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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 102 | Abril 1990

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Nicaragua

Hablan los Jesuitas: Discurso del Rector de la UCA

Palabras del rector de la UCA , P. César Jerez sj analizando los resultados electorales en Nicaragua.

El 14 de marzo, el padre César Jerez, rector de la Universidad Centroamericana de Managua, pronunció la lección inaugural del presente curso académico, en la que, en algunos aspectos, fija la posición de los jesuitas de la UCA, la principal obra de la Compañía de Jesús en Nicaragua. Por ser envío una revista de los jesuitas reproducimos este importante texto.

"Creo que no es pretensión decir que esta lección inaugural es esperada por buena parte de la comunidad universitaria, precisamente porque estamos viviendo días de incertidumbre nacional. Pretensión sería creer que se va decir en ella una palabra definitiva sobre todas y cada una de las facetas importantes de la vida nacional.

El 16 de noviembre de 1989, hace cuatro meses menos dos días, en este mismo lugar y casi a la misma hora, estábamos celebrando con la comunidad universitaria y amigos de la Compañía de Jesús, la eucaristía en memoria de las dos mujeres y de los seis jesuitas asesinados, esa madrugada, en la UCA de San Salvador. Fueron asesinados no por los escuadrones de la muerte o por la izquierda revolucionaria, sino por el mismo ejército salvadoreño: Julia Elba Ramos, empleada doméstica; Celina Maricet Ramos, su hija; Ignacio Ellacuría, Rector de la UCA; Ignacio Martín-Baró, Vicerrector de Postgrado; Segundo Montes, Director del Departamento de Sociología y del Instituto de Derechos Humanos; Amando López, ex-rector de la UCA de Managua, del colegio Centroamérica y profesor de Teología; Juan Ramón Moreno, ex-profesor de la UCA de Managua, profesor de Teología y ex-presidente de la Conferencia de Religiosos de Nicaragua y Joaquín López y López, Director del Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría en El Salvador.

Dos mujeres del pueblo y seis jesuitas fueron masacrados. Los jesuitas eran intelectuales, académicos, luchadores incansables por la paz en justicia en El Salvador. Su trabajo lo realizaban desde la UCA de San Salvador, universidad hermana de la UCA de Managua.

Mientras los disidentes de los regímenes socialistas bajo la esfera soviética de influencia, como Lech Walesa y Vaclav Havel, eran reconocidos como héroes de la democracia, Ignacio Ellacuría y sus compañeros, disidentes de un régimen bajo la esfera de influencia norteamericana eran masacrados como subversivos de la democracia. Evoco este triste hecho porque nos dará la pauta para interpretar claramente algunas de las afirmaciones que más tarde haré.

Estamos teniendo esta lección inaugural poco después de haber vivido en Nicaragua un proceso electoral y casi en las vísperas de iniciarse un nuevo período presidencial. Los resultados de las elecciones han sido una sorpresa general uy nos han dejado desconcertados. Esta Universidad, con ánimo de mantener informado al pueblo nicaragüense, procuró una observación continua del proceso electoral, por medio de una serie de encuestas de opinión, hechas con la mayor seriedad científica posible. Tales encuestas comprometieron a la UCA y al mismo rector.

Sencillamente tenemos que confesar que esas encuestas no reflejaron la intención de los votantes y que no usamos instrumentos científicos de control para balancear las interpretaciones que de las encuestas hicimos. Nos equivocamos. El pueblo nos dio una lección: "El educador necesita también ser educado" (Tesis 3a. de Marx contra Feuerbach). Se entiende, educado por el pueblo. Una vez conocidos los resultados de la elección, contamos con una muchedumbre de profetas "ex evento" que nos dicen que habían predicho tal o cual cosa. Nosotros tenemos que confesar humildemente que nos equivocamos. Al preguntarnos el por qué de este resultado se nos ocurren mil y tantas interpretaciones. Haciendo un esfuerzo de síntesis pienso que pueden reducirse a las siguientes:

1) Por el momento, ha dado resultado la política de agresión a Nicaragua de las dos últimas administraciones republicanas en los Estados Unidos. Esta agresión ha sido múltiple: armada, económica, comercial, financiera, diplomática, ideológica... Para mí, está aquí la explicación fundamental, aunque todavía puede parecer un tanto general.

