Envío Digital
 
Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 83 | Mayo 1988

Anuncio

Nicaragua

Atlántico Norte: la paz se ha afianzado

Cuando por todas partes se habla de la paz, uno de los únicos lugares en que la paz se ha vuelto realidad es también aquel en el que parecía menos probable. Es el lugar donde la guerra comenzó: la Costa Atlántica.

Equipo Envío

A pesar de todo, hay hoy en la Costa Atlántica un sentimiento de confianza que uno siente en la superficie de la piel... El proceso de paz parece haberse afianzado, minando el poder y la influencia de los lideres indígenas que han permanecido en el exilio. Ana Carrigan, periodista y cineasta que acaba de terminar una película sobre la Costa Atlántica de Nicaragua, captó en pocas palabras el nuevo sentir en el Atlántico Norte: "Entre 1981 y 1984, el año en que el gobierno revolucionario comenzó a aplicar su nueva y audaz política en aquella región, había mas escasez de confianza en todos que de raciones de arroz. Ni el gobierno ni las gentes precian capaces realmente de comprender que era lo que había sumergido en la guerra a la región. Las dos partes no se hablaban mutuamente acerca de ello tampoco, porque el abismo de comunicación era más profundo y más ancho que el Gran Lago de Nicaragua que separa los dos lados de un país desgarrado; el abismo era profundo de cuatro siglos y ancho en la medida que dos poderes coloniales lo habían ampliado".

Tres instantáneas grabadas en la memoria: febrero de 1984

Tres instantáneas grabadas en la memoria de un periodista, de Envío, la primera en febrero de 1984, luego en noviembre de 1986 y en febrero de 1988 la tercera, esta última exactamente cuatro años después de la primera, hablan de como se ha ido cerrando aquella brecha y de como han ido creciendo las expresiones de confianza.

Febrero de 1984: en el camino hacia Sukatpin, una comunidad dedicada a aserrar madera, ubicada en la sábana de pino que queda al oeste de Puerto Cabezas, la periodista cruza hectáreas innumerables de pequeños retoños negros y retorcidos, clavados en el terreno en interminables filas nítidas. "¿De que se trata? ¿se trata de una ceremonia religiosa indígena?", es su pregunta al pastor criollo que maneja el jeep de la Iglesia Morava. "No; se trata de un proyecto de reforestación plantado por voluntarios mískitos de la secundaria de Puerto Cabezas". Sus ojos, sin comprometerse, se mantienen fijos en la "carretera" llena de baches que queda hacia delante. "Los contras mískitos lo incendiaron el mes pasado".***

Hace tres meses incendiaron también la compañía maderera en Sukatpin. Anteriormente se trataba de una empresa estadounidense y había sido nacionalizada en 1979 y hasta el momento del ataque proporcionó el 40% de los materiales de vivienda (construcción) para la región. Ahora la maquinaria, las pilas de troncos cortados, la escuela, el puesto de salud y varias casas de trabajadores mískitos, todo ello no es sino un montón de ruinas calcinadas.

Quienes se juntan en un ancho círculo alrededor de la periodista son principalmente ancianos mískitos y unas pocas mujeres. En un grupo aparte en medio de las ruinas se encuentran jóvenes en traje verde olivo, todos ellos provenientes del Pacifico. Las miradas de todos se fijan en los pies; los pies clavan en la tierra, las preguntas provocan contestaciones breves, pero finalmente emerge la historia: masa de un centenar de jóvenes fueron llevados a Honduras por MISURA, el grupo armado mískito, cuando "los compas" vinieron a combatir a MISURA. (Este diminutivo cariñoso de la palabra compañeros, utilizado por los soldados sandinistas en el Pacifico, es para los mískitos una palabra aprendida, desprovista de todo cariño). En el lugar en el que antes trabajaban 200 familias, ahora no hay trabajo ni siquiera para 80. Hay también problemas ciertamente, por ejemplo no hay arroz suficiente porque las comunidades no pueden ir al campo y plantarlo, no hay personal médico que visite las zonas, un soldado orinó encima de una de las casas calcinadas, etc. los hombre contestan las preguntas sobre la situación militar en forma monótona; las mujeres estrechando poco a poco el circulo alrededor de la periodista, son las que informan sobre sus quejas, y con mucha energía, estén o no presente los compas.

Mientras la periodista camina de vuelta hacia el jeep, uno de los hombres la alcanza: "ustedes sabe", el confiesa en español malo, "que MISURA esta de nuestra parte. Ellos no secuestraron a nadie; estos muchachos se fueron voluntariamente para luchar en favor de nosotros." "¿Acaso quemar lo que sirve para la sobrevivencia de ustedes significa luchar en favor de ustedes?", pregunta la periodista. Hay una breve pausa. "No importa", contesta él, con un poco menos de convicción. "Se trata de una compañía del gobierno.

Noviembre de 1986: en Yulu

Noviembre de 1986: los 500 miembros de la comunidad mískita de Yulu, no muy lejos de Sukatpin, se juntan para escuchar a una delegación de indígenas norteamericanas que han venido para anunciar la donación de un aserrador. Los hombres se paran a un lado, y las mujeres a otro, con los brazos cruzados. El espacio entre ambos forma una especie de pasillo, exactamente como se sientan en la Iglesia Morava. Solamente un fornido lides espiritual procedente de Seattle, Washington, con largas trenzas grises, un poncho rojo y un sombrero con una larga pluma, rompe el aspecto plácido de la multitud cuando empieza a coquetear con las mujeres desde su silla en lo alto de la tarima. Una mujer mískita joven, que trabaja par el Frente Sandinista traduce sin descanso del inglés al mískito y luego al español para uso de los representantes del gobierno que están en la tarima, ninguno de los cuales aprovecha la oportunidad para discursear. Su mayor hazaña -al parecer, su mayor placer personal- es la traducción de un poema recitado por una poeta indígena de la delegación. (Al día siguiente, en Waspán, a orillas del Río Coco, le juega a la poeta que lo reciente de nuevo).

La comunidad ha alcanzado fama nacional como lugar de los primeros acuerdos de paz, firmados en mayo de 1985 con una facción disidente de MISURA. Al celebrar el aniversario un año mar tarde, Yulu y otros 7 comunidades de los alrededores -incluso Sukatpin- fueron declaradas zonas de paz y proyectos pilotos para la autonomía zonal.

Después de los discursos, mientras se beben refrescos traídos por el gobierno, un joven de 16 años uniforme de camuflaje, con AKA-47 en bandolera, se presenta a la periodista. Se trata de un miembro de Kisan pro-Paz, la organización que se desarrollo a partir de los acuerdos de paz. El grupo se ha expandido desde los 200 que inicialmente acordaron el cese al fuego hasta cerca de 500. Con armas proporcionadas por el gobierno, han formado la primera milicia territorial mískita de antiguos alzados rebeldes, y se coordinan con el Ejército Popular Sandinista para proteger la zona de ataques a la contra. Exactamente detrás de nosotros se levantan dos nuevos edificios de bloques de cemento: una escuela y una clínica. Una brigada de mískitos y mestizos ha venido desde Puerto Cabezas para animar a la comunidad a que participe en la construcción, peor, ante el fracaso en despertar mucho entusiasmo, ellos mismos hicieron las construcciones. Cuando se le pregunta como va el cese al fuego, el muchacho se encoge de hombros: "En realidad nada ha sucedido, nada. Es cierto que hay un Comisión nueva para la Paz y la Autonomía, pero ellos, todos ellos, son únicamente pro-sandinistas". "¿Y acaso Kisan pro-Paz no trabaja en esa comisión?". "Ah, bueno, si, pero..."

Febrero de 1988: después de Esquipulas II

Febrero de 1988: El Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas (CMPI), bajo la presidencia recién estrenada de Donald Rojas, acaba de concluir un seminario internacional en Managua. Los objetivos formulados del CMPI son discutir los acuerdos de paz de Esquipulas (que no mencionan la situación de los pueblos indígenas en la región), el problema de los derechos humanos, la celebración que España prepara para 1992 del 500 aniversario del "encuentro" entre dos mundos (los indígenas lo llaman "una invasión), y el proyecto de autonomía de Nicaragua. El objetivo no formulado es mejorar las relaciones con el gobierno de Nicaragua. El objetivo no formulado es mejorar las relaciones con el gobierno de Nicaragua, muy difíciles desde enero en 1986, cenado el entonces presidente Clem Chartier se introdujo clandestinamente en la Costa junto con Brooklyn Rivera, lider de otro grupo armado mískito, MISURASATA. Bill Means, líder del Consejo Internacional de Tratados Indígenas, tuvo un objetivo similar cuando en noviembre de 1986 se sumó a la delegación indígena. Su hermano Rusell se encontraba también en el viaje ilegal, y a su vuelta a los Estados Unidos animó personalmente a Elliott Abrams, del Departamento de Estado, para que diera a Rivera mas dinero, porque "MISURASATA podía derrocar a los sandinistas comunistas".

