actualmente el extender al máximo su acción en las bases. Los días 9 y 10 de marzo, AMNLAE celebro su primera Asamblea Nacional de los dos últimos años, en la que discutió la estrategia de organización y eligió una nueva dirigencia nacional.

La asamblea fue polémica y sus resultados y la elección representaron, en lo esencial, un triunfo de lo que pudiéramos llamar la línea "partidista". Aunque Doris Tijerino fue nominada por la Asamblea para dirigir durante un nuevo periodo a la organización, ella misma saco su nombre de la lista y Gladys Báez, dirigente histórica, la sustituyo en el cargo, mientras Doris quedaba como Presidenta Honoraria.

En una entrevista publicada varias semanas antes de esta elección, Doris Tijerino había insistido en que AMNLAE ya gozaba de autonomía del FSLN, añadiendo que desearía ver "un AMNLAE capaz de un feminismo sandinista, nicaragüense, no en términos partidarios sino como una expresión nacional". A juicio de otras militantes, esto fue precisamente lo que AMNLAE fue incapaz de conseguir y lo que el FSLN logro bloquear - conscientemente o no - durante los once años de una revolución que no dejo de ser agredida por el imperio norteamericano.

La mayoría de las Secretarias de la Mujer boicotearon la Asamblea de AMNLAE por la forma como fueron seleccionadas las delegadas que participaron, lo que, a su juicio, imposibilito que otras posiciones fueran escuchadas o tomadas en cuenta con seriedad. Algunas de las que trabajan en los centros de mujeres que si participaron, se quejaban de que sus puntos de vista no fueron escuchados y que fueron tratadas irrespetuosamente por algunas delegadas. El hecho de que las delegadas fueran 600 indica que la organización tiene respaldo oficial y un nada insignificante respaldo orgánico.

El problema es mucho mas complejo de lo que reflejaron los medios de comunicación al informar sobre la reunión y no se agota en la contradicción que existe entre una visión mas economicista y clasista y una visión mas feminista o "de genero". Existe una fuerte carga emocional en cualquier discusión en la que se aborda el tema de que es el feminismo y quien es el mejor representante de las mujeres de Nicaragua y esto resta energías a todos los grupos. Algunas de las mujeres que se identifican mas con el movimiento sectorial sienten que, a pesar de todos los problemas, la ultima Asamblea de AMNLAE represento un avance y esperan que a partir de ahora la dirigencia nacional se vaya convirtiendo en una instancia mas abierta y mas flexible.

Tanto AMNLAE como organización, como el movimiento de mujeres, que es mas amplio, siguen trabajando cada uno por su lado. El desafío que ambos grupos de mujeres enfrentan hoy tiene que ver con una dinámica de trabajo en la base desde la que se vayan construyendo unas estructuras mas democráticas, mas participativas. Hay una lección en la experiencia de AMNLAE. Esta aun por verse si el FSLN y el sandinismo en su conjunto ya la han aprendido.

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