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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 316 | Julio 2008

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Nicaragua

Después de 29 años, después de 290 horas

Este mes se cumplen 29 años del derrocamiento de la dictadura de Somoza y del inicio de la revolución sandinista. Cuánto ha cambiado Nicaragua desde entonces. Coincidiendo en las fechas en las que, año tras año, comienzan a recordarse con orgullo, y también con dolor, aquellas hazañas y aquella etapa, ocurrió la huelga de hambre de 290 horas de Dora María Téllez. ¿Qué ha cambiado este gesto en el escenario nacional?

Equipo Nitlápan-Envío

Cuado el 23 de mayo el Consejo Supremo Electoral (CSE) anunció que sacaría del juego electoral al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y al Partido Conservador (PC), cancelándoles su personalidad jurídica, ¿imaginó las repercusiones que esta decisión tendría? Seguramente no.

Las medidas arbitrarias y discrecionales que han tomado las autoridades del CSE, administrando la actual Ley Electoral -profundamente excluyente por haber nacido del pacto Ortega-Alemán- se han sucedido, unas tras otras, elección tras elección, sin otra resistencia que comentarios críticos en los medios y en la voz de los analistas. Esta vez no fue así.

Tanto el MRS como los conservadores presentaron suficiente documentación al CSE y a la opinión pública contradiciendo las “razones” aducidas por el CSE, que actuaba, además, fuera de los tiempos legales: ya había certificado a ambos partidos y ya había publicado oficialmente sus candidaturas. ¿Por qué una decisión tan inesperada como extemporánea?

¿POR QUÉ LA GUILLOTINA?

Roberto Rivas, presidente del CSE, pretextó que el MRS dejaba de existir porque “se autodisolvió”, una afirmación absurda teniendo en cuenta que este partido había sido capaz de organizar más de 100 juntas directivas municipales y presentado candidatos a alcaldes y a concejales en 141 de los 153 municipios del país, a pesar de la desproporcionadamente exigente meta que esto representa en la Ley Electoral pactada.

Según el MRS, la decisión estaba tomada hacía meses y la guillotina prevista era el anticipado calendario electoral. Los magistrados del CSE previeron que el MRS -al que consideran “micropartido”- no sería capaz de cumplir con la exigencia de presentar candidatos en el 80% de los municipios. Y esperaban que muchos de sus candidatos se venderían ante las amenazas y ofertas que operadores del FSLN les hacían en los territorios. Como presentó candidatos para el 92% de las alcaldías y como no funcionó la compra-venta, el CSE utilizó el filo de otra cuchilla.

Hay que sumar a este cálculo hechos más cercanos en el tiempo: dos semanas antes de que funcionara la “guillotina” había terminado un paro nacional de transporte que, por primera vez, le disputó las calles al FSLN y evidenció la falta de capacidad y de sensibilidad de Daniel Ortega y de su gobierno para responder a un problema tan complejo como el que hoy enfrenta Nicaragua con la subida de los precios de los combustibles y la consiguiente alza del costo de la vida.

Los doce días del paro, y los errores cometidos por el gobierno para solucionarlo, incrementaron frustraciones y evidenciaron desencantos entre quienes votaron por Ortega confiando en su capacidad para conducir mejor el país.

NI OPOSICIÓN NI CONSPIRACIÓN

La caída en picada del respaldo al gobierno de Ortega -en la última encuesta de CID-Gallup (5-11 junio) sólo un 18% apoya su gestión- no se debe al trabajo organizado y arduo de ninguno de los partidos o grupos de oposición ni tampoco a una conspiración financiada por Estados Unidos para desestabilizar al gobierno, como afirma el Presidente.

La responsabilidad principal la tiene la situación económica, crítica para la mayoría. La frágil economía nicaragüense resiente más que otras el choque diario y externo que representa el alza de los precios de los combustibles. A esta causa -la principal en el deterioro de Ortega- hay que sumar sus propios errores en la conducción de la crisis. En momentos en que sería necesario un estadista con un liderazgo incluyente, vemos a un activista partidario que excluye y amenaza.

