Envío Digital
 
Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 408 | Marzo 2016

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Nicaragua

¿Ha tenido éxito la estrategia de comunicación del gobierno?

Xavier Reyes Alba, periodista con larga trayectoria en el periodismo nacional, compartió sus reflexiones sobre la estrategia de comunicación del gobierno, los resultados de algunas recientes encuestas y la situación de los medios independientes, en una charla con Envío que transcribimos.

Xavier Reyes Alba

Quisiera iniciar comentando los hallazgos de algunas de las últimas encuestas que se han hecho en el país. Aunque soy bastante escéptico acerca de los resultados de algunas encuestas, son herramientas necesarias a tomar en cuenta para saber en qué está pensando la gente. Creo que hay en ellas información que vale la pena desmenuzar.

Hoy en día, la comidilla permanente es preguntarnos por qué el movimiento social nicaragüense está dormido, por qué el pueblo nicaragüense no reacciona ni siquiera ante sus propios problemas, aunque de vez en cuando sí vemos a grupos de mujeres y niños que se toman un barrio porque no les llega agua o a grupos de ancianos que protestan en las calles porque las pensiones reducidas no les alcanzan para vivir… Tal vez las encuestas que no son más que “la instantánea de un momento entre un grupo de personas” nos ayuden a responder a estas interrogantes.

El 11 de septiembre de 2015 CID-Gallup publicó una encuesta nacional hecha a 1,200 entrevistados. En las conclusiones dice el encuestador: “Cuando se analizan los resultados de este estudio se presenta una división pronunciada entre lo que es opinión y lo que es la vida real. Si se examinan los datos que tienen que ver con la vida real sobresale un cuadro negativo”. Veamos algunos datos de la “vida real” que ofrece esta encuesta: “Sólo una tercera parte de las familias dijeron que están mejor en 2015 que en 2014.

Más de la mitad de las familias han tenido algún miembro con chikungunya o dengue. El 40% de los hogares tiene por lo menos un miembro en el desempleo. En el 18% de los hogares -en el 27% en Managua- una persona ha sido víctima de robo o de asalto en los últimos cuatro meses. El agua potable no llega de forma permanente al 44% de los hogares…” Todos estos datos parecen no corresponderse con la visión de un país que vive bien. Añade entonces el encuestador que, sin embargo, “cuando se pasa a la opinión, una mayoría dice que el país va por el camino correcto, espera que las finanzas de su familia mejoren en 2016, afirma que el Presidente Daniel Ortega hace lo que es bueno para la población nicaragüense siempre o casi siempre y ve conveniente que se reelija”.

Ante esta contradicción, el encuestador se pregunta cómo es que en la vida real la gente está mal y en sus opiniones dicen que el país va bien. Para responderse, ensaya una respuesta de tipo sicológico y califica a la sociedad nicaragüense como polinormativista.

Explica el encuestador que existe polinormativismo cuando las personas tienen a la vez dos ideas contradictorias sin darse cuenta de la contradicción, “algo posible -dice- en sociedades en transición”. Según el encuestador, los nicaragüenses estamos viviendo una realidad dura y a la vez vivimos un sueño del que aún no despertamos… La contradicción también se explicaría -dice- “por la debilidad de la oposición política y la falta de un partido y un líder que plantee y conduzca un modelo diferente al de los últimos diez años”.

Unos meses después, entre el 7 y el 12 de enero de 2016 CID-Gallup hizo otra encuesta. En ella concluye: “La ciudadanía está dividida en su opinión sobre el gobierno de Daniel Ortega, sobre sus bondades y sobre su forma de dirigir el país, incluso en la conveniencia de que sea nuevamente candidato en las próximas elecciones de noviembre”.

“Los sandinistas, que aglutinan alrededor de un 60% de los posibles votantes, son fieles y le dan todo su apoyo a la labor del Presidente. Las acciones de regalar útiles escolares, bonos escolares, canastas con víveres, comprometen a sus seguidores y a otros y, de una o de otra manera, están minimizando el problema del desempleo y la falta de fuentes de trabajo. Estas ayudas le permiten a la gente contar con recursos mínimos para hacer frente a sus limitadas ganancias”.

En esta segunda encuesta, las conclusiones ya no están basadas en la sicología, sino en la fisiología. El encuestador dice que la sociedad nicaragüense presenta “un estado de homeostasis”, una palabra griega que se refiere a equilibrio o estabilidad. Una parte de la población cree que Ortega es lo mejor y otra parte no lo acepta y cree que el país va por un rumbo errado. Es posible un equilibrio, un clima de homeostasis -dice el encuestador- porque no hay un liderazgo en la oposición, aunque los problemas del país y los problemas personales se mantienen: falta de empleo, escaso salario, un futuro nada promisorio…

La homeostasis, uno de los principios fundamentales de la fisiología de los seres vivos, se define como un conjunto de fenómenos de autorregulación que mantienen una relativa constancia en el medio interno de un organismo vivo. Un fallo en ese equilibrio puede ocasionar que falle todo el organismo. Creo que algo importante nos están diciendo los encuestadores cuando definen a la sociedad, primero como polinormativista, y después nos dicen que vivimos en estado de homeostasis.