Varias decenas de delgados del CMPI, retrasados en su llegada a Puerto Cabezas, emplean lo que falta de la mañana escuchando Mirna Cunninghan, una doctora mískita que ha sido delgada de la presidencia para la parte norte de la región de la Costa Atlántica desde mitad de 1984, mientras ella da cuenta de la situación socio-económica, y al Mayor Ernesto Sosa, quien hace lo mismo con la situación militar. Mientras el grupo escucha al Mayor Sosa, lo interrumpe el anuncio de que apenas unos minutos antes el comandante Lino Nard, de Yatama, una coalición, existente hace 8 meses, de los grupos mískitos armados, ha firmado un acuerdo de cese al fuego en nombre de una docena de sus hombres. Nard, aun con uniforme de camuflaje y pistola, entra a la oficina gubernamental sin compañía. Un mískito de hablar suave y descostumbradamente alto, procedente de la comunidad de Wasla a orillas del río Coco, Nard tiene los ojos de un hombre que ha empleado mucho tiempo en la selva -seis años, para ser exactos-. Nard explica que abandonó la luchar porque los lideres de Yatama se han corrompido y luchan únicamente entre sí mismos para conseguir dinero norteamericano. El pueblo -dice- desea la paz.

Entonces la delegación se dirige a Waspan, la principal ciudad a orillas del río Coco. Son alrededor de las tres de la tarde. La escuela, que ahora está siendo reconstruida, se llena de gente que intenta estar cerca de los visitantes; ya no hay aquí círculos anchos, separados de sus interlocutores. Hombres, mujeres y niños se aprietan hombro con hombro, y además se amontonan sobre las pilas de materiales de construcción. Después de una consulta breve en mískito con alguien que parece inasistente, la doctora Cunninghan explica con una sonrisa resignada pero agradable que ha intentado persuadir a los representantes de las Comisiones de Paz y Autonomía de las comunidades ribereñas para que únicamente uno hable en nombre de todos, puesto que es necesario regresar a Puerto Cabezas antes de que se haga de noche, pero ellos han viajado un largo camino y todos quieren exponer sus problemas a la delegación.

Mientras la delegada presidencial hace de traductora, las casi dos docenas de delegados, enviados por sus comunidades se pelean por el turno para hablar. El representante de Ulwas explica que su gente solamente quiere sembrar en paz pero no puede cuando se oye la bulla de los morteros. "Oímos el ruido de la guerra y suena como si viniera la radio, pero es real, y está cerca". Otro, procedente de El Carmen, dice que su gente quiere viajar libremente río arriba y abajo sin ser secuestrados por los contras y llevados a Honduras. El representante de Francia Sirpi dice que su comunidad quiere que su pueblo regrese. (Alrededor de 1.200 gentes -todos menos 47 familias, que estaban fuera el día en que el obispo Shalaeffer vino en diciembre de 1983- fueron llevados a Honduras a pie por MISURA. Solamente una familia ha regresado). El representante de Santa Clara dice que los guerrilleros mískitos los secuestran y a veces los sandinistas los maltratan, pero con la revolución dicen hay mas oportunidades para estudiar que durante el somocismo.

Uno tras de otros dicen que el problema mas serio es la guerra. Un delegado afirma que el sabe que Reagan esta enviando armas, municiones y bombas, pero que el pueblo nicaragüense, tanto en el Pacífico como en el Atlántico, necesita herramientas, no bombas. Los delegados gubernamentales intentan resolver los problemas -añaden-, pero no hay suficientes materiales ni siquiera para terminar la escuela.

La vicecoordinadora de las comisiones ribereñas, la única mujer que habla, se adelanta sosteniendo una rema de papeles, gruesa como de dos pulgadas y llenas de firmas. Cuando comienza a leer una declaración de seis puntos firmada por las comunidades, se quiebra su voz. Se detiene un momento, pide excusas, y explica que uno de sus hijos se encuentra en el grupo recientemente secuestrados. La declaración demanda un cese al fuego y el final de los secuestros en el río; apoya los esfuerzos de paz del gobierno; pide que la repatriación no sea bloqueada en Honduras y que "falsos lideres en Honduras no continúen... diciendo a nuestros hermanos que si regresan a Nicaragua serán asesinados por el E.P.S. (el Ejército Popular Sandinista)"; y demanda que el CMPI las Comisiones de Paz y Autonomía.

Uno de los debates mas enconados en las mesas redondas del Congreso Mundial de los Pueblos Indígenas acerca de los acuerdos de Esquipulas fue si se mencionaba específicamente los Estados Unidos como el obstáculo principal para la paz.

Consideraciones diplomáticas ganaron y el documento final habla únicamente de la necesidad de poner fin a la agresión armada "influenciada, promovida directamente, y mantenida histórica y actualmente por intereses foráneos a la región, por acciones que, debido a su injerencia en la soberanía nacional, violan directamente los principios mas fundamentales de las leyes internacionales y de los derechos humanos". Al regreso de Waspán varios delegados del CMPI contestan, a preguntas de la periodista, que el voto podría haber resultado de otra manera si hubiera tenido lugar después de la visita.

El Congreso Mundial de los Pueblos Indígenas, en su informe final, escribió lo siguiente acerca del viaje a Waspan: "Autoridades locales esperaban a la delegación y en conjunto caminamos hacia lo que en algún tiempo que una escuela. En el recorrido se hizo evidente la destrucción ocasionada por la guerra de agresión en contra de pueblos otras pujantes: centros de crecimiento y desarrollo, hoy mudas ruinas, elocuentes en sus despojos que mil discursos sobre la paz. Se hizo también evidente el temor a otro ataque, a otro secuestro, a la vez que se afirmaba la esperanza de una pronta paz.... En el viaje de regreso (a Managua),el silencio hablaba de las reflexiones que nos ocupaban. Con seguridad, cada cual enfatizando su perspectiva, pero compartiendo todos el peso de la destrucción que habíamos presenciado, las paredes de la escuela abaleadas, las casas semi-destruidas, con pretensión de viviendas. Entendimos lo absurdo de la guerra, a la vez que compartimos lo inmenso de la esperanza de sus víctimas por una pronta y duradera paz; nos comprometió su generosidad, y así entendimos lo urgente de la respuesta que ellos demandan, a la que tienen derecho".

El "pueblo del río" regresa a sus tierras

Este mismo informe se abre con la siguiente imagen:

"Dos hechos coincidieron a nuestra llegada: la calurosa recepción de autoridades civiles y militares... y el pueblo de Puerto Cabezas, y la llegada de ocho familias de hermanos mískitos que regresaban de Honduras en uno de los vuelos auspiciados por ACNUR. Estos dos actos darían la pauta de lo que luego sería una visita memorable en mas de un aspecto.

Era el segundo día de los vuelos de ACNUR aquella semana. Este "puente aéreo", de alrededor de 50 personas en cada vuelo, desde Puerto Lempira en Honduras a Puerto Cabezas en Nicaragua, comenzó el 12 de mayo de 1987, como resultado de un acuerdo alcanzado en marzo por una nueva comisión formada por representantes de los dos países y de ACNUR. Un acuerdo alcanzado al mismo tiempo para permitir la repatriación por tierra y a través del puesto de Leymus, una comunidad un poco mas arriba de Waspan fue puesto en practica en septiembre, un mes después de que todos los gobiernos centroamericanos afirmaron, en los acuerdos de paz de Esquipulas, sus deseos de facilitar la repatriación, "cuando sea de carácter voluntario y se manifieste individualmente".

En el momento del acuerdo como Honduras, ese gobierno limitó las repatriaciones mensuales a 300 personas "por razones de seguridad". Para enero de 1988 el numero se había mas que triplicado.

Las cifras tope de ACNUR, al final del año, para refugiados sumus y mískitos en Honduras, repatriados a Nicaragua, fue de 16,004 correspondientes a 1986.

Aunque 1,500 cruzaron las fronteras de Honduras a comienzos de 1981, a medida que las relaciones entre la organización indígena MISURASATA y el gobierno se endurecieron, fue en la primera mitad de 1982, con la evacuación forzada de las comunidades del rio Coco, cuando la cifra saltó hasta 10,000 mas. Para el final de 1984, cuando la población de refugiados comenzó un declive temporal, había alcanzado bastante mas de 15,000.