En esta crisis difícil de manejar, y a sólo seis meses de las elecciones municipales, era riesgoso que las frustraciones encontraran cauces sandinistas fuera del FSLN o cauces opositores fuera del PLC. El MRS y el PC debían desaparecer antes. Y le correspondía al CSE actuar al servicio del pacto Ortega-Alemán, que desde hace diez años tiene por objetivo meter a Nicaragua en un corsé bipartidista.

SIN PARACAÍDAS

En la mañana del 4 de junio, pendiente aún el fallo definitivo del CSE, la guerrillera, protagonista de dos de las más espectaculares hazañas de la lucha antisomocista, ministra sandinista, diputada y dirigente del MRS, Dora María Téllez tomó su decisión.

En los predios que rodean la rotonda Rubén Darío, en el centro de Managua, colgó una hamaca entre dos árboles, puso encima unas yardas de plástico negro que la protegieran de la lluvia y del sol, armó una tienda de campaña cercana donde dormir y se declaró en huelga de hambre. ¿Hasta cuándo? No puso plazo. ¿Por qué? Desde el primer momento quedó claro que no aspiraba a convencer a los magistrados del CSE para que cambiaran su decisión de liquidar al MRS. Parecía apostar a otro cambio: en la conciencia de la población.

Dora María pareció también estar poniéndose a prueba a sí misma, probando a su partido, probando al Sandinismo, probando a la sociedad. ¿Imaginó las repercusiones que su gesto tendría? Seguramente no. Una huelga de hambre es un acto pacífico, extremo y siempre riesgoso. Tanto por los estragos que puede causar en el cuerpo de quien renuncia a la comida, como por los resultados políticos que se buscan y al final se obtienen con el hambre voluntaria. El saldo previsto es siempre una incógnita y la decisión un salto en el vacío. Unas horas después de iniciar su huelga, alguien cercano dijo acertadamente: “La Dora se tiró sin paracaídas”. Tras trece días, su cuerpo resistió, a pesar de las condiciones adversas de calor, polvo, contaminación y continuas visitas que, según el médico que la atendía, doblaron los peligros físicos de su esfuerzo. Y tras 290 horas de hambre los resultados políticos de la huelga son aún una incógnita abierta.

“ESTAMOS CON USTED”

Es difícil hacer un cálculo de las personas que pasaron a ver a Dora María y a hablar con ella durante los trece días que allí estuvo. Los medios daban cuenta de los visitantes más conocidos: políticos, poetas, dirigentes, personalidades. Y ni siquiera captaron a todos.

Lo más valioso fue el discurrir de los anónimos, de todas las edades, de todas las clases sociales. Las palabras más frecuentes de todos al estrechar su mano eran: “Estoy con usted”. Después venía la plática, con los “análisis” de las razones por las que estaban con ella y llegaban hasta allí. Transcurridas las primeras 24 horas de la huelga, Roger Arias, un estudiante universitario, hijo de una vendedora del Mercado Oriental, candidato a concejal por Managua en el MRS, se unió a la huelga de hambre.

Sandino nunca hubiera sido danielista decía un afiche portado por un grupo de jóvenes en uno de los días más nutridos de acompañamiento callejero de la huelga, el del sábado 7 de junio, que congregó a unas 2 mil personas. Desde 1995, cuando lo fundaron Sergio Ramírez y Dora María Téllez, el partido MRS quiso establecer linderos entre Sandinismo y Danielismo, pero lo hizo institucionalmente (¿prematuramente?) y apenas lo logró. Faltó claridad en llenar de contenido la “renovación” del sandinismo. Dora María parecía querer trazar con su gesto una nueva frontera, esta vez simbólica.

UNA DICTADURA INSTITUCIONAL

Durante la huelga quedó posicionada en el debate nacional la palabra dictadura para calificar al actual gobierno. Y para desafiarlo. Es una palabra que tiene en Nicaragua ecos que aún estremecen, después de casi medio siglo de la dictadura militar somocista.

