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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 138 | Junio 1993

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Guatemala

¿Por qué el "serranazo"?

El golpe de Serrano duró 7 días. El contragolpe de los militares con el Vicepresidente Espina duró 3 días. Hoy gobierna el prestigioso Procurador de Derechos Humanos Ramiro de León Carpio. ¿Qué estaba pasando en Guatemala en vísperas de estos acontecimientos, aún llenos de interrogantes?

Emma G. Martínez

El martes 25 de mayo los guatemaltecos se despertaron con los inesperados ritmos de marimbas que transmitía una cadena nacional de la radio. Enseguida supieron que algo había pasado. En los años 80, cuando había golpe de Estado, todos los canales ponían marchas militares. La voz del Presidente Jorge Serrano Elías les explicó lo sucedido.

Después de siete años de apenas saborear sólo algunos rasgos de la democracia, los guatemaltecos habían perdido los derechos que les garantizaba una Constitución ya difunta. Respondiendo a las crecientes protestas populares, a la presión del ejército y a la posibilidad de que se le llevara a juicio por cargos de corrupción, Serrano asumió todo el poder en sus mano, disolviendo el Congreso y la Corte Suprema.

Habla Ramiro de León Carpio

"Todas las garantías personales han sido suspendidas, el derecho a protestar, a la huelga, a todo. Te pueden arrestar o allanar tu casa en cualquier momento sin orden judicial. Es decir, ya no tenés ningún derecho," sintetizó así lo ocurrido un analista guatemalteco.

Las casas del Procurador de Derechos Humanos, del Presidente de la Corte Suprema y del Presidente del Congreso amanecieron rodeadas por policías. El Procurador de los Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio, nombrado por el Congreso por su actitud muy crítica ante las violaciones a estos derechos por parte del gobierno y del ejército, se había convertido en el enemigo de ambos y al mismo tiempo, en un nuevo héroe popular. Burlando el cordón policial, Carpio escapó de su casa por el techo y se presento en un diario capitalino, al que dio una entrevista que fue publicada clandestinamente antes de que el periódico fuera censurado al día siguiente.

"He recibido ya de parte de más de cinco gobiernos el ofrecimiento de asilo político y se lo he agradecido, pero les dije que no me puedo mover de mi país. Quizás sea el primer Procurador de los Derechos Humanos que trabaje en la clandestinidad, pero soy un defensor de la Constitución y del sistema democrático. No puedo menos que luchar, junto con los diferentes sectores sociales, por el retorno inmediato a la constitucionalidad. La sociedad tiene derecho a la resistencia, a unirse y a pedir explicaciones sobre una disposición absurda e ilegal. El Presidente Serrano ha cometido delitos en contra de la Constitución y al volver al orden constitucional, lo lógico es que se le lleve a juicio" dijo al diario "Prensa Libre".

Zozobra y censura

Los primeros días del golpe fueron realmente dramáticos para muchos guatemaltecos, que temieron el regreso al terror de los 80. Los tanques vigilaban los entradas de la universidad y las salidas de la ciudad. Grupos de soldados rastreaban los barrios marginales y reclutaron a la fuerza a más de mil jóvenes durante esa semana. Por el excesivo movimiento militar, hubo zozobra en el campo ante los rumores de que se iban a volver a las masacres que caracterizaron los comienzos de los 80. Pero no hubo toque de queda y el movimiento de vehículos en la capital tuvo práctica normalidad.

Algunos líderes estudiantiles se exiliaron, mientras otros dirigentes populares se preparaban para salir pidiendo asilo en diferentes embajadas. Otros dirigentes del movimiento popular y de organizaciones de derechos humanos dedicaron los primeros días a vaciar sus oficinas de documentos, anticipándose a cateos y a capturas. Los diputados del difunto Congreso y otros políticos empezaron a reunirse de tres en tres en bares y hoteles, ante la prohibición de cualquier reunión más de tres personas.