Parte de este flujo se debió a la decisión personal de los que huían de la guerra o de la situación económica que se deterioraba o de las tensiones étnicas generalizadas. Sin embargo, mucha parte de él fue el resultado de la manipulación o de la coerción de MISURA o MISURASATA. Por ejemplo, en marzo de 1982 toda la comunidad Sumu de Musuwas, alrededor de 1,500 personas, fue llevada a Honduras por MISURA. En junio de 1983, la comunidad de pescadores mískitos de Setnet huyó con una banda de MISURASATA a Costa Rica en un barco de pesca de marisco robado al Gobierno; les habían dicho que los sandinistas se acercaban para asesinarlos a todos. El caso mas conocido y mas manipulado por la propaganda internacional fue el de Francia Sirpi en diciembre de 1983; el obispo Shlaeffer, que se dirigió con ellos a Honduras, era originario de los Estados Unidos. (Ver Envío, número 65, noviembre de 1986, que analizaba brevemente como este acontecimiento fue distorsionado en una película Moonie, "Nicaragua fue nuestra Patria").

El objetivo de MISURA, hecho particularmente evidente en el éxodo masivo de brasil de 1986 a Honduras de más de 9,000 personas de las comunidades del río Coco, las cuales habían regresado recientemente, era triple: causar un embarazo a Nicaragua en momentos claves (en diciembre de 1983 el anuncio de la primera amnistía para los mískitos, y en abril de 1986 el primer voto de la cámara de representantes sobre los 100 millones de dólares de ayuda a la contra); segundo, tener un contingente fresco, del cual se pudieran seguir reclutando luchadores (por la fuerza, de ser necesario); y tercero, una población bajo control para producir alimentos y atraer ayuda, usados después para los combatientes.

A mediados de 1987, de acuerdo un estudio de la Universidad de Oxford había alrededor de 14,000 refugiados mískitos, en seis poblados en la mosquitia hondureña, de los cuales los dos más grandes eran Mocorón (5.540) y Patuka (4.944). Tapalwas, un campamento totalmente Sumu, tenía 629 refugiados. En Costa Rica, un campamento en la ciudad de Limón, alberga alrededor de 1.000 mískitos, sumus, ramas y creoles. Hasta enero de 1986 este campamento se encontraba bajo la administración corrupta de un contrarrevolucionario llamado Modesto Watson, quien después se unió a MISURASATA. Mas de 1.500 mískitos están en un campamento denominado Achiote, en el departamento de Puntarenas, y 19 familias mískitas se encuentran en el asentamiento de Playa Blanca, fundamentalmente financiado por el gobierno holandés, en la peninsula de Osa al occidente de Costa Rica.

Un acuerdo preliminar, firmado el 2 de julio de 1987, entre Nicaragua y Costa Rica con la participación de ACNUR, confirma la voluntad de las dos partes de crear un grupo de trabajo tripartito "para hacer todo lo necesario en favor de la repatriación voluntaria". Entre 1985 y aquella fecha habían sido repatriados menos de 200 nicaragüenses.

En Costa Rica pocos desean regresar, según Kai Ambos, autor del estudio, que entrevistó a 150 refugiados. Aunque algunos centros de refugiados están ubicados en las cercanías de campamentos de contrarrevolución, no se ha informado de casos de reclutamiento forzoso. Sin embargo, los contrarrevolucionarios tienen una fuerte influencia en los refugiados, debida en parte a su ayuda para que los refugiados abandonaran Nicaragua y en parte a la atmósfera antisandinista de Costa Rica. Los que trabajan con los refugiados en Achiote y Playa Blanca explicaron a Ambos que la mayoría de ellos sólo recibe información de la contrarrevolución, a través de contactos directos o de la sintonía de sus emisoras.

Por otra parte desde Honduras refugiados indígenas han estado regresando en numeros mayores de los que pueden absorber el gobierno nicaragüense y las agencias de ayuda internacional. En 1985 ACNUR repatrió oficialmente 566 y en 1986 1.714. A mediados de agosto del 87, después de que el puente aéreo había estado funcionando ya cuatro meses, otros 1.935 habían regresado ya. Con la apertura del puesto fronterizo de Leymus, se duplicó la cifra al final del año hasta alcanzar un numero de 3.726. Para el 15 de abril de 1988 habían regresado otros 2.896 usando los vuelos semanales (4 diarios dos veces a la semana) así como el puesto fronterizo de Leymus. La Cruz Roja Internacional y funcionarios del gobierno de Nicaragua confirman que entre 8 y 10.000 mas han regresado por su cuenta; se trata sobre todo de aquello que se fueron a Honduras durante la semana de Pascua de 1986.

La Doctora Cunningham afirma que en conjunto 20.000 se encuentran ya de vuelta en el Río Coco y que espera que otros 10.000 regresen de Honduras en el curso de este año. Ello reduciría virtualmente a cero a la población de refugiados tendida actualmente por ACNUR, si bien se estima que hay 5.000 mas viviendo aun en la ribera hondureña del río Coco. Una decisión suya de regresar estaría inevitablemente vinculada con lo que acontezca en la organización Yatama como resultado de las actuales negociaciones con el gobierno nicaragüense.

Condiciones socioeconómicas: oscuro presente, futuro brillante

Como indica la Doctora Cunningham, tanto el gobierno como las agencias internacionales de ayuda tienen enormes problemas para mantenerse al día con las cantidades exponenciales de repatriados. En el caso del gobierno, a causa de la escasez nacional; en el de las agencias, porque sus presupuestos se determinan en sus oficinas matrices del exterior con muchas meses de antelación. (He aquí sus explicaciones): "necesitamos ayuda para los 20.000 que ya han vuelto y también para los 10.000 que regresarán en los próximos meses, pero las agencias no comenzaran a ayudar sino hasta después de que esa gente llegue". Unicamente 7.500 de los que ya están de vuelta en el río Coco poseen condiciones de vida estables.

Funcionarios del ACNUR alaban, según Kai Ambos, las "excelentes relaciones" que tienen con el gobierno de Nicaragua y "la importancia que el gobierno nicaragüense da a esta repatriación..." . Pero la vida en la Costa para los repatriados no es fácil, según lo reconocen los funcionarios mismos del gobierno. "No podemos ofrecer de verdad desarrollo, tranquilidad y facilidades de vida como para responder a las expectativas de muchos", informa Ricardo Chavarría, Viceministro del INSSBI. "Sencillamente recibimos a todos y tratamos de crear programas especiales. No podemos ofrecer más a causa de la guerra."

Hasta muy reciente, Nicaragua recibió las contribuciones más exiguas de programas internacionales de ayuda a refugiados, pero estas han aumentado con la creciente repatrición. Actualmente hay varios programas amplios para refugiados repatriados en el Atlántico Norte, atendidos internacionalmente, dos de los cuales están auspiciados por ACNUR. El primero de estos proporcionó 350.000 dólares por el reasentamiento de 500 sumus, originarios de Musawas, y para 1.500 mískitos de Sandi Bay, en la costa norte de Puerto Cabezas. El proyecto incluía transporte, viviendas, herramientas agrícolas, y utensilios domésticos y personales. Los sumus se hicieron cargo de que resultaba muy peligroso regresar a Musawas, muy al norte, sobre el rio Waspuk; optaron, en cambio, por El Salto, algo mas cercano a la ciudad minera de Bonanza. Pero el proyecto hidroeléctrico allí ubicado constituye de vez en cuando un objetivo contrarrevolucionario, de manera que finalmente se asentaron en Sakalwas, aun mas cerca de Bonanza. Por fortuna no resultaron golpeados en el ataque masivo contrarrevolucionario llevado a cabo en diciembre de 1987 contra la ciudad minera.

Un proyecto mas abundante, cercano tal vez al millón y medio de dólares con el financiamiento proveniente de la Comunidad Económica Europea, ha sido aprobado por ACNUR en Ginebra. Si bien los detalles aún están siendo discutidos, el plan fundamental es similar al del primer proyecto, y beneficiará esta vez a 8.000 repatriados del río Coco y de otras comunidades.