No se trata de una dictadura militar, sino de una dictadura institucional. El concepto apareció articulado por primera vez en diciembre de 2007 por la jurista y experta en derechos humanos Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), en ocasión de la inconsistente acusación lanzada, y aceptada por la Fiscalía, contra nueve mujeres de distintas organizaciones no gubernamentales, defensoras de los derechos de las mujeres.

“Ya vivimos en Nicaragua una dictadura. Ahora estamos entrando en una dictadura institucional -dijo entonces-. La instrumentalización de las instancias gubernamentales es la vía a través de la cual esa dictadura se va a instaurar en el país… si el pueblo lo permite”.

“LES MOLESTA
QUE HABLEMOS DE DICTADURA”

A mediados de febrero de 2008, al presentar el tradicional Informe Anual del CENIDH, Núñez volvió sobre el concepto. Y tan sólo unos días antes de la huelga lo reiteró: “En este momento la situación de derechos humanos está peor que en el 2007 y está peor que en el 2006. Se ha empeorado en cuanto a las violaciones de derechos civiles y políticos, a la exclusión, a la falta de participación ciudadana, a la persecución a los organismos civiles. Es impresionante cómo se está conduciendo al país a destruir la democracia, a implantar un bipartidismo... Es impresionante ver cómo están reduciendo la incipiente democracia que tanto nos ha costado…Yo sé que les molesta que se hable de que en Nicaragua tenemos una dictadura institucional, porque todo mundo cuando habla de dictadura se imagina a la Guardia en las calles -espero que a pesar de los problemas que está teniendo actualmente el Ejército, jamás lo veamos-, pero la dictadura institucional se está ejerciendo a través del funcionamiento amañado, inadecuado, de las instituciones del Estado, fundamentalmente del Poder Judicial, de un Poder Electoral que trabaja en función de quién debe ganar o perder las elecciones, de una Contraloría General de la República que se hace la disimulada o da respuestas tardías…”

La dictadura institucional es consecuencia de diez años del pacto Ortega-Alemán, que los voceros y simpatizantes de Ortega siempre han calificado de acuerdos y que hoy defienden como único camino para que el FSLN regresara al gobierno. La huelga de hambre de Dora María abrió espacios mentales (¿también organizativos?) para alentar reflexiones que permitan entender el concepto dictadura en su justo sentido y acciones que la enfrenten en sus diversas expresiones.

“¡VÁYANSE CON SUS MONEDAS!”

El 11 de junio, el CSE ratificó la cancelación de la personalidad jurídica del MRS y del PC. En el caso del MRS, hasta el 2012. Hubo quienes pensaron que los magistrados electorales cambiarían de parecer, porque tras una semana de huelga de hambre, la arbitraria medida se les estaba revirtiendo como bumerán. La simpatía por Dora María crecía y la huelga era central en las informaciones de todos los medios.

Sólo por fuera de la preocupación y el interés quedó el entorno del gobierno y sus medios de comunicación -Radio YA y Canal 4- y los políticos vinculados a Alemán y al PLC. Daniel Ortega no hizo ninguna alusión a la huelga de su antigua compañera de partido y aliada en la Convergencia en 2001-2005. Sus medios propalaron mentiras y se mofaron de la huelguista. Alemán sólo dijo que “la ley es dura, pero es la ley”. El Cardenal Obando, hoy funcionario gubernamental, respaldó implícitamente al CSE.

Las representaciones diplomáticas de los países que cooperan con Nicaragua pidieron información al CSE sobre una decisión que consideraron “preocupante”, gota que colmaba un vaso lleno de otras preocupaciones, expresadas privada y públicamente sin recibir respuesta: la falta de transparencia sobre los fondos de la cooperación venezolana, la partidarización de los tribunales de justicia, la subejecución presupuestaria con su corolario de ineficiencia, los cambios continuos en el personal del gobierno que debe tomar decisiones y la ausencia de decisión en los ministerios, con el consiguiente atraso en todos los proyectos, la falta de claridad en los objetivos del plan nacional de desarrollo...

