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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 127 | Junio 1992

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El Salvador

Vencer y superar el militarismo

Equipo Envío

Tras la firma de los Acuerdos de paz, el pueblo salvadoreño lucha por la democratización y por la desmilitarización.
Envío entrevistó a Gerson Martínez, miembro de la comisión política del FMLN, sobre estas luchas históricas.

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- ¿Qué balance hace el FMLN tras estos tres meses de implementación de los acuerdos?

MARTINEZ

- Bueno, nosotros estamos evaluando constantemente, porque la situación es bastante cambiante, pero quiero en lo personal hacer una valoración esencialmente positiva de los tres meses de posguerra. El primer gran logro que yo veo es que hemos logrado parar el desangramiento del país, es decir, el cese de fuego ha sido 100% efectivo. No ha habido conatos de ninguna naturaleza, como de retorno... eso es lo esencial. Ahora bien, con relación al desmontaje del militarismo en el país, creo que se han dado los primeros pasos, los pasos más penosos del proceso de solución política. Penosos porque han sido los pasos de la superación del militarismo.

"Ellos están tratando de dar marcha atrás a los Acuerdos"

MARTINEZ

- A mi juicio, nosotros no vamos a lograr la desmilitarización del país, lo que nosotros queremos lograr es vencer el militarismo en el país. Que el país supere el militarismo. Creo que, vamos avanzando, pero los interesados resisten. Aquí hay unos intereses inmensos de carácter económico y político alrededor de la guerra y del militarismo. Hay toda una estructura bien empotrada en el país, y la posguerra y el proceso de paz, vienen a ser como una tempestad contra el militarismo. Ellos están tratando de resistir, de contragolpear y de dar marcha atrás. Así que, los logros en este terreno son importantes, pero no son los que estableció el calendario de paz. Son importantes, pero son insuficientes, porque no se ha logrado cumplir ni en lo sustantivo ni en sus tiempos, los acuerdos que contiene el calendario de paz.

Revisemos un poco los acuerdos. Uno de los acuerdos fundamentales es la separación de fuerzas. Para ello era indispensable hacer una concentración de ambos ejércitos en determinados puntos: 15 áreas para el FMLN y 62 para el ejército. Esto fue una gran discusión en Nueva York, pero al final nosotros aceptamos esto. Sin embargo, hasta la fecha, el gobierno se ha resistido. Ellos tendrían que estar concentrados ya en 62 posiciones.

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- ¿Esto incluye la desocupación de los cuarteles de la Guardia y la Policía de Hacienda?

MARTINEZ

- Sí. Recordemos aquí que la guardia y la policía de hacienda son traspasados al ejército, y pierden su condición de cuerpos aparte y su condición como cuerpos de seguridad pública. Ese es el acuerdo. ¿Qué ha pasado? El ejército ha mantenido hasta las últimas semanas, porque ciertamente ha estado recogiendo posiciones poco a poco, alrededor de 10 posiciones del ejército, fuera de las 62 posiciones. Ya esto es un primer problema. El segundo, es que entre guardia y policía de Hacienda superaban los 100 cuartelitos que tenían en el país. También han venido recogiendo poco a poco, porque nosotros hemos presionado, pero creo que a estas alturas mantienen más de cuarenta cuartelitos de la guardia y la policía de Hacienda. Y si ellos forman parte del ejército ya, tienen que estar en algún cuartel del ejército. No tienen que estar aparte. Ellos se resistieron y nunca quisieron poner plazo. El plazo en que ellos tenían que estar concentrados era el dos de marzo.

Ahora bien, frente a esa resistencia, nosotros hicimos un gesto. Les dejábamos fijar una fecha en el calendario, y nosotros nos comprometíamos de antemano a concentrar toda la fuerza del FMLN cinco días antes. Aún con eso, el gobierno no dio paso significativo alguno. Eso no quiere decir que el gobierno no ha reconcentrado, pero ha venido a fuego lento. Mientras tanto el calendario avanza. Y el calendario como con dos carriles paralelos: tienen que irse aplicando medidas de un lado y de otro. Tienen que haber dos condiciones: en muchos casos simultaneidad, aunque no siempre. Pero sí siempre reciprocidad. Eso es lo que le da equilibrio al calendario. Y el gobierno rompe la reciprocidad, se atrasa en unos puntos, y luego el atraso es global. Atraso que se vuelve acumulativo al final de la primera fase, y eso lo hace más grave.