Un tercer proyecto de envergadura -casi 250.000 dólares- está siendo cofinanciado por la Comunidad Económica Europea y Pro War on Want, una agencia británica de ayuda. Beneficiaria a 38 comunidades y a un total de algo más de 1.000 familias, a las que proporcionará reparación y construcción de escuelas y centros de salud, cursos de capacitación en salud, cursos de capacitación en salud y en educación bilingüe y asistencia para producción agrícola. El primer taller bilingüe para maestros del 1o. al 6o. grado, de tres semanas de duración, tuvo lugar en Tronquera en el mes de febrero. Planeado para 60 maestros, se presentaron 75 muchachos y muchachas, entusiastas, bilingües todos y en algún caso trilingues (español, mískito y sumu), y procedentes de todo el curso del río y de las comunidades del llano al sur de él.

La agencia del desarrollo protestante (CEPAD) también tiene un proyecto para refugiados repatriados, e IDSIM, la agencia de desarrollo social de la Iglesia Morava, ha puesto en marcha también programas asistenciales.

Se han construido centros de recepción en Puerto Cabezas y Leymus y se ha financiado ya un tercero. Desde ellos los repatriados son trasladados a sus comunidades de origen teóricamente al cabo de pocos días, si bien la falta de transporte en cantidad suficiente para el creciente numero de repatriados crea inevitables cuellos de botella.

Según la doctora Cunningham, la situación global también es tremenda en los 34.000 km2 que constituyen la región del Atlántico Norte. Alrededor de la mitad de la población (65.000 personas) ha sido afectada por la guerra y necesitan subsidios de alimentación y vestido, así como materiales para reconstruir las comunidades destruidas. La principal ciudad, Puerto Cabezas, casi se ha triplicado en los últimos cinco años, hasta alcanzar su actual población de 25.000 personas.

Esta región, a 700 kms. de la capital, debe ser abastecida por un corredor utilizado por los contrarrevolucionarios para introducirse desde Honduras. Tanto Nicaragua como Cuba abastecen de alimentos a la región, pero informa la Doctora Cunningham -"únicamente podemos garantizar lo que recibimos y dividirlo por partes iguales. A veces proporcionamos seis libras de arroz por persona al mes y otras veces solamente libra y media, aunque ninguno se muere de hambre". A causa de que cantidades de personas regresan por su cuenta, el gobierno no se da cuenta de que una determinada comunidad ha superado las listas que ACNUR proporciona, sino cuando hace un censo en la misma comunidad. Cuando los contrarrrevolucionarios consiguieron que la gente cruza el río en 1986 hacia Honduras, mucha parte de los granos básicos aportados por el gobierno para los que regresaban al río desde Tasba Pri, el otoño anterior, desaparecieron con los que huyeron. "Ahora ellos lo tienen", añade la Doctora Cunningham, con una pizca de amargura.

"Desde un punto de vista económica tenemos un futuro brillante": esta fue la predicción de Mirna Cunningham los delegados visitantes del Congreso Mundial de los Pueblos Indígenas. La región costeña en su conjunto tiene el 80% de las reservas forestales del país, un importante potencial para la pesca en los ríos, lagunas y en los 250 km. de costa marítima caribeña, más, en el norte, minas de oro y plata. Pero la delegada presidencial llamó también a esta región el "museo de la vergüenza" de las compañías transnacionales.

Las piezas visibles de este museo son las enormes extensiones de potreros deforestados que antes fueron bosques de pinos y las oxidadas locomotoras abandonadas cuando las compañías madereras dieron al traste con sus actividades exportadoras ya no rentables. Las piezas invisibles en el momento del triunfo eran el 87% de analfabetismo, entre el 20% y el 30% de mortalidad infantil y el 90% de desnutrición infantil, así como el vacío en el lugar donde debería haberse levantado una infraestructura social y productiva. Palpable, ya que no visible, era el odio popular que los británicos enseñaron a sentir hacia "los españoles" del Pacífico. (Si un odio tal se justificaba por la exterminación de pueblos indígenas del Pacifico o su exportación, llevada a cabo por os conquistadores españoles, y si nunca fue suavizado por sumus descendientes en el poder durante el siglo XIX y el XX -casi 160 años de independencia hasta el triunfo sandinista-, entonces se tartaria de adjudicar la culpa a aquellos que la merecen y no al pueblo del Pacifico en su totalidad).

En el peor momento de la guerra, sólo 2 de los 29 puestos y centros de salud de la región norte funcionaban; ahora hay 34 en funcionamiento. Se han iniciado programas de entrenamiento técnico y de maestros, además de los ya mencionados programas básicos de alfabetización bilingües y biculturales, así como también programas de educación de adultos en mískito, sumu y rama. Quinientos estudiantes se encuentran fuera de la región o del país con becas para dedicarse a geología, mineralogía, biología marina y otras carreras que les prepararán para los importantes papeles que jugaran a su regreso en la administración y el desarrollo de los recursos de la costa dentro del marco de la autonomía. Finalmente existen programas para reintegrar a la vida normal a aquellos combatientes indígenas que han depuesto sus armas -becas para los que deseen estudiar y oportunidades de empleo para otros-.

También la infraestructura material de la región debe ser reconstruida, pues representa la única garantía de la capacidad de la gente par ejercer sus derechos autónomos. Sin embargo, los proyectos económicos y puestos en marcha -y otros, aún en etapa de diseño- requieren de paz. Ataques semejantes a los que sacudieron en diciembre de 1987 las tres ciudades mineras costeñas, implicaron un retroceso en la recuperación regional de 20 millones de dólares. Semejante devastación irracional reduce a una burla otro largo del año: la reactivación de las minas de Siuna, inactivas durante cuatro años por falta de electricidad.

La situación militar: ya mucha más paz que guerra

El Mayor Sosa, jefe regional del EPS, estima que el año pasado la región padeció menos del 5% de la actividad militar que tuvo lugar en 1985, período en que fueron firmados en la costa los primeros acuerdos de paz. El mismo de que la base fundamental de la estructura militar son las milicias territoriales, de las cuales un 70% de las tropas y un 30% de los oficiales proceden de la misma cuota.

El ataque contra los poblados mineros fue una operación de la FDN, parece que ningún participación de Yatama; contrastando con esto una cierta cantidad de sumus se encontraban entre los que repelieron a los mas de mil combatientes de la FDN. La única operación militar significativa de Yatama tuvo lugar el 22 de enero de este año -no por mera coincidencia la víspera de la llegada a Managua del líder de Yatama, Broonklyn Rivera para comenzar una nueva ronda de negociaciones con el gobierno-. En este ataque a la operación de reforestación y aserrín de Silmalila, al norte de Puerto Cabezas, resultaron muertos un diácono católico y un refugiado repatriado, el aserradero fue destruido y se secuestro a 45 personas -entre ellas el padre del lider ex-Yatama, Uriel Vanegas, que el pasado octubre había negociado un acuerdo para las 400 tropas bajo su mando-.

Lino Nard, el comandante Yatama que se acogió a la amnistía en febrero, denunció un plan de la CIA más reciente para atacar simultáneamente Leymus, Waspan y Tronquera. Nard, quien era miembro del alto mando militar Yatama, informo que el plan se acordó en una reunión de fines de enero, que el y otros miembros del estado mayor de Yatama tuvieron con gente de la CIA. Nard explicó a "Barricada" a comienzos de marzo que "el plan implicaba meramente un hostigamiento y la destrucción de la refinería INRECASA". "El objetivo real -continuó- consistía en detener el regreso de los mískitos de Honduras y boicotear los proceso de cese al fuego y de autonomía en la costa". El Mayor Sosa, en una entrevista diferente de febrero, anunció que 200 miembros de Yatama y de la FDN se encontraban preparándose para el ataque en dos comunidades del rio Coco al norte de Waspan.

De acuerdo a Nard, de sobrenombre "Apache", Yatama tuvo 2.000 hombres armados un mes después de su creación el verano pasado; por su parte, el controlaba alrededor de 150 efectivos en el área costeña comprendida entre el río Grande de Matagalpa y el río Escondido; esto, antes de que abandonara la lucha armada. Según el, actualmente no habría no mas de 300 efectivos armados en dicha organización indígena armada.

Salvador Pérez, delegado del Ministerio del Interior para que la región del Atlántico Norte, atribuye a Yatama un beneficio de la duda algo mayor. "En nuestros cálculos de enero, estimábamos alrededor de 800 efectivos. Ahora estamos verificando información de que, rio arriba en el Coco, unos 200 efectivos de alrededor 300 desertaron. Al sur de Puerto Cabezas, de como 250 efectivos, unos cien se encuentran en conversaciones de paz con nosotros. Eso nos llevaría a una cifra de 500 -300 a lo largo del rio y entre 150 y 180 al sur, estos últimos interesados también en la paz. Puede ser que haya otros 300 en Honduras".

