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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 400 | Julio 2015

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Nicaragua

El Canal y los subproyectos asociados provocarán una tragedia cultural

Es incalculable la pérdida de patrimonio cultural que se producirá con la construcción del Canal Interoceánico y los subproyectos asociados. Se destruirán miles, tal vez decenas de miles, de sitios arqueológicos que no se investigarán nunca. Será una tragedia que nunca podrá ser revertida. Y nunca sabremos lo que hemos perdido.

Suzanne M. Baker

Los muchos impactos ambientales que podría causar la construcción del Canal de Nicaragua y los subproyectos asociados han sido ampliamente discutidos en los medios de comunicación nicaragüenses. Uno de esos impactos, el menos mencionado en el debate, es el que el Canal tendría en el patrimonio cultural, en sitios arqueológicos prehistóricos e históricos y en estructuras históricas y sitios sagrados tradicionales de los actuales grupos indígenas.

UN VALIOSO PATRIMONIO EN PELIGRO

Veamos algunas afectaciones que podría causar el Canal:
– Tanto en el litoral del Caribe como en el del Pacífico hay sitios arqueológicos prehistóricos de importancia en donde hubo asentamientos humanos. La construcción del Canal, de los dos puertos y de los subproyectos, podría afectar ese patrimonio.
– El Canal cruzará el istmo de Rivas, un
a zona agrícola fértil con bastante población, en la que hubo densos asentamientos humanos precolombinos y en la que se conservan numerosos sitios arqueológicos, la mayoría poco investigados. Los que han sido excavados contienen valiosos restos de objetos arqueológicos y han proporcionado una información que ha ido aumentando y cambiando nuestros conocimientos sobre la Nicaragua precolombina. También habrá impactos potenciales sobre pueblos rivenses que conservan costumbres y tradiciones indígenas que han construido la identidad de Nicaragua.
– El Canal atravesará el lago Cocibolca, la más importante fuente de agua dulce de América con los Grandes Lagos de América del Norte y el lago Titicaca en América del Sur. El dragado del lago para hacer en su interior una zanja de 500 metros de ancho y de gran profundidad, la sedimentación que esto causará, la potencial contaminación con los combustibles de los barcos que atravesarán el Canal y la potencial salinización que provocará el aumento del nivel del mar destruirá, sin duda, la calidad del agua del lago. Habrá también otros efectos indirectos que podrían afectar recursos culturales.

Las islas del lago, Ometepe, Zapatera y el archipiélago de Solentiname, contienen un rico legado con importantes sitios arqueológicos: estatuaria monumental, miles de cantos rodados con petroglifos, montículos, enterramientos humanos, cerámica y otros objetos. Todo esto podría verse afectado por la previsible afluencia de trabajadores, turistas y nuevos pobladores. Al menos dos grandes resorts turísticos y un campamento para obreros de la construcción ha planeado la empresa china en la isla de Ometepe, donde el saqueo de sitios arqueológicos es ya un problema importante. El aumento del tráfico humano significará un incremento del saqueo.

TESOROS CULTURALES AÚN DESCONOCIDOS
EN LOS RÍOS DEL CARIBE


– El Canal atravesará el departamento de Río San Juan, una importante zona agrícola. Aunque recientes excavaciones y estudios hechos en el norte del departamento de Chontales por investigadores de la Universidad de Leiden (Bélgica), encontraron impresionantes yacimientos prehistóricos con montículos, estatuaria monumental y numerosos sitios con arte rupestre, ha habido muy pocos proyectos arqueológicos en el vecino Río San Juan y algunos en Solentiname. La magnitud del patrimonio cultural de este departamento se desconoce, a pesar de haber sido lugar de importantes asentamientos prehistóricos.

