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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 145 | Enero 1994

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El Salvador

A las puertas de "las elecciones del siglo"

¿Serán libres y limpias estas elecciones? En su telón de fondo está la impunidad de los poderosos y un ambiente de temor en el pueblo, que aún no se supera.

Roberto Cañas

Cómo recibieron los salvadoreños el año nuevo de 1994? La mayoría lo recibió atemorizada por un violento rebrote del cólera, una epidemia que llegó al país para quedarse, al no existir ningún esfuerzo estructural del gobierno para frenar su avance. Siendo una clásica "enfermedad de los pobres", el cólera se ensañó entre los que no tienen ni buena alimentación ni suficiente higiene, entre los más pobres, que son la inmensa mayoría del país. Entre el 23 de diciembre -cuando se inició el rebrote - y el 3 de enero, eran 30 los muertos, 6 mil 979 los contagiados, mil 800 los hospitalizados y un número no determinado pero significativo el de los enfermos que fueron enviados a sus casas con dosis de suero oral por la incapacidad de los hospitales para acogerlos.

Juegos Deportivos Centroamericanos

El año comenzó también con otra "fiebre", la deportiva. El 14 de enero se inauguraban en San Salvador los V Juegos Deportivos Centroamericanos. Dos días antes de que desfilaran solemnemente las banderas y los atletas del istmo, todos los medios de comunicación dejaron de hablar del cólera y de los miles de enfermos que estaba produciendo. Radios, televisión y prensa recibieron instrucciones para que no siguieran tocando tan "impresentable" tema en los días en que El Salvador estaba en el centro de la atención regional.

La preparación del evento deportivo - como suele suceder en nuestro país con muchos otros eventos - estuvo dominada por la improvisación. Con insuficientes recursos financieros y con una infraestructura inadecuada, el gobierno de El Salvador se lanzó a aceptar el compromiso de realizar estos Juegos para sacar de ellos rentabilidad política. Fue evidente que el desarrollo de las competencias estuvo vinculado a la campaña electoral de ARENA, el partido en el gobierno. Desde el logotipo del "Pulgarcito" - que levantaba su pulgar exactamente igual a como lo hace el candidato presidencial de ARENA, Armando Calderón Sol - hasta la voluntad de dar "circo" - aunque no pan - a la población, se hizo obvio que deporte y política iban de la mano.

Pero no todo fue improvisación. Hubo algunos preparativos. La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador reúne a los más importantes empresarios privados del país decidió, en coordinación con el gobierno, lanzar una campaña de limpieza en la capital, con el lema "Hagamos brillar El Salvador". Uno podría imaginarse que la campaña - iniciada el 4 de enero, a la par que el cólera avanzaba -, atacaría los potenciales focos de insalubridad y de infección, pero esto no sucedió. La campaña costó entre 5 y 6 millones de colones (1 dólar = 8.8 colones), pero sólo "hizo brillar" las zonas de la capital más visibles, las que podían recorrer los deportistas, poniendo aquí y allá algo de maquillaje.

¡Ganó El Salvador!

En un período de transición difícil, cuando la mayoría de la gente viene de tan prolongados años de polarización, guerra y violencia, los Juegos tuvieron una gran acogida y ARENA sacó réditos de ellos. Espacios de recreación que hacen olvidar tantos y tan complejos problemas económicos y políticos tienen un éxito insospechado en etapas como la que el país vive. Más éxito y alegría porque fue El Salvador el país que acumuló más medallas en las competencias. Todos elogiaron la actuación de los atletas salvadoreños y señalaron con orgullo los avances del deporte nacional, pero nadie recordó que desde hace algún tiempo, al menos 30 entrenadores cubanos están en el país, como fruto de un convenio con Cuba y fueron ellos los ocultos forjadores de los triunfos salvadoreños.