Conversaciones de paz como las mencionadas por el Subcomandante Pérez están teniendo lugar actualmente en Alamikamba y Prinzapolka, al sur de Puerto Cabezas. En los últimos dos años las ocho comunidades en la zona pacificada de Yulu se han convertido en 12, y el año pasado un paciente diálogo dio como resultado varios acuerdos importantes con combatientes. El mas conocido de todos fue el que se tuvo con Uriel Vanegas, quien en octubre de 1987 firmó un acuerdo permitiendo un tercio de sus efectivos, que se convirtieran en milicias indígenas, a otro tercerio que se incorporara a actividades productivas y comerciales, y al resto que recibir becas para continuar sus estudios. Vanegas, de 23 años, es actualmente una figura política activa en Puerto Cabezas trabaja justamente con Kisan pro Paz. Por su parte, las comunidades pacificadas están de nuevo recibiendo servicios como salud, educación, abastecimiento y transporte, anteriormente perturbados por la guerra. Explica el Mayor Sosa: "Este es el enfoque fundamental de los acuerdos desde 1985 y ambas partes de los acuerdos estamos cumpliendo aún".

En este caso, "la otra parte" y se ha rebautizado como Kisan pro Paz, Autonomía y Desarrollo, Comandante Eduardo Pantin (en memoria del comandante disidente de MISURA que en 1985 negocio los acuerdos y mas tarde fue muerto en un accidente). El grupos se ha convertido en eje magnético para otras fuerzas que intentan entrar en acuerdos y, como lo indica su denominación nueva y mas amplia, se esta metiendo también en la política.

Encuentro "de tercer tipo"

En la continua búsqueda de soluciones pacificas que Nicaragua lleva a cabo, nos encontramos con tres tipos de encuentros. Uno con los comandantes locales indígenas a lo largo de estos tres años a un nivel local. Y con poca publicidad. Encuentro de otro tipo pista esta siendo tensamente realizada en Managua bajo inmediato escrutinio internacional, mientras redactamos este articulo.

Existe un encuentro de un tercer tipo, la ronda de negociaciones con el líder de Yatama Brooklyn Rivera. Al mismo tiempo que participa de elementos de los otros dos, este encuentro tiene sus características peculiares como resultado de su propia historia.

En diciembre de 1984 el gobierno inició la primera donde de conversaciones con Rivera, como extensión lógica del proceso de autonomía recién proyectado. Si los derechos que constituyen el paquete autonómico costeño son legítimos, también había de ser legítima la lucha de gente indígena armada en favor de esos derechos. La base para una resolución pacifica de la lucha descansaba en la convicción de que no existían contradicciones fundamentales entre la revolución y las demandas indígenas cimentadas en viejas reivindicaciones históricas y legítimas. Frente a tal convocatoria, Brooklyn Rivera, lider de MISURASATA, dio un paso adelante. Paso que no dio Steadman Fagoth.

Se desarrollaron aquellas conversaciones en cuatro sesiones entre diciembre de 1984 y mayo de 1985 en Colombia y México, con una multitud de consejeros indígenas y estadounidenses del lado de Rivera y una generosa abundancia de cobertura internacional de los medios. El entonces Vice-Ministro del Interior y miembro de la Dirección Nacional del FSLN, Comandante de la Revolución Luis Carrión, encabezó la delegación del gobierno. Las negociaciones concluyeron cuando Rivera recibió de la operación Oliver North, según se informa, 100.000 dólares para abandonarlas; cosa de la que el mundo solo se ha enterado el año pasado en el contexto del Iran-Contragate.

Dejando aparte semejantes manipulaciones del gobierno estadounidense, en las conversaciones se revelaron una cantidad de importantes diferencias de concepción, tanto acerca de la autonomía como acerca del mismo proceso para negociar.

1.- En la concepción sandinista, la autonomía quedaba reconocida como un derecho correspondiente con igualdad a todos los grupos étnicos costeños. Se los contemplaba como pueblos marginados históricamente del resto del país, cada uno con su propia identidad étnica, sus formas propias de organización social y productiva, su propia relación con la tierra y sus recursos, su lenguaje, su religión, su concepción del mundo y sus aspiraciones culturales propias. En la concepción de Rivera, la autonomía era un derecho "aborigen", un derecho a priori de los indígenas como poseedores originales de la tierra costeña.

2.- En la concepción sandinista la elaboración del camino hacia la autonomía debía ser un proceso en el que tomaran parte con preeminencia las base de la población. Los fundamentos teóricos serían desarrollados por la Comisión de Autonomía, después de evaluar las aspiraciones y experiencias de otros ejemplos históricos bajo el criterio de compararlos con la realidad particular de Nicaragua, pero un aparte clave de la comprensión de esa realidad y de las aspersíones de un pueblo, al que hasta ahora ningún gobierno había escuchado, vendría directamente de las voces de los habitantes costeños mismos. En la concepción de Rivera se trataría de un proceso bilateral, negociado entre el gobierno central (representante de los intereses relevantes costeños), que unicamente al final seria certificado por el pueblo.

3.- Venía en seguida un corolario a las posiciones del punto anterior. En la concepción sandinista, una consulta semejante las bases debí ser precedida por un grado relativo de pacificación de la zona; la seguridad física y la tranquilidad psicológica de todos los implicados lo exigirán así. Rivera concebida el proceso a la inversa; solamente podría tener en cuenta un cesa al fuego, una vez de quedar satisfecho con los resultados de las conversaciones bilaterales, en lo tocante a la autonomía.

4.- Para los sandinistas, la autonomía representaba la forma adecuada para incorporar al fin una nación multietnica a un estado nacional, y así la autonomía se convertiría en parte integral de la Constitución del Estado y de otros instrumentos legales de garantías. Rivera en cambio la consideraba como un acuerdo entre las naciones indígenas y el estado dentro del cual se encontraban ubicadas. Por lo tanto, la autonomía debería tomar forma en un tratado entre el estado y el representante de las naciones indígenas (el mismo como cabeza de MISURASATA).

Tratando de salir generosamente al encuentro de su lógica, el gobierno invitó a Rivera a unirse a la Comisión Nacional de Autonomía (constituida por cinco personas), una vez de establecido un cese al fuego entre las fuerzas combatientes. (Desde entonces, dos comisiones regionales seleccionadas por costeños, cada una de 35 personas, se fusionaron con la Comisión Nacional en junio de 1985). Manteniéndose en su propia lógica, Rivera rehusó la propuesta. En el momento en que las conversaciones se interrumpieron, lo único que se había logrado había sido una tregua temporal con MISURASATA, que concedió a algunos de los poblados asediados un reposo y un pre-gusto por la paz, la cual comenzaron a buscar luego por otros caminos.

La región a la que Rivera está regresando al cabo de tres años, ha cambiado significativamente. Aquel estatuto de autonomía, en cuya elaboración el habría podido participar, fue aprobado por representantes de todas las comunidades costeñas y convertido en ley por la Asamblea Nacional el pasado año de 1987. Sus principios fundamentales están consagrados en la Constitución Política promulgada el 10 de enero de ese mismo año.

Las Comisiones de Paz y Autonomía, creadas en algunas comunidades en agosto de 1985 para actuar como enlace entre sus parientes combatientes y el gobierno, existen ahora en mas del 90% de los poblados y se han convertido en formas incipientes de poder popular. En muchos casos sus miembros electos comunalmente se han encargado de la salud personal y ambiental, de la educación, de las relaciones con el gobierno regional, de las prioridades para la inversión anual y de otros problemas locales. Convertidas en objetivo recuente de los contrarrevolucionarios mískitos del gobierno como de las comunidades, ampliando así el espacio, antaño angosto y plagado de mutua desconfianza, para no ser excluyentemente ni pro-sandinistas ni pro-mískito.

Un ejemplo, muchas veces aducido, para mostrar como se ha ido llegando a esto, los constituyó una comunidad del río Coco, denominada Kisalaya. Cierto día llegaron a ella algunos soldados del EPS en una misión de reconocimiento rutinario. Provocados por su arribo, un cierto contingente de combatientes mískitos del lado hondureño del río lo cruzaron y los confrontaron en la comunidad. Con riesgos de sus vidas, los miembros de la comisión se interpusieron entre los dos grupos prestos a pelear y les anunciaron que si querían luchar, tendrán que hacerlo en otra parte o pasar ante de hacerlo allí por encima de sus cadáveres. Ambos lados decidieron abandonar la comunidad.