En la última violación, el 23 de abril, metieron un proyecto en la Asamblea, con premeditación y alevosía, con el que dejaban intactos a la guardia y a la policía H. como cuerpos constituidos. Y aunque fue impuesto por ARENA, yo dudo que lo puedan sostener. Es una piedra demasiada grande en el camino de la paz. Por supuesto, en caso que ellos no cumplieran, podría llevar al Frente a tomar otras medidas. Pero primero vamos a intentar resolver el problema desde el punto de vista político. Tampoco se lo vamos a permitir en el caso de las Defensas civiles. Hasta ahora ellos no han presentado el inventario de fuerzas y de las posiciones paramilitares. Incluso han empezado a reactivar defensas civiles en el departamento de Cuscatlán que nosotros habíamos barrido.

Incluso les hemos permitido algunas funciones de seguridad pública, que ya no les competen, como los patrullajes aéreos y marítimos. Pero ellos no han dado un sólo paso significativo para la constitución de la PNC. Han ofrecido un pequeño local para la nueva Academia de seguridad pública, para así obtener promociones pequeñas, sólo de agentes, sin preparar los mandos medios y superiores, para que sean los mandos de la actual Policía quienes asuman el mando de la PNC. Pero tampoco lo podemos permitir. El ejército guerrillero va a desaparecer cuando haya garantías para nosotros, pero fundamentalmente cuando haya garantías para la sociedad civil. Sumados todos estos aspectos, mencionando sólo los del área de la desmilitarización, se configuran una situación de crisis. El gobierno va cada vez atrasado, y necesitamos que se ponga al día.

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- En este contexto, la reconversión del primer 20% del FMLN a la vida civil no está claro todavía?

MARTINEZ

- Yo creo que debe haber reciprocidad. Visto fríamente, el incumplimiento de los acuerdos por parte del gobierno en la concentración de sus tropas y en la desmilitarización, podría ameritar que el FMLN no desmovilice el 20%.

Sin embargo, después de valorar la situación con todos los jefes militares, cuando todo el mundo esperaba que anunciáramos que no íbamos a concentrar nuestras fuerzas, tomamos la decisión de concentrar definitivamente todas nuestras fuerzas en los quince puntos. Y lo hemos hecho por una razón: si ante los incumplimientos constantes del gobierno nosotros procediéramos con una actitud refleja resultaría que ellos comenzarían a determinar nuestra conducta. Necesitábamos salir de ese plano para no hacerle daño al proceso y para que quedara claro que el FMLN ha cumplido y es quien va determinando este proceso.

Y aún así, el mismo día de nuestro anuncio, el gobierno Cristiani anuncia que tiene un proyecto para una maniobra de guerra en las costas del oriente del país, cerca de Jucuarán, una de nuestras zonas controladas. Y al siguiente día viene el proyecto en la Asamblea que busco perpetuar a los ex-cuerpos de seguridad. Esto ya no es un simple retraso, es un verdadero desafío para todo el proceso de paz. Es inaceptable. Yo creo que en la comunidad internacional comienza a haber bastante conciencia de esta situación.

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- Con la visita de Goulding se desentramparon algunas cosas. ¿La visita a Nueva York de la delegación del FMLN se inscribe en este contexto de la preocupación por el incumplimiento? ¿Qué objetivos tenía?

MARTINEZ

- En nuestro balance nos dimos cuenta que el gobierno estaba incumpliendo en el terreno de la seguridad pública, de la desmilitarización, y del punto tierras principalmente. Pero también en el terreno de lo político y la reconstrucción. En Nueva York buscábamos exponer estos incumplimientos, así como lo que nosotros habíamos cumplido ya en lo que estábamos retrasados. El segundo objetivo era procurar que la Secretaría General de la ONU y la ONU misma generase dispositivos de aceleramiento para el cumplimiento de los acuerdos.

