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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 15 | Septiembre 1982

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Nicaragua

El impacto de la situación económica sobre los sectores populares

¿Qué efectos tiene la crisis económica sobre la mayoría pobre del país, y qué pasos ha tomado el gobierno y el FSLN para aliviar los problemas? ¿Hay resultados?

Equipo Envío

La situación económica de todos los países en Centroamérica está en crisis y Nicaragua no es una excepción. Aunque muchas de las causas de esta crisis económica son comunes todos los países de la región, (precios bajos para los productos de exportación, o recesión mundial, falta de inversión privada, etc.), el caso de Nicaragua es distinto de los demás países por varias razones. Primeramente en Nicaragua se está implementando políticas muy diferentes de las dos países vecinos para enfrentar la crisis y, en segundo lugar, lejos de recibir un posible beneficio de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe auspiciada por los Estados Unidos (como es el caso de Costa Rica, Honduras y El Salvador), Nicaragua es el blanco de una serie de agresiones económicas por parte de los Estados Unidos. Estas agresiones comprenden: el corte de ayuda económica a Nicaragua, el bloqueo de los préstamos a Nicaragua del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, y el apoyo de una campaña de acciones encubiertas para sabotear la infraestructura económica.

El contraste con este panorama, los enemigos de la revolución acusan a los Sandinistas de haber manejado mal la economía, que según ellos, por eso está en un estado de crisis. Esta caracterización simplista, -que claramente surge de motivaciones políticas-, no hace caso de algunos datos básicos que demuestran que en comparación con los otros países centroamericanos, la economía nicaragüense esté relativamente bien.

Otra caracterización de la revolución nicaragüense que hemos visto repetidas veces en la prensa internacional es que la euforia de la revolución ha pasado, en gran medida debido a los problemas económicos que sufre la gente. Muchos han interpretado este fenómeno como una desilusión con la revolución, sin embargo nos parecía que era lógico y aún deseable que se superara este estado de euforia. El asunto es que en qué medida se lo está reemplazando con un nivel más alto de conciencia de los factores políticos y económicos que marcan la revolución.

No vamos a poder profundizar sobre esto en el presente artículo, pero sí queremos señalar que hay un componente ideológico bastante importante en la situación actual de la economía del país. Tocaremos este punto un poco en la entrevista con el Coordinador de los Comités de Defensa Sandinista (Responsible Barrial) de Ciudad Sandino, un barrio popular de Managua.

Nuestra presentación aquí esta limitada por lo menos por dos factores importantes. El primero, es que la falta de algunos datos nos hace imposible presentar la situación económica más completamente. La mayor parte de los datos nacionales que tenemos se refiere al año 1981 y, aunque no existen cifras exactas para el año 1982, es probable que la situación económica se ha empeorado en este año. En segundo lugar, los datos más recientes que tenemos sobre el consumo de alimentos vienen de un estudio realizado en Managua y por lo tanto no podemos presentar la situación del campo.

Datos básicos

Para analizar el impacto de la situación económica sobre la población nicaragüense, hemos escogido las áreas del empleo, salarios y precios de los productos de consumo básico como los tres más importantes.

El Cuadro I muestra que mientras el desempleo ha disminuido considerablemente de los niveles muy altos durante la guerra en 1979, se mantiene un poco más bajo todavía que el nivel de 1978. Por otro lado, la mayor parte del empleo nuevo se ha creado en el sector de los servicios y no en el sector productivo, tendencia que el gobierno esta tratando de cambiar. No obstante, durante 1981 se logró un avance importante al reducir el nivel de desempleo en el país. Para 1982 es probable que el nivel de desempleo y sub-empleo va a crecer otra vez por la falta de divisas para comprar materia prima y por la necesidad de cerrar algunas fábricas subsidiadas por el gobierno.

Cuadro 1



El Cuadro II demuestra que los salarios reales han bajado sustancialmente dado que el poder adquisitivo promedio de hoy es solamente el 69% de lo que existió en 1975. Sin embargo, esto no nos da un análisis más exacto porque agrupa todas las clases económicas juntas y mide sus salarios contra un índice de precios de una gran variedad de productos de consumo muchos de los cuales nunca los compran los sectores populares.

