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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 201 | Diciembre 1998

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México

Los huracanes de un modelo en crisis

En México, está cada vez más lejana la meta del tránsito a la democracia. La economía mexicana se encuentra "narcotizada" y la "dictadura perfecta" del PRI, el partido del Estado, está siendo presa del desorden y de la violencia en una ya adelantada sucesión presidencial. Como un huracán.

Jorge Alonso

A finales del año, México sufrió los embates de la naturaleza con erupciones de volcanes y paso de huracanes. No pocos han visto en esto un símbolo de lo que acontece en la sociedad. Antes de tocar tierras mexicanas el huracán Mitch descargó su furia sobre Centroamérica especialmente en Honduras y Nicaragua. El desastre ha sido de tal dimensión que los jefes de Estado centroamericanos han demandado una especie de Plan Marshall para la región.



Zedillo: "solícito y solidario"

Los gobiernos de todo el mundo decidieron cooperar con los damnificados centroamericanos. En México, Ernesto Zedillo apareció especialmente solícito en promover la ayuda de varios gobiernos y en que ésta fluyera también desde el pueblo mexicano. Están claras las profundas razones de su solicitud. Más que vocación humanitaria, la verdadera preocupación de Zedillo es frenar el éxodo de miles de damnificados centroamericanos hacia tierras mexicanas. Alarmaba también el riesgo de contagio de epidemias. Una anécdota pinta de lleno la "cercanía" de Zedillo a la gente. En una de sus recientes giras se le acercó una indígena con una servilleta, en la que había bordado la imagen de la Virgen de Guadalupe. Intentó vendérsela. De prisa, el Presidente la eludió diciendo esquivo "No traigo cash". A pesar de todo, y más allá de mezquindades y escenografías políticas, los pueblos del mundo demostraron ante la tragedia centroamericana que los duros golpes del inhumano neoliberalismo no les han quitado corazón para sentir con una auténtica solidaridad.



FOBAPROA: sigue el debate

La Naturaleza ha sido cruel. Pero los peores desastres que hoy está sufriendo la mayoría del pueblo mexicano se deben a la política económica del régimen. El caso FOBAPROA, la crisis chiapaneca y el presupuesto para 1999 presentado al Congreso por el gobierno tienen ya y tendrán en el futuro efectos devastadores.
El problema del FOBAPROA ha seguido discutiéndose. En el tercer trimestre de 1998 el sistema financiero recibió del gobierno federal un subsidio de más de 380 millones de pesos, vía Fobaproa. El PAN y el PRI consensaron las medidas técnicas para dar salida al caso FOBAPROA creando un instituto para la protección del ahorro bancario. La propuesta panista implicaría un costo para los contribuyentes de 230 mil millones de pesos (el 41.7% del adeudo de FOBAPROA), cantidad que sería saldada en un lapso todavía no definido. El PAN condicionó la aprobación de este plan en la Cámara de Diputados a que el actual dirigente del Banco de México, Guillermo Ortiz, no sea parte integrante de la junta de gobierno de ese nuevo instituto. Pero Zedillo manifestó no estar dispuesto a entregar la cabeza de su amigo Ortiz.
El PRI ha buscado una salida transitoria: que Ortiz no esté en el nuevo instituto mientras se hagan las auditorías que, por lo demás, no cuentan con toda la información del caso. Por su parte, el PRD ha respondido que, aunque Ortiz es responsable, su cabeza no vale tantos millones. El grupo parlamentario del PRD calificó la propuesta del PAN como un intento de legalización de un robo, porque implica que una institución del Estado asuma la responsabilidad por la ilegal deuda del FOBAPROA. El PRD acusa al PAN de caer en contradicciones, pues mientras expresa que nada en el paquete de los 552 mil millones de pesos será deuda pública, su propuesta busca regular la forma de que esa deuda se traslade al nuevo instituto. Para los perredistas esto equivale a un intento de engañar a la opinión pública. Está claro que la propuesta panista consiste simplemente en que el gobierno se comprometa a pagar con los recursos de los contribuyentes todo lo que no se logre cobrar de la cartera vencida que se encuentra en FOBAPROA.


