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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 301 | Abril 2007

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Nicaragua

Cien días en Babel

El discurso anti-neoliberal coexiste con el apego a las políticas neoliberales del FMI. Se confronta a Estados Unidos y se busca su benevolencia. Se cultiva la amistad con las dos Chinas y de ambas se esperan inversiones. Se convive con el ALBA y con el TLC que conduce al ALCA. El poder es “ciudadano” pero lo organiza una familia que centraliza el poder. La pareja gobernante maneja todas estas contradicciones no desde la casa presidencial, sino desde su casa de habitación, que a la vez es la oficina de la secretaría de su partido. La revolución que proponen es “espiritual” y promueven una involución cultural. Lo único claro es el pacto y la permanencia de los mismos personajes en los tres vértices del triángulo del poder.

Equipo Nitlápan-Envío

En la bíblica Babel, en aquel tiempo Babilonia, hoy el Irak ocupado y desangrado, empezó a construirse una torre, aún más famosa que las dos gemelas, también hechas polvo como aquella primera atalaya. Explica el Génesis que el proyecto fracasó porque nacía de la arrogancia del poder. Parece -aunque esto no lo dice el mito bíblico-, que también se debió a que los albañiles no calcularon bien los materiales. En aquellos tiempos reinó una gran confusión con las palabras. Se pronunciaban y en las orejas que las escuchaban tenían diferentes significados y sentidos.

El nuevo gobierno de Nicaragua pretende construir un proyecto. Con palabras que han corrompido su sentido o a las que acomoda el significado más conveniente. Las medidas para levantar la torre no parecen bien calculadas. Y arrogancia no falta. A los cien días del nuevo gobierno, en la república de Nicaragua reina aún mucha confusión.

EN LA BASE DE LA TORRE

Antes de que se empezara a construir la torre, en el año 2005, el historiador y político conservador Emilio Álvarez Montalván echó mano de otra metáfora para explicar la tragedia nacional: habló de un “triángulo de las Bermudas” que dominaba el escenario nicaragüense atrayéndolo fatalmente todo hacia su oscuro seno. En los vértices de ese triángulo colocó a Daniel Ortega, a Arnoldo Alemán y a Miguel Obando.

Pues bien, ese triángulo que se traga todo, también la imaginación de un destino más digno, sigue ahí: cien días han bastado para que Ortega muestre cómo será Presidente, para que Alemán esté libre y para que Obando siga prota¬gonizando como “líder espiritual”, incorporado al nuevo gobierno. Ese triángulo está en los cimientos de la torre. ¿Riesgo de derrumbe o base para ahondar pasividad y mayores resignaciones? Sólo el tiempo lo dirá. De momento, apenas dice nada. ¿Hemos perdido la capacidad de asombro y con ello, la de indignación, la de reacción y la de organización?

ARNOLDO ALEMÁN
LIBRE POR DOS RAZONES

Daniel Ortega decidió dejar libre el 16 de marzo a Arnoldo Alemán bajo la fórmula de “país por cárcel”, una concesión que le otorgó Ortega, pero que asumió “institucionalmente” el sistema penitenciario. Con esta decisión Nicaragua entró al penúltimo capítulo de la crónica de una vergüenza anunciada. El último será la libertad definitiva de Alemán, para la que nos han venido acostumbrando gradualmente, dándonos “atol con el dedo” y “de a poquito”, para que podamos digerir lo que tendría que ser indigerible.

Ninguna palabra usó el Presidente ni ninguno de sus funcionarios para cubrir la vergüenza, dejando así al desnudo los dos objetivos de esta decisión de la que Ortega es único responsable.

Alemán continúa siendo un poderoso factor de división entre los liberales, algunos de ellos ya en pláticas para lograr la unificación en un único partido. Recorriendo el país para seguir manteniendo cautiva de su liderazgo a la población liberal rural, la menos informada y tradicional, Ortega se garantiza que esa fractura se profundice.

