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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 15 | Septiembre 1982

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Nicaragua

La lucha ideológica en las Iglesias Evangélicas nicaragüenses

"Estados Unidos debe tomar la iniciativa ideológica... La guerra es para conquistar la conciencia de la humanidad. El elemento ideológico-político habrá de prevalecer". Son conceptos del Documento

Equipo Envío

Por diferentes y variadas razones algunas iglesias en Nicaragua han favorecido en momentos históricos precisos, a aquellos que quieren conquistar "la conciencia de la humanidad". Diferencias dentro de la Iglesia Católica, tensiones históricas entre las numerosas iglesias evangélicas y las denominadas "sectas" así como las sospechas y desconfianza de parte del gobierno hacia algunos sectores religiosos han creado una situación que pude ser fácilmente aprovechada por aquellos que quieren ver fracasar la revolución nicaragüense.

Durante las últimas semanas han aumentado las acusaciones sobre una "fuerte represión a la religión en Nicaragua". La religión toca los sentimientos más profundos del pueblo y es eso lo que determina fundamentalmente que en ciertas situaciones y hecho particulares que implican elementos religiosos haya una reacción más emocional que racional. Y es precisamente esa sensibilidad especial, esa profundidad de sentimiento que determina que la iglesia pueda ser convertida en una presa fácil para los que manipulando la religión intentan desestabilizar este proceso político.

En este artículo, trataremos una parcialidad específica de la problemática mencionada: la situación en la iglesia evangélica y su relación con las "sectas" en el marco global de la difícil situación nicaragüense en su lucha por sobrevivir. Dejamos de lado por el momento, una actualización de la iglesia católica, teniendo en cuenta la imposibilidad, en un artículo de dimensiones bien definidas, tratar una problemática tan extensa y compleja.

Lecciones de la historia

Mirando la experiencia histórica, el gobierno nicaragüense está convencido que la religión es un blanco priorizado por sus enemigos.

El documento de Santa Fe anteriormente citado fue preparado por un grupo de consejeros ultra-derechistas del Presidente Reagan (ante que éste asumiera la presidencia) para establecer ciertas pautas de acción para el futuro mandatario. En una parte dice: "La política exterior de EEUU debe comenzar a enfrentar (y no simplemente reaccionar con posterioridad) la teología de la liberación tal como es utilizada en América Latina por el clero de la Teología de la Liberación. El papel de la Iglesia en América Latina es vital para el concepto e libertad política". La concepción del comité redactor de dicho documento de lo que constituye la libertad política se encuentra solamente en "la propiedad privada y el capitalismo productivo". Cualquier concepto diferente es "menos cristiano que comunista".

Según María Ezcurra en su análisis político de la religión en América Latina, ("La ofensiva Neoconservadora: Las Iglesias de USA y la lucha ideológica hacia América Latina"): "El Instituto sobre Religión y Democracia puede constituir un intento neoconservador por crear instancias que el posibiliten una mayor influencia masiva en un terreno específico, el religioso, disputando así a la "nueva derecha" el espacio de las iglesias con sus potencialidades a nivel ideológico y movilización".

En abril de 1981 ese Instituto se creó específicamente para combatir la "infiltración del comunismo en la iglesia" y los males de la teología de la liberación. Otra institución derechista, la Función Heritage, presenta constantemente la imagen de los sandinistas como represores de la religión.

Durante los años 50 y 60 muchos misioneros, tanto evangélicos como católicos, cooperaron voluntariamente con informantes de la CIA, creyendo de esta forma cumplir con su deber patriótico. En un bien documentado libro, "Cry of the People" (Llanto del pueblo) Penny Lernoux dice: "Hay pruebas conclusivas que la CIA usó a grupos religiosos en América Latina para sus propios secretos y fines". Dinero de la CIA, canalizado por grupos eclesiales fue utilizado para cooperar en la desestabilización y derrocamientos de gobiernos en Chile, Brasil y Bolivia.

Teniendo en cuenta esa historia, el gobierno sandinista mira con sospecha ciertos incidentes que podrían entrar en el tipo de operaciones utilizadas por la CIA en otros países. Esta sospecha combinada con otros factores complica aún más la ya difícil situación.