Los más pagan por los corruptos

Ante esta salida, se va extendiendo el cuestionamiento de por qué los más deben pagar lo que un pequeño núcleo de ineptos y corruptos perdieron. Se va también viendo que, mientras los priístas son cínicos, los panistas quieren confundir a la gente presentándose como políticos "responsables" que no quieren que se hunda el sistema financiero, cuando su objetivo es sacarle las castañas del fuego al gobierno.
A mediados de noviembre, Zedillo decidió aumentar el precio de los combustibles, que aumentaron en un 45% por arriba del costo que tienen en Estados Unidos. Con este incremento, el gobierno quiere recaudar 13 mil 300 millones de pesos que son los que en un año necesitaría para pagar el primer pagaré bancario del FOBAPROA. Como otra vuelta de tuerca contra la economía popular, el presupuesto para 1999 presentado por Zedillo ante el Congreso implica elevados aumentos a bienes, a servicios y a impuestos. Según cifras oficiales, los pobres en México aumentaron en diez millones más en los dos primeros años de gobierno de Ernesto Zedillo. La pauperización es acelerada. De acuerdo también a datos oficiales, los salarios de los que todavía tienen el privilegio de poseer empleo, son 60% inferiores al poder de compra que tenían hace 38 años.
Zedillo considera que su propuesta de presupuesto será aprobada, puesto que incluye la cantidad que deberá destinarse a pagar los intereses de la deuda de FOBAPROA, considerando así los pasivos como si ya fueran deuda pública. Todavía no había entrado a discusión el presupuesto, cuando ya los precios de los productos básicos se habían elevado por efecto del encarecimiento de los combustibles. Mientras en 1987 eran suficientes ocho horas de jornada de trabajo para adquirir los productos de la canasta básica, en diciembre de 1998 los trabajadores necesitan trabajar 34 horas para poder comprar esos mismos productos.



El modelo ha quebrado

Zedillo proclamó que asumía la responsabilidad política por el diseño del presupuesto. Un grupo de legisladores priístas externaron su incomodidad por el costo político que significaría aprobarlo, pero enseguida fueron disciplinados. El PAN anunció que no avalaría la propuesta de incrementar los impuestos. El PRD llamó a organizar una protesta nacional en contra del paquete fiscal.
Los perredistas argumentaron que la pobreza y la miseria afectan ya a 60 millones de mexicanos, mientras la riqueza de la nación mexicana no llega ni al 2% de la población. El PRD señaló como sumamente injusto el que se quisieran destinar 25 mil millones de pesos al pago de intereses del FOBAPROA, cantidad que el gobierno pensaba obtener tanto por el ya decretado incremento al precio de los combustibles, como por los impuestos que quiere se aprueben tanto a los ya aumentados combustibles como a servicios como el de teléfonos. El Secretario de Gobernación descartó un estallido social a causa de estas alzas. Y a pesar de las reacciones en contra, no sólo de los partidos políticos sino hasta de la iniciativa privada, el gobierno ha insistido en que elevará los impuestos. La oposición ha hecho ver que la propuesta de presupuesto para 1999 refleja el quiebre de un modelo de gobierno que se rehusa a reconocer sus límites e inequidades.



El horizonte electoral

El Secretario de Hacienda trató de calmar a los priístas. No debían temer. Les hizo ver que el grave caso del FOBAPROA no había repercutido en las últimas elecciones locales. Agrupando los resultados de las quince elecciones locales celebradas en 1998 se observa que el PRI alcanzó el 47.3% de los votos, el PAN llegó al 28.9% y el PRD al 17%. La realidad es que el PRI recuperó el voto municipal en importantes capitales estatales y que el PAN fue el gran perdedor. Ante esto, los priístas hacen evaluaciones optimistas para la sucesión presidencial. No obstante, otros análisis empezaron a arrojar consideraciones más matizadas. El partido del Estado ha perdido votos absolutos y si el electorado no le ha "cobrado" con votos lo del FOBAPROA, es porque los efectos de este caso todavía no los ven en sus bolsillos los ciudadanos. Las alzas de precios se dieron después de concluir los procesos electorales. Además, el electorado se comporta de manera diferente en elecciones locales y en elecciones federales.