Cuando todos los diarios fueron cercados por la policía, la prensa lanzó un SOS a sus colegas internacionales. Al día siguiente del golpe, ningún diario salió a la calle. Algunos ejemplares de dos de los principales periódicos lograron llevarse, ocultos pues bajo la ropa de los más osados burlaron los cordones policiales. Después fueron fotocopiados y distribuidos. Esta fue la única información no sometida a la férrea censura que tuvieron los guatemaltecos durante los primeros días. Durante los tres primeros días, las radios transmitieron en cadena música de marimba, mambo y jazz, salpicada con los mensajes del gobierno, que advertía a la población que había que solicitar un permiso para cualquier reunión y que repetía la lista de todas las garantías que habían sido suspendidas.

Rebelión de muchachos

La primera señal de que el golpe venía se tuvo durante la semana anterior, cuando el ejército salió a las calles por primera vez en ocho años, para detener las protestas populares que sacudían al país desde hacía dos semanas. Los helicópteros sobrevolaron la capital, mientras caravanas de tanquetas y camionetas de soldados y policías circulaban por las calles haciendo sonar sirenas. La última vez que las fuerzas militares se habían tomado así las calles fue en 1985, durante el gobierno del General Oscar Humberto Mejía Víctores.

Los guatemaltecos protestaban por la corrupción gubernamental, por las políticas neoliberales y por la sordera del gobierno ante los reclamos de una población que ha ido recuperando su voz después de tres décadas de represión militar.

Las protestas se iniciaron en marzo y abril, contra los incrementos en las tarifas de electricidad y del transporte. La ira se extendió en abril al sector estudiantil por la imposición de una cédula que les permitía transporte gratis. Los estudiantes se opusieron a la cédula porque para obtenerla requerían usar uniforme - un gasto adicional - y porque era una forma de control militar en un país donde el estudiantado es considerado "subversivo" por las fuerzas de seguridad.

"El planteamiento global del gobierno es la privatización de los servicios públicos. La cédula estudiantil es para provocar y después para poder justificar la intervención militar y luego imponer la privatización, alegando que la educación pública no funciona. Los problemas estudiantiles son obvios. La falta de maestros, escritorios, material didáctico y edificios, y ahora la cédula. De una población de 5 millones apta para estudiar, el sistema sólo atiende a 1 millón 400 mil. O sea, 3 millones 500 mil jóvenes están sin educación. Y quieren cerrar institutos? Es que no quieren que la población pobre vaya a las escuelas," denunció Jorge García, dirigente de la Asociación Nacional de Educadores de Enseñanza Media (ANEEM).

Los estudiantes también argumentaban que los camioneros no aceptaban las cédulas y que las aprovechaban para incrementar sus ganancias. Los camioneros reciben un subsidio del estado de 16 millones de quetzales mensuales por transportar a los estudiantes, pero con esta cédula no habría ya comprobación de sus viajes. Según los estudiantes, los choferes no les dejaban subir y seguían cobrando el subsidio. Durante más de un mes la conservadora Ministra de Educación se negó a dialogar y los estudiantes de secundaria, sin ninguna experiencia política y armados con botellas y el coraje propio de la juventud, se lanzaron a la calle enarbolando también la bandera contra las alzas de la energía.

Unos días después, el movimiento estudiantil tuvo su primer mártir. El 12 de mayo, Abner Hernández Orellana, de 17 años, murió tras ser baleado por el guardaespaldas de un diputado mientras participaba en las protestas frente al Congreso. Pese a que el asesinato fue grabado en dos videos, las autoridades tardaron días en dar con el culpable, que tuvo tiempo de huir. Todo esto airó más a los muchachos y el movimiento se extendió al magisterio, tanto en la capital como en el interior del país. También se unió el sector universitario. El 18 de mayo, la entrada de la Universidad de San Carlos se convirtió en escenario de una batalla campal de cuatro horas entre estudiantes enardecidos y policías antimotines, quienes tuvieron que retirarse después de que los pobladores del vecindario salieron a reforzar a los estudiantes.