Y eso -una gira de mil kilómetros por las zonas de mayor tradición liberal del país- fue lo primero que hizo Alemán, a pesar de que los anteriores privilegios que se le concedieron a este reo le fueron otorgados por su condición de “valetudinario” con diez enfermedades crónicas y graves.

A cambio de dejar a Alemán realizarse políticamente en ruedas de prensa, declaraciones y giras políticas por su país-cárcel, pero manteniendo pendiente su sentencia definitiva, Ortega obtiene los votos de los diputados del PLC para llevar adelante sus proyectos, para asegurar nombramientos de incondicionales en los cargos públicos y para las reformas constitucionales que ya se están cocinando y que se deben servir a la mesa antes del fin de este año para entrar en vigencia en 2008.

EL PACTO SIGUE: DAME Y TE DOY

Ortega liberó a Alemán y Alemán le cumplió a Ortega. El 28 de marzo el PLC se unió al FSLN para elegir en la Asamblea Nacional a cuatro magistrados de la Corte Suprema (dos /dos), al Fiscal y a la Fiscal Adjunta (uno / una) y a 16 conjueces (ocho / ocho) y a otros diez cargos, siguiendo las coordenadas trazadas por el pacto desde 1998: mitad / mitad, ahora yo / después tú, dame / te doy. Después de haber llenado gargantas, mantas, afiches y spots durante la campaña, la palabra “pacto” ya no se emplea tanto, pero su significado permanece intacto.

El gobierno de Ortega, que siempre la rehuyó, no le ha buscado ningún sinónimo eufemista. Tampoco el PLC. Junto a los liberales de Alemán, los danielistas en el gobierno argumentan diciendo que en toda democracia sucede así: negocian quienes tienen votos y hacen mayoría de votos quienes saben negociar. Con esta elección, muy pronto se demostró que no había razones para tantos “beneficios de la duda” que le obsequiaron al nuevo gobernante después de su triunfo electoral. No hay duda alguna: es con los ladrillos del nefasto pacto que ha destruido cualquier sentido de institucionalidad en Nicaragua, con el que se levanta hoy el nuevo proyecto, la nueva Babel en la que los nicaragüenses deberemos comunicarnos por los próximos cinco años sin entender lo que somos o lo que decimos.

Mientras el PLC, la ALN y el MRS han presentado las reformas constitucionales que proponen, el FSLN en el gobierno mantiene en secreto sus cartas. El as es la reelección de Daniel Ortega. ¿Será también carta sobre la mesa unir en una misma fecha las elecciones municipales con las nacionales? Alemán sale libre para apoyar a Ortega en esas reformas, para que pueda lanzarse a la reelección en el 2011. Ambos sueñan con ese “remake” que sería una campaña como la que en 1996 los enfrentó a ambos, una campaña donde aparecerán como “rivales” y “adversarios”, aunque el significado real de esas palabras sea el de “socios” y “compadres”.

UN NUEVO CARGO “AD HOC”

En el otro vértice del triángulo que sostiene la torre que hoy se levanta, reaparece el Cardenal Miguel Obando, que decidió por fin aceptar la oferta que le hizo en febrero el Presidente Ortega para encabezar el Consejo de Reconciliación y Paz, nueva institución que Ortega le creó ad hoc para que el prelado continúe dando declaraciones, protagonizando mediaciones, haciendo recomendaciones, aconsejando y exhortando, espacios que había ido perdiendo desde que en abril de 2005 el Vaticano le aceptara, por razones de edad, su renuncia al cargo de arzobispo de Managua, que ejerció durante siete lustros.