– El Canal cruzará la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) y destruirá varios sistemas fluviales importantes dentro de la cuenca del Atlántico, incluyendo el río Punta Gorda y sus afluentes, el río Chiquito y el río Masaya. La amplísima cuenca atlántica es quizás la menos estudiada arqueológicamente en toda Nicaragua. Ha habido sólo algunos proyectos arqueológicos en la Costa y muy pocos o ningún estudio importante a lo largo de los sistemas fluviales de esa región. Aun sin esos estudios, lo que sí sabemos es que los ríos eran y siguen siendo las principales rutas de transporte y, por eso, las poblaciones han vivido a lo largo de los ríos en tiempos prehistóricos y siguen viviendo ahí en tiempos históricos, siendo muy probable que existan numerosos sitios arqueológicos adyacentes a los ríos de esa zona. Se ha informado de petroglifos muy interesantes a lo largo de los ríos, pero que yo sepa sólo se ha hecho un estudio formal en el río Mico.

– Las personas que hoy se identifican como indígenas, el pueblo Rama, el pueblo Miskito y las poblaciones Kriol, se verán afectadas por el Canal. Ninguna de estas poblaciones fueron consultadas antes de que se aprobara la ley del Canal, contraviniendo la Ley de Autonomía de Nicaragua. En particular, el pueblo Rama, reducido actualmente en su población y en su territorio tradicional -delimitado legalmente- sufrirá graves impactos. Al partirse en dos el territorio Rama las tareas tradicionales de siembra, cosecha, caza y pesca, así como sus sitios sagrados, se podrían perder.

– Puede haber recursos arqueológicos sumergidos en las costas del Pacífico, en las del Caribe y en las del lago Cocibolca, a causa de naufragios ocurridos en siglos pasados. Se verían afectados por la construcción de los puertos, por el dragado del lago y por la sedimentación que el dragado provocará.

Un número incalculable de sitios arqueológicos estarían amenazados por la destrucción que causará este megaproyecto neoliberal.

LA ARQUEOLOGÍA:
UNA CIENCIA QUE REVERENCIA EL PASADO


Para poner en perspectiva el costo de esta destrucción potencial tenemos que preguntarnos por qué debemos interesarnos en la arqueología y en los recursos culturales que esta ciencia descubre.

A medida que el mundo se hace más y más homogéneo culturalmente, por la tecnología y la globalización capitalista, la Arqueología puede ayudarnos a poner de relieve tanto nuestra Humanidad común como nuestras diferencias. Cada cultura tiene una historia propia y cada cultura humana tiene algo único que aportar.

Los registros escritos de la historia de Nicaragua comienzan en el siglo 16 y fueron elaborados por los conquistadores españoles. Por eso, están sesgados por falta de conocimiento de la cultura indígena. Sin embargo, durante miles de años antes de esos escritos, Nicaragua fue puente para que los pueblos del norte de América se trasladaran al sur y los del sur al norte. Algunos de esos pueblos fueron asentándose en lo que hoy es Nicaragua, desarrollando culturas propias que contribuyeron a construir lo que actualmente es la identidad nicaragüense.

La única forma que tenemos hoy de contar la historia de esos pueblos es estudiando su cultura material, los objetos que usaron, los sitios en donde vivieron. La Arqueología es el camino para ese estudio. La Arqueología permite preservar la historia de pueblos indígenas únicos, los que habitaron y los que aún habitan entre nosotros. El arqueólogo Graham Clark lo dice así: “La Arqueología cultiva una reverencia por los usos, la historia y las tradiciones de todos los pueblos, incluyendo el nuestro. Reverencia no sólo por todos los pueblos vivientes, sino por todos los pueblos que han vivido. Debemos ver todas las historias y toda la prehistoria en una perspectiva mundial. Al honrar los logros de nuestro propio pueblo y de todos los demás pueblos estamos reconociendo nuestra propia Humanidad”.

NICARAGUA: EL PAÍS MENOS ESTUDIADO


La prehistoria, la historia y las culturas contemporáneas de Nicaragua son únicas, irremplazables y merecen ser preservadas no sólo para las futuras generaciones de nicaragüenses, sino para toda la Humanidad. Pero arqueológicamente hablando, Nicaragua es el país menos estudiado en Centroamérica.

Esta falta de interés académico se puede atribuir, en parte, a la ausencia en territorio nicaragüense de la impresionante arquitectura monumental y a la escasez de objetos a menudo espectaculares que se encuentran en las más complejas sociedades del norte de Mesoamérica y en las de América del Sur.