Cuadro 2


Según los datos de Inforpress, de donde sacamos estas cifras, el ingreso familiar real de los sectores más pobres disminuyó mucho menos en 1981 que el promedio del 8% y para algunos sectores pobres podría haber incrementado. Las razones dadas en el informe son las siguientes:

-Los precios de los productos de consumo básico se incrementaron mucho menos que los precios en general debido al control gubernamental sobre los precios.

-Se ha dado un ingreso significativo no-monetario para la clase obrera a través de comisariatos en los centros de trabajo, almuerzos subsidios, atención médica gratis, transporte gratis al centro de trabajo, etc. lo cual ha reducido el egreso familiar.

-El incremento en empleo se tradujo en mayor ingreso familiar.

El índice general de precios (Cuadro III) nos demuestra que mientras los precios han subido sustancialmente desde la épica antes de la guerra, el período inflacionario más importante fue 979 y después de eso el nivel de inflación ha sido reducido aunque siempre está a nivel más alto que antes de la guerra. Como resultado, el índice de precios es tres veces mas alto hoy en día que antes de la guerra y los precios de alimentos, bebida y tabaco se han incrementado más que cualquier otro grupo. Hay que enfatizar, sin embargo, que este índice de precios se refiere a todos los productos y no a los productos más básicos.

Cuadro 3


Para poner estas cifras en el contexto del resto de Centroamérica, haremos algunas comparaciones con la situación en Costa Rica y Honduras porque ninguno de estos dos países están sufriendo las distorsiones de un estado de guerra actualmente. Aunque tal vez la comparación entre Nicaragua y El Salvador o Guatemala serían más apropiadas porque fácilmente se podría plantear que Nicaragua está bajo ataque, tanto militar como económico).

En Costa Rica, el índice de precios al consumidor subió un 65% en 1981, los precios de los alimentos subieron el 70% y el presidente del Banco Central de Costa Rica estimó recientemente que la tasa de inflación para el año 1982 alcanzaría el 90 ó 100%. Según Inforpress, los precios de los productos básicos subieron allí un 50% en 1981 comparado con el incremento de 9.9% en Nicaragua (en base de cifras del estudio de CIERA que discutiremos más adelante). En 1982, los precios han aumentado aún más porque el gobierno ha cortado los subsidios para una serie de productos básicos como el agua, la luz, el transporte urbano y algunos alimentos. Estas medidas fueron tomadas como parte del plan de austeridad que Costa Rica negoció con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para intentar aliviar la crisis de balance de pagos.

El impacto de estas medidas está recayendo sobre los sectores más pobres de la sociedad. Inforpress estima que una familia costarricense necesita 4,000 colones mensuales para alimentos y vivienda y el 65% de la clase obrera gana menos de 3,000 colones mensuales. En 1981, el poder adquisitivo real de una familia de la clase obrera y campesina disminuyó un 24 y 30% respectivamente en Costa Rica mientras que en Nicaragua estas clases perdieron muy poco, tal vez nada, de su poder adquisitivo real.

En Honduras la situación es distinta en lo referente a los sectores pobres y no ha sido tanto el alza de precios como el desempleo y subempleo. En 1981, el gobierno de Honduras, debido a la presión ejercida por los sindicatos, otorgó incrementos salariales que acusaron aumentos en el salario real, después de haber sufrido un descenso en el año 1980. Sin embargo, según la Confederación de Trabajadores de Honduras, (cfr. Inforpress), de una población económicamente activa próximamente de un millón de personas, unos 200,000 son desempleados, y otros 500,000 están sub-empleados. Por tal razón los sueldos de los trabajadores asalariados no son una guía confiables para deducir el bienestar relativo de los sectores más pobres de la sociedad. Honduras también ha llegado a un acuerdo con el FMI de recibir $150 millones durante 1982 y 1983 con el programa de austeridad correspondiente al país más pobre de América Latina después de Haití.

Consumo y distribución de alimentos en Managua

En febrero y marzo de 1982, el Centro para Investigaciones y Estudios de la Reforma Agraria (CIERA) llevó a cabo un estudio el consumo y la distribución de alimentos en diez barrios populares de Managua. La investigación consta de 100 estudios de casos de familias para determinar sus hábitos de consumo, problemas en la distribución, los efectos de la política gubernamental y la participación popular en el sistema de distribución de los alimentos. CIERA, que forma parte del Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria, examinó específicamente a aquella familia con un ingreso entre C$1000 y 5000 lo cual abarca el 62% de la población de Managua. Se entrevistó a las amas de casa.