La gota que rebalsó el vaso

La semana anterior al golpe, los trabajadores estatales de varios ramos se solidarizaron con la lucha de los estudiantes y se lanzaron a un paro nacional. Aunque el movimiento popular guatemalteco sigue siendo débil y dividido - y con poco poder de convocatoria -, Serrano, con su intransigencia, había logrado promover cierta unidad entre la izquierda y la situación se le iba volviendo más y más delicada.

24 horas antes del golpe, un grupo de ciudadanos y políticos agrupados en la Alianza Cívica acusaron públicamente a Serrano de corrupción, alegando que el ahora multimillonario Presidente había empezado su mandato en la bancarrota. La Alianza Cívica pidió a la Contraloría General de la nación investigar las finanzas de Serrano. Lo sucedido a Carlos Andrés Pérez en Venezuela estaba fresquísimo en la memoria de todos.

Había ya pruebas suficientes de que Serrano ha logrado un nivel exagerado de riqueza durante su presidencia. "Es vergonzoso que mientras nuestro Presidente se estén convirtiendo en un multimillonario, las escuelas y hospitales estén a punto de cerrarse, afectando a miles de guatemaltecos", declaró un líder de la Alianza. Esto debe haber sido la gota que rebasó un vaso que venía llenándose con las presiones del ejército y de la derecha y con las crecientes protestas populares. Al día siguiente se produjo el "Serranazo".


Por qué el golpe

Las especulaciones sobre el por qué del golpe son muchas y discutibles. Seguros son los hechos y éstos indican que el golpe venía fraguándose desde hace mucho. Durante varios meses, Serrano fue presionado por los sectores más recalcitrantes dentro del ejército y del sector privado para poner fin a los cambios en Guatemala, particularmente a una verdadera democratización de la sociedad y a una real desmilitarización.

La democratización es un proceso paulatino, conquistado por la lucha del movimiento popular y de los sectores civiles, empeñados entre otras cosas en tener participación en el diálogo entre la URNG y el gobierno, y una voz eficaz dentro de la sociedad.

En los últimos meses sucedieron varios hechos que representan una amenaza tanto para los sectores de la derecha como del ejército. Uno fue el retorno masivo de los refugiados, población politizada y dispuesta a luchar por sus derechos, cosa nada común en el actual campesinado guatemalteco. Otro hecho fue la salida a luz pública de las Comunidades de Población en Resistencia (CPR), que están exigiendo su reconocimiento como población civil. Algunas de las CPR están en la zona de guerra más crítica del país - en Ixcán y en El Quiché - y las continuas visitas de grupos internacionales y su reconocimiento de hecho como población civil, ha puesto hasta cierto punto un límite al ejército en una zona que considera estratégica militarmente

El Ejército se siente acorralado

El ejército se ha sentido acorralado ante los generalizados reclamos de desmilitarización que hace la sociedad y las acciones cada vez más audaces de la sociedad civil exigiendo esta desmilitarización son percibidas como una amenaza. El 26 de marzo, por ejemplo, el Procurador de Derechos Humanos descubrió una oficina de la inteligencia militar en el sótano de la central de correos, donde se abrían cartas que llegaban del extranjero. La existencia de la oficina fue denunciada por el sindicato de correos. De León encontró varios sacos con miles de cartas abiertas, algunas dirigidas a él mismo, a Serrano, al arzobispado, y a otras figuras públicas. Al terminar su investigación, Carpio responsabilizó al Estado Mayor Presidencial de dirigir la oficina, la ordenó que fuera cerrada. Según empleados de correos, esta oficina operaba desde hace casi 30, años desde el golpe militar de 1954.

Otro triunfo de la sociedad civil fue la publicación de un artículo en la revista "Crónica" de mayo, explicando cómo funciona el sistema de intervención de teléfonos. El artículo confirmó lo que ha sido un secreto a voces y explicó a los usuarios cómo burlar la intervención con algunos aparatos electrónicos.