También existe una definición de la homeostasis desde el punto de vista sicológico: “Es el equilibrio entre las necesidades y su satisfacción. Cuando las necesidades no son satisfechas se produce un desequilibrio interno y el sujeto busca el equilibrio con conductas que le permitan satisfacer sus necesidades”. Podríamos deducir que si en Nicaragua las carencias en la vida real conducen a semejante estado social, habría que ponerse en estado de alerta. Eso quiere decir que estaríamos llegando a un punto en el que nos sentimos inquietos por lo que necesitamos y no podemos conseguir, por lo que no tenemos, por lo que no podemos lograr y eso coloca al organismo vivo en estado de agitación…

Vemos a los encuestadores confundidos respecto a si hoy en día la población nicaragüense está viviendo en un estado de tranquilidad y de bonanza o si, por el contrario, es una sociedad que está acumulando una energía que podría explotar en cualquier momento, sea en una protesta social o sea en una junta receptora de votos. Según los encuestadores, el fenómeno del güegüense también estaría gravitando en la sociedad.

Vayamos a otros aspectos de la encuesta no menos interesantes y que tienen relación con la oferta de los medios de comunicación.

4 de cada 10 ciudadanos dice que no ve en los medios noticias que le impacten. La proporción es aún mayor en las áreas rurales. 2 de cada 10 estima que hay un estado de violencia seria en la sociedad, el 35% de las mujeres opina que es grave la situación de violencia, en Managua es el 29%. Aparecen en la encuesta dos grandes grupos: quienes tienen interés en los temas políticos y quienes no se sienten atraídos por éstos. Entre los interesados un 46% son hombres y un 37% mujeres.

El 13 de enero de 2016 otra empresa encuestadora, M&R, presentó su última encuesta. Cuando le preguntaron a la gente qué quiere para sí y los suyos, el 43% dijo que quiere “vivir en paz” y el 24% dijo que quiere “expresarse libremente”.

Esta encuesta indagó el comportamiento de la gente cuando en el grupo en que está se habla de política. El 41.7% se retira. Algo está pasando porque queremos “vivir en paz” y “expresarnos libremente”, pero cuando alguien toca temas políticos, 4 de cada 10 se retiran del grupo… El 41.4% se limita a escuchar, no expresa su posición ni debate. Sólo el 15.2% se involucra en la conversación. El 60% de los sandinistas son los más dispuestos a entrar en la discusión política, aunque no todos: el 36% se retira. En cambio, el 43% de quienes no son sandinistas se retira. Los independientes son los más huidizos: el 46% se retira de una plática política. Cuando se pregunta a la gente por qué se retira o se limita a escuchar cuando se habla de política, el 9% dijo que se aleja por temor y el 77% dijo que lo hace porque la política es sinónimo de pleito y que hablar de política lleva a enemistades entre las personas. ¿Autocensura? ¿Expresión de un modelo que nos ha impuesto la creencia de que hablar de política te puede meter en problemas?

Otro dato vinculado a esta conclusión: el 97% de las personas encuestadas opina que el diálogo es el mecanismo para resolver las diferencias entre el gobierno y los ciudadanos y entre los diferentes grupos en la sociedad. Pero si no dialogamos, si no debatimos, si nos limitamos a escuchar, si nos retiramos del debate, ¿cómo resolveremos los problemas? El 42% de los nicaragüenses dijo que la democracia está bien como está hoy, pero el 54.6% dijo que le hace falta “algo”, lo que expresa cierto grado de insatisfacción…

Estos datos nos dicen que la población está ante el dilema de preservar la paz que dicen querer, o dicen tener, y evitan que se rompa ese equilibrio a cambio de censurarse, de no expresarse con libertad. Y si el 97% de la gente quiere el diálogo y la mayoría quiere vivir en paz, vemos una contradicción que está íntimamente ligada al sistema de medios y al modelo de sociedad y convivencia social que el gobierno y su partido han impulsado desde 2007.

¿Son estos resultados y estas contradicciones fruto de la política de comunicación del gobierno? ¿Ha resultado exitosa la política de comunicación del gobierno limitando al ciudadano para que se autocensure y no quiera siquiera hablar de política y menos participar en un debate? ¿O es que después de una dictadura de más de 40 años, de dos guerras, la del 79 de liberación con muchos muertos, y la guerra civil de los 80 con muchos más muertos, después de los 90 con un proceso de pacificación que no fue muy pacífico, hemos llegado a apreciar tanto la paz que no queremos que se rompa de nuevo? ¿O es que los medios de comunicación no estamos haciendo nuestro trabajo y no estamos incentivando el diálogo, la discusión, el debate?