El vicecanciller Manuel Coronel Kautz condimentó la información que el CSE brindó a la comunidad cooperante, amenazándolos con declararlos “non gratos” y comparando sus reclamos con las quejas y lloros de la “gata angora”, un símil de contenido sexual. Le hizo coro el Viceministro de Cooperación Externa Valdrak Jaentschke: “Deben aprender a comportarse en el nuevo contexto de una Nicaragua más digna o irse del país con sus monedas a otra parte”.

“NOS DAN MIGAJAS”

El 20 de Junio, la Mesa de Cooperantes, de forma unánime, hizo público un pronunciamiento sin precedentes, en el que tras el correcto lenguaje diplomático se lee mucho más que una preocupación formal. (Ver texto al margen).

Al día siguiente, fue el Presidente Daniel Ortega el que aumentó el estupor de los diplomáticos. Creyendo que el pronunciamiento venía únicamente de los representantes de la Unión Europea, tronó: “Tienen el descaro de sacar un comunicado queriendo darnos lecciones de democracia. Son unas verdaderas moscas (alusión despectiva a Francesca Mosca, representante de la Comisión Europea para Centroamérica) y las moscas ya sabemos qué es lo que buscan, se paran siempre sobre la... (se detuvo evocando otra palabra) inmundicia. Se creen con el derecho porque están entregando unas migajas a estos países... Que sepan muy bien estos señores que no nos vamos a vender por 30 monedas, para enterrarle el cuchillo a Cristo, para enterrarle el cuchillo a nuestro pueblo. ¡No nos vendemos por 30 monedas! Pueden irse con sus 30 monedas, a buscar cómo comprar a otros”.

UN LENGUAJE IRRESPONSABLE

El diputado del PLC, Francisco Aguirre Sacasa, tan correcto en sus declaraciones, y tan cercano al Presidente Ortega, señaló que Nicaragua “necesita políticos que, en vez de bajarse al nivel de la cloaca, eleven el nivel educativo de la población”.

Lo menos que puede decirse del lenguaje crispado que viene empleando el Presidente Ortega al referirse a los países que cooperan con Nicaragua es que resulta irresponsable en las condiciones del país. Un 75% de la inversión pública en carreteras, caminos, escuelas y hospitales la financia la cooperación internacional. El promedio anual de esa cooperación es de más de 500 millones de dólares. Y entre los países cooperantes, los europeos han sido siempre los más constantes y respetuosos.

Al lenguaje oficial contra la cooperación los voceros del gobierno han sumado suspicacias y amenazas contra las ONG, no solamente contra las que afirma el gobierno están financiadas por el gobierno de Estados Unidos, sino también contra las que reciben fondos europeos.

UNA DEMANDA MORAL

Las adhesiones al gesto de Dora María fueron de varios calibres. El clímax simbólico lo alcanzó Carlos Mejía Godoy el 13 de junio, cuando llegó donde ella para hacerle entrega de una carta que después leyó en público. Apelando a los derechos de autor que tiene sobre sus canciones, prohibió al gobierno usar cualquiera de ellas en los actos oficiales y al Canal 4 y a la Radio YA emplearlas en los espacios de su programación. El gobierno hizo caso omiso de la ley y del reclamo de Mejía Godoy.

Días después, Luis Enrique Mejía Godoy respaldó a su hermano con una demanda similar. Y un par de semanas después, una recién formada Alianza de Jóvenes Nicaragüenses por la Democracia, solicitó a Yoko Ono, viuda de John Lennon, que prohíba al gobierno de Nicaragua usar las dos canciones de Lennon que acompañan los actos oficiales, cantados hasta la extenuación, en español y con letra de Murillo: Give peace a chance (Sólo queremos trabajo y paz) y Power to the people (Poder para el pueblo). “Estamos convencidos -le dicen- que John Lennon nunca hubiera permitido que sus canciones fueran usadas para promover ideas que violan principios básicos de los derechos humanos”.

Las canciones de los Mejía Godoy se mantuvieron durante los años 90 como memoria permanente de la revolución nicaragüense de los años 80. Al apuntar ahora en otra dirección, estas “guitarras armadas”, desde hace mucho guitarras cívicas y ahora guitarras “contra la dictadura”, contribuyeron a que desde distintos espacios internacionales se volviera la mirada a lo que está ocurriendo en la empobrecida y confusa Nicaragua de este siglo 21.