Los Juegos Centroamericanos resultaron muy caros. La remodelación del Estadio Flor Blanca costó 19 millones de colones, la Villa Olímpica, 25 millones, la remodelación del Palacio de Deportes, 13 millones. Sólo en la inauguración se gastaron 3 millones y en la coreografía de la ceremonia de clausura, otros 3. En total, el gobierno destinó a los Juegos 150 millones de colones. Un despilfarro, teniendo en cuenta la situación real del país. Un exceso, teniendo en cuenta que este monto equivale a la mitad del presupuesto anual de la Policía Nacional Civil y es 7 veces superior al presupuesto que da el Estado a la Procuraduría de Derechos Humanos.

Terminaron los Juegos y siguió el cólera. Y siguió la violencia política. Aunque en enero no afectó a dirigentes de primer nivel del FMLN, sí se mantuvo en el interior del país en grados preocupantes. (En 1993 hubo, según informaciones de prensa, un promedio diario de más de 3 "muertes violentas"). Y siguió la violencia mayor, la violencia estructural de la pobreza, que está en la raíz de todas las demás violencias.

La firma de la paz cumple dos años

¿Qué otros colores hay en la fotografía de este primer mes del año en El Salvador? Dos grandes hilos conductores corren paralelos en la dinámica política del actual período de transición.

El primero, el del cumplimiento de unos acuerdos de paz que hace ya dos años cambiaron la vida del país. Y otro, el proceso electoral que culminará en las elecciones del 20 de marzo. El 16 de enero se cumplió el segundo aniversario de la firma de los acuerdos de Chapultepec. Sin embargo, no hubo apenas celebración, y las que hubieron - tibias, pálidas - no estuvieron a la altura de la significación histórica de este hecho. Pareciera que la articulación pasado - presente - futuro, tan importante para la vida de los pueblos, está profundamente debilitada o casi se ha roto en El Salvador de hoy. Hay una clara tendencia en el país a olvidar el pasado y a vivir el presente con escasa proyección de futuro.

Porque no se quiere asumir el pasado, no se quiere enfrentar la verdad del Informe de la Comisión de la Verdad. El hecho de que el gobierno no haya dado aún una respuesta satisfactoria a todo lo que el Informe reveló, provoca que el pueblo salvadoreño, en su conciencia colectiva, enfrente serias dificultades para resolver el problema de su pasado.

Porque no se asume el pasado, no se hacen realidad en el presente ni una nueva Corte Suprema de Justicia ni nuevos jefes militares en las Fuerzas Armadas, según las recomendaciones del Informe de la Verdad. Por eso permanece aún arraigada en el presente la impunidad, característica histórica de la actuación de los militares y de los económicamente poderosos de este país.

Pero tampoco se celebraron otros aniversarios de enero. Ni el aniversario del inicio de la ofensiva militar del FMLN (10 enero 1981) ni el aniversario de la insurrección campesina (22 enero 1932), hechos claves de este siglo de historia nacional. No hubo memoria ni reflexión sobre el significado de estos acontecimientos, sobre aciertos o errores, logros o vacíos. No reflexionó el país en su conjunto, ni tampoco lo hizo la izquierda.

Los historiadores dicen que el que no conoce su propia historia está expuesto a no superar nunca sus errores. En El Salvador de la transición, el pasado ausente es un riesgo de potenciales conflictos.

Cumplir lo que se firmó

¿Balance de los acuerdos de paz a los dos años de su firma? Aunque ha habido avances notables y cambios sustanciales en el país, los incumplimientos son también importantes y no son justificables los atrasos. Los incumplimientos mayores están en relación con las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, con el tema económico-social en lo que se refiere a la reinserción en la vida civil de los ex-combatientes de ambos bandos y especialmente, a la transferencia de tierras. Esto crea un frágil equilibrio social. La no resolución del problema de miles de ex-combatientes desmovilizados los está invitando tentadoramente a seguir caminos como los de los recontras, los recompas o los revueltos de Nicaragua. La potencial peligrosidad de este incumplimiento está latente.