En términos del consumo de alimentos (un indicador más general para el standard de vida de los sectores populares) el estudio encuentra que, respecto a la época pre-revolucionaria , ha habido muy poco cambio en el consumo de calorías y proteínas, pero que sí ha cambiado la composición de la dieta. Probablemente el cambio más importante es la reducción en el consumo de carne de res y el incremento correspondiente en el consumo de huevos, queso y frijoles en lo referente a las proteínas. En cuanto a la reacción de la gente en el consumo de alimentos este cambio en la dieta parece haber tenido un impacto muy significativo. La mitad de la encuesta indicó que ellos creían que estaban comiendo igual que antes, mientras que casi todos los demás (el 42%) decían que su dieta había empeorado. Generalmente fueron las capas más pobres quienes creían que su dieta era peor ahora que antes de la revolución.

La disminución en el consumo de carne de res se debe a su alto precio (el precio se ha triplicado desde Diciembre de 1978) como resultado de la matanza indiscriminada de reses durante la insurrección y del reducido suministro que hoy se tiene para renovar los datos. El consumo de carne de res, y los huesos para hacer sopa, es el criterio por la cual la gente mide su nivel de vida en la ciudad porque es una fuente preferida de proteína. Por lo tanto, aunque el consumo en términos de nutrición puede ser lo mismo ahora que antes, mucha gente piensa que la situación actual es peor. Esto es cierto en cuanto a gusto y preferencias, aunque nutricionalmente no lo sea.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el precio de la dieta básica para una familia ha subido significativamente menos que el índice general de precios o que los precios de alimentos en general (véase el Cuadro IV). Esto es el resultado directo de la política del gobierno para controlar los precios de los productos básicos que ha logrado un grado de éxito considerable. Además, los aumentos en los precios e dieron sobre todo en el período de 1979-1980 y en el 1981 el gobierno ha tenido mucho más éxito en controlar los precios de estos productos. Sin embargo, la gente identificó el alza de precios como el problema más serio y el comentario escuchado muy a menudo era "Los salarios siempre son los mismos, pero los precios suben para arriba".

Cuadro 4


La política del Gobierno: garantizar las necesidades

Para poder garantizar niveles adecuados de consumo en los productos básicos, una de las políticas más importantes del gobierno ha sido la transformación del sistema comercial y de distribución, para reducir así el papel de los intermediarios, y evitar la especulación con los precios y el acaparamiento. El único modo de defender los intereses económicos de los pobres, es garantizar una oferta adecuada de bienes necesarios ya precios razonables. Para lograr estos objetivos hacemos notar tres aspectos de la política del gobierno: a) el control de un mayor porcentaje del sistema comercial en sí para eliminar a los intermediarios y prevenir la escasez, b) la regulación de los precios de ciertos productos racionándolos si fuera necesario y c) los subsidios. Debido a limitaciones de espacio, no podemos discutir un cuarto tema que es esencial a los intereses de los pobres: el tema del empleo y los salarios. Una descripción adecuada de los problemas y la política del gobierno al respeto requeriría un artículo entero.

Un sistema nuevo de distribución

Dentro de Managua, las áreas más problemáticas y claves son el sinnúmero de niveles de vendedores e intermediarios que existen, y que operan en el Mercado Oriental y el Mercado Mayor. El sistema del gobierno tiene diversas utilidades. En ventas al por mayor, ENABAS es la entidad estatal para la compra y venta de todos los granos básicos. ENABAS controla, sin embargo, solamente el 40.7% del maíz, el 42.9% de frijoles y el 77.4% del arroz que se vende y compra a nivel nacional, con las cifras correspondientes para Managua de 28.2%, 34.2% y 38.2% respectivamente. Por lo tanto, la capacidad de ENABAS para controlar los precios de estos productos está limitada por su participación en el mercado.