Una economía "narcotizada"

Finalmente, el Consejo General del Instituto Federal Electoral decidió examinar la denuncia del PRD acerca de las finanzas del PRI en las elecciones presidenciales de 1994. Se había comprobado la existencia de mecanismos de ingeniería financiera de fideicomisos cuyo beneficiario fue el PRI, a través del Banco del prófugo de la justicia Cabal Peniche, quien concedió créditos a empresas fantasmas como paso intermedio para llegar al PRI, montos que después fueron a parar al FOBAPROA. Esto marcó con el signo de la ilegalidad la elección de Ernesto Zedillo.
El PRD ofreció pruebas de que el ex-banquero había entregado 30 millones de dólares a las arcas priístas, además de una remesa de 50 millones de pesos. De esta manera, la legislación en cuanto a topes en los gastos partidistas de campaña, a topes en los donativos personales a partidos y en la información de gastos de los partidos había sido escandalosamente quebrantada. Había que agregar a esto el origen fraudulento de esos recursos.
El que el Instituto Federal Electoral haya aceptado investigar las denuncias hechas por el PRD motivó que el PRI retirara a su representante de ese organismo autónomo, e iniciara una campaña en favor del linchamiento de los consejeros electorales. El PRI se resistió a la investigación. Si a ello añadimos el hecho de que en las elecciones locales celebradas a lo largo de 1998 resurgió la vieja táctica del partido de Estado de comprar votos, el panorama político mexicano es un espectáculo de involución. Está muy lejana la meta del tránsito a la democracia. Vuelven los atentados en contra del voto libre y asistimos a un fenómeno perverso: el partido del Estado compra el voto de aquellos a los que ha depauperado con su política económica, y con el apoyo de esos votos refuerza la misma política económica empobrecedora.
El informe anual del Observatorio Geopolítico de las Drogas, dado a conocer en Francia, ha señalado que la economía mexicana se encuentra "narcotizada", y que la un día llamada "dictadura perfecta" del PRI, el partido del Estado, está siendo presa del desorden y de la violencia en una ya adelantada sucesión presidencial. Como un huracán.



Chiapas: miseria y errores

Una de las grandes deudas del régimen zedillista tiene que ver con el incumplimiento de los acuerdos sobre derechos y cultura indígena que habían signado el gobierno y los neozapatistas del EZLN. Zedillo se ha negado a acatar lo acordado. Un grupo de senadores priístas, del llamado grupo Galileo, basados en un estudio sobre Chiapas, documentaron que no sólo persiste en esa entidad el rezago social, sino que éste se ha agravado en las zonas indígenas. Los datos son aterradores: el 90% de la población chiapaneca está en la categoría de pobres. De ellos, el 75% vive en total indigencia. Con ellos convive una oligarquía incapaz de modernizar la entidad, políticamente reaccionaria y dispuesta a defender sus privilegios a cualquier precio. En el estudio se anota que el gobierno corre el peligro de realizar proyectos de desarrollo como parte de una lógica de guerra.
El grupo de senadores llamó a buscar una nueva vía de solución al conflicto chiapaneco que supere la terquedad gubernamental de no reconocer los errores cometidos. Muchos de estos errores fueron puestos al descubierto con los desastres causados por los huracanes que azotaron a Chiapas este año. El gobierno se había ufanado de una gran inversión, pero no se vio dónde había ido a parar ésta cuando se analizaron los efectos de las inundaciones.