2) Tratando de concretar: a lo largo de diez años esta agresión golpeó fuertemente el corazón y el estómago de la mayoría de la población. Golpeó el corazón: la vida, los jóvenes, las madres. Ante la muerte todos deseaban la paz. Ha sido un voto por la paz podía abrirla más fácilmente la oposición porque, de alguna manera, significaba un entendimiento con la administración norteamericana capaz de lograr el advenimiento de la paz. La guerra generó una crisis económica desmedida y produjo hambre y pobreza. Es verdad que existe un fuerte sentimiento de dignidad recuperada en el pueblo nicaragüense, pero también, después de ocho años de guerra, la mayoría nos ha dicho que la dignidad no satisface el hambre. Tal vez porque -excepto en héroes, y los héroes existen- hambre y dignidad son incompatibles. La primera base de la dignidad de un cabeza de familia o de todo ser humano adulto e s poder aportar el sustento a la mesa de la que viven sus deudos.

3) Algunos errores del Frente Sandinista. De cuadros, generalmente, no de la alta dirigencia; errores administrativos, actitudes de prepotencia, provocaron un voto de castigo. La mayoría del pueblo cobró esos errores cucando vio que contaba con el poder del voto secreto: decidió hacer uso de ese poder. Todo parece indicar que el mismo pueblo que mayoritariamente voto por la oposición quedó sorprendido y asustado por los resultados finales.

El partido en el poder ha dado una enorme lección de democracia, aceptando los resultados con gallardía y preparándose a ejercer una oposición digna y consistente con su compromiso con el pueblo. El Presidente Ortega y el gobierno, al haber realizado las elecciones libremente y al haber respetado y acatado la voluntad popular mayoritariamente expresada, han hecho una contribución enorme a la historia de Nicaragua y a la de los mismos movimientos revolucionarios. Hasta ahora no hubo una fuerza revolucionaria que, habiendo logrado el poder para el pueblo con las armas, entregara al gobierno como consecuencia del voto del pueblo.

Dentro de este marco brevemente esbozado, tenemos esta lección inaugural en la que deseamos expresar lo que es la UCA y lo que pretende hacer los próximos años.

Dicen los Estatutos de la UCA: "La Universidad Centroamericana apoya las profundas transformaciones sociales; por su propia naturaleza, este apoyo debe darlo universitariamente contribuyendo a) a la docencia; b) investigación; c) proyección social de la Universidad; ch) siendo una conciencia crítica y creativa en el proceso de transformaciones; d) y rescatando los valores culturales de la sociedad nicaragüense. Por ser una universidad de inspiración cristiana, autónoma y dirigida por la Compañía de Jesús, pretende realizar estas tarea desde la realidad nacional y los valores evangélicos, de manera especial desde lo que la Iglesia latinoamericana ha llamado "la opción preferencia por los pobres".

Aquí tenemos expresados sintéticamente los valores principales por los que la Compañía de Jesús está dispuesta a luchar en la UCA. En el fondo de la cuestión pienso que existe una doble concepción de lo que es una universidad:

Es una institución dedicada a la docencia y a la investigación. No es nada nuevo decir que esto es lo que siempre las universidades han tratado de hacer, desde que aparecieron en la Edad Media; insistiendo inicialmente más en el aspecto de la docencia y menos en el de la investigación. La universidad moderna del siglo pasado y del presente ha puesto una insistencia mayor en la investigación. La universidad actual, con el auxilio de la cibernética, continúa insistiendo en la docencia y en la investigación y en algunas partes, hace quizá más énfasis en la labor investigativa.

En nuestra propia concepción, una universidad en el Tercer Mundo debe de comprometerse con el contexto en que vive. Debe de bajar, o mejor quizá, subir a la realidad, a una realidad tercermundista de empobrecimiento creciente que clama al cielo y hunde a su gente en niveles de subhumanidad. Y por eso la proyección social es parte importante de ella. Debe de ser conciencia crítica y creativa en el proceso de transformaciones y debe también rescatar los valores culturales de la sociedad, en este caso la sociedad nicaragüense. Una sociedad empobrecida no deja por eso de poseer enormes riquezas y mayores potenciales culturales.

Al mismo tiempo, la UCA, por ser una universidad de inspiración cristiana y dirigida por la Compañía de Jesús, pretende realizar su tarea desde valores muy concretos, no abstractos, valores evangélicos que han sido formulados así por los obispos latinoamericanos: "Una opción fundamental por los pobres". O por la 32 Congregación General de los Jesuitas : "Desde la lucha crucial de nuestro tiempo, desde el servicio de la fe y la lucha por la justicia que la misma fe exige".