En la venta al por menor, el gobierno también está impulsando una serie de diferentes tipos de tiendas que incluye siete supermercados en Managua, cuatro nuevos mercados en Managua, tiendas populares (11 en Managua y 63 en total), y expendios popular que son tiendas particulares que venden algunos productos provistos por ENABAS a precios oficiales (171 en Managua y 1200 en total). Todos estos mecanismos estatales hacen competencia con los mercados y tiendas tradicionales, principalmente con el Mercado Oriental y las pulperías. Además el gobierno, a petición de los obreros, ha establecido 500 comisariatos en los centros de trabajo que venden arroz, frijoles, maíz, aceite, sal y jabón. Ve la pena repetir que el impacto que tienen todas estas fuentes de abastecimiento está limitado por su cobertura geográfica y por el hecho de que mucha gente prefiere el sistema tradicional por razones de calidad en los productos, el horario más flexible, (las pulperías están abiertas temprano y tarde) y el acceso a crédito en las pulperías.

En el caso de frijoles, por ejemplo, el estudio de CIERA encuentra que mucha gente prefiere pagar C$5.60 por una libra de frijoles en el Mercado Oriental que C$2.60 en ENABAS. Las razones son que el frijol en el Mercado Oriental tiene mejor calidades para cocinar (debido aparentemente a la forma en la cual ENABAS está secando su frijol) y también la gente va al Mercado Oriental porque, aunque los precios pueden ser más caros, se encuentran allí la mayoría de las cosas que quieren. Si hay escasez de cualquier producto, generalmente el Mercado Oriental está mejor abastecido, porque hay un mercado negro que opera allí o porque los mayoristas dan preferencia a sus amigos en el Mercado Oriental.

Podemos sacar algunas conclusiones de este pequeño ejemplo. Primero, el sistema tradicional orientado a hacer ganancias y no a satisfacer las necesidades de la gente está profundamente establecido y no es fácil cambiar a un nuevo sistema a corto plazo, Segundo, aunque el nuevo sistema ofrece precios más baratos, tiene dificultad de competir con el sistema tradicional. Va a tomar tiempo a consolidarse, mientras empieza a responder a la demanda de los consumidores y tomar el control de una porción más grande del mercado. Tercero, los hábitos de compra y de consumo de la gente tienden a fortalecer el sistema tradicional hasta que el nuevo sistema se consolide.

Los subsidios a los precios

Una segunda política estatal para defender los intereses económicos de los pobres ha sido el de subsidiar los precios de los granos básicos. Aunque los subsidios benefician a todos los consumidores, sí dan más beneficio a los pobres que a los ricos porque los pobres consumen más granos básicos en su dieta y gastan un porcentaje mayor de su ingreso en la compra de los granos básicos que los ricos. En 1980, el gobierno pagó C$281 millones y en 1981, C$159 millones de subsidios de los precios. Para 1982, los precios de los granos básicos han sido aumentados para incrementar los ingresos de los campesinos quienes son los principales productores y para aumentar la producción para alcanzar la auto-suficiencia. Por lo tanto, ENABAS comprará un quintal de frijoles a C$350 y lo venderá a C$260, incluye la diferencia de los precios y los costos de transporte, bodegas, etc.

El control de precios y racionamientos

Una tercera forma que tiene el gobierno para garantizar las necesidades es a través del control de los precios de algunos productos y, cuando es necesario al racionamiento. Este aspecto de la política también demuestra la importancia decisiva de la participación popular de los consumidores mismos, por medio de los Comités de Defensa Sandinista, para asegurar que los controles de los precios y el racionamiento marche bien.

Los precios de quince productos de consumo básico están fijados por el gobierno a niveles máximos, y los precios de otros 50 productos están regulados para asegurar que no alcancen niveles demasiado altos. Los pulperos y demás vendedores son multados si venden a precios por encima del máximo y los CDS y el Ministerio de Comercio Interior (MICOIN) se responsabilizan de asegurar que los precios estén controlados. (El estudio de CIERA encuentra que la gente en los barrios preferirían que MICOIN hasta esta tarea de vigilar los precios porque no les cae bien a la gente tener que vigilar a los pulperos, quienes probablemente son amigos y viven en el mismo barrio). En vez de multar a los pulperos culpables de altos precios, recientemente MICOIN esta compitiendo directamente con ellos y en los mercados donde los precios son altos para así bajarlos.