"Estados Unidos está claro de los incumplimientos del gobierno"

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- ¿Se espera un papel activo del grupo de países amigos que jugó un papel importante durante la negociación?

MARTINEZ

- Ellos han tenido ahora un papel de apoyo, de acompañamiento y de observancia del proceso. Creo que están bastante sensibilizados sobre la situación. También los Estados Unidos han estado siguiendo de cerca el proceso. El Departamento de Estado tiene plena claridad sobre el incumplimiento del gobierno. Esperamos que ellos lo presionen porque ellos han mantenido al gobierno durante todos estos años de la guerra.

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- Algunas organizaciones del FMLN han tenido ya algunas asambleas partidarias. ¿Qué va a ser el FMLN, una coalición de cinco partidos, un partido -frente, o un partido único con sus tendencias?

MARTINEZ

- El FMLN va a ser un partido-frente. Pero eso no es nuevo. El FMLN siempre ha sido eso: un gran partido, o un gran frente, compuesto por cinco partidos. Es quizá el único fenómeno en América Latina en que cinco organizaciones, muchas de ellas con orígenes diferentes se mantienen unidas bajo principios de funcionamiento bastante democráticos, y eso nos ha permitido llevar las diferencias que tenemos. Somos cinco realidades, cinco maneras de pensar.

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- ¿Ha habido mayores convergencias en estos años?

MARTINEZ

- Ha habido una mayor afinidad e identidad, y hemos logrado tener el tronco común de identidad, especialmente identidad política, más que ideológica. La fuerza adhesiva del FMLN es esencialmente política. Ideológicamente somos disímiles. El hecho que alguien se declare socialdemocráta, o cristiano, o comunista o simplemente marxista, eso no es nuevo. Eso ha sido el Frente. Más aún creemos que el FMLN retrata de alguna manera la sociedad salvadoreña. Y nosotros no podemos pretender que toda la sociedad piense de la misma manera. No, eso es totalitarismo. Creemos que las diferencias son necesarias.

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- ¿Podemos hablar de tendencias, o sería incorrecto?

MARTINEZ

-Veamos el plano ideológico y el plano político. El plano ideológico pueden haber más diferencias, y en plano político menos diferencias y mayor identidad. La unidad siempre ha sido política: unida de programa y de estrategia y de táctica. De línea política. Veamos la arte ideológica. El FMLN es una semi-pluralidad. Incluso al interior de una organización pueden haber matices ideológicos; pero particularmente la definición del Frente es esencialmente política. Hasta ahora la izquierda siempre ha tratado de unirse y definirse por principios fundamentalmente ideológicos. Creemos que un partido y un frente político como el nuestro debe definirse por bases esencialmente políticas: su programa y su estrategia. Eso es lo que nos une, junto con una dirección común de carácter político. Eso es el Frente.

Por lo tanto, ¿hay tendencias? ¿hay en el FMLN tendencias ideológicas?. Claro, hay tendencias ideológicas. Por supuesto. Yo me afligiría si no las hubiera. Una organización en la que todos piensan igual es sospechosa de que no hay democracia interna. Para terminar: que no se hagan ilusiones los que quisieran y han vaticinado que el FMLN se va desunir. Ha habido un reacomodo estratégico en la izquierda? Si no cambiáramos yo me afligiría, porque nos fosilizaríamos. Quien no cambia se convierte en reaccionario, este en el lado que este. Gracias a Dios, repito como el país esta cambiando, la izquierda va a cambiar.

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- ¿Quién se inscribe legalmente, cada uno de las cinco organizaciones o el Frente? ¿Cómo se va hacer el trabajo político?