Otro cambio palpable es el descenso de tensión inter-étnica. Siempre presente en la costa, en años recién pasados comenzó a tomar proporciones preocupantes y a concentrarse especialmente contra los mískitos. Líderes sumus decían en alta voz que si la autonomía significaba volver a ser esclavos de los mískitos, ellos preferían a los sandinistas. (Hay que caer en la cuenta de que, armados por los británicos durante la colonia, los mískitos obligaron a los sumus y ramas a pagar tributos a la monarquía mískita instituida por los británicos y les saquearon sus poblados vendiendo a los hombres como esclavos a los británicos). Por otro lado, representantes de la minoría creole de Puerto Cabezas abiertamente echaron la culpa de la prolongación innecesaria de la guerra a los combatientes mískitos.

Líderes y activistas políticos gubernamentales, evitando la tentación de agudizar estas contradicciones con una táctica de dividir para dominar, se han concentrado en tratar de unificar la región alrededor de aspiraciones compartidas de paz y de respeto mutuo, así como de la obtención de un lugar digno para la región en su conjunto dentro del estado nacional. Dirigentes mískitos como Mirna Cunningham y Hazel Law han concebido así sus responsabilidades en ambas costas de Nicaragua. Por ejemplo, durante el debate en la Asamblea Nacional del Estatuto de Autonomía, la diputada Law dio una emotiva respuesta a un colega mestizo que argüía que los no-costeños deberían tener residencia en la región durante cinco años antes de que se les concediera el derecho de votar allá: "Precisamente estamos tratando de terminar con esa especie de pensamiento discriminante, y no de legalizarlo. El compañero mestizo del ministerio de construcción que fue asesinado recientemente por los contrarrevolucionarios mientras reconstruía nuestras comunidades..., ¿debería haber escuchado de mi que no podía haber votado en la costa porque sólo pasó dos años viviendo entre nosotros y arriesgando su vida?

La Costa Atlántica está cambiando; no así Rivera. Aunque ya no esté usando el termino de derechos "aborígenes", su proyecto de tratado de abril de 1987, presentado al Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas en Ginebra en agosto pasado, argumenta que "los pueblos indígenas tienen un derecho inalienable a todas las tierras, aguas y recursos naturales del territorio tradicional indígena, el cual ha de ser conocido como territorio autónomo de Yapti Tasba". Y continúa el proyecto: semejante territorio "cubre los territorios tradicionales de las naciones mískita, sumu y rama, incluso aquellas aéreas pobladas hoy por comunidades creoles, caribes (garífunas) y ladinas".

Este territorio dotado de autogobierno tendría una "constitución y otras leyes democráticamente establecidas por representantes de todo el pueblo de la Costa Atlántica", si bien "representantes de las organizaciones indígenas (sin especificarlas en el proyecto) signatarios del tratado constituirían el Gobierno Provisional del territorio autónomo: y "nombrarían un Comando Militar y de Seguridad interino para proporcionar fuerzas de seguridad y de policía..." previamente a las elecciones. El proyecto reconoce cinco lenguas oficiales: excluye el español e incluye dos (el rama y el garífuna) que únicamente saben hablar un puñado de personas de estas etnias.

De acuerdo con el proyecto de tratado de Rivera, "el Gobierno de Nicaragua no reivindicará ningún derecho de propiedad sobre la tierra, el subsuelo, la plataforma marina, la pesca, la caza y los demás recursos naturales de Yapti Tasba". Curiosamente la frontera occidental de "Yapti Tasba" efectuaría un corte diagonal hacia el sudeste a través de la costa, comenzando en una comunidad indígena del departamento de Jinotega a orillas del río Coco y terminando en Punta Gorda, no lejos de Bluefields. Según el pastor mískito Norman Bent, miembro del equipo mediador de la Iglesia Morava, la delineación de Rivera excluiría parte de la zona minera; excluiría también una parte sustancial de tierras arables y de pastos, particularmente al sur, por las que los creoles han luchado duramente. Pero eliminaría también la mayor parte de la población mestiza de la región.

Las restricciones a las responsabilidades del gobierno de Nicaragua respecto de la economía, la defensa, las fuerzas de seguridad y de policía, las relaciones exteriores, la ciudadanía, la inmigración, las aduanas y las delimitaciones fronterizas, la moneda y el sistema postal, "la amnistía para aquellos que puedan ser acusados de crímenes contra la comunidad" y el sistema judicial en general son tales, que el gobierno prácticamente se encontraría limitado a "garantizar recursos económicos y logísticos necesarios para constituir y mantener a las autoridades gubernamentales y a las instituciones autónomos de Yapti Tasba", mientras esta región se esfuerza por conseguir su autosuficiencia económica. Esta última área de "cooperación" -presumiríamos- sería la que se querría significar con el artículo primero, cuya formulación es la siguiente: "Las Naciones mískita, sumu y rama ejercerán su derecho a la autodeterminación en el marco del estado nicaragüense".

Rivera llegó el 23 de enero para la primera sesión de la ronda actual de negociaciones. Vino acompañado de una delegación de nueve personas que incluía a algunos de sus antiguos consejeros y un ayudante del Senador Kennedy, quien junto con funcionarios del Departamento de Estado se ha convertido en un apoyo importante de Rivera desde hace años. El ataque a Yatama con Slimalila un día antes de su llegada no constituyó el unico signo de divisiones dentro de su organización. Desplegados en la prensa de Costa Rica y de otros países y un comunicado del "directorio político" de Yatama en Miami, publicado en "La Prensa" de Nicaragua, con diversos matices de especificidad y veneno, como "vendepatria", y pretenden que no es portador de ninguna autorización de Yatama para negociar en su nombre. Si bien la fuerza y la credibilidad de Rivera ha podido indudablemente quedar dañada en algunos círculos, el craso despliegue de divisiones a nada contribuyó más que a demostrar que Yatama, en su conjunto, se encuentra mas débil, mas fraccionado y mas dependiente de los Estados Unidos que nunca antes.

A pesar de ello, el gobierno nicaragüense ha prestado a Rivera el respeto debido a un opositor importante y el espacio correspondiente a uno con quien no existen contradicciones fundamentales. Su contraparte en las negociaciones es el Comandante de la Revolución Tomas Borge, Presidente de la Comisión Nacional de Autonomía, ministro del interior, miembro fundador del FSLN y miembro de su Dirección Nacional. Durante su primera visita (entre el 23 de enero y el 2 de febrero), Rivera organizó presentaciones al público en Bluefields y Puerto Cabezas y durante la segunda (del 6 al 16 de marzo), se dio libertad para viajar 20 comunidades costeñas y exponer su posición en ellas.

En la primera sesión de negociaciones, cuatro reuniones con el Comandante Borge, coordinadas por un equipo de conciliación compuesto de miembros de la Iglesia Morava y del CEPAD, tuvo como resultado un acuerdo mutuo para suspender operaciones militares ofensivas mientras duran las conversaciones.

Una serie de acuerdos básicos preliminares, firmada el día que Rivera abandonara el país (2 de febrero), contiene puntos de coincidencia en materia social, económica y política. La parte social reafirma en lo principal un trabajo que y esta siendo llevado cabo pro el gobierno con los refugiados repatriados y con desplazados internos de la Costa. Propone la creación de una Comisión de Apoyo, que incluirá al gobierno, a Yatama, a las Iglesias Moravas y Católica y a la organización sumu Sukawl, entre otras instancias.

En la sección económica, el gobierno reconoce el derecho de todas las etnias de la Costa Atlántica a las tierras y aguas que han trabajado tradicionalmente, "aquellos que constituyen un territorio inalienable y que sirven como factor esencial para su sobrevivencia y desarrollo". Reconoce también su derecho a la propiedad comunal de las tierras, selvas y aguas dentro de su territorio tradicional y conviene en llegar a un acuerdo con el gobierno autónomo regional para la explotación racional y para el usufructo del subsuelo y de los recursos marinos que beneficiarían, por medio de una distribución justa, al desarrollo tanto de la Costa Atlántica como del país en su conjunto. Lo esencial e incluso mucho del lenguaje de estos acuerdo están ya contenidos en el estatuto de autonomía aprobado pro 220 representantes electos de las comunidades en Puerto Cabezas el pasado abril de 1987.

En la sección política, el gobierno de Nicaragua reafirma su reconocimiento de los derechos autonómicos de las etnias costeñas, "que consisten en determinar su propio desarrollo político, económico, social, cultural, educacional, religioso, y jurídico sin influjos externos dentro de su territorio tradicional de acuerdo a sus valores y sus tradiciones historias y étnicos dentro del marco del estado nicaragüense."