Uno de los hallazgos más interesantes en el asunto de CIERA es el casi unánime apoyo de parte de los sectores populares al sistema de racionamiento de azúcar. Una persona dijo: "Es una gran cosa pues ahora no es necesario pagar C$30.00 para que se la vendan a uno". Otra persona comentó, "Está magnifico porque uno tiene seguro su azúcar además con los cupones se evitan las filas, que son una arma de la reacción para confundir al pueblo".

Las únicas críticas dentro de este sector son que las cinco libras por familia por semana no alcanzan, particularmente si uno tiene una familia grande. También, como son los CDS quienes distribuyen los cupones, si éstos no funcionan bien, entonces hay problemas. Sin embargo, mientras la clase media y la burguesía podría interpretar el racionamiento como una forma de restringir su consumo ilimitado, para los sectores populares por el contrario es la garantía que van a poder comprar azúcar. También, en el caso de azúcar, el sistema de cupones funciona bien porque el gobierno puede controlar la oferta dado que todo el azúcar está refinado en un número reducido de beneficios. Este no es el caso de otros productos básicos donde se intentan un sistema de cupones sería probable que el mercado negro vuelva a nacer.

Entrevista con el Coordinador de los CDS en Ciudad Sandino

Para poder captar mejor como se siente la situación económica en un barrio popular, entrevistamos a Wenceslao Aburgo, coordinador de los CDS de Ciudad Sandino. Aburgo vive en el barrio de Ciudad Sandino aunque él es del campo, originalmente. Creció cortando caña y algodón y se trasladó a Managua hace catorce años. Trabajó once años en una fábrica y después de la revolución se comprometió a trabajar con las organizaciones de masa en el barrio.

Pregunta:

¿Podría usted describir algo de las condiciones económicas actuales en el barrio y su comparación con la situación de antes de la revolución?

Respuesta:

La mayoría de la gente de Ciudad Sandino trabaja como vendedores en la calle, muchas de las señoras venden en los mercados y algunos trabajan en los colectivos de producción aquí en el barrio. También sembramos 240 manzanas de frijoles y mucha gente trabajaron en eso. El desempleo en sí, se ha venido a sentir debido a los bloqueos económicos que nos ha hecho el imperialismo. Es cierto que no hay las condiciones económicas como había en 1975. antes había de todo en cualquier pulpería, en cualquier lugar, porque estábamos en condiciones. Pero por otro lado los obreros no teníamos los beneficios sociales porque los que se estaban beneficiando eran los burgueses, los capitalistas. Vamos a hablar de Ciudad Sandino misma. ¿Qué teníamos en la época de Somoza? ¿Teníamos mercado? No lo teníamos. ¿Teníamos una carretera adoquinada? No la teníamos. ¿Teníamos los centros de salud que hoy tenemos? No los teníamos. ¿Teníamos los proyectos de cooperativas de producción? ¿No las teníamos. Los sectores privilegiados en la época de Somoza eran sólo los beneficiados. Pero ahora se da la preferencia al obrero, al campesino, a los pueblos más desposeídos como en Ciudad Sandino".

Pregunta:

¿Cuáles fueron las expectativas de la gente después del triunfo de la revolución?

Respuesta:

Nosotros sabíamos que iba a venir el bloqueo y las agresiones económicas. Ya lo esperábamos. Es una forma de agredir más a nuestro pueblo, pueblo trabajador. Las pretensiones del imperialismo no son solamente con el fin de desestabilizar nuestro proceso sino de intervenir militarmente. Y esos son los pasos que ellos vienen dando ya para formar la base de intervenir. Los bloqueos son parte de este plan que ellos tienen. Pero había algunos que pensaron que después del triunfo iba a ser toda una "piñata". Hay sectores que nunca tuvieron ninguna participación con el pueblo en el derrocamiento de Somoza, y estos que nunca sufrieron nada es lógico que están protestando, están manifestando en contra de la situación que creen es producto de la revolución, producto de la mal administración de nuestro gobierno. Ahora el tener un cambio, al tratar de romper con este esquema del pasado, si siente todo diferente. Por lo general, nuestro humilde pueblo comprende que no todo se arregla mañana mismo, y que hay que esperar un buen rato. Si no explicamos por qué se está dando esta situación económica, no sólo en Ciudad Sandino sino en todo el país, ellos quedarán confundidos y siempre protestando.