Embestida derechista

Hace meses los sectores amenazados empezaron su contraataque. Y se podía adivinar el golpe como la culminación de esta embestida. Todo se precipitó después de la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra (febrero/93), cuando el gobierno guatemalteco ganó esta batalla internacional y evitó el nombramiento de un Relator especial para supervisar los derechos humanos en el país.

La situación empeoró el 27 de marzo, cuando una lista de 24 personas "sentenciadas" a muerte fue enviada anónimamente por fax a los diarios locales. La lista incluía a académicos, a dirigentes universitarios, a sindicalistas, a periodistas y a varios miembros de organizaciones populares y de desarrollo que trabajan con la población refugiada y desplazada y con las CPR, incluyendo hasta un funcionario de la ONU. En el mensaje se acusaba a los 24 de ser guerrilleros y se les daba un plazo de cuatro días para salir del país.

Columnistas guatemaltecos y analistas comentaron que aunque las amenazas de muerte son frecuentes, estas "listas negras" tenían años de no verse en el país. A comienzos de los 80 aparecían y eran seguidas de una ola de violencia. La lista provocó cierto terror en varios sectores, aunque ninguno de los amenazados se fue del país. En abril, otros funcionarios de ONGs, organizaciones de derechos humanos y periodistas nacionales y extranjeros seguían recibiendo amenazas.

En mayo, ninguno de los amenazados había sido tocado, pero la violencia se fue incrementando en todo el país entre marzo y mayo. Primero tocó a la Universidad de San Carlos. En abril, mataron a un catedrático a balazos en la calle y frente a testigos y secuestraron por lo menos a tres estudiantes. En los diarios seguían apareciendo con mucha frecuencia noticias misteriosas de cadáveres sin orejas que eran encontrados en la carretera o en algún barranco. Casi siempre se trataba de un desconocido, sin ningún vínculo político. Para muchos, el objetivo era simplemente aterrorizar a la población.

Los refugiados y la URNG

El gobierno empezó a obstaculizar los retornos de los refugiados que debían realizarse en mayo. En abril, las Comisiones Permanentes y los representantes de los refugiados, anunciaron que cinco retornos se producirían entre mayo y agosto, con un total de 1,619 familias, que regresaban para vivir en cuatro áreas del país.

El segundo retorno organizado -después del que se produjo el 20 de enero- estaba programado para el 4 de mayo al área de Nentón, Huehetenango. Estos refugiados, sin tierras, encontraron una finca, negociaron con el dueño y estaban listos para retornar, pero a finales de mayo el gobierno todavía no se había acordado de entregar los créditos para la compra de esas tierras. Con el golpe, las Comisiones Permanentes suspendieron temporalmente los retornos.

Otro hecho fue la ruptura de las pláticas entre el gobierno y la URNG. Después de las revelaciones de la Comisión de la Verdad en El Salvador, el ejército guatemalteco se vio contra la pared y necesitado de parar el tren. EL 8 de mayo, las negociaciones terminaron en México con una reunión de sólo 20 minutos y en un total fracaso, porque alguien había pasado un documento secreto al diario guatemalteco Siglo Veintiuno, rompiendo así los acuerdos de confidencialidad. Inmediatamente, el gobierno acusó a la guerrilla de ser la culpable pero, según fuentes del diario, el documento vino del ejército. Ante la crisis, el conciliador, Monseñor Rodolfo Quezada Toruño amenazó con renunciar a su cargo.

Los refugiados que cancelaron sus retornos ante la falta de garantías y los que ya volvieron al país han empezado temer por sus vidas. "No sabemos si el acuerdo que firmamos con el gobierno el año pasado todavía está vigente. En este momento, la gente está más segura en México que en Guatemala", dice Herminio Cardona Díaz, de las Comisiones Permanentes. El acuerdo garantizaba los derechos de los refugiados y una exención por tres años al servicio militar.