El espacio religioso es, en la actualidad, el más abierto a la manipulación por parte de los enemigos de Nicaragua. Las medidas promulgadas en el marco del Estado de Emergencia así como aquellas que tienen que ver con el control del dinero (tanto que entra como que sale del país) podríamos decir que limitan tanto en el terreno político como económico la manipulación. Pero el aspecto religioso que incide en la mayoría de la población y que está ligado a sentimientos profundos es más proclive a ser manipulado. Si se logra presentar al gobierno como represor de la religión o como insensible a la religiosidad del pueblo, se puede afectar tanto interna como internacionalmente el progreso y la legitimidad del proceso revolucionario nicaragüense.

Secta versus denominación

Como en la mayoría de los países latinoamericanos, también en Nicaragua las iglesias no-católicas son una pequeña minoría. Se estima que los evangélicos (o protestantes) constituyen el 15% de la población. La denominación más grande es la Iglesia Morava, religión predominante entre los indios miskitos y los criollos de la Costa Atlántica nicaragüense. Es también la más antigua ya que su instalación en el país se remonta a 1849.

Según CEPAD (Comité Evangélico Pro-ayuda al Desarrollo), institución de servicio social a la que pertenecen la mayoría de las denominaciones no-católicas, en una reunión en Panamá en 1910, las iglesias evangélicas más importantes dividieron América Latina para su trabajo misionero. Como resultado, las iglesias pentecostales, fundamentalistas, pasaron a predominar en Nicaragua. La Denominación más grande en la Costa Pacífica es las Asambleas de Dios.

Luego de los últimos acontecimientos, en los cuales varios templos fueron ocupados por las organizaciones de masas, ha surgido una fuerte discusión en torno a cómo se define una secta, cómo se define una denominación y cual es la diferencia entre una y otra. Recordemos que en las últimas semanas fueron ocupadas una treintena de iglesias no católicas. La mayoría han sido devueltas poco tiempo después.

Según criterios aceptados por las principales organizaciones evangélicas y ecuménicas el término "secta" definiría un tipo de religión marginada, caracterizada por: su rigidez de credo; no cooperación con otras iglesias; el autoconvencionamiento de que fuera de esa religión no hay posibilidades de lograr la salvación; y un énfasis bien marcado en detalles insignificantes (como si las mujeres deben o no cubrir su pelo), que adquieren una dimensión tan importante que permiten definir lo sagrado y lo profano. CEPAD considera que sus miembros son denominaciones mientras que los otros son sectas. Pero cuando se trata de aplicar esos criterios a algunas iglesias en cuestión o a iglesias del área rural surge una gran confusión. A nivel corriente, la gente utiliza la palabra "secta" como sinónimo de "evangélico', es decir para donominar cualquier iglesia no-católica.

Las tres iglesias que son señaladas más frecuentemente como "sectas" son los Testigos de Jehová, los Mormones y los Adventistas del Séptimo Día. Las dos primeras se consideran iglesias no-cristianas. Con respecto a los Adventistas, hay más dificultades para caracterizarlos ya que algunos los consideran evangélicos y otros no. El Dr. Parajón, Codirector del CEPAD, nos expresó que de acuerdo a su experiencia personal en Nicaragua, los Adventistas han tenido una actitud de cooperación. Con respecto a los Testigos de Jehová, en febrero de este año, fueron expulsados diez ciudadanos extranjeros que pertenecían a esa Iglesia. La fundamentación expresada en el comunicado del Ministerio del Interior en aquella oportunidad se refería a actividades anti-gubernamentales de esas personas.

Los problemas

Ciertas actividades de algunas iglesias no-católicas han causado una reacción fuerte tanto del pueblo como del gobierno. Sobre todo la prédica de un mensaje que llama a no participar en las actividades comunales, tales como jornadas de salud, educación de adultos, la vigilancia revolucionaria, y más aún, en las milicias populares. Otros problemas menos serios, pero igualmente motivo de fricciones es la utilización de parlantes e instrumentos musicales electrónicos de gran poder por parte de muchas congregaciones no católicas. En algunas zonas y barrios estas fricciones han sido resueltas por medio del diálogo pero en otras siguen vigentes especialmente cuando el culto coincide con las clases de educación de adultos o cuando se realizan las vigilias durante toda la noche con cantos y alabanzas.