Una historia turbulenta durante las décadas de los años 70 y 80 -dictadura, revolución, contrarrevolución y embargo estadounidense- también desalentó a muchos -aunque no a todos- arqueólogos e investigadores de universidades extranjeras. También ha habido falta de recursos nacionales y no ha sido prioritaria la formación de arqueólogos y de estudiantes nicaragüenses de esta disciplina en el país.

En los últimos diez o quince años se ha acelerado el interés por el patrimonio cultural nicaragüense entre arqueólogos extranjeros y nacionales, alentado por las condiciones de estabilidad y paz y por el desarrollo de una mejor infraestructura en el país.

Podemos mencionar, por ejemplo, a arqueólogos de la Universidad de Calgary en Canadá, que han trabajado extensamente en la península de Rivas y en Granada. También, a arqueólogos de la Universidad de Leiden en Bélgica, que están encontrando sitios extraordinarios en Chontales. Cito también mi propio trabajo sobre más de 2 mil fascinantes petroglifos en la isla de Ometepe. Más recientemente, la Universidad Atlántica de la Florida ha comenzado a trabajar en Chinandega y la Universidad de Winnipeg ha iniciado estudios en la Costa Caribe.

LOS ARQUEÓLOGOS NACIONALES


Tal vez lo más importante para el futuro de los recursos culturales de Nicaragua han sido los esfuerzos, a menudo heroicos, de arqueólogos nacionales que, por amor al pasado de su país, han continuado trabajando en su profesión registrando y conservando sus tesoros arqueológicos.

No ha sido fácil. Después del triunfo de la Revolución en 1979, el gobierno sandinista no encontró arqueólogos nacionales entrenados, pero a través del Patrimonio Cultural y de su Departamento de Arqueología priorizó atraer a estudiantes de Historia de las universidades nacionales interesándolos en la Arqueología. Con pocos recursos, estos jóvenes aprendieron mientras hacían trabajo práctico con arqueólogos que visitaban el país y con algunos estudios realizados en el extranjero. Algunos de los de esa generación siguen todavía haciendo trabajos arqueológicos, son funcionarios en el gobierno y colaboran con arqueólogos extranjeros cuando se presenta la oportunidad. Algunos se autofinancian o hacen trabajo voluntario.
Desafortunadamente, muchos tuvieron que dedicarse a otras profesiones por falta de tareas arqueológicas, sobre todo después de 1990, cuando los gobiernos neoliberales cortaron drásticamente los presupuestos del Patrimonio Cultural y del Museo Nacional, lo que redundó en la pérdida de muchos empleos en arqueología, historia y preservación histórica. A pesar de todas estas dificultades, continuaron trabajando, especialmente en proyectos patrocinados por el Patrimonio Cultural y el Centro Arqueológico de Documentación e Investigación (CADI).

Durante años la única institución en Nicaragua con un programa de entrenamiento formal en Arqueología ha sido CADI, un programa de investigación patrocinado por el Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Sus profesores y estudiantes han llevado a cabo grandes y pequeños estudios y excavaciones en toda Nicaragua. Recientemente, arqueólogos de CADI/UNAN han estado cooperando con la Bluefields Indian and Caribbean University y el Centro de Investigaciones y Documentación de la Costa Atlántica (BICU-CIDCA) levantando un inventario en el territorio Rama-Kriol.

HAY NUEVA Y EMOCIONANTE INFORMACIÓN


Por desgracia, en 2015 la UNAN dejó de aceptar a estudiantes que deseaban estudiar y especializarse en Arqueología porque después de graduarse no habría trabajo para ellos. Que yo sepa, no hay ahora ninguna Universidad en Nicaragua con un programa de Arqueología y pocos son los profesores que la enseñan, una realidad doblemente lamentable pues si se construyera el Canal se podría requerir el trabajo de muchos arqueólogos para mitigar los daños que causará a los recursos culturales.