Difícil diálogo de paz

A fines de noviembre, en la celebración del 88 aniversario de la Revolución Mexicana, mientras los gobernantes defendían medidas antipopulares -peores que las que dieron origen a la revolución- los neozapatistas entablaban un diálogo en busca de la paz con representantes de organizaciones de la sociedad civil.
El diálogo de paz entre el EZLN y el gobierno se interrumpió porque el gobierno no quiso cumplir con los acuerdos de San Andrés, firmados a principios de 1996. El gobierno de Zedillo optó por la guerra en contra de las comunidades indígenas que han apoyado a los neozapatistas. Dentro de esa lógica, se produjo la masacre de Acteal en diciembre de 1997. Pese a las exigencias nacionales e internacionales para que el gobierno desarmara a las bandas paramilitares de priístas que han provocado el desplazamiento de muchos indígenas en Chiapas, el gobierno ha hostigado a grupos de observadores internacionales, ha perseguido a los indígenas que reclaman autonomía y ha mantenido a los paramilitares. Presionó hasta que la CONAI, la comisión de intermediación en el diálogo de paz, encabezada por el obispo Samuel Ruiz, tuvo que renunciar.
Finalmente, la Comisión legislativa que coadyuva al diálogo, la COCOPA, logró hacer contacto con la dirigencia neozapatista, que la citó a una reunión en San Cristóbal el 20 y el 22 de noviembre, junto con la reunión de diálogo a la que había convocado a las organizaciones civiles. Días antes de esta reunión el Subcomandante Marcos concedió una entrevista con motivo de la celebración de los 15 años de fundación del EZLN. Marcos recalcó que los neozapatistas han aprendido a escuchar a los grupos de la sociedad civil y reconoció algunos errores. Entre ellos, el haber realizado juicios apresurados acerca de algunos actores sociales y políticos. Para los neozapatistas dos cuestiones son fundamentales: que se resuelva la cuestión indígena y que se dé el tránsito a la democracia. Marcos saca la conclusión de que el gobierno ha decidido mantener el modelo económico sin que le quite el sueño el costo político de esta decisión.
A Zedillo no le importa el tránsito a la democracia. En cambio, un conjunto de actores que aparentemente son minoritarios -organismos civiles- están mostrando que pueden construir la otra agenda de la transición: la de los problemas de abajo. En el diálogo entre los neozapatistas y estos grupos no se construirá un programa de gobierno, pero sí un programa de nación. Durante este año el gobierno pretendió desgastar el discurso de los neozapatistas, y éstos respondieron callando durante un largo tiempo. Esto enojó aún más al gobierno, que fue el que se desgastó en un monólogo del poder intolerante.


Los huracanes y la pobreza

El neozapatismo volvió a hablar cuando lo consideró prudente. Se ha preocupado por enviar un mensaje no sólo a la cabeza de la gente, sino también a su corazón. Y ante las inundaciones causadas este año en tierras chiapanecas por varios huracanes, hizo notar que las lluvias no sólo tumbaron caminos, sino también el velo con el que se quiso hacer creer que la inversión gubernamental en Chiapas había resuelto todos los problemas sociales. Caída la escenografía, se vio claramente la colosal pobreza, la miseria de quienes se suponía ya no debían vivir así. En torno a la consulta del PRD sobre el FOBAPROA, el neozapatismo opinó que faltó consultar también qué debían hacer los inconformes.
En relación al diálogo con el gobierno, el EZLN ha sido muy claro: ese diálogo no se podrá renovar mientras el gobierno no asuma con todas sus consecuencias la vía pacífica para resolver el conflicto, lo que implica que cumpla con lo pactado y que abandone toda expectativa de solución militar. A la acusación repetida hasta el cansancio por el gobierno de que el EZLN es el culpable de retrasar el diálogo por sus pretensiones de influir en la sucesión presidencial del año 2000, han respondido que nada resuelve el que gane determinado candidato, sino que se cumplan determinadas condiciones. Una de las posibilidades es que, con sus métodos, el PRI gane las elecciones. El problema sería entonces de legitimidad. El PRI carece de legitimidad y de credibilidad. El neozapatismo está convencido de que no es la clase política la que abrirá los espacios de la democracia, sino la sociedad civil. Sabe que el modelo económico zedillista deteriorará más las relaciones políticas. En este contexto, el neozapatismo ha renovado su compromiso con la sociedad civil de agotar todos los mecanismos para resolver pacíficamente el conflicto.