Respecto al cumplimiento o no de los acuerdos de paz, lo que hay que tomar más en cuenta es la voluntad política real de ambas partes de cumplir los compromisos que firmaron. Por parte del gobierno y del ejército, la falta de voluntad es evidente: no se quiere cumplir con el espíritu de los acuerdos y se regatea permanentemente a la hora de cumplir con la letra de los mismos. Cambiar lo mínimo para no cambiar nada y seguir en el mismo país: ésa es la lógica que han mantenido los militares y el gobierno.

La misión de observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), reconoce logros importantes. El cambio en la doctrina militar, la creación de una nueva Academia Nacional de Seguridad Pública, el apoyo oficial a la defensa de los derechos humanos a través de una Procuraduría creada especialmente para ello y el cumplimiento del cese al fuego desde que se firmó la paz. Considera también un aporte significativo la transformación del sistema electoral, que permite la representación y competencia de todos los grupos políticos.

Después de dos años, los acuerdos se mueven en un equilibrio inestable. Las elecciones pueden romper este equilibrio, a favor o en contra de la paz. La paz actual no se ha consolidado y aunque los cambios son ya notables, aún son insuficientes para lo que el país necesita y para lo que muchos soñaron.

¿Entusiasmo electoral?

La otra dinámica que atraviesa el país es la electoral. Es un consenso generalizado entre la clase política del país y los medios lo reflejan y el ambiente lo confirma que estas elecciones, aún con ser realmente trascendentales, no han logrado encender el ánimo de las mayorías. A un mes escaso de los comicios, no se percibe entusiasmo por tomar partido en la contienda. Y no parece que el proceso electoral sea prioridad para la mayoría.

Son las primeras elecciones después de terminar tan larga y cruel guerra. Por primera vez participan todas las tendencias del espectro político del país, incluida la izquierda que se alzó en armas. Se realizan después de hacer una importante reforma al sistema electoral del país y se harán con una sustancial observación internacional la de ONUSAL y la de otro contingente importante de observadores. Son elecciones en las que se renovarán todas las autoridades: ejecutivas, legislativas y municipales. La suma de estas características tan peculiares hizo que todos los analistas calificaran a éstas como "las elecciones del siglo". Pero el ambiente del país no avala esta afirmación.

ACUERDOS DE PAZ: LO PRINCIPAL QUE FALTA POR CUMPLIR

Elaboración: CIASCA.

Transferencia de tierras

· * Continúa muy lenta su ejecución. Está retrasado el último calendario acordado. Falta aún que se transfieran más del 85% de las propiedades.

· * Aún no se ha completado el financiamiento: faltan unos 40 millones de dólares de Estados Unidos.

Programas económicos para la reinserción de los ex?combatientes

* Falta elaborar una estrategia general que, entre otras cosas, reajuste los programas conforme a las demandas reales y los sincronice para hacerlos efectivos.

· * Aún no se ha completado el financiamiento. Se requieren alrededor de 70 millones de dólares de Estados Unidos para todos los programas de ambas partes. El financimiento más necesario y urgente es el de vivienda: se necesitan 20 millones.

· * Se necesita que la Mesa de Seguimiento de Programas de Reinserción, compuesta por el Gobierno, el FMLN y ONUSAL tenga mayor capacidad de decisión y el Gobierno adopte una actitud más flexible que posibilite la aplicación más efectiva de los programas.

Recomendaciones de la Comisión de la Verdad

· * Falta que las reformas constitucionales y legales al sistema judicial sean aprobadas por la Asamblea Legislativa.

Cuerpos de seguridad

· * No hay una reducción de la antigua Policía Nacional que sea proporcional al desarrollo de la nueva Policía Nacional Civil. Existe el riesgo de que el Gobierno pretenda trasladar a miembros de la antigua a la nueva, lo que contribuiría a desvirtuar al nuevo cuerpo policial.