La oferta hecha por Ortega a Obando provocó escándalo en un sector de la opinión pública y divisiones en la Conferencia Episcopal: tres obispos expresaron su desacuerdo con que el Cardenal aceptara ese cargo. ¿Qué sentido real tenía integrarse al gobierno con una misión tan genérica como la de reconciliar -tantos años después- a los bandos enfrentados en la guerra de los 80 o para administrar tareas tan propias de otros ministerios como conseguirles tierras, estudios, pensiones o proyectos de desarrollo a los ex-combatientes de ambos ejércitos?

Calculando lo inapropiado de la oferta y el escándalo que estaba causando, el Presidente Ortega escribió al Papa Benedicto XVI rogándole que le permitiera al Cardenal dar el SÍ. Días después, Obando, sin disimular su deseo de ocupar el cargo, viajó a Roma a una audiencia privada con el Papa para presentarle sus puntos de vista.

LOS NOMBRES DE ESTAS COSAS

A su regreso del Vaticano, sin ningún permiso papal, pero tampoco ninguna prohibición formal, Obando anunció que aceptaba el cargo. Envasó su decisión política con palabras evangélicas. Días después, la Conferencia Episcopal se reunió con Ortega para analizar lo que a todas luces expresaba que Obando se había salido “con la suya”. Y Ortega también.

Había expectativa por lo que concluirían. Era un momento oportuno para decir la verdad. Pero los obispos, aceptando la versión de Ortega -que Obando no estaría subordinado al gobierno ni manejaría fondos públicos ni recibiría salario- decidieron envolver sus diferencias políticas y su compromiso con la verdad en palabras ambiguas, queriendo quedar bien con el poder y no con el evangelio.

Y como se trata de usar y de abusar de las palabras hasta corromperlas, el Presidente Ortega puso punto final a este asunto cambiándole el nombre a la institución que dirigirá el Cardenal, haciéndolo más grandilocuente y más largo. Ahora se llamará Comisión de Verificación, Paz, Reconciliación y Justicia. Así es en Babel: se cambian los nombres y se cambia el significado de las palabras. La verdad no es importante, lo que importa es decir cualquier cosa para lograr lo que se quiere.

A LA DERIVA

Ante la incertidumbre respecto al rumbo que lleva la construcción política de la torre, el economista José Luis Medal buscó otra metáfora: la del barco sin rumbo. Nave al garete, a la deriva. Según Medal, un día el rumbo del gobierno parece ser el de la izquierda, al otro día pareciera que se navega hacia la derecha. “No sabemos a dónde va el barco, lo único que tenemos claro es que el capitán del barco quiere seguir siendo el capitán”, dijo, anunciando que, a pesar de todas sus incoherencias, lo que tiene entre manos la pareja gobernante y su círculo más cercano es un proyecto personalista y familiar de largo plazo.

El estilo del gobierno, causa de la confusión reinante, lo resumió Medal en esta frase: El gobierno no hace lo que dice y no dice lo que hace. Es decir, que hay palabras sobrantes y que hay ausencia de palabras.
Días antes, el Vicepresidente Jaime Morales Carazo -quien se define a sí mismo como “una llanta de repuesto” y parece satisfecho en el reino de la confusión-, al ser consultado con el rumbo que llevaban las negociaciones con el FMI, confirmaba la impresión de Medal al afirmar: El niño dice lo que hace, el viejo dice lo que hizo y sólo los pendejos dicen exactamente lo que van a hacer. Se trata del mismo personaje que durante la campaña electoral anunció su pendular filosofía política: hacer política -dijo- es moverse de la derecha hacia la izquierda, pasando por el centro, sin quedarse en ningún punto en forma permanente. Movimiento continuo. La nuestra es una Babel que se mece.