El espíritu de ecumenismo no está demasiado desarrollado en Nicaragua. A excepción de las ciudades costeñas de Puerto Cabezas y Bluefields donde ha habido reuniones ecuménicas de pastores evangélicos y sacerdotes católicos durante los últimos 15 años, en el resto del país, la relación entre católicos y evangélicos varía desde un respeto frío hasta una abierta hostilidad. Nos referimos exclusivamente al acercamiento (ecumenismo) "oficial" de iglesias diferentes sin negar ciertos esfuerzos ecuménicos manifestados entre sectores de esas iglesias.

En algunas áreas rurales, ciertas fuentes con las que no entrevistamos os manifestaron excesos de grupos no católicos como por ejemplo las remuneraciones que se pagan al que logra convertir a algún católico; prácticas muy presionantes para convertir fieles, la tergiversación de textos bíblicos y un remarcado énfasis en la creencia de que sin participar en esa iglesia en particular (no en una iglesia) la persona sufrirá el castigo eterno. Esto incluso origina escenas emocionales alrededor de la cama de un moribundo, cuando se trata de aprovechar sus últimas fuerzas para convertirlo.

En los últimos tiempos, en la predicación de las sectas e incluso de algunas denominaciones se ha puesto un gran énfasis en lo que se refiere al "castigo de Dios". Informes conocidos públicamente del tiempo de las inundaciones últimas del mes de mayo, os indican que ciertos pastores interpretaba ese cataclismo como "castigo divino" por la orientación supuestamente "comunista" del gobierno.

Una mujer con la cual hablamos nos contó que su madre había salido a Miami luego de la victoria popular. Ella se había convertido a los Testigos de Jehová y el pastor la había instado a abandonar el país ya que el "gobiernos sandinista era malo". En algunas zonas, las iglesias acusadas de prácticas ofensivas son denominaciones que al menos formalmente, pertenecen a CEPAD. Uno de los Directores del CEPAD, Sixto Ulloa nos comentó que la inexistencia de una estructura jerárquica dentro de las iglesias evangélicas y del CEPAD elimina cualquier supervisión y aún menos cualquier control de sus miembros, principalmente en las zonas alejadas.

El elemento común que encontramos en todas las iglesias que son cuestionadas es su prédica imperativa contra cualquier participación en tareas de la comunidad, generalmente impulsadas por los organismos de masas. A este respecto. se nos comentó que en algunos casos, ciertas personas (que antes eran católicas) se convirtieron para encontrar en su nueva creencia una justificación religiosa para no participar en las campañas de salud, vigilancia etc. Otra "doctrina" predicada por algunas de las iglesias en el área rural es que una persona que se convierte, automáticamente queda libre de sus responsabilidades matrimoniables anteriores. También se observa rigurosamente el diezmo, que lo recibe el pastor. A parte el diezmo hay ofrendas especiales utilizadas para las construcciones, etc.

La mayoría de las iglesias no-católicas de Nicaragua tiene su sede en los Estados Unidos y la preparación de sus pastores está orientada de acuerdo a las concepciones de las iglesias madres. Durante mucho tiempo la mayoría de los pastores era americanos. Ahora, la mayoría es nicaragüense pero por su formación hay muchos casos de pastores que tienen una perspectiva a favor de los Estados Unidos. En las áreas rurales una buena parte de los pastores tienen una muy débil preparación teológica-pastoral. Algunas denominaciones conciben una preparación de tres meses para formar a alguien que luego será pastor de toda su vida, sin tener después clases o talleres formativos complementarios. La falta de una supervisión o de consejero hace que en las regiones aisladas, muchas veces el pastor determine su propio credo y prácticas con una serie de desviaciones de su "ortodoxia" que no siempre son conocidas en la iglesia madre.

Algunas iglesias y pastores en Nicaragua son "auto-denominados" porque no existen ni leyes ni requisitos oficiales que reglamenten esta actividad. Según Miguel Casco pastor de la Iglesia de las Asambleas de Dios: "La formación teológica de las sectas y de algunas denominaciones evangélicas formaba parte de une esquema ideológico pro-norteamericano... En la mayoría de los centros de educación bíblica, el control educativo estaba en manos de misioneros norteamericanos que hacían que los nacionales fueran receptores de una teología con una gran carga ideológica norteamericana que era fortalecida con materias anticomunistas, anti-marxistas". En todas las áreas que consultamos y analizamos, la diferencia entre "secta" y denominación no surgía del criterio de pertenencia o no al CEPAD. Incluso en muchos casos escuchamos duras críticas contra ciertas denominaciones, especialmente la Asambleas de Dios.