Martin Baron, hoy director del diario “The Washington Post” era en 2002 el editor del diario “The Boston Globe”, el medio que decidió destapar los casos de abuso sexual cometidos o encubiertos por el clero católico en la ciudad de Boston, investigación periodística que relata la película “Spotlight” (En primera plana), ganadora este año del Oscar a la mejor película. En una reciente entrevista con el diario español “El País” le preguntaron a Baron cuál debe ser la tarea de un medio de comunicación y él contestó que ser fiscalizadores en la sociedad, fiscalizadores del poder. “Hacer periodismo es pedirle cuentas al poder”, dijo. ¿Estamos cumpliendo los medios nicaragüenses con este papel?

Este gobierno ha entendido muy bien que no puede dejar que los medios hagan el papel de contralores sociales y por eso ha puesto en marcha políticas para impedir esa labor de fiscalización. Desde su óptica, piensa el gobierno que eso podría estimular el movimiento social, incluso provocaría la subversión. En consecuencia, la política de comunicación del gobierno ha sido impedir que los medios de información tomen el comando de la agenda nacional y organicen el debate en la sociedad.

Para responder a la pregunta de si ha sido o no exitosa la política de comunicación del gobierno para controlar a los medios y a la sociedad, limitando nuestra capacidad de debate, debemos revisar su estrategia de comunicación desde el año 2007, el primer año del segundo período del Presidente Ortega en el poder. Apenas inició el gobierno, Rosario Murillo publicó la que sería la Estrategia de Comunicación.

Hagamos un resumen de los aspectos esenciales. El primer objetivo era: “El pueblo es el corazón de nuestro proyecto y el protagonista”. Ciertamente, se empeñaron desde el inicio en empoderar al pueblo y en retribuirle justicia y restituirles sus derechos. “Los resultados de esta estrategia de comunicación -dice el documento- es que nos recuerden como promotores y realizadores de una verdadera revolución en paz, una revolución verdaderamente democrática porque habrá devuelto la justicia, el poder y el bienestar a la ciudadanía mediante el ejercicio de la democracia directa”. “Esto -explica la redactora de la estrategia- no es otra cosa que cambiar las estructuras de poder en Nicaragua”. Debemos preguntarnos si las han cambiado…

Un tercer punto del texto define el objetivo de la comunicación oficial: “Discutir los temas que queremos que se discutan”. Esto implica una política de censura y de minimización del poder de los medios de información y explica lo que ha llevado a la sociedad -entre otras razones- a autocensurarse. Desde el principio, la dirigencia sandinista se fijó la meta de dominar el terreno de la discusión de las ideas y de los hechos cotidianos, procurando que la sociedad girara alrededor de su agenda.

El gobierno se propuso que el monopolio de la agenda lo tendrían ellos y no los medios de comunicación, lo que además implicaba una advertencia a los medios y a los periodistas independientes que se opusieran a ese monopolio. Otro objetivo de la estrategia fue “elaborar un calendario de todas las actividades importantes y programar su manejo comunicacional”. Planteaban así la micro administración de la agenda y de la imagen del gobierno. Eso lo han cumplido plenamente. Nunca el gobierno ha dejado al azar ni una fecha en el calendario, ni siquiera las fiestas patronales.

Planteaba también la estrategia “desarrollar un programa semanal en el que interactúen los líderes del gobierno y sectores del pueblo porque se considera indispensable crear un estilo de trabajo y de comunicación de todoterreno”. Hemos visto que la militancia del Frente es de todoterreno y donde los mandan ahí van sin cuestionar nada, pero el programa semanal propuesto, que se llamaría “Pueblo Presidente” nunca arrancó. Parece que iba a ser similar a los “De cara al pueblo” de los años 80, cuando el Presidente Ortega se reunía semanalmente con diversos sectores y en distintos lugares del país para responder a las inquietudes de la gente que llegaba. Y como comparecía con sus ministros ordenaba ahí mismo que dieran solución a los problemas que le presentaba la gente. Ese encuentro se transmitía por radio y televisión. Hay que reconocer que Daniel Ortega fue muy activo en aquellos años.

Hoy el Presidente Ortega es totalmente inactivo, está ausente del contacto con la gente. Nicaragua tiene tal vez el récord mundial de un Presidente que en diez años no ha tenido una sola rueda de prensa ni entrevistas con la prensa nacional. Ha dado entrevistas a David Frost, a la cadena Al Yazeera y a la televisión de Rusia, pero no ha dado una sola entrevista a la prensa nacional, ni siquiera a los periodistas que trabajan para los “medios del poder ciudadano”.

Otro punto en la estrategia de 2007 era el “diseño de imagen y gráfica única”, lo que han cumplido plenamente al configurar una nueva identidad y una nueva imagen del Frente. Otro punto de aquel texto era la “Comunicación de logros”, objetivo que ha asumido de manera personal la Primera Dama, que cada día tiene una especie de noticiero radial, que transmite en las emisoras y televisoras vinculadas al gobierno.