NO HACEN LO QUE DICEN,
NO DICEN LO QUE HACEN

Ciertamente, el nuevo gobierno no hace lo que dice. Habla de “reconciliación”, mientras prepara su aparataje de intimidación y represión selectiva. Habla de “participación” y excluye del gobierno a quien piensa y opina con criterio propio. Habla de unidad y no se hace sentir como el gobierno de todos. Habla del poder de las mujeres y traduce ese proyecto en una palabra con una @ y en el omnímodo poder de una sola mujer.
Habla de participación, pero controla, centraliza y adjudica discrecionalmente fondos y proyectos. Propone una revolución “espiritual”-incluso Ortega ha llegado a afirmar que el ALBA es lo más avanzado en el campo espiritual en América Latina y el Caribe- y está contribuyendo a confundir el espíritu de la población construyendo un Estado confesional promotor de las más retrógradas expresiones de la re¬ligión envasándolas con palabras cristianas.

Y ciertamente, el gobierno no dice lo que hace. La confusión y la incertidumbre crecen porque la torre se construye en un ambiente de secretismo, la información pública se controla y se administra entre los afines y nada se transparenta, todo pasa por un único filtro.

MENSAJES CONTRADICTORIOS

En esta situación, la economía permanece como rehén de la política. La zona económica de la torre aparece llena de palabras ambivalentes y gestos ambiguos que construyen un discurso coyuntural.
Si el proyecto político está muy claro para la pareja gobernante y su círculo cercano y es de largo alcance, lo que vemos en la economía refleja que se carece de una estrategia de desarrollo económico y social de mediano plazo. “¿Para dónde va esto?”, se pregunta mucha gente en cualquier ocasión. Y la respuesta es alzar los hombros con incertidumbre e impotencia. Para muchos, “sólo Dios sabe”. Para otros, “que se haga lo que Dios quiera”.

El gobierno no ha dejado de enviar mensajes contradictorios, buscando satisfacer simultáneamente las expectativas de la cooperación internacional y las de los empresarios extranjeros y nacionales que aguardan en el lado de la derecha, y las de sus aliados latinoamericanos y sus bases partidarias, que lo aplauden y apoyan en el lado de la izquierda.

FONDO MONETARIO:
CON EL MISMO ENFOQUE

Ortega ha responsabilizado al FMI y a la cooperación internacional por la persistencia de altos niveles de pobreza en el país, a pesar de la ayuda multimillonaria que el país ha recibido desde que finalizó la guerra de los años 80. Pero, después de concluida la primera ronda de negociaciones para un nuevo acuerdo con el FMI a mediados de marzo -en reuniones llevadas a cabo con el mismo secretismo que hubo en las de la era Bolaños-, el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, manifestó que el FMI y el gobierno sandinista comparten el mismo enfoque de política macroeconómica para reducir la pobreza.

El presupuesto presentado por Ortega a la Asamblea Nacional es una clara prueba de ese enfoque compartido. Contando con el visto bueno del FMI y aprobado el 7 de marzo, sin escuchar las mociones de los diputados opositores de la ALN y del MRS en una tensa sesión, el presupuesto es esencialmente el que hubiera aprobado el neoliberal Bolaños.

Y es así porque sigue priorizando el pago de la deuda con los bancos comerciales nacionales, a pesar de que Ortega prometió durante la campaña electoral que renegociaría la porción de esa deuda originada en las fraudulentas quiebras bancarias que ocurrieron durante la administración de Arnoldo Alemán, para destinar esos recursos a programas sociales. El gobierno argumenta ahora que debe “honrar” esta deuda porque si no perdería “credibilidad” ante los inversionistas nacionales y extranjeros.

RETÓRICA, VAGUEDADES, AMBIGÜEDADES

La ambigüedad reina también en las relaciones exteriores. Hoy se coquetea con China continental, mañana se le extiende la mano a Taiwán, pasado mañana se critica a China y al día siguiente se aboga por la reunificación de las dos Chinas. Con Estados Unidos lo mismo. El discurso público de Daniel Ortega sobre Estados Unidos y todo lo que con Estados Unidos se relaciona da para hacer un estudio sobre la permanencia del tiempo en el espacio mental del Presidente.