Relaciones con la contrarrevolución

El problema más serio en algunas regiones del país ha sido la vinculación probada (y públicamente presentada) entre las actividades armadas contrarrevolucionarias y los pastores de algunas iglesias. Los hechos más numerosos y conocidos a este nivel ha sido los de Zelaya Norte, donde participaron algunos laicos y pastores moravos. La Iglesia Morava ha denunciado estos hechos e incluso ha quitado la categoría de pastor a los implicados en actividades contrarrevolucionarias. Recientemente la Iglesia Morava de los Estados Unidos escribió una carta de protesta por ciertas actitudes del gobierno de Nicaragua. Pero la misma carta reconoce la injerencia internacional en los problemas miskitos. Expresa en uno de sus párrafos: "Desde la perspectiva de muchos analistas políticos estadounidenses, los atentados para desestabilizar a Nicaragua son traviesos y con el signo de la derrota en sí mismos: es más probable que van a acelerar (y no parar) la erosión del pluralismo económico y la libertad política en el país. Desde la perspectiva el miskito, el resultado ha sido catastrófico: ha traído terror y destrucción, ha dividido familias y ha dejado miles de familias sin hogar y ha creado sobre todos ellos la hostilidad y sospecha de las autoridades". La carta hace un pedido urgente a los Estados Unidos para que frenen su participación en la desestabilización y en las actividades contrarrevolucionarias contra Nicaragua por el bien de los miskitos.

Un portavoz de la Iglesia Morava en Nicaragua nos dijo que ha habido una revisión de todas las sentencias de los presos condenados por el complot "Navidad Roja" en diciembre pasado. La mayoría han sido reducidas y muchos de los anteriormente condenados han sido exonerados y liberados. En la actualidad 12 pastores miskitos y sumos están en la cárcel todavía.

La responsabilidad norteamericana (mencionada en la carta) en la problemática miskita es clara. Según algunas personas que conocen de cerca la situación en Zelaya Norte, los contrarrevolucionarios que se encuentran e el interior del país reciben sus suministros por medio de helicópteros que despegan de barcos estadounidenses estacionados en la Costa hondureña o que directamente han despegado de pistas de aterrizaje hondureñas. La fuente morava nos agregó que la situación militar en Zelaya Norte sigue siendo seria y que está causando una escasez de alimentación en los pueblos el área, aumentando la tensión política.

Según testimonio de habitantes de Bocana de Paiwas en Zelaya Sur, las zonas donde se han producido las operaciones más fuertes de la "contra" son las mismas donde ha habido más actividad de las sectas. Los asesinatos empezaron allí el 7 de julio del 81 y desde entonces unas 30 personas han muerto por la actividad contrarrevolucionaria. Las bandas armadas, parecen haber elegido como blanco a cualquier persona que sea activista o trabaje en tareas comunitarias (promotores de salud, maestros populares, miembros de UNAG-Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos-, delegados de la palabra de la iglesia católica. Se ha dado el caso en que las bandas han detenido gente en los caminos y les han leído sus "listas de muerte".

Emiliano Pérez, Juez Local, delegado de la palabra y conocido líder de la comunidad de Bocana de Paiwas fue víctima de otros grupos. Luego de haberlo matado, la banda entró en la iglesia diciéndole a la gente que lo habían hecho como amenaza para que ellos no se integren ni participen en las tareas de la comunidad. Julio, maestro del poblado y líder de la comunidad fue secuestrado junto con otras 16 personas. El y otro fueron encontrados muertos. De los demás nunca se supo nada ni fueron encontrados sus rastros.

Hace unas semanas, un pre-novicio de la comunidad capuchina originario del área de Paiwas visitó durante sus vacaciones a su familia. Ante sus ojos asesinaron a su padre y violaron a su madre y hermanas. El y un tío fueron secuestrados por la banda sin conocerse más nada de su paradero.