La empresa debe de realizarse desde esos valores evangélicos y desde la realidad nacional, mirada con los ojos realistas y compasivos de cualquiera que no se ciegue ni en su mente ni en su corazón. Estos valores los hemos afirmado una y otra vez. Y si no fuéramos fieles a ellos, las mayorías pobres y oprimidas de nuestros pueblos tendrían todo el derecho a exigírnoslos. Es importante tener en cuenta los valores enunciados porque de ellos, las mayorías pobres y oprimidas de nuestros pueblos tendrían todo el derecho a exigírnoslos. Es importante tener en cuenta los valores enunciados porque de ellos se derivan algunas consecuencias significativas.

La misión enunciada debe realizarse además universitariamente; desde una universidad autónomamente concebida, con independencia del "regnum (gobierno civil) y del "sacerdotium” (gobierno eclesiástico), desde el "studium" (desde la universidad). Esta formulación es casi tan antigua como la universidad misma, que siempre ha luchado por su autonomía, en Bolonia y en París, en Salamanca y en Harvard.

Deseo poner una nota de modestia en lo que voy diciendo: la universidad tiene un papel importante que jugar, pero en la realidad del Tercer Mundo existen otras instancias que también lo juegan y me parece legítima la pregunta: ¿Hasta qué punto la universidad pasa por la revolución o la revolución pasa por la universidad? Si hacemos de ella esa plataforma para el cambio social, considero que sí pasa por la revolución, de lo contrario puede quedar muy aislada de la vida real. El construir esa plataforma no es tarea fácil, exige rigor, dedicación, constancia de años, y sobre todo trabajo, mucho trabajo, que es la fuente única de la vida de los seres humanos y, por eso, también la única fuente de la vida intelectual y profesional.

El pueblo de Nicaragua quiere firmemente la paz, los diez años de revolución que hemos vivido han sido una lucha continua y ciertamente de filigrana en favor de la paz, pero esta paz pasa por la reconciliación y, ciertamente, si por reconciliación entendemos el poner de acuerdo los ánimos e intereses desunidos, no es fácil el llevar adelante esta obra. Más aún, si la UCA es parcial en favor de los empobrecidos, a la hora de la reconciliación tiene que estar más inclinada hacia los intereses de los pobres, empobrecidos aún más por la guerra. Es evidente que en nuestro análisis debemos determinar cuáles son esos intereses populares y debemos defenderlos a toda costa.

La salida lógica e inteligente en la encrucijada actual del país es la conciliación de intereses para conseguir la paz y no enfrascarnos en una tercera guerra, después de la guerra de insurrección y de la guerra impuesta por los Estados Unidos al pueblo nicaragüense.

Este pueblo ha votado por la paz y no merece el azote de una guerra más. Si entramos en una etapa de paz, podremos pensar también en la superación de la crisis económica mediante un desarrollo justo. Para este propósito es tan importante el aunar las voluntades de los nicaragüenses, como conservar los legítimos logros de la revolución y, hasta donde las circunstancias lo permitan, incluso profundizarlos creativamente.

La negociación política es difícil y en este caso, no depende únicamente de factores internos. Se da una intervención de factores internos. Se da una intervención de factores externos ante los que debemos afirmar la soberanía nacional y la autodeterminación.

El fatídico hecho de que la guerra ha dejado muchos muertos entre nosotros, ha dejado la herida social de miles de nicaragüenses lisiados, ha dejado odio y ansias de revanchismo y venganza. Es en este contexto triste en el que se nos pide la reconciliación, que es una demanda de la paz, de la sobrevivencia y en muchos casos debiera ser el fruto de la inspiración cristiana.