MARTINEZ

- Aquí vamos a legalizar un partido: el FMLN. Y las cinco organizaciones vamos a ponernos al servicio total de esa identidad y referente que es el FMLN. Más aun, nuestra estrategia, nuestra línea política, va a ser la del FMLN. No vamos a hacer diseños aparte. La existencia de cinco partidos es a la vez la existencia de cinco intereses parciales. Hay un todo, que es el FMLN, un interés en común. Pero dentro de ese interés común, hay intereses particulares; y hay tensiones entre el interés partidista y el interés del Frente; afortunadamente lo hemos logrado resolver.

Siempre prevalece el interés del Frente cuando entran en tensión uno y otro interés. Además nos vamos a mantener unidos, por una razón objetiva: aquí, el FMLN, con sus cinco componentes, es la contraparte. No es una organización en lo particular. En todo este período, en la transición, el referente y contraparte es el FMLN. No hay sólo voluntad, sino que hay una base objetiva por la que el FMLN se mantiene unido. Que no se descarta que puede haber recomposiciones, adiciones, no sé; pero el FMLN se mantiene unido. Así que no se hagan ilusiones los fascistas en el país.

Esta "unida en la diversidad" ha jugado un papel muy importante en todo el proceso...

De alguna manera, nos ayudó a hacernos menos inmaduros, menos ignorantes, menos atrasados. Nos permitió llegar hasta donde estamos, demostrar esa versatilidad política y capacidad de giro que demostró el frente, capacidad de adecuación a las nuevas situaciones. Es de las cosas más interesantes.

Y quiero referirme en sentido genérico y amplio, para ser justos. Nosotros aprendimos muchísimo, y yo particularmente, de Guillermo Ungo, de Rubén Zamora y de Héctor Oquelí. También, pero en otro nivel, hubo unidad en la diversidad. No unidad orgánica, porque el FMLN ha roto con la idea de la unidad orgánica, unidad o alianza política. Siempre hubo juego libre de ideas.

"El FMLN es fundamentalmente un fenómeno social"

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- ¿Cómo definimos entonces al FMLN? ¿Cómo un partido socialdemócrata? ¿O quizá habría que considerar al FMLN simplemente como un partido democrático revolucionario?

MARTINEZ

- En lo personal, yo me considero un demócrata, profundamente demócrata. Y pienso que el FMLN es una fuerza democrática, así como mi organización. ¿Por qué? Examinemos el mapa político del país. Aquí, el FMLN antes que un fenómeno militar, antes que un brazo guerrillero, es un fenómeno social, histórico y político. Y por consiguiente, y porque fue necesario, fue también un fenómeno militar. Pero no un fenómeno estrictamente guerrillero-militar, sino ante todo un fenómeno social. Por eso logró esa asombrosa hazaña de confrontarse al ejército más apoyado por los norteamericanos.

Por lo tanto, si éste es un fenómeno social, si es un partido o un frente profundamente arraigado en las masas, en las mayorías populares, y que ha sustentado a su manera los intereses populares, y con ejército compuesto genuinamente por fuerzas populares, no hay fenómeno demostradamente más democrático. Democrático: el poder es del pueblo. Y se conformaron factores de poder territoriales, poblacionales, políticos, etc.: se conformó el poder popular alternativo. Yo no he visto en este país un fenómeno más democrático, si por democrático entendemos con mayor arraigo popular y mayor identificación con el pueblo, que el FMLN.

Pienso que el FMLN, en su acervo teórico, tiene que rescatar eso. Y no estamos sufriendo calenturas del este: se cayó el muro de Berlín, la Unión Soviética, y el FMLN siguió pujante. Aquí, en ese momento se cayó otro muro. El muro de la gran mentira de que nosotros dependíamos de la Unión Soviética. Creo que el FMLN es un partido democrático. La diferencia es que hasta hace algunos meses era un partido democrático armado, todavía es armado. Esa es la diferencia. No es que ahora el FMLN se incorpore a la lucha cívica. Nos incorporamos a la lucha cívica no armada. Lo que nosotros hemos hecho es un acto de civismo: nos enfrentamos a una de las dictaduras más grotescas de América Latina.

Desde el punto de vista conceptual y teórico: en El Salvador necesitamos una democracia económica, una democracia social y una democracia política. Para hacer la democracia política hay que darle vuelta al militarismo. ¿Qué es darle vuelta al militarismo aquí? Hacer una revolución política. ¿Qué es darle vuelta a la injusticia económica en El Salvador? Es darle vuelta a las estructuras económicas del país de alguna manera. Eso es una revolución.

Hacemos la democracia por una vía revolucionaria. Soy un demócrata, pero también soy un revolucionario: es mi distinción adjetiva. Porque soy demócrata soy revolucionario. Es algo indivisible, en El Salvador, era necesario darle vuelta a estas estructuras para hacer la democracia, y eso es una revolución. Ahí radica la identidad entre democracia y revolución, en este país. Por lo tanto creo que las organizaciones del FMLN deben reafirmar su ideario democrático, deben definirse en su esencia como organizaciones democráticas, con una ideología y política democráticas, y con un funcionamiento interno democrático.

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- ¿Qué tanto está costando la transformación del FMLN como estructura militar a la lucha cívico-política?

MARTINEZ

- Eso cuesta, pero no tanto como parece. El FMLN va a desmovilizar su ejército gradualmente. Y está listo para eso, pero no basta sólo eso, el país debe estar listo, deben haber cambiado ciertas cosas aquí, debe haber desaparecido el militarismo. Entonces todos vamos a estar listos para que desaparezca el ejército guerrillero. Las razones son esencialmente políticas, la situación nacional es lo que va a determinar y dictaminar cuándo desaparece el ejército guerrillero.

Además, el FMLN no era una organización guerrillera. El FMLN ha sido y es una organización político-militar, en ese orden. Y ha atesorado una generación de cuadros políticos y cuadros militares, quizás más políticos que militares. Pero además, los cuadros militares también eran políticos, porque nosotros no nos incorporamos, como han hecho los oficiales del ejército, para hacer carrera militar. No nos incorporamos por un salario. Nos incorporamos por una idea. No nos incorporamos porque fuéramos valientes, sino porque era necesario. La motivación primera fue de carácter político, y nuestros combatientes están muy claros de eso. Nadie se incorporó porque tuviera vocación militar, ni mucho menos vocación de guerra. ¡Dios nos guarde!. Hubiéramos preferido no haber conocido jamás un arma, pero fue necesario. Entonces, desde el punto de vista de pensamiento y desde el punto de vista ideológico-político, el FMLN está preparado. No tenemos problema.

Lo que hicimos el primero de febrero fue la irrupción, emergimos de las sombras a la vida pública. Esta ha sido la primera fase. Ahora vamos a entrar a la segunda fase, el despliegue. Que la derecha no se haga ilusiones, lo que han visto hasta ahora no es lo único del FMLN, apenas han visto la punta del iceberg. Lo que estamos haciendo ahora es vertebrarnos, porque efectivamente, hay que reconocerlo, no teníamos una estructura adecuada al funcionamiento público, abierto y lega; pero nos hemos acoplado. Creemos que en unos tres o cuatro meses el FMLN va a tener un despliegue pleno. Tenemos ya comités en las 14 cabeceras departamentales del país y los principales municipios del país, más de doscientos municipios. En 150 de ellos con cierta consolidación.

Como partido tenemos dos grandes objetivos. Primero, la culminación plena de los acuerdos de paz, la transición; el segundo, el cambio de gobierno en el 94. Vamos a tratar de conseguirlo en el conjunto; el FMLN no está interesado en ocupar la presidencia. Lo que nos interesa es que se desplace la derecha, porque de esa manera se van a asegurar la profundización de los cambios. Tiene que ser una coalición democrática la que gobierne.

Las apuestas del FMLN van mucho más allá, tenemos un tercer objetivo; convertir en el 94 al FMLN, en una de las primeras fuerzas políticas legales en este país. Esos son los objetivos. No nos desesperamos, pero tampoco vamos a dejar que los militares malogren el proceso.

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