De un tiempo a esta parte la agenda de ese noticiero incluye temas trágicos: epidemias, erupciones volcánicas, sismos… Quizás para potenciar la imagen del Estado protector que nos previene de lo que nos podría ocurrir, que nos enseña que necesitamos seguir sus orientaciones. Cada vez que hay un temblor es la voz de la Primera Dama la que se escucha explicando su intensidad y lo que debemos esperar o hacer para no ser víctimas de la Naturaleza.

Para hacer realidad su estrategia de comunicación, el gobierno necesitaba medios poderosos de su lado, configurar su propio sistema de medios. Cuando Daniel Ortega llegó al gobierno contaba con dos medios, Canal 4 y Radio Ya. Primero los fortaleció y luego comenzó a comprar medios a nivel nacional y local, repartiéndose a gusto frecuencias de radio y televisión valiéndose de su control de TELCOR (Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos). Así compraron dos canales nacionales más, el 8 y el 13, dirigidos por hijos de la familia presidencial, y reforzaron el canal 6 (estatal). Mientras, un importante aliado empresarial del gobierno, Ángel González, obtuvo licencias para operar los canales 7, 9, 10 y 11. Entre ambos bloques compiten por la audiencia y es tan intensa esa competencia que ya ni siquiera transmiten en vivo los actos y discursos del Presidente Ortega en los horarios prime time.

Para competir con estos dos poderosos bloques de la televisión nacional hará falta tener el poder y el capital de González o el del Frente Sandinista. Aún sobreviven otros canales como el 12, el 14, 100% Noticias y CDNN. En 2015 Ángel González terminó comprando Canal 2, decano de la televisión nacional, que renunció a una programación y a una agenda noticiosa más balanceada, para enfilarse con el gobierno.

Al comienzo, el gobierno intentó tener un diario de alcance nacional, el semanario “El 19”, pero no satisfizo al régimen y lo convirtieron en un portal noticioso en internet. En 2014 cayó en la órbita oficial “El Nuevo Diario”, primer caso de un medio nacional víctima del recorte de la publicidad estatal, aunque debemos reconocer que el periódico ya arrastraba problemas administrativos y financieros y no siempre la crisis de un medio es responsabilidad de que el gobierno no le dé publicidad.

Sabemos que las fuentes que sostienen a los medios escritos son la publicidad de la empresa privada, la publicidad estatal y la venta del periódico en la calle. El gobierno cerró su aporte publicitario a “El Nuevo Diario” desde 2008. Sometido a una profunda crisis financiera, el empresario Ramiro Ortiz compró “El Nuevo Diario” en 2014 y le dio un giro a su línea editorial, que ahora consiste en no confrontar al gobierno y priorizar una agenda de temas económicos exitosos.

Pienso que hoy la venta en la calle de “El Nuevo Diario”, que renunció a su papel de fiscalizar el poder, no debe ser muy buena. ¿Quién compensa entonces? El capital y las empresas de Ramiro Ortiz, uno de los personajes más poderosos de Centroamérica. Y por supuesto, también compensa la publicidad estatal. Al renunciar a su papel de fiscalizador del poder y con el giro editorial que dio en 2014 “El Nuevo Diario” renunció también a su competencia con “La Prensa”, esfuerzo que ambos periódicos mantuvieron durante años por ofrecer a la población la mejor información y por ser quiénes con más firmeza fiscalizaban al gobierno. Durante años “La Prensa” fue considerada el medio que representaba el pensamiento democrático y conservador del país. Durante 16 años apoyó a los gobiernos de corte liberal. Hoy ya están distanciados desde el punto de vista político y no han podido encontrar una opción triunfadora, que encomendaron sin éxito al PLI (Partido Liberal Independiente). Su opción actual es claramente anti-gobierno y eso los ha llevado a enfrentarse a veces al gran capital, aliado del gobierno, y a sus voceros, especialmente a José Adán Aguerri, presidente del COSEP, organización que representa al gran capital.

En Nicaragua obtener información pública es muy difícil, a veces imposible. La política de control del gobierno está microlocalizada y se ejerce sobre el nivel más pequeño. Tan es así que el vocero de las instituciones de gobierno de Siuna no puede decir nada si antes no lo consulta. Un instructivo enviado por la Presidencia en 2015 a todos los funcionarios del gobierno les ordena que cualquier dato que den a los medios de comunicación debe pasar primero por la Secretaría del Frente para su autorización.

Siendo el Presupuesto de la República, herramienta pública de información sobre el destino de los recursos públicos, busqué los presupuestos con que se financian los medios de comunicación del gobierno. Todos sabemos que los canales de televisión oficialistas reciben una voluminosa publicidad estatal. Pero los datos no son claros.

Investigando en el presupuesto del Ministerio de Hacienda encontré que la Presidencia de la República dispone de cero recursos para publicidad estatal, aunque sí para otros propósitos. El presupuesto de la Presidencia es de 356 mil 917.25 córdobas, de los cuales destina a “imprenta, publicaciones y reproducciones” 2 mil 41. 84 córdobas. Me pregunto si con estos recursos se pagan los rótulos y las gigantografías del Presidente en calles y carreteras... Encontré también que la Presidencia tiene asignados varios cientos de miles de córdobas para compra de revistas, libros y periódicos, cantidad inferior a la que tiene el Ministerio de Educación. La Presidencia de la República cuenta también con 140 millones de córdobas asignados para “gastos imprevistos”. ¿Saldrán de ahí los recursos para mantener el sistema de medios del gobierno..?