En general, la prehistoria de Nicaragua es bastante desconocida y la poca información que tenemos no se difunde ni al público ni a los estudiantes en las escuelas. Los académicos tampoco comunican adecuada y comprensiblemente sus estudios al público, algo que es habitual entre los arqueólogos de todo el mundo. Sin embargo, los nuevos descubrimientos que se están haciendo en Nicaragua nos están aportando nueva y emocionante información sobre el pasado de Nicaragua, desafiando ideas arraigadas sobre la prehistoria del país, entre ellas creencias acerca de los Nicarao y los Chorotega, pensados por muchos nicaragüenses como los únicos antepasados emblemáticos de Nicaragua.

EL ESTUDIO DE ERM


ERM (Enviromental Resources Management), la firma internacional contratada por HKND para realizar los estudios de impacto ambiental para el Canal interoceánico, incluyó en el estudio los recursos culturales. Aunque el estudio completo no se ha hecho público, un breve resumen de la prospección arqueológica y de los hallazgos de patrimonio cultural fue publicado a principios de 2015 en una nota de prensa.

Por ella sabemos que el equipo de investigación de los recursos culturales estuvo integrado por 29 personas: arqueólogos, antropólogos e historiadores de arquitectura. El estudio arqueológico, considerado sólo como un estudio de línea de base, se llevó a cabo durante seis semanas en 2014 con tres equipos de entre seis y ocho arqueólogos. El equipo de arquitectos pasó sólo dos semanas documentando significativos elementos arquitectónicos. Previamente se habían identificado 217 sitios arqueológicos cercanos a la ruta del Canal y durante el estudio de seis semanas se encontraron otros 213 sitios precolombinos y más de 14 mil objetos recogidos en la superficie.
En el estudio aparecieron montículos, potenciales enterramientos funerarios y numerosos objetos cerámicos y líticos. Además, se informó de 105 sitios de “patrimonio construido”: presumiblemente sitios arquitectónicos históricos, 12 de ellos de “patrimonio viviente”, lo que significa sitios de importancia para la gente que vive actualmente. De los 330 nuevos sitios encontrados, a juicio del estudio y según su relevancia fueron clasificados 214 (65%) como de “sensibilidad baja”, 82 (25%) como de “sensibilidad media” y 33 (10%) como de “alta sensibilidad”.

MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS


Este breve resumen plantea más preguntas que respuestas. Lamentablemente, la nota de prensa no incluía un mapa de las regiones estudiadas e indicaba que solamente se había hecho una “exploración selectiva de la superficie” en Rivas, en áreas al este del lago Cocibolca y en el área del Caribe. No se informa sobre la totalidad del área exacta que fue investigada y no tenemos idea de dónde se encuentra la mayoría de los sitios de los que habla la nota.

Según lo escuchado a varios arqueólogos familiarizados con el proyecto, la mayoría de este estudio cubrió la costa del Pacífico, la más accesible, aunque en algunos lugares los dueños de las tierras negaron la entrada a los arqueólogos por su oposición al proyecto canalero. Un arqueólogo estima que tal vez sólo fue examinado el 1% de la ruta que tendría el Canal a todo lo largo del país y no se examinaron ni las orillas de los ríos ni la zona donde se haría un lago artificial y los lugares en donde se levantarían los subproyectos concesionados en la ley canalera.

Las áreas seleccionadas para la muestra lo fueron según el modelo basado en técnicas SIG (Sistemas de Información Geográfica). Pero este modelo requiere tanto de datos ambientales como de alguna información de referencia respecto a los sitios previamente introducida en el sistema. Y como la mayoría de la prospección arqueológica previa se ha hecho en la costa del Pacífico, como hay pocos estudios sobre la Costa Caribe y como no existe prácticamente ningún trabajo arqueológico completo sobre los sistemas fluviales del interior, ¿qué tan sensible puede ser un modelo de computadora cuando vastas zonas del país ni siquiera se han estudiado superficialmente?

En el estudio de ERM no se realizó ninguna prueba arqueológica del subsuelo. Los indicadores superficiales generalmente no son suficientes para evaluar completamente la importancia relativa de un sitio. Conocer el número y los tipos de categorías de datos que existen en el subsuelo es fundamental para evaluar el potencial de la información que se requiere para un estudio adecuado.