Lo único que quita riesgo a esta tenacidad retórica es que parece que, conociendo al orador, estas palabras ya nadie las toma en serio y se interpretan como humo al viento. El republicano Otto Reich dice sentirse cómodo con ellas: Estamos viendo lo que hace y lo que dice el Presidente Ortega y hasta ahora da todas las señales de querer mejores relaciones con Estados Unidos.

“NOSOTROS DEFENDEMOS
LA VIDA”

En el mundo de las relaciones internacionales y al salir de las fronteras del ALBA, el gobierno también genera confusión al presentar un proyecto con palabras difusas.

Fue el caso del canciller Samuel Santos en su primera visita a España. Su discurso el 8 de marzo en la Casa de América en Madrid -se puede ver y escuchar en Internet- decepcionó a quienes, en representación de una sociedad que ha sido tan solidaria con la Nicaragua sandinista, y lo sigue siendo, recibió de Santos vaguedades, lugares comunes y comentarios tan imprecisos y evasivos como éste, con el que respondió a la pregunta sobre el por qué los votos del FSLN se unieron a los de la derecha y dieron un aval a la jerarquía eclesiástica para penalizar el aborto terapéutico durante la campaña electoral. Toda nación -dijo el canciller- tiene derecho a discutir sus temas. En Holanda se terminó de hablar sobre el aborto hace uno o dos años. Y se trata de uno de los países más liberales del mundo. En esencia, nosotros defendemos la vida, en todas sus expresiones.

ENTRE EL FONDO MONETARIO
Y VENEZUELA

La ambigüedad en los discursos económicos se explica por la absoluta dependencia que tiene el presupuesto de Nicaragua del financiamiento que le proporciona la cooperación internacional, con desembolsos que condicionan los cooperantes a que el gobierno firme un acuerdo con el FMI. Se explican aún más porque el gobierno de Daniel Ortega no puede abandonar su retórica anti-neoliberal porque depende del financiamiento de Venezuela para su plan de inversiones sociales, crucial para reconstruir la clientela política del FSLN.

¿Cuál será el motor de la economía? La palabra-respuesta que se ofrece a las instituciones financieras internacionales es “el sector privado”. La palabra para el pueblo es “la solidaridad venezolana”, que se espera sea motor de la economía y de la lucha contra la pobreza y hasta de “un nuevo modelo de desarrollo”. Alzando la torre, también se emplean palabras confusas en su significado para apuntalar la cooperación de Venezuela. El 27 de marzo se ratificaron en la Asamblea Nacional los acuerdos suscritos por Nicaragua y Venezuela en el marco del ALBA.

Los diputados sandinistas del MRS, que los aprobaron, denunciaron a la par la modalidad privada de su ejecución, señalando el peligro de que esta cooperación se aproveche no nacionalmente, sino partidistamente, por el gobierno Ortega-Murillo. Días después razonaron su posición en un documento que enviaron al gobierno de Venezuela.

FACILITADORES
Y PRIVATIZADORES

Ya es una realidad que, aparte de las donaciones en especie que Venezuela hará a Salud y Educación, sus inversiones en Nicaragua constituirán un “presupuesto paralelo”. Nadie en el gobierno precisa claramente el monto exacto de la colaboración venezolana, pero se conoce, por ejemplo, que sólo la operación petrolera a precios concesionales liberará unos 85 millones de dólares anuales.

La versión oficial -que ratifica en las páginas de este mismo número el asesor gubernamental Orlando Núñez- es que en todas las operaciones con Venezuela el gobierno sólo actuará como “facilitador” y todo -ganancias y deudas- será administrado por “empresas privadas”, a las que Núñez llama “asociaciones” y las que espera tendrán al frente a un “nuevo sujeto económico”.