El Ministerio de Salud y el de Educación, los ministerios más grandes, sí disponen de cantidades millonarias para las campañas de propaganda en las que hacen conciencia y publicitan sus servicios. Pero no conocemos cómo licitan la elaboración de afiches, viñetas de radio y spots de televisión. En estos años ninguna empresa o medio independiente han sido invitados a participar en una licitación para la asignación de contratos de esta publicidad estatal.

Para obtener información sobre los medios electrónicos autorizados para operar acudí a la página de TELCOR, cuyos datos no están actualizados. En algunos casos sólo aparecen hasta el año 2012. En esa página encontré que en 2007 existían 14 canales de televisión de señal abierta. Hoy hay 21 y las frecuencias de esos 7 nuevos canales fueron otorgadas a empresas vinculadas al partido de gobierno y a sus aliados. De 2001 a 2006 las empresas de televisión por cable o por suscripción pasaron de 64 a 67. En 2012 ya eran 83, algunas vinculadas a capital sandinista, un poder significativo porque la televisión por cable es la que más audiencia tiene en los departamentos.

En radio el gobierno está blindado. En la banda AM había 68 radioemisoras en 2001. En 2012 eran menos, sólo 50. En el período de 2002 a 2007 una estación, Radio La Poderosa, fue cerrada por órdenes del gobierno. Al año 2007 la cantidad de radios en AM se redujo en 18 menos. En 2012 registró un leve aumento: había 52 radioemisoras.

Tradicionalmente la AM fue siempre la más escuchada, la banda noticiosa, la de las radionovelas y de los programas de opinión. ¿Por qué no ha crecido la AM? Primero, porque muchas emisoras en AM han emigrado a la FM porque tiene costos de mantenimiento mucho más bajos. En Nicaragua la FM es la banda que más escucha la juventud porque su mayor oferta es la música y el entretenimiento. Según datos de TELCOR, en 2001 las radios en FM eran 110 y en 2009 había 93 más. Pero, como desde el año 2007 no se están otorgando nuevas licencias porque no se ha aprobado la nueva Ley de Telecomunicaciones, podemos pensar que estas nuevas frecuencias se las han dado a personas vinculadas al gobierno.

En estos años los medios radiales han sido diezmados. Algunas radioemisoras independientes han tenido que reducir su potencia por el costo de la energía eléctrica. La mayoría de las emisoras en AM con espacios de participación popular, llamadas telefónicas o entrevistas en vivo, ya no tienen cobertura nacional. Sin recursos para dar mantenimiento a la señal y para mejorarla han ido reduciendo su potencia. Con menos cobertura pierden audiencia y competitividad. La desigualdad está pulverizando a los medios independientes.

Este deterioro ha provocado también despido de personal, recorte de gastos, de inversiones y mayor dependencia de los anunciantes privados, algunos de los cuales también condicionan. El anuncio, el patrocinio, no siempre llega de forma desinteresada, aunque es peor en el caso del gobierno. En estas circunstancias es difícil mantener una línea informativa y una línea editorial de fiscalización y de crítica al gobierno. ¿Cómo mantener una línea de periodismo de investigación con reporteros concentrados en un tema durante una semana, por ejemplo? Sobre todo en radio y en televisión, el periodismo de investigación ha sufrido un gran desgaste en los últimos diez años.

Las posibilidades de hacer periodismo de profundidad sólo está en manos de los medios que reciben fuertes pautaciones publicitarias y fondos externos. Queda claro que lo que menos quiere el gobierno y algunos de los grandes poderes es un periodismo investigando los problemas sociales. Cada vez que se escribe sobre los cañeros enfermos de la insuficiencia renal crónica hay grupos que pegan el brinco. No quieren que se toque ese tema. Y si surgiera en Nicaragua un Bernie Sanders que dijera que hay que acabar con el poder de los bancos y con sus tasas de interés, lo descarrilarían como van a descarrilar a Sanders en Estados Unidos.

Estas presiones no justifican que los medios no cumplamos con la tarea de informar en profundidad, de educar y de forjar conciencias. Tenemos que reconocer que estamos en deuda con la sociedad y debemos revisar a fondo nuestro papel. Y si en vez de diez recursos hoy sólo tenemos dos debemos invertirlos en hacer de verdad el papel de fiscalizadores del poder.