Sin hablar de dictadura, pero poniendo en la misma sintonía su indiscutible trayectoria de izquierda, se escucharon también las voces de Noam Chomsky, Ariel Dorfman, Eduardo Galeano, Juan Gelman, Tom Hayden, Bianca Jagger, Mario Benedetti, Brian Wilson, Salman Rushdie, Susan Meiselas y Herman Schulz, reconociendo que en su huelga Dora María representaba “a muchos nicaragüenses”. (Texto al margen).

Para Daniel Ortega, cuya prioridad parece ser recuperar a toda costa -a costa de Chávez, del ALBA, de las FARC, de Uribe- el halo de líder continental de izquierda, estas erosiones a su imagen internacional fueron seguramente el costo político más inesperado que tuvo que pagar en esta coyuntura.

MEDIDAS DE EMERGENCIA

Una huelga de hambre es una medida desesperada. Calzaba en Nicaragua, donde la realidad económica obligaría a medidas de emergencia. Según el economista de la Coordinadora Civil, Adolfo Acevedo, la tasa de inflación acumulada en los alimentos desde que Ortega ganó las elecciones es del 39%. Acevedo estudió el aumento de precio experimentado en los últimos ocho meses por los ocho productos más básicos en la dieta nacional (arroz, frijol, azúcar, aceite, leche, tortilla, pan y huevos) y es notable: arroz (40.8%), aceite (66%), pan (43%), frijol (33%), leche (33%).

El aumento de los precios de los alimentos es un problema mundial. También lo es el aumento de los precios del petróleo. “El gobierno no tiene la culpa”, dicen quienes defienden al Presidente Ortega, mientras el Presidente jamás se refiere a las tragedias cotidianas de la población en emergencia, ensimismado como está en sus retóricos discursos contra “el capitalismo global.”

¿Hay salidas nacionales? Acevedo apela al suministro de petróleo venezolano en las condiciones preferenciales de un crédito concesional, que permitiría suministrar combustible a precios un 25% más bajos, al menos para el transporte de pasajeros y de carga. “Pero esta opción ni siquiera la ha querido discutir el gobierno”, dice. Apela también a la Ley de Estabilidad Energética, que le da al gobierno facultades para regular los precios de los combustibles en caso de emergencia energética, “lo que permitiría reducir sus precios y reducir los exagerados márgenes de refinado, almacenamiento, transporte y distribución que establecen las compañías petroleras, pero nada de esto se ha hecho. El gobierno hace oídos sordos ante las demandas y propuestas que se hacen, y se niega siquiera a discutirlas”.

UN GOBIERNO “CERRADO”

El gobierno insiste en que incrementar la oferta de alimentos será el instrumento para combatir la inflación. Explica Acevedo: “El gobierno se comprometió a suministrar urea y crédito a los productores para aumentar de manera significativa la producción de alimentos. Sin embargo, el Banco de Fomento ni siquiera ha comenzado a operar y el suministro de crédito, a través de la empresa privada AlbaCaruna, es segmentado y sumamente restringido. Se creó una gran expectativa que no se está cubriendo”.

Y concluye: “El sistema político y el Estado están “cerrados” a la necesidad de procesar, atender, enfrentar y resolver esas demandas y problemas fundamentales de la población y de diferentes sectores económicos y sociales que tienen una importancia decisiva. El sistema político únicamente sirve para procesar y dar trámite a las transacciones y arreglos “en las alturas” entre grandes grupos de poder económicos y políticos”.

¿OPOSICIÓN DE CALLE?

El 16 de junio, después de 13 días de ayuno y por recomendación médica -se venían observando desequilibrios químicos que podrían causarles daños irreversibles-, Dora María Téllez y Roger Arias fueron trasladados a un hospital en donde estuvieron dos días recuperándose.