En estos momentos difíciles las demandas de parte de la UCA deben ser claras y justas, precisamente para mejor servir a Nicaragua. No considero conveniente hacer una enorme lista de demandas que finalmente pueden quedar difuminadas. Estas son nuestras demandas frente a la nueva administración que iniciará su gestión el próximo 25 de abril:

1) Durante estos diez años, casi todos ellos de limitaciones económicas muy grandes, la UCA ha sido gratuita. Queremos mantenerla gratuita y por esto lucharemos. No queremos el regreso a una universidad elitista, patrimonio de unos pocos privilegiados. El ingreso a la UCA no puede estar determinado por los recursos de quienes pueden pagar. Nuestra opción preferencial por los pobres debe llevarnos a mantener el logro de la gratuidad de la educación superior en esta universidad. Esta legítima conquista de la revolución debe mantenerse y todos los estamentos universitarios deben estar unidos para mantenerla. Que estas palabras vengan a disipar cualquier duda que pudiera haber al respecto: lucharemos por manterne una UCA gratuita. El logro de estos diez años depende de toda la comunidad universitaria.

2) En la docencia y en la investigación procuraremos avanzar, a pesar de las limitaciones, sabiendo que debemos preparar los cuadros que impulsarán nervios de la vida nacional. Aquí nuestro esfuerzo debe ser colectivo y unificado. El rigor científico no puede dejarse de lado, antes bien debe elevarse continuamente. Nuestro análisis social, político, cultural y económico debe tener como objetivo principal la realidad nacional para transformar esa realidad en beneficio de todos los nicaragüenses, preferentemente en favor de los más desposeídos. Recordemos la gran institución de uno de nuestros mártires de la UCA de San Salvador, Ignacio Ellacuría: "La principal materia que la Universidad debe estudiar es la realidad nacional".

3) La plataforma de proyección social y el conciencia crítica y creativa deberá cobrar nueva vida. Los trabajos realizados en beneficio de lo pobres desde las diversas escuelas, facultades, institutos, universidad campesina, programa de lisiados de guerra, bufete popular, consultorio psicológico... no pueden paralizarse. Durante estos diez años hemos tratado de dar nuestro aporte siendo un apoyo crítico a los profundos cambios sociales que ha vivido Nicaragua. En los años por venir esta tarea debe de mantenerse, poniendo siempre por delante el bien común del país y de ninguna manera intereses particulares. Concretamente, nos preocupan las casas y lotes de los pobres, nos preocupa una salud para pocos, nos preocupa el que no haya crédito para los campesinos, nos preocupa la preservación de la soberanía nacional, nos preocupa el derecho de los pueblos indígenas, nos preocupan los derechos humanos, especialmente los de las mujeres y de los niños... En casi cada uno de estos campos la UCA puede dar su aporte universitario si realmente está científicamente enraizada en la realidad nacional.

4) Los profesores, administradores y trabajadores de la Universidad han tenido que sobrevivir con salarios de hambre. Debemos privilegiar la dignidad del trabajo, remunerándolo con un salario digno. Juan Pablo II, en su carta sobre "La dignidad del trabajo humano", escribió en 1981 que "la justicia de cualquier sistema socio-económico y su justo funcionamiento, merecen en definitiva ser valorados según el modo con que se remunera justamente el trabajo humano dentro de tal sistema" (núm. 19). El mismo criterio debe prevalecer para la justicia de una institución universitaria y del sistema universitario en el que se enmarca.

En estos momentos puede preverse una afluencia de profesores, administradores y trabajadores hacia la Universidad; pueden estar seguros de que los puestos de trabajo de quienes actualmente los ocupan serán respetados y preservados. En pocas palabras y para evitar cualquier confusión: los puestos de trabajo de ustedes se mantienen. Ya he mencionado antes que también queremos que ningún estudiante, de los muchos que en pobreza han intentado ser lo más estudiosos posibles, tenga que dejar sus estudios por razones económicas que dependan de esta Universidad.

5) Pueden ver que, a pesar de las infinitas estrecheses económicas por las que hemos atravesado, se ha procurado ir dotando, poco a poco a la UCA de una planta física sencilla pero digna. Para desarrollarse de manera adecuada, la vida académica necesita que haya una armonía entre el aprender, el conocer y el investigar en un entorno físico digno. No queremos una universidad del Tercer Mundo para el Tercer Mundo. Es obligación de todos nosotros el cuido de la propiedad social. Esta universidad no está concebida como "privada" sino como "una corporación de utilidad social". Este campus es de todos ustedes. Cuídenlo. La ayuda externa recibida y el trabajo serio y silencioso de miembros de la Universidad han contribuido a mejorar nuestras instalaciones. De nuestra parte está el cuidarlas. Es posible ser pobre, limpio y ordenado al mismo tiempo. Es esta una herencia de muchas familias pobres. Digo esto del cuido de la propiedad social porque nos hace falta tener una mayor conciencia de esta obligación. Quiero tan sólo mencionarles un ejemplo: durante el curso 1989 hemos dañado por descuido más de 1200 pupitres. Pudiéramos alargar la lista de demandas, pero habría el peligro de que fueran tantas que no nos quedaran claras las principales.