El líder de uno de los grupos contrarrevolucionarios que murió en una confrontación con el ejército hace un tiempo era un laico católico, miembro de la Junta Católica de la zona. Posteriormente se convirtió a una de las denominaciones evangélicas haciéndose pastor con poca o ninguna preparación. E la zona de la Cruz del Río Grande, dos o tres pastores mas han muerto en enfrentamientos militares a raíz de sus actividades contrarrevolucionarias.

Uno de los secuestrados después de la Masacre de San Francisco del Norte; el 24 de julio, logró escapar y narró sus experiencias en el campamento "contra" ubicado del lado hondureño (cercano a la frontera). Uno de los secuestrados les dio a los campesinos detenidos en ese campamento que aquellos que se integraran a las sectas no sufrirían ningún tipo de daño. Este relato indignó a los habitantes de un pueblo cercano quienes en represalias tomaron una de las iglesias evangélicas. Dos días antes de la masacre de San Francisco del Norte, un grupo de predicadores que llevaban biblias llegaron al pueblo y hablaron con la gente, incluso con los milicianos. Nadie los conocía. En el ataque al poblado numerosas consignas como: "Con Dios y patriotismo derrotaremos al comunismo" fueron pintadas en los muros del pueblo.

Un directivo de CEPAD y dos sacerdotes con quienes hablamos tuvieron reacciones similares a este tipo de manipulación y perversión de la religión: "Nadie que hace estas cosas puede ser cristiano". Sin duda este abuso de la libertad religiosa tanto de algunos pastores (en su carácter individual) como de algunas denominaciones y sectas aumenta la sospecha y alimenta la desconfianza de parte del gobierno, y palidece el trabajo importante sobre todo en salud, educación (y también en el terreno religioso) de muchas otras iglesias evangélicas de Nicaragua. Aumenta la fricción y acentúa las diferencias entre las distintas denominaciones y lo que es más grave da elementos ideológicos a aquellos que buscan la desestabilización del proceso popular.

Reacciones de las organizaciones de masa y del gobierno

Hablamos con dos jóvenes miembros de organismos de masas de un barrio e Managua que había participado en la toma de templos de tres "sectas". Según ellos la actitud de los miembros de esas iglesias, y su negociación para participar en cualquier proyecto de la comunidad, es lo que fundamentalmente motivó esa decisión que fue tomada a nivel de barrio. Según ellos no hubo ninguna orden del gobierno al respecto y las autoridades no sabían que se producirían esas tomas. Aún teniendo en cuenta esta opinión, la actitud de las organizaciones de masas no encontró ninguna oposición gubernativa. Después de una de las tomas, los participantes nos dijeron que habían encontrado dentro de los templos, libros militares norteamericanos.

"El problema, según un cedesista e Monseñor Lezcano, no es que las sectas no esté de acuerdo con la Revolución sino que ya están activamente con la contrarrevolución. No solamente están predicando contra el gobierno sino que están convirtiendo sus palabras en hechos". En varias ocasiones cuando fueron las iglesias de denominaciones miembros de CEPAD se realizaron negociaciones en el mismo barrio y se devolvieron los templos. CEPAD ha manifestado que en caso de producirse una intervención abierta contra Nicaragua, todos sus templos se pondrán al servicio del gobierno y del pueblo para ser usados como refugios, bodegas, etc.

El hecho de que varias iglesias nucleadas en CEPAD hayan sido ocupadas parece indicar que el criterio popular que predomina para distinguir una secta de una denominación no es su ubicación intra-eclesial (pertenencia o no a una estructura como CEPAD) sido la relación práctica y cotidiana comunales. En un pueblo de la frontera, algunos miembros de una cooperativa agrícola dejaron de trabajar en ella al convertirse a una denominación no-católica que predicaba que el cooperativismo está enfrentado a la religión (esto nos lo informó una religiosa que habita en este pueblo, de frontera).