Un éxito y una misión

El reencuentro del EZLN con la comisión de legisladores, con la COCOPA, fue ríspido. La COCOPA consideró que el EZLN los trató no como organización que coadyuva al diálogo sino como contraparte. Finalmente, se limaron asperezas y llegaron al compromiso de volverse a reunir. El gobierno quiso hacerles llegar unos sobres con propuestas, pero el EZLN no los recibió aduciendo que la COCOPA no era un organismo de mediación. El gobierno pretendió propagandizar esto como una señal de que el EZLN no quiere dialogar. También el gobierno intentó descalificar la representatividad de los grupos de la sociedad civil que acudieron al diálogo -¡el gobierno queriendo imponer una definición sobre quiénes constituyen sociedad civil!-, pero el encuentro entre los grupos civiles y el EZLN fue un éxito. Hubo representantes de 28 de las 32 entidades federativas y de 400 organizaciones diversas, con observadores de 18 países. Participaron más de 3 mil personas, en su mayoría jóvenes. El encuentro fue amplio e incluyente. Se discutieron las formas para una consulta nacional sobre los derechos indígenas.
Los indígenas dijeron que caminaban este tiempo de ciclones y huracanes no sólo con el dolor que mojaba sus suelos y cielos, sino hablando, dialogando para hacer nacer otro mundo, uno mejor, más bueno, donde hubiera lugar, respeto, oído y voz "para los otros que somos todos". Para el encuentro, se dio una movilización de la sociedad civil y se preparó otra movilización para la consulta: el EZLN enviará a un hombre y a una mujer a cada uno de los municipios del país, lo que implicará un contingente de cerca de cinco mil indígenas neozapatistas enviados en misión política. Después se hará una movilización para dar a conocer los resultados de la consulta nacional con la sociedad civil, y otra para que esos resultados lleguen hasta el Congreso.
Los neozapatistas consideran que todas estas acciones son parte de la lucha del pueblo por la democracia y por la justicia. Analizaron cómo para el gobierno la guerra contra los índigenas ha sido un negocio. Hicieron ver cómo cada vez que aparece una señal que hace abrigar esperanzas de paz, el gobierno y el ejército -con la masiva presencia en Chiapas de 60 mil de sus efectivos- montan provocaciones para hacer fracasar la búsqueda de paz y conseguir el aniquilamiento del EZLN.


Intolerables para Zedillo

Cotidianamente se hostiga a los indígenas. Estos soportan todos los días una campaña de mentiras y simulaciones en su contra. De vez en vez se intenta comprarles su dignidad y su vergüenza. Los neozapatistas son agredidos, pero resisten la guerra de exterminio organizándose en trabajos colectivos para resolver sus problemas de salud, educación, alimentación y vivienda. Los pocos recursos de las comunidades no son destinados a comprar armas, sino a proyectos que mejoren sus condiciones materiales, no para vivir mejor, sino para poder seguir resistiendo y luchando hasta que todos los pueblos indios de México vean reconocidos sus derechos.