Para concluir: hace pocos días, en el semanario "la Crónica" del 8 al 14 de marzo, en la página 10 -toda ella dedicada a la broma- se anunciaba entre otras cosas el cambio de rector en la UCA. No cito todo el párrafo, sí una parte del mismo: "Un vocero de la Compañía de Jesús en Roma dijo: El ambiente político en Nicaragua ha cambiado, por lo tanto estamos obligados a cambiar nuestros hombres". Ya indiqué que toda la página es una broma y quiero pensar que en tal sentido "La Crónica" inventó la cita. Sin embargo lo que el semanario ha dicho en broma, no pocos se lo han preguntado, dentro y fuera de la UCA. Han aludido al pretendido oportunismo jesuítico, señalando que contamos con la habilidad de aterrizar siempre parados.

Aquí también quiero borrar toda ambigüedad de nuestra parte. Ya he dicho que nuestras opciones son claras en favor de la fe, la justicia y los pobres. Esto es para nosotros una convicción hecha carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. No se trata de una bonita frase o de un eslogan piadoso. Principié esta lección inaugural evocando la muerte de nuestros seis compañeros jesuitas y de las dos mujeres que trabajaban para ellos a manos del ejército salvadoreño. Ellos dieron su vida por estas convicciones, por haber sido parciales en favor de los oprimidos. Esta no es una historia nueva. Nos ha tocado dar la vida en estos últimos años en defensa de estos valores en Guatemala, en El Salvador y en otros países del Tercer Mundo. No veo por qué la Compañía de Jesús no va a tener la misma capacidad de dar la vida por estos valores en Nicaragua.

Van a perdonar que sea claro y directo en este punto de la lección inaugural, pero es cierto que esta es la voluntad de la Compañía de Jesús en Roma, en Centroamérica, en Nicaragua y en cualquier parte del mundo donde estemos trabajando. Cuando encontramos una coherencia indiscutible entre las palabras y los hechos, cuando por defender principios estamos dispuestos al martirio, creo que merecemos credibilidad, por lo menos ante aquellos que estudian y trabajan en una institución como la UCA. Fieles al seguimiento de Jesús y sabiendo que somos débiles, estamos convencidos de que "no hay amor más grande que éste: dar la vida por los amigos". Nuestros amigos son los pobres, con ellos hemos querido echar nuestra suerte y por este motivo, a pesar de muchas críticas, dimos nuestro apoyo crítico a la revolución. No nos inspira la necrofilia, nos da fuerza la fe en Dios y el amor a Dios y al hermano y hermana. El amor es más fuerte que la muerte y es semilla de liberación.

Dentro de esta lección inaugural deseo anunciarles que durante los años 90 y 91 estaremos celebrando los 30 años de la fundación de la UCA, los 500 años del nacimiento de San Ignacio Loyola, patrono de la Universidad y los 450 años de la fundación de la Compañía de Jesús. Somos viejos y somos también jóvenes. Estamos preparando un programa especial para estos años. Deseamos unas celebraciones que nos ayuden a profundizar en lo que es la función de la universidad en un país como Nicaragua, en las vísperas de iniciar un nuevo siglo.

Les deseo a todos un buen curso académico en 1990. Los retos que tenemos por delante no son nada fáciles, pero si existe unión y confianza entre nosotros, tendremos la capacidad de superar las dificultadas venideras. Esperamos que las podamos superar en el contexto de una ley de autonomía universitaria, justa, correcta y razonable. Para terminar, deseo anunciarles que después del proceso democrático que hemos vivido y cuya continuación esperamos, teniendo en cuenta el liderazgo que en tal proceso ha jugado el Presidente Daniel Ortega, la Junta de Directores de la UCA está dando los pasos necesarios para concederle el doctorado "honoris causa" por su gestión como presidente, por su contribución a la paz y a la democracia. Por breve tiempo fue él alumno de la UCA y la universidad desea reconocer sus méritos, no en su ascenso al poder sino cuando desciende del mismo".

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