En un discurso posterior en los Estados Unidos, Rivera argumento que por primera vez esta definición aceptaba "nuestra" definición de autonomía y la propiedad indígena "colectiva" del territorio en lugar de lo que el llama el plan gubernamental para la propiedad "comunal". Conviene recordar a este propósito que en 1980 MISURASATA, en aquellas fechas una organización cívica indígena, exigía títulos comunales para la tierra en contraposición a lo que ellos consideraban la pretensión del gobierno de insistir en esquemas cooperativos o privados de propiedad de la tierra. El Pastor Bent, entrevistado acerca del entendimiento actual de Rivera sobre este punto, contesto que estaba seguro de que había constituido una formulación erróneamente malinterpretada.

La sección política también compromete al gobierno a garantizar la incorporación de Yatama y de sus "dirigentes actuales" a la vida cívica y política del país una vez que se logre un cese al fuego definitivo, así como a reconocer y respetar las formas organizativas de las comunidades en el marco del desarrollo de la autonomía. Lo que se convirtió en un factor clave fue la designación de la Costa Atlántica como una región de emergencia y de reconstrucción y el acuerdo de crear un Comité de Emergencia y Reconstrucción a iniciativa de Yatama, en el cual Yatama tendría "participación efectiva". Yatama se comprometió a ayudar a obtener recursos externos y cooperación técnica internacional para las medidas y para el desarrollo económico de la región, en coordinación con el gobierno. Se trata de un factor clave porque la ley de ayuda humanitaria aprobada en el Congreso Estadounidense inmediatamente después de que fueron firmados los acuerdos para el cese al fuego en Sapoá contiene dos millones doscientos mil dólares para el grupo de Rivera. En el proyecto de ley de los demócratas derrotado en marzo, el desembolso de dinero estaba vinculado al compromiso de Rivera de mantener el cese al fuego. Probablemente así es también con la nueva ley.

Una medida para ver la confusión de los estadounidenses que interfieren en esta situación (y de los mismos combatientes mískitas) es que uno de los signatarios de los acuerdos de cese al fuego que obtuvieron para los contrarrevolucionarios del Pacifico fue Osorio Coleman (comandante "Blas"), el dirigente máximo militar de Yatama. blas, quien se negó a reunirse con Rivera durante las visitas de éste en alianza con Wycliffe Diego, el tercer de los tres directores de Yatama (junto con Rivera y Stedman Fagoth), escogidos el ano pasado. Diego, a su vez goza del respaldo del mayor del quinto batallón del ejército, estacionado en la Costa Atlántica de Honduras.

Si la facción de Yatama que Rivera dirige se encuentra actualmente en una situación económica confortable, de ahí no se sigue con evidencia que grado de popularidad le ganara esta circunstancia en la Costa. Dirigentes de Kisan pro Paz, en una conferencia de prensa que siguió a la aprobación de la ayuda humanitaria, afirmaron que no quieran tener nada que ver con esa ayuda estadounidense que se da con condiciones determinadas. Durante el primer viaje de Rivera a la Costa, las multitudes que se presentaron a los mitines convocados por él resultaron una tercera parte de las que pudo convocar durante su visita anterior a la primera ronda de negociaciones en 1984. Esta vez, en el estadio de Puerto Cabezas, varios alborotadores exigieron que diera cuenta del dinero recibido ya por el de parte de la CIA; otros, mientras tanto, gritaban: "Estas viniendo demasiado tarde"; y otros exigían que respondiese donde estaba los secuestrados de Silmalila.

En el período intermedio entre sus dos viajes le fue denegada a Rivera una visa para asistir a una Asamblea de Yatama tenido entre el 26 y el 29 de febrero en Tapamlaya, un centro hondureño de refugiados de ACNUR donde tiene apoyo significativo. El plan de Fagoth y de Diego era hacer venir sus propios partidarios y demostrar que incluso en su propia fortaleza Rivera era un fraude. Mientras un comunicado de Yatama difundido por la Resistencia Nicaragüense (la organización-tejado de la contrarrevolución) afirmaba que "ni el Consejo de Ancianos de Yatama ni la Comisión política ni el alto mando militar ni nuestro actual y único director Wycliffe Diego" habían autorizado las iniciativas de Rivera, observadores foráneos en Honduras afirman que una fuerte mayoría apoya las negociaciones y el regreso a Nicaragua. Esta última versión tiene el apoyo de Lino Nard, quien dijo que trajo consigo una carta firmada más o menos por aquellas fechas por 393 dirigentes de los refugiados en Honduras y dirigida a la administración estadounidense y a los oficiales de la Fuerza Armada Hondureña, exigiendo su repatriación inmediata a Nicaragua.

Un objetivo de la reunión era, de acuerdo con los observadores, llenar el puesto dejado vacante en el directorio de la RN por Alfonso Robelo. Dos funcionarios de la Embajada estadounidense en Tegucigalpa, Tim Brown y Rich Shadeister, tuvieron un papel importante en dicha reunión, según los informadores. Con la esperanza de bloquear cualquier acuerdo de paz suscrito separadamente del de Sapoá, hicieron venir la directora de la RN, Azucena Ferrey, quien habló en favor de la unidad con los contrarrevolucionarios. El documento de Yatama pretende que la asamblea tomó la resolución de "trabajar en cooperación con la Resistencia Nicaragüense", pero observadores independientes coinciden con el ayudante de Rivera, Armstrong Wiggins, en que hubo una impresionante oposición contra cualquier integración o asociación con la RN. Sin embargo, el comunicado, largamente citado en un despacho de la agencia France Press del día 12 de marzo, pretendía que una vez más Fagoth estaba siendo investigado en relación con violaciones a los derechos humanos y que ni la autoridad de Fagoth ni la de Rivera son ya reconocidas por Yatama. El documento lo firmaron cuatro personas, incluyendo a Diego y a Osorno Coleman.

Durante el segundo viaje de Riera a la ciudad portuaria del norte, ocurrió un altercado que, para muchos, fue una provocación organizada. Menos claridad hay sobre quien provocó a quién. Hacia el final del viaje, Bernard Neitschmann, Profesor de geografía mískito parlante de la Universidad de California y antiguo partidario y consejero de Rivera, fue expulsado de Puerto Cabezas según los informes, por haber incitado a seguir luchando a gente de un de las comunidades que Rivera visitó. Esa noche, la gente hizo una manifestación debajo de la ventana del hotel donde se hospedaba Rever, pero fueron contenidos por la policía.

Al día siguiente -y debería recordarse que Rivera era aún dirigente de una organización armada-, mientras él se paseaba libremente por Puerto Cabezas al frente de una manifestación de mil personas, provenientes muchos de sus poblado natal de Sandi Bay, el y Clem Chartier, otro miembro de su comitiva, fueron hostigado por un grupo como de un centenar. Pretendían saber por qué Rivera había traído consigo a Chartier y a Neitschmann si es que de verdad consideraba seriamente la paz. Según el relato de un extranjero, presente allá, ambas partes llevaban palos y piedras. Finalmente la trama se resolvió en una pelea. Cuando la policía termino de poder detenerla, 14 personas estuvieron que ser ingresadas en el hospital -la mayoría de ellos miembros de la Juventud Sandinista que aquel mismo día mas temprano había contribuido a evitar que estallara la pelea.

Rivera, aparentemente renuente de aceptar que el Estatuto de Autonomía es y una ley del país, ha estado moviéndose en favor de un referéndum que ponga en votación las dos "propuestas" sobre la autonomía. Según el mismo extranjero mencionado antes, quien se entrevistó Rivera, este querría también que Yatama se encargara de la defensa de la Costa y funcionara como gobierno provisional en espera de elecciones para la región autónoma. Con temas tan espinosos en la agenda, no es de extrañar que ningún acuerdo más figurara en el comunicado final del cual Rivera y Borge fueron signatarios. El documento se refirió, sin embargo, a "un incidente lamentable", ocurrido en Puerto Cabezas, pero ya "superado".

Firmado en la fecha de salida de Rivera, el 16 de marzo, el documento comprometió a las dos partes a regresar a la mesa de conversaciones lo más pronto posible. Norman Bent informó mas tarde que las negociaciones serían reiniciadas el 15 de abril, para "adelantarnos a Sapoá". Sin embargo, para tal fecha, en la cual se iniciaron las conversaciones de alto nivel entre el gobierno y los contrarrevolucionarios para tratar de concretar Sapoá, no había indicios de que Rivera hubiera regresado.