La sociedad civil, estaba emergiendo en el momento del golpe: Todos los grupos sindicalistas, religiosos, mayas, campesinos, de refugiados, de desplazados y otros, se estaban recuperando después de la represión de los 80. El desafío ahora es ver los espacios que tendrán con el Procurador de Derechos Humanos, De León Carpio, como nuevo Presidente del país. La última "palabra" de los militares está aún por decir.

UN GOLPE ANUNCIADO


¿Qué explica también el efímero y anunciado "serranazo"? En primer lugar, la personalidad de Jorge Serrano Elías. Se trata de un hombre muy autoritario y frustrado políticamente. Cuando llegó al poder hace dos años Serrano creía - que siendo Presidente podría hacerlo "todo". Pero con un partido tan endeble, tan sin base social y con tan pocos diputados en el Congreso, necesitó desde el primer momento hacer las continuas negociaciones y alianzas que le exigía el mecanismo democrático, pero que no le permitían prácticamente gobernar. Sintiéndose así de maniatado, el golpe de Fujimori en Perú le inspiró mucho y desde abril/92, cuando el "fujigolpe", la prensa guatemalteca empezó a anunciar que en Guatemala podría suceder algo similar.

En segundo lugar, es enorme la corrupción que Serrano encontró, tanto en el Congreso como en la Corte Suprema de Justicia. Se vio así sobrepasado por una clase política a la que él en el fondo desprecia y que le tenía - desde su perspectiva - de rodillas e implorándole para sacar adelante cualquier decisión propia.

Aislado, Serrano emprendió pleitos con la Iglesia Católica, con los sindicatos, con los medios de comunicación social, con los empresarios del CACIF, con todos. Si hubiera que resumir en una frase caricaturesca cómo entendió él mismo su golpe, Serrano habría dicho algo así: "Dios, que me ha inspirado este golpe y me ha ayudado a ejecutarlo, los bendiga a ustedes si me obedecen, porque si no, ¡se los va a llevar la gran diabla!" El sabía que después del golpe tendría que seguir negociando y haciendo alianzas, pero quería hacerlas en mejor posición que antes, desde una posición de fuerza.

Serrano sintió que el golpe le liberaba las manos para poder cumplir lo que le prometió al pueblo de Guatemala en su campaña y anunció de inmediato una serie de medidas populistas y demagógicas. Entre ellas, trasladar todo el presupuesto del Congreso a los hospitales. Pero quien conoce Guatemala sabe que si en el Congreso hay corrupción, no es menor la corrupción que existe en el manejo de la red de hospitales públicos. Es característico de la personalidad de Serrano - por su formación evangélica fundamentalista? - el creer que su palabra "actúa", que él habla y la realidad cambia.

Por otra parte, a Serrano no le asustaban las posibles reacciones adversas a nivel internacional, traducidas en condenas embargos o cortes de ayudas, porque miraba tanto el caso del Perú como el de Haití, con decenas de denuncias presiones y misiones de la OEA, todas infructuosas.

La iniciativa del golpe fue de Serrano y no de los militares. Lo más creíble es que Serrano le vendió al ejército la idea y el ejército la compró, porque no tenía mucho o casi nada que perder y sí mucho que ganar. Si Serrano se consolidaba, bien. Y si no, sería el ejército quién decidiría. Por eso el ejército no se le opuso frontalmente, por eso lo apoyó muy circunstancialmente y por eso le quitó su apoyo y lo forzó a renunciar.

El pueblo vio mayoritariamente el golpe como un pleito de cúpulas. Nadie en Guatemala va a derramar su sangre ni a arriesgar nada por la "institucionalidad democrática" o por "la constitucionalidad" del país. Ningún guatemalteco iba a salir a la calle a defender a los corruptos diputados de un Congreso al que ven como una cueva de ladrones. "Ellos son blancos y se entienden", pensó y decidió la mayoría del pueblo.


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