· * Deben corregirse las anomalías encontradas en la PNC por el equipo de la ONU que evaluó su despliegue territorial y funcional. ONUSAL ha estado urgiendo esta rectificación, pero el Gobierno se niega a hacerlo. Las anomalías más preocupantes son:
* La creciente influencia de ex?miembros de la Unidad Especial Antinarcóticos (UEA) y de la Comisión Investigadora de Hechos Delictivos (CIHD) que, sin ser debidamente evaluados o formados, están ocupando muchos cargos claves en la nueva estructura de mando de la PNC.

* La incorporación a la PNC de oficiales de la Fuerza Armada, muchos de ellos responsables de graves violaciones a los derechos humanos.

* Ambos hechos tienden a desvirtuar el carácter civil de la nueva policía y su función de protección de los derechos humanos.

· * Completar el despliegue funcional y territorial de la PNC.

Proceso Electoral

* Es urgente lograr que los 70 mil nuevos ciudadanos incorporados en el registro electoral obtengan el carnet que los capacita para votar.· Y garantizar que el Tribunal Supremo Electoral sea imparcial y asegure que las elecciones sean limpias y puedan estar vigiladas por todos los partidos políticos participantes, sin favorecer el predominio de ningún partido o coalición de partidos. (El TSE está empezando a adoptar decisiones que contradicen esto).

¿Elecciones libres y limpias?

¿Serán libres y limpias estas elecciones? El proceso electoral es un largo camino, en el que el primer paso es el padrón. Todos reconocen la trascendencia de tener un universo de votantes que se corresponda con la realidad de toda la población que está en edad de votar. Pero en el actual empadronamiento existen debilidades. No se ha limpiado el padrón electoral de posibles duplicaciones de nombres o de los que ya murieron y nadie asegura hasta el momento que se haya completado un trabajo satisfactorio de limpieza y actualización del padrón.

Pero no es solamente esto. También hay cuestionamientos al proceso de empadronamiento para la carnetización de los votantes. En El Salvador existe un documento específico para votar, el carnet electoral. Para conseguirlo hay que sortear una verdadera carrera de obstáculos burocráticos. En 1993 se desarrolló el proceso de empadronamiento, que según la evaluación de Naciones Unidas fue satisfactorio. Pero el empadronamiento hecho no garantizaba la carnetización y el empadronado no necesariamente tenía asegurado su carnet. Porque para tenerlo, el empadronado tiene que tener un respaldo del Tribunal Supremo Electoral en su partida de nacimiento autorizando el carnet. Existe hoy una cantidad importante de salvadoreños - unos 70 mil - que se empadronaron y que hoy reclaman su carnet, pero que seguramente se quedarán sin él y sin poder ejercer su derecho a voto, por falta del respaldo necesario del TSE. Esto ha provocado malestar entre los que por primera vez se dispusieron a participar en la competencia electoral.

Pero no sólo un padrón limpio o un empadronamiento total garantizan limpieza y libertad de las elecciones. En el telón de fondo del proceso electoral está también la impunidad que se mantiene, los escuadrones de la muerte que siguen actuando, y un ambiente de temor y de intimidación que aún no se supera.

Rasgos de la campaña

¿La campaña misma? A pesar de que los partidos contendientes se inscribieron finalmente 7 partidos suscribieron un "acuerdo de caballeros" para que la campaña fuera de altura, limpia, para que contribuyera a la tolerancia política y se desarrollara en ella un debate sobre planteamientos y propuestas, esto no se ha cumplido. La campaña ya no es limpia. San Salvador y otras ciudades están llenas de una propaganda tan burda que resulta tan apabullante como insultante. Hay avenidas y bulevares enteros de la capital abarrotados del azul-blanco-rojo de ARENA. ¿Se volverá esta sobreabundancia publicitaria contra el partido de gobierno?