Se ha hablado bastante del incremento de las iglesias a partir de la victoria popular. Si bien ha habido un crecimiento en la cantidad de denominaciones radicadas (o surgidas) en el país pensamos que el principal aumento se ha dado en el número de templos y casas usadas para cultos que da la impresión de un crecimiento rápido de los diferentes grupos. Por otra parte, muchas denominaciones tienen la costumbre de llamar a su templo con un nombre bíblico (sin aclarar a que denominación pertenecen) y esto también confunde cuando se quiere analizar el verdadero número de iglesias. Diferentemente de los católicos que tienen generalmente una capilla por barrio o área geográfica extensa, los evangélicos, muchas veces tienen múltiples templos por zona, con membresías que no superan las 15 o 20 personas, dando la impresión de una participación religiosa mayor de lo que tienen el realidad.

Conclusiones

Nicaragua no es el único país en el área que tiene problemas con las secas. Panamá, por ejemplo, enfrenta situaciones similares y el gobierno de ese país ha recientemente anunciado medidas para contrarrestar la influencia de estos grupos y ha decidido incluso o renovar las visas de residencia a algunos de sus dirigentes.

Según Pax Christi, Organización internacional de Derechos Humanos: "Toda la polarización gira alrededor de un solo punto: ¿Se puede como cristiano apoyar la revolución tal como es, conducida por el FSLN, o se debe como cristiano apoyar la contrarrevolución? En todo caso esta discusión no se situa a nivel de la Iglesia sino a nivel político...

En medio de todos los incidentes producidos el mes pasado, el 18 de agosto el FSLN publicó un comunicado ratificando plenamente el Documento sobre la Religión de octubre de 1980, que expresaba entre otras cosas el compromiso del gobierno a respetar la libertad y el pluralismo religioso.

El gobierno ha enfrentado situaciones muy difíciles al confrontarse con algunas actividades abiertamente contrarrevolucionarias escondidas bajo la apariencia religiosa. La respuesta a esas actividades puede ser malintencionadamente juzgada como represión a la religión. En ciertas circunstancias, el gobierno ha preferido no actuar. Fue entonces cuando las organizaciones de masa ocuparon como respuesta los templos. Esto no deja de revertir un cierto peligro como nos dijera un militante de un CDS: "Nuestra gente es bien disciplinada y la podemos controlar. Pero en estas situaciones (se reería a las tomas de templos), otra gente que no tiene la misma disciplina se mete y no lo podemos controlar porque no pertenecen a nuestras organizaciones". Esto puede crear resultados desfavorables que complique aún más una situación de por sí difícil.

Sin duda, los miembros de las iglesias no siempre han actuado prudentemente, como dijo un dirigente de CEPAD: "Cualquier grupo religioso puede sectarizarse, volverse sectario. El fanatismo católico es tan sectario como el fanatismo protestante. Es la tarea de la teología evangélica cuidar a la iglesia contra sus propias tendencias al sectarismo".

Si volvemos al documento de Santa Fe podemos pensar que en el fautor se tratará de neutralizar, cada vez más, a las fuerzas progresistas dentro de las iglesias. También se seguirá desde afuera (sobre todo las transnacionales de la información) presentando al gobierno sandinista como de anticristiano, antirreligioso. No se descarta también que todo sector eclesial que apoye la revolución será denigrado y atacado de ser "comunista". Es evidente un aumento visible de ataques de los medios de comunicación norteamericano contra congregaciones como Maryknoll o contra la Iglesia Metodista y otras iglesias protestantes. A pesar de ello, la dinámica interna en Nicaragua tiene otras verdades:

- El pastor moravo Norman Bent, declaró recientemente que dirigentes de su Iglesia se reúnen frecuentemente con el gobierno nicaragüense para mejorar las relaciones.

- El 2 de septiembre, Daniel Ortega, Coordinador de la Junta de gobierno se reunió con 300 pastores de 45 denominaciones protestantes diferentes, enfatizando que la tarea más importante (y donde todos podían estar de acuerdo) era la de evitar la guerra en América Central. Afirmó además que las organizaciones de masas habían recibido instrucciones para no crear tensiones ni confrontaciones con las iglesias, para evitar divisiones dentro del pueblo nicaragüense. Prometió que serían devueltos todos los templos ocupados.

- Constantemente, Nicaragua recibe la visita de líderes evangélicos tanto de Europa como de Estados Unidos. Es conocido el apoyo significativo del Consejo Mundial de iglesias para programas de desarrollo de Nicaragua.

Estos son elementos claramente probatorios de la voluntad de entendimiento de la dirigencia nicaragüense con respecto al pueblo evangélico.

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