Así, conceptos neoliberales por excelencia -Estado facilitador y privatización- denostados por el FSLN durante 16 años, pasan a construir ahora en Nicaragua el alba de un nuevo proyecto. Mientras, los teóricos de ese proyecto buscan el “sujeto” que levante la torre. Y muchos ”sujetos”, forjados como tales en estos años de carencias neoliberales, se entregarán con la mejor voluntad a la tarea de “albañiles”. ¿Es el voluntarismo vanguardista de siempre? No deja de ser desconcertante.

¿CLIENTES O CIUDADANOS?

Y preocupante. Porque, ¿qué realidad se cubre con estas palabras? ¿Quiénes serán los directivos y socios de esas empresas privadas? ¿Con qué criterios y legalidad se organizarán esas “empresas” o “asociaciones”? ¿Qué significará “facilitar” y a quiénes se les harán fáciles las cosas en negocios privados en los que correrán sustanciosas cantidades de dinero? El uso discrecional, clientelista, prebendario y poco transparente, totalmente fuera del escrutinio institucional y del control público, con que se podría manejar tanto dinero teniendo como mampara a estos “nuevos sujetos económicos y privados” es fuente de preocupación y de confusión.

Así lo señala el economista Adolfo Acevedo: Existe una diferencia fundamental entre el hecho de canalizar la cooperación a través del Presupuesto o hacerlo a través de empresas privadas. Frente a las empresas privadas los ciudadanos solo pueden comportarse como clientes -económicos o políticos-, mientras que frente al Sector Publico los ciudadanos pueden exigir completa transparencia y rendición de cuentas y comportarse como portadores de derechos que pueden demandar se hagan válidos sin ningún tipo de discriminación.

LO PÚBLICO, LO PRIVADO

Continúa Acevedo: Paradójicamente, la cooperación de Venezuela sería objeto de un proceso de “privatizacion”. La argumentación del Presidente del Banco Central para justificar esto es que el Estado debe operar principalmente como un Estado “facilitador” y no debería ejercer actividades empresariales. Según esto, la actividad empresarial debe ser privativa de los particulares. Esta argumentación resulta extraña, proviniendo de un gobierno que, durante la campaña electoral, criticó tan duramente las privatizaciones de empresas públicas y el enfoque neoliberal.

Más allá del matiz neoliberal de estas declaraciones y otras parecidas, está algo más profundo: esa cultura de impunidad y de hacer botín con lo público o con lo privado que prevalece en Nicaragua. ¿Y la posibilidad real, concreta, de la corrupción en el manejo de esos fondos?

¿Sabrá el Coronel Bolivariano que en la Babel en la que se ha metido desaparecen las cosas, los bancos, las vaquillas, los folios del registro de la propiedad, las tucas de madera en los ríos? ¿Sabrá que el concepto de lo privado en esta Babel no significa nada o puede significar cualquier cosa?

ENERGÍA:
TERRENO DE AMBIGÜEDAD

El carácter ambivalente que acompaña el inicio de la gestión económica con la que Ortega construye su proyecto-torre también se hace patente en su relación con los inversionistas extranjeros. El Presidente ha recibido con entusiastas palabras de acogida al millonario mexicano Carlos Slim, a los ejecutivos estadounidenses de la poderosa Cargill y a otros representantes de corporaciones norteamericanas que dicen querer invertir en maquila, turismo y agroindustria. Para ellos, “respeto a las inversiones” es la palabra. Paralelamente, “intervención” es la palabra con la que se sugiere, advierte o amenaza con estatizar parcial o totalmente el sector clave de la energía y los hidrocarburos. La muy cuestionada transnacional española Unión FENOSA -a cargo de la distribución de la energía eléctrica- ha sido amenazada hoy sí-mañana no-pasado mañana sí por el Presidente Ortega.