El 20 de junio, Dora María habló en Managua ante unos tres mil simpatizantes del MRS y del PC, los dos partidos guillotinados. El 27, más de quince mil personas marcharon por las calles de Managua en una amalgama de consignas contra el pacto, contra la dictadura, contra el hambre y a favor de la democracia. Expresiones más pequeñas hubo en junio en varios puntos del país, en eco a la huelga de hambre.

La organización y el diseño de la marcha del 27 de junio evidenciaron las contradicciones que la oposición -la más organizada y la espontánea y surgida de la huelga de hambre- tendrá que resolver. Fue planeada por el Movimiento por Nicaragua -de escaso arraigo popular- desde hacía meses, y buscó capitalizar el desorganizado despertar de críticas generado por la decisión del CSE contra el MRS y el PC y por el gesto de Dora María. En la marcha participaron algunos movimientos sociales, gentes descontentas y simpatizantes o militantes de todos los partidos, a excepción del FSLN.

El ruido mayor lo creó la presencia en una marcha que gritaba contra el pacto de una delegación del PLC dominado por Alemán; y la presencia del banquero Eduardo Montealegre y sus simpatizantes en una marcha que clamaba contra el hambre. Montealegre es candidato a alcalde de Managua en la casilla del pacto, la del PLC y, faltando a lo acordado, vistió con camisetas que hacían propaganda a su candidatura a un buen grupo de sus gentes.

La importancia de estas marchas es ser las primeras manifestaciones callejeras que repudian abiertamente el gobierno de Daniel Ortega. ¿Se incrementarán? ¿En qué derivarán? ¿Superarán esa unidad pluripartidista y pluriclasista, contradictoria y ficticia, de “todos contra el gobierno”? ¿Se complementarán con manifestaciones territoriales más organizadas o seguirán managüizadas? Por lo pronto, Ortega ha sentido su efecto y ha amenazado ya a esta oposición, a pesar de sus expresiones solamente callejeras, con “el acero de la guerra”.

DOS PRIMERAS INCÓGNITAS

El acontecimiento político-emocional que representó la huelga de hambre de Dora María Téllez, la admiración y el interés que concitó, las reacciones que desató y la erosión que causó al gobierno, dejó dos resultados inmediatos acompañados de incógnitas.

Las autoridades electorales han quedado bajo la sombra de un mayor descrédito y el proceso electoral que dirigen, ya cargado de arbitrariedades -adelantar el calendario electoral, arrebatarle ALN al liberal Montealegre, posponer las elecciones en el Caribe Norte con un pretexto increíble- empieza a deslegitimarse ante algunos sectores de la población. En un país como Nicaragua, con una tradicional “fe” electoral, esto es grave.

¿Llegará a tener apoyo y sustento algo que ya se empieza a escuchar: “No hay por quién votar”? Roberto Courtney, director del organismo de observación electoral Ética y Transparencia, concluyó tras la operación-guillotina del CSE que para el proceso municipal “hay enormes vicios de ilegitimidad y es probable que si muchas cosas no se revierten sea considerado ilegítimo”. Agrava esto -afirma- que “Nicaragua tiene el costo estatal per cápita más alto (28 dólares por voto), con uno de los sistemas de más baja credibilidad”.

También a lo inmediato, el MRS consiguió espacios inéditos en el escenario nacional. Esta proyección desborda a sus dirigentes, a sus estructuras y a sus recursos. En 15 años de vida nunca había tenido el MRS abiertas tantas oportunidades. Al ser su caso y su más relevante dirigente quienes desencadenaron unos primeros brotes de rebelión cívica, la responsabilidad del MRS con el país es grande. El capital político acumulado por Dora Maria Téllez durante estos días de huelga le abren también a ella nuevos espacios.

¿Estará el MRS a la altura de lo que sigue, construyendo un movimiento amplio que sume, que inspire, que convoque y que realmente renueve el sandinismo y desde el sandinismo presente al país una alternativa de democracia con justicia social?

HUELGAS VECINAS

Con escasa diferencia en las fechas, la conciencia del pueblo hondureño también fue tocada y alertada por una huelga de hambre. Lo documentamos ampliamente en este mismo número de Envío.