Pregunta:

¿Cómo está funcionando el nuevo mercado aquí en Ciudad Sandino?

Respuesta:

Tenemos un problema grande. Mucha gente sale para vende en el Mercado Oriental porque allá les beneficia más a ellos, porque no se les supervisa, no se les vigila a los que están vendiendo. Allá tienen la posibilidad y la libertad de vender a más altos precios y no tienen conciencia que todavía están negociando con el hambre del pueblo. Aquí en el mercado tenemos ciento y pico de tramos desocupados. Tenemos que hacer un trabajo de convencimiento para que vendan aquí porque es el pueblo de Ciudad Sandino el que sufre.

Pregunta:

¿Cuál ha sido la reacción de la gente al racionamiento del azúcar?

Respuesta:

Es lógico, esos son los cambios que a ellos les molestan más. Al principio tuvimos grandes dificultades, grandes problemas porque uno no estaba acostumbrado. Había un montón de gente que se aprovecharon de los cupones. Pero la gente se dio cuenta que fue lo más justo, lo más razonable, que el cupón era para garantizarle al obrero que no podía comprar su azúcar que no se le llevaría el especulador y no se quedaría sin ella. Todo marcha bien y a todo el mundo se le garantiza su azúcar.

Pregunta:

¿Cómo ha reaccionado la gente al racionamiento de la gasolina?

Respuesta:

Nuestro pueblo sabe que a nosotros no nos preocupa eso de la gasolina. Porque nosotros nunca hemos tenido un vehículo, una moto jamás hemos tenido. Que nuestro medio de transporte ha sido el córdoba que hemos tenido que garantizar, nada más. Que tengan gasolina los buses para transportarse a los centros de trabajo, es lo que nos interesa, no nos interesa, el burgués aquel que tenía tres carros, y salía para comer en los restaurantes de Granada. Más bien nos interesa que se fuera a pie o a caballo para que se diera cuenta cómo ha sufrido el obrero. Así esa medida que nuestro gobierno ha tomado es la más exacta. A quiénes les molesta esa medida? A la minoría. Pero la mayoría que es trabajadora y nunca ha tenido nada, ni un vehículo, por qué les va a molestar?"

Pregunta:

¿Han cerrado algunas fábricas en Ciudad Sandino o van a cerrarlas?

Respuesta:

Hasta el momento no tenemos noticias. que han habido reducciones de horas de trabajo, sí, porque precisamente donde yo he trabajado durante once año, están trabajando solamente medio tiempo. Pero están garantizando el salario mínimo. El problema es la falta de materia prima. Sobre todo los compañeros que están desempleados tienen que estar sufriendo lo más duro, lo más difícil porque es triste que un obrero que solamente cuenta con su fuerza de trabajo no pueda trabajar. Y se puede dar un descontento dentro de este sector del desempleo. Pero allí entramos las organizaciones de masas a buscarle solución a este problema, ya que es un problema nuestro, social, al que tenemos que dar solución, hay que hacer colectivos de producción y de otras formas.

Pregunta:

¿En términos de la educación política, parece ser mucho más fácil explicar al pueblo las consecuencias de la agresión militar que la agresión económica que es a menudo un fenómeno más sutil y complejo ¿Cómo están enfrentando esta problemática?

Respuesta:

Eso sí es una tarea bastante difícil en realidad, porque nuestro pueblo no está preparado políticamente por el sistema vicioso de la dictadura somocista que nos metió cosas que hasta ahora estamos cargando, no hemos podido romper con esto. Pero ¿qué es lo que hacemos? Bueno, reunimos a nuestro pueblo, les explicamos las comparaciones de los precios, por ejemplo. Allí no más en Costa Rica que no ha tenido terremoto, no ha tenido guerra ni bloqueo, no ha tenido nada, están los precios mucho más altos, el doble de los que tenemos aquí. Entonces, esto es un argumento que nosotros explicamos a nuestro pueblo. ¿Cómo es posible que nuestro país valga una libra de carne C$22 y en Costa Rica valga C$60? Y claro, nuestra gente capta, y comprende.

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