En el estratégico sector de la energía, las palabras ambiguas y contradictorias han sido argamasa continua en la construcción de la torre. Hay muchos intereses en juego y eso hace más densa la confusión. Ortega ha expresado voluntad de renegociar el arrendamiento de las instalaciones que Petronic -empresa estatal de petróleo- tiene con Glencore, transnacional de origen suizo, que distribuye los combustibles que Venezuela está enviando a Nicaragua en el marco del ALBA. A la vez, uno de los tribunales de justicia que controla el FSLN anuló la concesión de explotación geotérmica que tenía la corporación canadiense Polaris, alegando que la empresa incumplió con el contrato de concesión. Se conoce que altos funcionarios del gobierno Ortega tienen interés en hacerse dueños de este proyecto.

UNA MARAÑA DE INTERESES

Buscando palabras menos ambiguas, el alcalde de Managua, Dionisio Marenco -uno de los hombres de más confianza de Ortega- se ha declarado partidario de que el Estado se haga cargo nuevamente de las operaciones de Petronic -empresa estatal de distribución de derivados del petróleo- y de que se estatice de inmediato no sólo la distribución, sino también la generación de energía eléctrica.

En torno al sector clave de la energía se enredan -como los cables de todos los grosores se enmarañan en los postes de Managua- las contradicciones de los grupos de poder que rodean a Ortega, de los que forma parte el titular del nuevo Ministerio de Energía, Minas e Hidrocarburos Emilio Rappacioli, promotor de una negociación pragmática con las transna¬cionales que ya tienen inversiones en el sector.

Los más pragmáticos consideran que en el caso de Glencore es preferible esperar a que la concesión de esta transnacional expire en 2009, para no entrar en un conflicto judicial muy costoso y dañino para el país. Argumentan también que el contrato de concesión estipula que Glencore sólo retornaría al gobierno las instalaciones que existían antes del contrato (1999), lo que significaría que únicamente una parte relativamente pequeña de la red de distribución actual de Petronic -trece de las 63 estaciones de servicio en todo el país- pasaría nuevamente a manos estatales y el Estado tendría que negociar con Glencore la adquisición de las inversiones que hicieron los suizos en estos años.

Pero, ¿tiene el gobierno de Daniel Ortega los recursos humanos necesarios para manejar eficientemente una red nacional de distribución de derivados del petróleo? ¿Los tiene para asumir la distribución que hoy hace la controversial Unión Fenosa, quien además ya tiene planteada una multimillonaria demanda en contra del Estado nicaragüense?

Son preguntas tan prácticas como cruciales. Cien días después de asumir el nuevo gobierno, no parece que “eficiencia”, “capacidad” o “profesionalidad” sean las palabras que la pareja presidencial ha privilegiado a la hora de seleccionar a muchos de los funcionarios de su gabinete.

DESACELERACIÓN Y CONFIANZA

La incertidumbre sobre el rumbo político del país ya empieza a sentirse negativamente en la economía nacional. La palabra más exacta es “desaceleración”. Los funcionarios del gobierno no le dan nombre. No hablan de eso. Inversionistas extranjeros y nacionales están esperando señales más claras dentro de la atmósfera confusa que prevalece para decidir si siguen invirtiendo o para lanzarse a nuevos proyectos. En la construcción todo sucede a cámara lenta. Empresarios de la construcción y fuentes bancarias informan que en el primer trimestre de 2007 la demanda de viviendas se redujo en un 30-40%.

La caída de la inversión privada y la contracción de la industria de la construcción se ven agravadas con otra caída: la de un 35% del valor de las exportaciones de café -aún el principal producto generador de divisas-, principalmente por factores climáticos, aunque también por falta de mantenimiento en carreteras y caminos y por escasez de financiamiento para las actividades productivas. Para empeorar las cosas, el ciclo agrícola comienza a la par que se cumplen los primeros cien días del nuevo gobierno sin políticas ni rumbos claros para el sector.