Salvando las distancias que marcan los orígenes de las dos huelgas, el número de personas que participaron, los días que pasaron aguantando hambre, y el contexto político específico en que se desarrollaron ambas acciones, los efectos de más calado en ambos países -los más empobrecidos de la región- tienen similitudes: el despertar a la necesidad de participar cívicamente para detener la impunidad y la corrupción; el referente y precedente de ese intangible que es un gesto ético, voluntario y gratuito en medio de una generalizada desmoralización de la política; la evidencia del desgaste de los liderazgos tradicionales y la urgencia de que surjan liderazgos jóvenes.

A diferencia de Honduras, en Nicaragua actúan como lastre las emociones que 29 años después aún despiertan los recuerdos de la revolución en un tercio de la población, que sigue aún con fe ciega a Daniel Ortega.

Y al igual que en Honduras, en situaciones límite políticas, sociales y económicas como las que viven nuestros países, planea peligrosamente el fundamentalismo religioso. En Nicaragua, en la última encuesta de opinión (CID-Gallup, 5-11 junio), el 83% respondió que es Dios quien ayudará a resolver los problemas del país. Esta idea -promovida hoy desde el gobierno del FSLN-, cuando surge en el abonadísimo terreno del arraigado providencialismo, que fomenta pasividad, insensibilidad y fatalismo y queda a la espera de “milagros”, puede neutralizar cualquier toma de conciencia y cualquier esfuerzo, más aún si supone correr riesgos.

Tanto en el país vecino como aquí, las huelgas de hambre han dejado, junto a sus impactos positivos, incógnitas y desafíos. El principal: cómo organizar las simpatías, inconformidades e indignaciones en un movimiento cívico más amplio, reflexivo y permanente.

DEMOCRACIA SIN FIN

En la reciente Cumbre de los Pueblos celebrada en Lima -espacio de reflexión sobre alternativas latinoamericanas, en donde movimientos del continente rechazaron la presencia de Daniel Ortega-, entrevistaron a uno de los participantes, el activista, pensador y escritor portugués Boaventura de Sousa Santos.

Le preguntaban a este luchador de casi 70 años cómo ve el futuro. “Para mí -dijo- el horizonte sigue siendo la democracia y el socialismo, pero un socialismo nuevo. Debemos cambiar las lógicas del poder, y para ello las luchas democráticas son cruciales. Estas luchas son radicales, porque están fuera de las lógicas tradicionales de la democracia. Debemos profundizar la democracia en todas las dimensiones de la vida: desde la cama hasta el Estado, como dicen las feministas… El nuevo nombre del socialismo es “democracia sin fin”. Pero la realidad no cambia espontáneamente. En política para hacer algo hay que tener siempre dos condiciones: hay que tener razón a tiempo, en el momento oportuno, y hay que tener fuerza para poder imponer la razón”.

La difícil realidad de Nicaragua -el pacto político, las históricas desigualdades económicas- no cambiará a fuerza de espontaneísmos callejeros.

A la emocionalidad bulliciosa y vacía está recurriendo también el gobierno Ortega-Murillo, que pretende cambiar el sistema político por decreto y sin más trabajo político con sus bases que controlar a los CPC para que los CPC controlen recursos y oportunidades.

EL MOMENTO Y LAS FUERZAS

¿Era éste el momento oportuno para desafiar al gobierno? Dora María Téllez sintió que lo era. Con la fuerza de la huelga de hambre quiso hacérselo sentir también a su partido. También a la población. ¿Habrá fuerzas suficientes para imponer las razones de la rebeldía a la dictadura institucional que ya está en marcha? ¿Fuerza organizada? ¿Quién organizará la fuerza?

Y si se organizan las fuerzas, ¿cómo reaccionará este gobierno de probadas tendencias autoritarias y excluyentes? ¿Estará a tiempo de rectificar y terminar su mandato en la mínima armonía posible en una situación tan compleja como la que le ha tocado? ¿O insistirá en enquistarse arrogante en su proyecto?

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