En los medios del gobierno, especialmente en la televisión, ha tomado cuerpo el periodismo de nota roja, las noticias de sangre y de violencia: muertos, heridos, accidentes, pleitos, como una “alternativa” al periodismo de denuncia y de fiscalización. Los estratos menos educados de la sociedad están hoy atrapados por los noticieros saturados con esas informaciones. Tanto los canales pro oficialistas como los del grupo que pertenece al empresario Ángel González han apostado fuerte por la nota roja, concentrando su competencia diaria en los canales 10 y 8 con noticieros muy crudos en donde se denigra a las víctimas y se las expone, inclusive ilegalmente, ante la población.

Lamentablemente, ésta ha sido una política exitosa para controlar la franja horaria más importante del día, de 6 a 7 de la noche, el mediodía y en la mañana de 6 a 7, cuando las familias están concentradas alrededor del televisor. Las encuestas de medios nos repiten que la mayoría de la audiencia está atrapada por dos o tres noticieros de televisión en donde la nota roja es el plato fuerte. ¿Y por qué apostarían los canales vinculados al gobierno por la nota roja? Es difícil de entender, cuando la propaganda oficial no se cansa de decir que somos “el país más seguro del mundo”…

¿Y por qué apuestan los canales oficiales por las telenovelas, por el entretenimiento, por la distracción? En esencia, la televisión nació para ser un medio de entretenimiento, de distracción, pero cuando un gobierno sólo busca la distracción el objetivo se torna oscuro. En los canales 8 y 10, los de mayor audiencia, difícilmente entran en la agenda las reivindicaciones sociales: la falta de agua, el costo de la energía, el costo de la vida…

Los que menos tienen oportunidad de espacios son los temas de democracia y de derechos civiles. La pantalla se satura con charcos de sangre de quienes sufrieron un accidente o fueron heridos y con los rostros adoloridos de quienes quedan afectados por eso o con imágenes de barrios pobres en donde vemos a dos mujeres agarrarse de los pelos en un pleito vecinal… La glorificación de la nota roja llega al punto de que el Canal 8 tiene cada miércoles tiene un programa de una hora con las “estrellas” de las noticias rojas de Radio Ya. Y audiencia es sinónimo de anuncios. Con la nota roja y las telenovelas han surgido con fuerza las promociones de dinero en efectivo: ¡Llame ahora y le regalamos 5 mil pesos!

La competencia por la audiencia y el pastel publicitario ha aniquilado los programas de debate. Sólo unos pocos programas de televisión debaten hoy los temas políticos y sociales del país. En la radio hay algo más de apertura, pero no el suficiente. Si la política del gobierno ha sido desestimular el pensamiento crítico en los medios la primera baja ha sido el debate. Aún en los medios del gobierno han desaparecido los programas de micrófono abierto. Porque los programas con llamadas del público son muy poderosos para crear conciencia.

Hace una semana escuché en un programa de radio La Primerísima a una señora que contó que dos niños con sus uniformes y sus mochilas subieron a un bus para ir al colegio, pero como la tarjeta TUC que llevaban solo tenía 2.50, el precio de un pasaje, el busero bajó a uno de los niños. ¿Hay o no razón para discutir esto en la radio? ¿Y qué siente uno cuando escucha algo así? La primera reacción es molestia, después esa molestia se interioriza y se traduce en conciencia ante el abuso. La toma de conciencia es lo que más temor despierta hoy en el gobierno.

La lógica y objetivos de la comunicación oficial han matado la diversidad de la agenda noticiosa y de las voces. La agenda la pone a diario la Secretaria de Comunicación de la Presidencia con temas diversos que van desde la emergencia provocada por los volcanes y las epidemias de dengue y zika hasta las entregas de regalías del gobierno. Y esa voz es la que se escucha todos los días, la que se repite en todas las radios y en todos los canales del “poder ciudadano”. Es una sola voz marcando la pauta de lo que hay que saber.

Para 2016, que ha sido llamado oficialmente el “Año de la Buena Esperanza”, el gobierno ha definido una estrategia de comunicación cuyo objetivo es “representar el interés, las inquietudes, las preocupaciones de las familias y comunidades de toda Nicaragua”. El texto de la estrategia para 2016 cierra afirmando: “Nuestra comunicación debe identificar e identificarnos como lo que somos, un pueblo que celebra, un pueblo lleno de vitalidad, de color, de aromas estacionales, de festividades, tradiciones, comidas, lenguas y culturas espléndidas, un pueblo alegre, esperanzado, lleno de fervor y fe”. Este objetivo sí lo hemos visto cumplirse constantemente: todos los fines de semana hay ferias de alimentos y fiestas para los jóvenes, y en las fiestas patronales siempre están presentes las oficinas del gobierno aprovechando para hacer propaganda. Esta “comunicación” es coherente, pero está perdiendo efectividad mientras aumentan los problemas de la sociedad y se mantiene puesto un “tapón” al debate.