El debate está teniendo tendencias cada vez más negativas. Y es ARENA quien está arrastrando los debates a una altura cada vez menor . Los areneros retoman situaciones del pasado para explotarlas en contra del FMLN, haciendo a la izquierda responsable de la destrucción del país y más allá, hasta de los sucesos de Chiapas. Hay funcionarios del gobierno buscando desesperadamente la prueba de que existen salvadoreños en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, para explotar esta noticia en la campaña. El gobierno achaca el crecimiento de la delincuencia no a la pobreza sino a las armas que el FMLN dejó sin entregar. Y así con todo. Es previsible que en la medida en que se acerque el día de las votaciones fabricarán nuevos argumentos en este sentido, haciendo más negativa la campaña y atenuando el eco de los necesarios debates sobre planteamientos y propuestas.

Comienzan ya a llegar al país observadores internacionales y a mostrar muchos su interés en estar presentes para observar las elecciones. La observación internacional que El Salvador necesita no es la efímera de los que llegarán el 20 de marzo a tomarse una foto junto a una urna. Es la de largo término: observadores que estén desde una semana o más antes de las elecciones, que estén lo más presentes posibles en el mismo día de los comicios y que permanezcan varios días después, mientras duran los escrutinios.

Las encuestas

¿Qué dicen las encuestas? La última de la que se tiene conocimiento público es la realizada por el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA entre el 4 y el 12 de diciembre. El 55.2% de los encuestados no sabe o no dice por quién va a votar. El 7.6% declaró que no va votar por nadie. El 20% votaría por ARENA si las elecciones se hubieran desarrollado en los días siguientes a la encuesta. El 12% lo haría por Convergencia Democrática?FMLN. El 3.5% por la DC y el 1% por el PCN. A la pregunta sobre quién es el mejor candidato a la Presidencia de la República, el 30.8% responde que no sabe, el 28% dice que es Calderón Sol (ARENA), el 18% dice que ninguno es idóneo, el 15% se inclina por Rubén Zamora (CD?FMLN) y el 6.3% por Fidel Chávez Mena (PDC).

¿Qué interpretación hacer de estos números en relación a la encuestas anteriores? Se ha dado un ligero incremento en el caudal de preferencias hacia la izquierda (CD-MNR-FMLN), mientras que el resto de los partidos descendieron en las preferencias. Pero lo más significativo es algo que ha ido apareciendo como constante en todas las encuestas y sondeos: son los indecisos los que tienen mayoría y su número gira siempre en torno al 50%.

Se trata de un dato fundamental que dificulta cualquier proyección política y nadie se atreve hoy a hacer una predicción categórica, a causa de tan alto número de indecisos. Siendo mayor de la mitad, cualquier proyección se parece a la lectura de una bola de cristal. El ingrediente de la incertidumbre es clave en el actual proceso electoral.

Está claro que ARENA tiene todo para ganar. Todo el aparato del Estado y todos sus recursos están en función de la campaña de ARENA. Los ministerios y las instituciones estatales han hecho gastos impresionantes en publicidad laudatoria de la gestión del Presidente Cristiani. Este mes, la Cámara de Comercio organizó una cadena nacional de radio y TV en la que durante dos horas y media Cristiani compareció ante 5 periodistas haciendo una clara campaña en favor de ARENA. Ese día nadie pudo ver ni oír otra cosa que el programa "Conversando con el Presidente".

Hasta los canales de cable estuvieron intervenidos para que no hubiera otra opción que la palabra y la imagen de Alfredo Cristiani, que como buen neoliberal repitió la misma consigna de todos estos tecnócratas: "Existen problemas, pero estamos en el camino correcto".

Aunque Calderón Sol es un candidato de pocas luces, sin visión de estadista y a muchos les asusta imaginarlo al frente del país, ARENA tiene a su favor los enormes recursos del Estado. Y los del gran sector privado, que apoya a este partido. Casi todos los medios masivos hacen campaña a su favor. Su estructura partidaria es extensa, beligerante y está aceitada con mucho dinero. Lo único que ARENA no tiene es un proyecto nacional para sacar a El Salvador de su miseria y de su atraso como nación, un proyecto nacional que plantee una verdadera concertación en torno a una visión centrada en el bien común y no en el bien particular de una minoría de privilegiados.

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