Los indígenas hicieron ver cómo para el gobierno zedillista resultaba intolerable que un pequeño puñado de indígenas se hubiera atrevido a desafiar su imperio de mentiras y corrupciones. En su propaganda de campaña Zedillo prometió bienestar para las familias -dijeron- pero lo que ha habido ha sido "austeridad", otra palabra para nombrar la pobreza. La política neoliberal prometió bonanza, y ha traído catástrofes. El desempleo aumenta, los precios superan los salarios, las pequeñas y medianas empresas quiebran. Sólo hay planes para salvar a los ricos, como ha ocurrido con el FOBAPROA. Los neozapatistas advierten que ese plan podrá cambiar de nombre, pero no de objetivo y que para rescatar a los ricos se obliga a que todos los mexicanos paguen el FOBAPROA.
El EZLN dialogó con el gobierno y en 1996 llegó a un acuerdo que quiere que se cumpla. El gobierno no cumplió y pretende que los neozapatistas vuelvan a la mesa del diálogo sin garantías. Los neozapatistas insisten en la vía del diálogo real, pero dicen que para volver a él el gobierno tiene que cumplir lo ya pactado, sacar a los militares de las comunidades y volverlos a los cuarteles, desarmar a las bandas paramilitrares, liberar a los presos políticos. El gobierno simula que quiere el diálogo y se ensaña en una guerra contra los indígenas insumisos. Al iniciar la guerra en 1994, la sociedad civil se interpuso y obligó a las partes a buscar la vía del diálogo y de la paz. Los neozapatistas quieren una paz que implique la solución a los problemas sociales que provocaron el que se levantaran en armas, una paz con justicia, democracia y dignidad. Cuatro años después, en 1998 la sociedad civil resulta clave en la búsqueda de esa paz. Los analistas han demostrado cómo el gobierno acepta el diálogo en su discurso, pero no en sus acciones concretas. La disposición gubernamental al diálogo ha sido supeditada a su estrategia de guerra. Por diálogo no entiende negociación, sino rendición. El diálogo del EZLN con la sociedad civil ha significado una valla ante la guerra.



EZLN: poder de convocatoria

El encuentro del EZLN con la sociedad civil llenó a los neozapatistas de alegría. Mostraron una vez más su poder de convocatoria. Alabaron que la sociedad civil, esa fuerza que tanto desespera a gobernantes y politólogos, no se hubiera quedado callada e inmóvil. Constataron que los individuos son ya más críticos y activos. Sostuvieron que la solución no provendrá de arriba, sino que se construirá desde abajo y con los de abajo. Con distintas banderas, nuevos movimientos sociales y ciudadanos han empezado a empujar hacia el surgimiento de otra manera de hacer política, a luchar no sólo por la democracia representativa, sino por la democracia directa. Para estos movimientos, el problema no es quién será el próximo Presidente, sino terminar con el presidencialismo, con el régimen de partido de Estado. Con estas metas, se saben diferentes y luchan por el derecho a ser junto a otros, pero sin dejar de ser diferentes.
Entre las conclusiones del encuentro destacó el llamado a la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) a que cumpla su mandato institucional democrático y a que se concentre en impulsar y defender su propia iniciativa de ley sobre derechos y cultura indígena, que traduce los acuerdos de San Andrés. Se concluyó que en los caminos de la guerra se está utilizando anticonstitucionalmente a las fuerzas armadas. Frente a la política de militarización, la sociedad civil propuso impulsar otros caminos para buscar la paz: que el ejército salga de las comunidades, que se libere a los presos por motivos políticos, que los desplazados tengan condiciones para retornar a sus hogares, que se presente a los desaparecidos, que se instale un tribunal contra la impunidad, que se lleve a la práctica la resistencia civil pacífica, que en la lucha por la transparencia del gasto militar éste se reoriente al impulso de políticas de generación de empleo, desarrollo sustentable y bienestar social. Se exigió que se conformara de inmediato una nueva mediación entre el EZLN y el gobierno que fuera plural, de alta calidad moral y con carácter nacional e internacional y se alabó que el EZLN hubiera mostrado "sensibilidad", la cual contrasta con la cada vez más aberrante sordera del poder frente a los reclamos y sentimientos de la nación.



El volcán del México bronco

Los más pobres del pueblo mexicano han sufrido este año los embates de la Naturaleza y los de la fiera política neoliberal. Cada día es más evidente lo que alertó hace tiempo un viejo político: se ha estado provocando al volcán del México bronco. Afortunadamente, frente a la estulticia de los gobernantes han ido emergiendo grupos de la sociedad civil que buscan imaginativamente un cambio social pacífico que consiga democracia, justicia y dignidad.

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