La estrategia de comunicación para 2016 se propone también que “el protagonismo singular de la juventud en todos los campos del conocimiento, las tecnologías, la educación, la comunicación, la cultura, el deporte, los cuatro amores a Nicaragua y el trabajo no pueden faltar en el cada día de nuestra comunicación”. Los planes del gobierno, y en particular los de la Alcaldía de Managua, han priorizado satisfacer algunas expectativas de la juventud, como la de brindar conexión wi-fi gratuita en los parques de Managua y de otras ciudades. Que la gente esté cada vez más interconectada es muy bueno, y si el gobierno paga la conexión es mucho mejor. Pero este proyecto no es inocente y no sólo busca crear un país interconectado de forma gratuita. Seguramente, el gobierno prefiere tener a los jóvenes conectados en un parque que atraídos a participar en alguna protesta social…

Digamos algo de la comunicación por Internet, para muchos el espacio alternativo que podemos y debemos ocupar para generar debate, conciencia, opinión, pensamiento crítico. En Centroamérica, Nicaragua sigue siendo la cenicienta. Según los desactualizados datos de TELCOR, en 2007 el 23% de la población accedía a Internet y en 2012 el porcentaje sólo había crecido al 29%. En 2013 las conexiones del servicio de acceso a Internet eran 207 mil 275. La teledensidad era de 3.4 líneas por cada 100 personas. En los países desarrollados, la teledensidad es de más de 50 líneas por 100 habitantes y en Suecia llega a casi 70.

No hay más datos oficiales sobre el crecimiento de Internet. Desde entonces, y según información del experto en comunicación digital, Rodrigo Peñalba, las cosas han cambiado y en Nicaragua hay un millón y medio de usuarios en Facebook, 103 mil conexiones fijas de banda ancha, 1 millón de nicaragüenses en el extranjero conectados y más de 6 millones de líneas telefónicas celulares, que desde 2012 a la actualidad vienen creciendo exponencialmente. Ciertamente, hoy hay en Nicaragua 6 millones 808 mil 930 teléfonos celulares, pero pospago sólo son 396 mil, lo que significa que la mayoría de la gente está comprando el minuto para hablar y no para navegar por Internet. Puede ser que algunos usen el celular para conectarse en las redes sociales, pero la inmensa mayoría, la abrumadora mayoría, lo usa para comunicarse con su familia. La mayoría no está conectada permanentemente.

En Nicaragua, las redes sociales ya han demostrado la capacidad que tienen de movilizar y de informar y aunque tenemos ejemplos importantes de la efectividad del uso de las redes para mantener en alerta a los ciudadanos, creo que en Nicaragua el uso de las redes sociales para intercambiar información, debatir, crear conciencia y movilizar aún está en pañales. Y aunque hay más personas cada día con acceso a Internet a través de teléfonos inteligentes, el número sigue siendo muy bajo.

Ya sería un éxito que el gobierno escuchara lo que aparece en las redes sociales, donde ya hay un movimiento juvenil activo que aporta constantemente, desde la denuncia de un lote convertido en basurero hasta cuestiones políticas más de fondo y que ellos están debatiendo. Pero, como decía el periodista Bill Gentile, de American University, cuando estuvo por aquí, también Facebook está lleno de muchas tonterías.

No podemos pretender que Facebook, Twitter y otras redes sociales sean utilizadas sólo como medios informativos o de denuncia. Pero podríamos darles un mejor uso creando grupos en donde haya debate sobre determinados temas. Un problema es que los nicaragüenses solemos descalificar a las personas antes de escucharlas y a veces somos detractores gratuitos de causas que ni conocemos. El día en que tomemos conciencia de que un medio de comunicación tan versátil como las redes sociales puede dar respuesta a problemas muy pequeños o medianamente grandes habremos dado un gran paso. Creo que aún falta mucho para ese día.

¿Cómo construir una alternativa informativa distinta y seria desde las redes sociales? Creo que la iniciativa debe venir de las organizaciones de la sociedad. Deben ser las organizaciones sociales las que construyan plataformas a las que todos puedan acceder para buscar información y debatir, no sólo para entrar, leer y salir. ¿Cuánta de la información que buscamos en Internet genera conciencia?

Creo que sería un aporte vital que tuviéramos ofertas donde la gente se informe, saque conclusiones y ahí nomás participe en un debate. Eso es lo que el gobierno quisiera evitar. No le gustaría al gobierno que en Internet circule otra agenda que informe y cree conciencia en la juventud. El sector privado no parece muy dispuesto a invertir en algo así, alternativo. A las Universidades tampoco las veo dispuestas a construir medios alternativos en Internet. Eso tiene que venir desde la sociedad. Creo que desde ahí es donde puede encontrarse la suficiente motivación y hasta los recursos para construir una oferta informativa y de generación de opinión a la que pueda acceder la población sintiéndose comprometida y sin sentir miedo. Aunque no tengo el dato, el gobierno lo sabe y es enorme la cantidad de redes y muros que ha construido en Facebook para su gente.

¿Dónde si no es en la sociedad está la fuente para crear medios alternativos? O reconstruimos a base de millones de córdobas los medios tradicionales hoy diezmados porque la publicidad estatal nunca les llegó o porque han ido perdiendo calidad, o nos vamos al mundo más libre de Internet, donde por mucho que quieran censurar no lo van a poder hacer. Sería un error que el gobierno decidiera controlar Internet. Se metería en un gran conflicto de intereses. Aunque la tentación está ahí, si algo respeta hoy el Presidente Ortega son las leyes del mercado.

El Internet es un desafío a futuro, porque las encuestas nos dicen que todavía la mayoría de la población, en una proporción de diez a uno, se informa por la televisión y no por Internet. Sin embargo, el desafío de lograr una agenda y un sistema de medios que contrarreste a la comunicación oficial, está pendiente. Necesitamos una comunicación que le ofrezca a la juventud medios que sean novedosos, diversos en sus contenidos y con un lenguaje atractivo. Los medios actuales no están en capacidad de hacerlo. Están defendiendo sus posiciones y el lugar que ahora tienen, evitando que los arrase la competencia, evitando perder audiencia e influencia. Están ampliando sus propias ofertas hacia Internet, pero no construyendo algo distinto. Quizás sean las organizaciones independientes de la sociedad civil la única herramienta que logre responder al desafío de construir esa comunicación alternativa.

Concluyo con tres reflexiones. Una, algo está pasando en nuestra sociedad que la hace autocensurarse, ahuyentarse de los debates políticos, renunciar a escuchar informaciones que no sean las de la nota roja y a desinteresarse por las informaciones políticas.

Dos, la política de comunicación del gobierno ha resultado exitosa en algunos campos, sobre todo al aislar a los sectores menos educados del debate sobre los grandes temas nacionales. Las inversiones millonarias del gobierno en canales de televisión y radioemisoras para ofertar una programación desligada del debate político y de los derechos civiles les ha funcionado. Han alineado a sus medios en una misma agenda y sus medios han conseguido atrapar a buena parte de la audiencia.

Y tres, la política de debilitar a los medios independientes también ha sido exitosa hasta ahora, con el resultado de cierre de medios, desaparición de emisoras, de programas de noticieros radiales -que están en fase de extinción-, de programas de micrófono abierto donde la gente se exprese y de programas conducidos por periodistas independientes.

Éstos son algunos de los resultados de diez años de someter a los medios de comunicación independientes a una asfixia financiera constante. Mientras, y a pesar de que un grupo de periodistas lo hemos conversado con ellos, la empresa privada aún no ha podido entender que la sociedad necesita de un balance en los medios de comunicación. Cinco años más de una política como la actual podría hacer colapsar a la comunicación independiente y la hundiría, si la empresa privada no entiende que a ella le corresponde apoyar el balance mediático en el país. Mientras el criterio empresarial sea sólo el de la rentabilidad y el ganar más audiencia para que sus anuncios sean más efectivos no se logrará ese balance.

Empecé en el periodismo como empírico a los 14 años. En 1978, en la última etapa de la censura del gobierno de Somoza, todos los días a las 4 de la tarde me iba con mi hermano, que era el director del noticiero, con un enorme fajo de cuartillas con las noticias que íbamos a transmitir a las 5 de la tarde. Llegábamos a las oficinas de radio y televisión y ahí nos recibía un guardia. Le entregábamos los papeles y él empezaba a cortar las noticias que no podían salir o a tacharlas. Las cortaba con una tijera o las marcaba con un crayón negro. Llegábamos a la emisora con la mitad de las cuartillas y la mitad de las grabaciones. El resto había sido censurado. Yo creía entonces que eso nunca se iba a acabar. Le tomó a la sociedad un año y pico resolverlo por las armas.

En los años 80, durante la Revolución, yo no volví a ninguna oficina de censura, pero mi hermano sí. Yo no, porque en esos años trabajaba para el diario “Barricada”, vocero del Frente Sandinista. Pero mi hermano, que se había mantenido en una línea independiente, tuvo que volver a la oficina de censura del gobierno del Frente Sandinista. Y me imagino que también él creyó que eso nunca se iba a acabar… Pero los pueblos se cansan y como los volcanes explotan solos, como vino a decir en Nicaragua Fidel Castro en el primer aniversario de la Revolución. Años después, esa otra censura acabó, ya no con las armas, sino en un día de votaciones.

Los medios hemos sido diezmados como en la época de Somoza. También en la época de la Revolución pulverizamos a un montón de medios… pero volvieron. Un medio cerrado por la Revolución fue “La Prensa” y ahí está. Un medio cerrado fue el de mi hermano y progresó y ahora es una radio. Sí, la historia puede ser cíclica, pero en cada ciclo se manifiesta de forma distinta. Lo que no cambia es que los pueblos se cansan y un día dicen “hasta aquí”. Y ojalá el día que lo digamos sea con un lápiz para votar y no como en otras experiencias dolorosas.

El gran objetivo de la estrategia de comunicación del gobierno ha sido promover un partido único y un pensamiento único. En eso no han tenido éxito. A pesar de que los partidos están casi liquidados, no han logrado por ahora el partido único. Y les aseguro que en una sociedad como la nicaragüense será imposible que logren un pensamiento único.








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