EL DE ERM ES SÓLO UN ESTUDIO PRELIMINAR


En el resumen de su estudio ERM afirma: “Probablemente existen muchos más sitios desconocidos actualmente en el área del proyecto”. Si es así, y si menos del 10% del área del proyecto ha sido examinada, podemos concluir que puede haber miles, si no decenas de miles, de sitios que aún no se han encontrado.

Según lo que estima un arqueólogo, costaría más de diez años hacer todo lo necesario para una completa recuperación de datos y las excavaciones necesarias de tan sólo los más de 100 sitios arqueológicos de alta a media sensibilidad descubiertos en el estudio de ERM, dadas las condiciones del clima, una logística a menudo difícil y la necesidad de suficiente número de arqueólogos para desarrollar ese trabajo.

Hasta el momento no se sabe si hay planes para estudios adicionales y si habrá recursos, gubernamentales o privados, para hacerlos. Éste es un punto crucial porque el estudio arqueológico de ERM es muy preliminar. De ninguna manera es realmente un estudio de impacto ambiental. Según las normas internacionales, es sólo un estudio inicial. Un verdadero estudio de impacto ambiental requeriría, en cuanto al patrimonio cultural, reconocimientos intensivos y excavaciones de prueba para evaluar los sitios y después, recomendaciones para la recuperación de datos y para la mitigación de los impactos proyectados. Eso es lo que debe hacerse antes de construir cualquier proyecto.

Los estudios de impacto ambiental para grandes proyectos de infraestructura pueden tardar años en completarse. A veces han tardado diez o más años para proyectos mucho menos complejos que el Canal de Nicaragua. Esto no es una crítica ni a la calidad de los esfuerzos de ERM ni a su capacidad y competencia.

No hemos visto el estudio completo y sabemos que han contado con profesionales muy cualificados y respetados, pero ERM ha trabajado con un calendario increíblemente breve, incluso en las mejores circunstancias. Un estudio de seis semanas, aun contando con más de veinte arqueólogos, es un tiempo muy corto dado el tamaño del territorio que se verá afectado por el Canal y los subproyectos.

NUNCA SABREMOS LO QUE HEMOS PERDIDO


ERM hace esta observación: “A pesar de las grandes áreas no investigadas más allá de la región del Pacífico, el proyecto del Canal tiene el potencial de tener un impacto positivo importante en la comprensión que tendrá el público y la academia sobre la historia y la cultura nicaragüense, especialmente en aspectos de su pasado precolombino”.

Siendo tan escaso nuestro conocimiento sobre el pasado precolombino en la mayoría del territorio nicaragüense, no hay duda de que esta afirmación es cierta, aun cuando fuera mínimo el trabajo de recuperación de datos que se hubiera llevado a cabo. Pero también es cierta la enorme e incalculable pérdida de patrimonio cultural que se producirá con la destrucción potencial de miles, si no de decenas de miles, de sitios que con toda probabilidad no se investigarán nunca. Cualquier énfasis en esto se queda corto. Esta destrucción será una tragedia que nunca podrá ser revertida. Nunca sabremos lo que hemos perdido.

MI ESPERANZA ES LA PROTESTA


Un periodista me preguntó recientemente si el valor de los sitios arqueológicos podría detener el proyecto del Canal. En todo el mundo no es frecuente que los grandes proyectos de infraestructura se detengan cuando los interesados -gobiernos, empresas capitalistas y personas acaudaladas- esperan obtener de ellos importantes beneficios financieros. Algunos sí se han detenido, pero sólo cuando la gente reclama y protesta con contundencia.

Tengo esperanza de que la mayoría del pueblo nicaragüense sabrá valorar sus preciosas riquezas ambientales y culturales y levantará sus voces en contra de la enorme destrucción que el Canal significará para este país.

ARQUEÓLOGA Y EXPERTA EN ARTE RUPESTRE.
SOCIA DE ARCHAELOGICAL / HISTORICAL CONSULTANTS
EN OAKLAND, CALIFORNIA.
DESDE 1995 HA DIRIGIDO 10 TEMPORADAS
DEL PROYECTO ARQUEOLÓGICO EN OMETEPE.

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