La autonomía en proceso: exigencia y realidad

En el Congreso Mundial de los Pueblos Indígenas, en el curso de su seminario sobre autonomía en Managua, el economista peruano y consejero de esta entidad, Julio Tresierra, llamó a la autonomía nicaragüense un reconocimiento de su realidad multiétnica. "El proceso comenzó de esa realidad e hizo de esa realidad ley, no al revés... Tampoco se trata de un asunto de voluntad política, lo cual supondría paternalismo. La Revolución Sandinista no ha concedido la autonomía, la ha reconocido. "Una de las preguntas aún en el aire, levantadas por él, se refiere al significado de promover "la cultura de la nación" en un nación confesamente multiétnica.

Una vez de haber sido reconocida y convertida en ley de la República, la autonomía tiene ahora que llevarse a la práctica. Dos pasos muy importantes para su puesta en práctica marcan este año de 1988. Uno es la visita que al Costa hicieron a comienzos de año los viceministros de todos los ministerios que tienen oficinas en la Costa. Otro serán las elecciones planeadas para el próximo semestre encaminadas a elegir los Consejos Regionales.

En enero y febrero se tuvieron reuniones en Bluefields y Puerto Cabezas entre los viceministros, sus delegados regionales y funcionarios locales sobre asuntos que abarcan desde la producción, pasando por el comercio y la cooperación exteriores, la infraestructura y las finanzas, hasta materias sociales, electorales y judiciales. Por lo menos en el Norte, las Comisiones de Paz y Autonomía, Kisan pro Paz y Sukawala enviaron sus representantes a participar en estas reuniones. Los funcionarios de Managua venían plenamente preparados para una reestructuración hacia la descentralización, pero a lo que llegaron fue a los comienzos de una respuesta a la pregunta de Julio Tresierra. La preocupación principal de los delegados ministeriales -muchos de ellos costeños- era que la descentralización no fuera una simple separación sino que los ministerios centrales acomoden su planeación central para que incluía preocupaciones y maneras de pensar regionales. En Puerto Cabezas abundaron propuestas para dar creciente autoridad a los consejos municipales, a las comunidades y a las comisiones de Paz y Autonomía para poner en practica y supervisar la producción y los servicios.

En Bluefields, donde primero tuvieron lugar las reuniones, se concibieron con mucha oficialidad y a alto nivel, pero en Puerto Cabezas la participación de los representantes indígenas fue vitalizador. Varios representantes gubernamentales hicieron notar que no sólo hicieron contribuciones sino que tuvieron la primera oportunidad en sus vidas de escuchar directamente los problemas reales y las limitaciones que los ministerios confrontan en esta economía de sobrevivencia, y que sus sugerencias tuvieron que ser hechas en ese contexto. La región Norte, mucho mas lenta que la sureña en encargarse de la autonomía, parece ahora haber encontrado su paso.

No es clara la causa, pero se pueden presentar algunas hipótesis. Primero, el pueblo indígena norteño tiene mas formas de organización popular que los creoles sureños. Y, segundo, los creoles sureños invirtieron tremenda energía en las formulaciones de los borradores iniciales, al nivel local, del Estatuto de Autonomía, teniendo que ver que algunas de sus sugerencias más brillantes caían por el suelo en la sesión conjunta que formuló la versión final. Las razones para que esto sucediera van desde la necesidad de hallar compromisos para puntos en los que no había coincidencia entre las dos regiones, norteña y sureña, hasta la conveniencia de dejar madurar más algunas sugerencias antes de convertirlas en cláusulas legales. Sin embargo, muchos creoles disgustados se confirmaron de que las decisiones "aún se toman en Managua".

Por lo que toca a las elecciones de los Consejos Regionales, máximas autoridades regionales, aún se están delimitando las circunscripciones de los distritos electorales. El desafío es garantizar un balance entre representación igual y proporcional para etnias cuyos tamaños difieren notablemente. Asi lo piensan tanto Mirna Cunningham como Jonny Hodgson -director regional de autonomía en el sur-. Esto significa poner una cuidadosa atención a la composición étnica de los mismos distritos así como pensar en formular cuotas que garanticen que los ramas, por ejemplo, estén representados en el Consejo de su región, siendo como son sólo entre 700 y 800.

No parece prematuro decir que la Costa Atlántica ha supuesto una de las historias de éxito de la Revolución nicaragüense. Una afirmación semejante no significa creer que toda la Costa Atlántica es hoy por hoy sandinista o que todos sus habitantes están todavía dispuestos a vivir en armonía con el proceso nicaragüense. Ni siquiera significa sugerir que las heridas de más de trescientos años de historia colonial divisiva y de casi un siglo de subsiguiente discriminación centralista y de rapaz codicia de parte de las compañías extranjeras, ya no duelan.

Lo que significa es que el proceso revolucionario ha sido lo suficientemente audaz como para ponerse a la búsqueda de una teoría global, compatible con sus principios, y como para empezar a ponerla en práctica en medio de una guerra con una de las superpotencias de la tierra. Esta teoría incluye una nueva concepción de las relaciones etnias-estado; sus fundamentos no se encuentran ni en la separación, aislamiento o marginación de todos aquellos que no se conforme con la cultura predominante, ni en la asimilación, integración o subordinación a esta última. Mas bien se basa en la tesis de que si la identidad étnica -en toda la plenitud de sus aspectos políticos, sociales, económicos y culturales- de todos los pueblos de la nación se garantiza dentro del estado unitario existente, la unidades en la diversidad de un estado así saldrá fortalecida en vez de debilitada.

Si en algún tiempo pasando los sandinistas miraron el mundo demasiado a través del enfoque clasista, subestimando y aún temiendo la fuerza y la legitimidad de las realidades étnicas, organizaciones como MISURASATA y el Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas en el período en que lo presidió Clem Chartier, se equivocaron en la dirección opuesta. Recuérdese que la consigna en los documentos de MISURASATA es: "Sólo el Indio puede ayudar al Indio".

Hoy por hoy estamos sintetizando en una nueva comprensión la contradicción etnia-clase. Julio Dixon, coordinador general de CORPI, la sección regional centroamericana de los Pueblos Indígenas, indígena ngobe (guaymí) él mismo, inauguró el seminario del Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas con las siguientes palabras: "Nuestra lucha no se da en el aislamiento que olvida a los obreros y campesinos... No negamos que vivimos dentro de un estado nacional; sin embargo se trata de una institución no creada par favorecer a los indígenas. La paz, la autonomía y los derechos humanos son nuestras aspiraciones". Alejandro Serrano, Presidente de la Corte Suprema de Nicaragua en aquel momento, dio continuidad a estas palabras afirmando que "el paisaje siempre se mira desde una perspectiva. Cuando varias perspectivas parciales se unen y comparten sus ángulos de visión, se alcanza una imagen mas universal. No existen perspectivas o soluciones únicas." Tomás Borge, en el discurso de clausura de la misma conferencia afirmó que los problemas étnicos son irresolubles sin liberación nacional, pero que a ésta deben añadirséles las luchas clasistas y l especificidad de las luchas étnicas o indígenas.

El clamor por la paz en la Costa, el grado en el que este clamor ha encontrado respuesta en combatientes que han depuesto sus armas y se han adherido a una Paz con dignidad, y la cantidad de indígenas refugiados en Honduras que están dejando de lado sus temores y regresando a su tierra, todo ello es una demostración de la validez de la teoría nicaragüense. Aún más esperanzador, si bien menos cuantificable, es la creciente, aunque vacilante, disposición de las etnias costeñas de afrontar los desafíos fundamentales de construir un nuevo futuro o de aguardar a un líder carismático o a un poder extranjero que les aporte un futuro nuevo. Vislumbres de esta construcción de nuevo futuro se pueden encontrar en el número de costeños con becas de estudio en el extranjero y en la cantidad de dirigentes costeños en las fuerzas militares y de seguridad estacionadas en la Costa. Tal vez en ninguna parte, sin embargo, como en el "sentido de confianza en sí mismos" que la cineasta Ana Carrigan sintió, y en el hecho de que la gente que se reúne en círculos ampliamente separados se junta ahora en grupos de personas que hablan y escuchan, actúan y proponen hombro con hombro.

Imprimir texto   

Enviar texto

Arriba
 
 
<< Nro. anterior   Nro. siguiente >>

En este mismo numero:

Nicaragua
Las alternativas en la coyuntura actual

Nicaragua
Atlántico Norte: la paz se ha afianzado

Nicaragua
Mujer y poesía: clave de la nueva cultura nicaragüense
Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica