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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 119 | Septiembre 1991

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Nicaragua

Los nicas becados en los países socialistas

Son muchos los nicaragüenses que estudiaron en la URSS y en los países de la Europa Socialista durante los años de la revolución. A su regreso, Nicaragua es otra y es otro también el mundo.

Equipo Envío

Cuando Iván Hernández salió de Nicaragua en 1983 para estudiar relaciones internacionales en la Unión Soviética, era uno de los mejores y mas brillantes alumnos de su promoción. Buen estudiante y activista político de trayectoria, miembro de una familia pobre de Ciudad Sandino, Hernández era el primero de los siete hijos que lograba terminar sus estudios. Después de seis años en la URSS regreso a Nicaragua especializado en América Latina y esperando encontrar un trabajo en la Cancillería nicaragüense.

Pero no fue así. Iván esta desempleado desde hace un año y tiene pocas perspectivas de hallar trabajo. Su familia, que sobrevive con la escasa pensión que como ex-vigilante recibe el padre, tenía todas sus esperanzas puestas en este hijo que había llegado tan lejos. "En lugar de ayudarlos yo a ellos, ellos tienen que seguir ayudándome", se lamenta Iván. Iván Hernández es solo uno de los miles de jóvenes nicaragüenses que recibieron becas para estudiar en los países de la Europa del Este durante el gobierno sandinista. Para la mayoría de ellos, provenientes de familias trabajadoras, salir a estudiar fuera y viajar era una oportunidad que jamas habían ni soñado. Se adaptaron pronto a muchas nuevas realidades, a un frío desconocido, a costumbres que ni se imaginaban, aprendieron las lenguas eslavas y pasaron sus vacaciones viajando por Europa y conociendo otro continente.

La mayoría de las becas eran para estudios científicos o técnicos y muchos eligieron estudiar ingeniería o técnicas agrícolas. En los primeros años de gobierno revolucionario, al regresar al país trabajaban como técnicos en proyectos agrícolas e industriales que financiaban en Nicaragua las mismas naciones de la Europa del Este que les habían abierto las puertas de sus universidades. Otros regresaron convertidos en médicos, maestros o científicos sociales. Pero los últimos en volver se encontraron con otra realidad, la que esta surgiendo de los cambios ocurridos en Nicaragua tras las elecciones y los que trae consigo el llamado "nuevo orden mundial", dominado por una economía neoliberal, salvajemente capitalista.

En la medida en que los gobiernos de la Europa del Este fueron suprimiendo su cooperación con Nicaragua, los estudiantes que volvían de estos países se encontraban preparados para proyectos que estaban terminando o que ni siquiera existían ya en el país. Por otra parte, los años que pasaron estudiando con el apoyo de gobiernos socialistas, de la URSS, de la Alemania Democrática o de otros países, los hacia sospechosos políticamente para el gobierno Chamorro.

Programa de becas: reducido, reevaluado, suprimido

Después de la derrota electoral sandinista, tanto los gobiernos del antiguo campo socialista como el mismo gobierno Chamorro comenzaron a reevaluar el programa de becas para estudios en el exterior. La URSS, que absorbía al mayor numero de estudiantes, redujo su programa de 300 becas en 1990 a solo 50 en 1991. Las universidades de Bulgaria y de Alemania del Este, que ofrecían 50 becas anualmente, suspendieron su programa y Checoslovaquia redujo sus becas a 12. Los países de la antigua Europa socialista suprimieron también el financiamiento del viaje de los estudiantes becados y el dinero que les dan cuando ya están en el país apenas cubre la mitad de sus necesidades.

Un estudiante becado en Moscú confiesa que muchos de sus amigos buscan como las familias de sus "novias" rusas les den de comer y los mantengan. Las muchachas becadas, con relaciones sobre todo con otros estudiantes latinoamericanos, no tienen esta ventaja. Según Nubia Palavicini, administradora del programa de becas del Ministerio de Educación, el gobierno Chamorro esta en proceso de ir suprimiendo gradualmente el mismo. "Este programa será liquidado. Antes tenía todo un departamento y ahora solo somos una oficina con dos personas que apenas sirve de vínculo entre los estudiantes y sus familias".

La URSS se ha comprometido a que los estudiantes nicaragüenses que estén estudiando allí puedan terminar sus cursos. Pero la inestabilidad reinante, tanto en la URSS como en Nicaragua, ha hecho que algunos estudiantes reconsideren que será lo menos malo, quedarse allá o regresar. Leonidas Pérez vino de visita a Nicaragua en junio, por primera vez desde que hacia tres años fue a Moscú a estudiar ingeniería textil y ya en Nicaragua decidió no volver a la URSS.

Las razones que señalo son la crisis política allá y la dificultad para después encontrar trabajo aquí. "Me parece una perdida de tiempo pasar dos años mas para conseguir un titulo que no me va a servir de mucho en Nicaragua". Pérez espera que algunas de sus notas le sirvan para conseguir algún titulo de ingeniería en la universidad nicaragüense. Calcula que la crisis en la URSS hará perder un año de estudios a muchos estudiantes y que los estudiantes extranjeros que están allá lo van a pasar muy mal. "No sabemos si las universidades se privatizarán, si nuestras becas se mantendrán o si tendremos como volver a casa".

Durante el gobierno sandinista, la deserción de estudiantes universitarios estudiando en el extranjero era solo de un 10%, proporción baja si se la compara con la que existía en las universidades de Nicaragua, que era de un 40%. La derrota electoral y la incertidumbre política actual elevo la tasa de deserción de los nicas estudiando en países europeos a un 30%. Los graduados que regresaron a Nicaragua durante el gobierno sandinista enfrentaron problemas diferentes a los que aguardaban a los que han ido regresando después del 25 de febrero de 1990.

Muchos dejaron Nicaragua cuando apenas empezaba la actividad contrarrevolucionaria y cuando regresaron se encontraron un país en pie de guerra. "Políticamente, esto aflige - dice Johany Rios, que estudio ingeniería agrícola e irrigación en Alemania Democrática entre 1982 y 1987 -. Como nosotros no vivimos la crueldad de los años de guerra, esperábamos encontrar a nuestro regreso avances políticos y económicos. Desgraciadamente, no fue así. Volvimos y nos encontramos con la guerra, con el bloqueo económico y en algunos casos, con la mala administración del gobierno sandinista". A pesar de todo, Ríos tuvo mejor suerte que muchos de los que regresaron en aquellos años.

Después de siete meses de estar desempleado, Johany encontró un trabajo en el complejo lechero Chiltepe en Mateare. Ahora, trabaja en el ingenio azucarero Victoria de Julio en Tipitapa. Sin embargo, Johany dice que adaptarse a Nicaragua a su regreso le fue tan difícil como adaptarse a Alemania cuando salió de su patria. Ya acostumbrado a las comodidades de las residencias estudiantiles alemanas, a la puntualidad y a los hábitos de trabajo de aquella gente, se le hizo cuesta arriba acomodarse de nuevo a la escasez de recursos y a la desorganización que reinan en Nicaragua.

Ahora, le toca a Johany enfrentar otra decisión difícil. Su esposa alemana, que ha pasado los últimos cinco años con el en Nicaragua, quiere volver a su país y el aun no sabe si por fin se irá ni quién se quedará con su hijo pequeño.

La alta especialización técnica en la que fueron entrenados la mayoría de los becados en el Este choca a menudo con la realidad de Nicaragua, que exige una super-creativididad si se quiere enfrentar y superar la deteriorada economía de post-guerra de un país que ya antes era super-subdesarrollado. Muchos de los expertos en agronomía que estudiaron en Europa del Este fueron entrenados para participar en grandes proyectos con alta mecanización, que son los mas frecuentes en esos países. Al regresar a Nicaragua comprueban que su alta especialización tiene muy poca aplicación en la producción campesina nicaragüense de tan pequeña escala.

Otros no logran responder adecuadamente a la gran demanda de profesionales que existe en las empobrecidas zonas campesinas de guerra, en donde pueden ser objetivo para los ex-contras. Si llegan a ir, rápidamente regresan a las ciudades. Añoran las comodidades de la ciudad, que conocieron en sus años estudiantiles y son vencidos por la tentación de una oficina mas o menos cómoda en las áreas urbanas. Muchos estudiantes, provenientes de familias campesinas, regresan con valores urbanos que aprendieron fuera, lo que les dificulta readaptarse a su ambiente campesino. Es el caso del hijo de un campesino que estudio en Cuba y prefiere trabajar como vigilante en la ciudad que volver a trabajar en su tierra.

Los primeros en irse a la URSS

La experiencia de los estudiantes nicaragüenses becados en el exterior ha variado mucho a lo largo de los últimos once años. Cuando la URSS ofreció las primeras becas después del triunfo sandinista de 1979, los funcionarios del Ministerio de Educación escogieron a los estudiantes en base sobre todo a su compromiso político y a su trayectoria. Existía poca planificación en los primeros años y muchos estudiantes regresaban al país con oficios que no tenían salida en la subdesarrollada economía nicaragüense. A partir de 1983, los países de la Europa del Este comenzaron a participar en la selección de los estudiantes, teniendo en cuenta tanto su formación académica como su capacidad política.

En 1987, el sistema educativo de Nicaragua había llegado a tal punto de deterioro que el Ministerio de Educación comenzó a ofrecer cursos de ciencias y de matemáticas elementales a los muchachos que salían a estudiar fuera. Sin embargo, en 1990 estos cursos fueron también eliminados a causa de los recortes del presupuesto de educación. Por su parte, Cuba -que es un caso especial y debe ser objeto de otro artículo -, que también ha formado a muchos técnicos nicas y a profesionales de la salud y de la educación, trato siempre de paliar la crisis del sistema educativo nicaragüense ofreciendo becas desde la secundaria hasta la universidad. El gobierno Chamorro ha permitido que los muchachos becados en Cuba finalicen sus estudios allí, pero ha rechazado las mas recientes ofertas hechas por el gobierno cubano para nuevas becas, tanto de secundaria como técnicas. Al igual que otros países de la ex-Europa socialista, Cuba no ofrece ya gratuitamente el viaje de los jóvenes a la isla.

Becas para estudiar en Estados Unidos

Los Estados Unidos, que facilitaron tan solo algunas becas a estudiantes nicaragüenses durante el gobierno sandinista, han tratado de llenar el vacío que dejaron las becas de la Europa oriental. Después de 10 años de ausencia, la AID ha aparecido en escena renovando su programa de becas y financiando estudios en educación y en ciencias naturales y sociales. La AID tiene una oficina en el Ministerio de Educación de Nicaragua y son sus funcionarios quienes administran directamente este programa. Los muchachos que aspiren a estas becas deben saber hablar inglés. La AID esta también activamente involucrada en la reforma de la educación en Nicaragua, empezando por la sustitución de los textos escolares que se usaron durante el gobierno sandinista y financiando los nuevos textos "Azul y Blanco".

La Embajada norteamericana ofrece también una variedad de becas para diferentes estudios de diferente nivel, muchos de ellos en educación. Según el agregado cultural de la Embajada de Estados Unidos en Managua, Robert Brown, al dar a los nicaragüenses la oportunidad de estudiar en los Estados Unidos, la embajada espera ayudar al gobierno Chamorro "a evitar el continuo indoctrinamiento de la juventud en un pensamiento marxista, que resulta anacrónico e inapropiado". Brown lamento que Washington no pueda ofrecer mas becas y esto, a causa de los recortes que también se han hecho en el presupuesto de educación norteamericano.

Una generación de estudiantes "en el aire"

Mientras tanto, una generación de estudiantes nicaragüenses esta en el aire. La mayoría no se arrepiente de su experiencia en el exterior, a pesar de las pocas oportunidades de trabajo que hoy tienen. Afirman que se les han abierto los ojos, porque vivieron directamente los cambios ocurridos en la Europa del Este. "Ya soy menos romántico ante los dirigentes de aquellos países y también ante los del mío", observa Leonidas Pérez. Otros, como Iván Hernández, se encuentran ocupados únicamente en la sobrevivencia cotidiana. Aunque afirma que los funcionarios del gobierno Chamorro no mantienen una abierta discriminación en contra de los estudiantes que han regresado de la URSS, en la practica no encuentran trabajo en ninguna instancia gubernamental. "Ellos prefieren a un novato que sea de los suyos que a uno que estuvo en la Unión Soviética durante años. Estamos coloreados políticamente". Si no encuentra trabajo antes de fin de año, Hernández dice que buscara como irse de Nicaragua para seguir estudiando en el extranjero.

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