A pesar de todo, el gobierno confía en que el ritmo de crecimiento económico de los últimos años (3-4% anual) se mantendrá con el ambicioso programa de inversiones públicas en infraestructura, con las exportaciones tradicionales que mantienen buenos precios en el mercado internacional, y especialmente con el creciente flujo de remesas, ya que el éxodo de nicaragüenses hacia Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador y nuevos destinos migratorios, como España, no se ha detenido ni parece se detendrá, a pesar de la “revolución espiritual” que les promete el nuevo gobierno.

¿NOVATADAS, IMPRUDENCIA,
INEXPERIENCIA?

Viendo cómo va alzándose la torre, pareciera que los constructores fueran los novatos guerrilleros de hace ya 30 años, a los que había que disculparles tantas cosas. Pero hoy todos peinan canas. Y algunos se las tiñen. O, viendo algunos casos que transpiran la mejor de las voluntades, pareciera que, abrumados por las tantas desigualdades sociales de Nicaragua, se lanzaron a proyectos justos y necesarios pero sin medir las consecuencias.

En la educación es donde mejor se aprecia esto. ¿Quién no saludó la gratuidad de la enseñanza en las escuelas públicas? Pero, ¿se calcularon las consecuencias de poner fin, por una resolución ministerial y en el primer día de gobierno, al modelo de la autonomía escolar vigente por más de diez años, sin consulta, sin consenso, sin un aumento salarial para el magisterio que cubriera lo que los cobros les proporcionaban, sin medir los cambios que la gratuidad traería consigo? ¿Se previó, por ejemplo, que un incremento en la matrícula, sin un incremento en el número de maestras y en las mismas deficientes escuelas, provocaría ese tormento que significa dar clase en aulas con sesenta niños?

EN CIEN DÍAS MÁS…

¿Había tomado conciencia el nuevo equipo gobernante del país real con los recursos reales o en estos largos años neoliberales sólo se dedicó a conocer el país legal para aprender a retorcer las leyes en busca de espacios de poder? En Nicaragua no se parte de cero en nada. Lo que sobra son investigaciones, diagnósticos y fodas.

¿O será que este ir a la deriva de la nave gubernamental sólo expresa el deterioro sufrido por el partido FSLN durante estos 16 años, cuando las bases fueron abandonadas a su suerte y sólo contaron como votantes incondicionales en las urnas, mientras los dirigentes que hoy gobiernan se nucleaban en torno a negocios e intereses económicos?

¿O simplemente, y como en la bíblica Babel, todo lo que hemos visto en cien días refleja fundamentalmente la arrogancia del poder?

¿Qué hará cambiar el rumbo? ¿Será la sequía ya padecida en muchas zonas rurales, será la sed de la población en tantas comarcas y barrios? ¿Será la falta de agua la que bañará de humilde realismo a los constructores de la torre y a quienes les entregaron con sus votos el mandato, soñando con volver a “tocar el cielo” desde su altura? Tal vez en los próximos cien días despejaremos algunas de estas incógnitas.

¿PODRÁN O NO PODRÁN?

Mientras tanto, seguiremos observando el quehacer gubernamental de un grupo que llegó al poder actuando bajo la consigna “El fin justifica los medios” o bajo aquella otra, proclamada durante la campaña por un ideólogo del grupo, Ricardo Coronel Kautz: “La ética es un prejuicio burgués”. O bajo esa otra que se practica hoy en Babel: “La verdad es cualquier cosa que resulte conveniente”.

Lo cierto es que con esa visión de la política y de la vida el FSLN logró triunfar en las elecciones. Triunfadores, la pregunta es ya otra: ¿Podrá el FSLN gobernar con esa misma visión ultra-pragmática?
¿Podrá ser amigo de Teherán y de Washington al mismo tiempo que comercia en el Alba y en el TLC, visita las dos Chinas, habla como sandinista y como neoliberal, es pro-mujer y antifeminista, moderno y confesional, todo al mismo tiempo en ese eterno movimiento pendular filosofado y anunciado por Morales Carazo: de la derecha a la izquierda pasando por el centro, para regresar a la derecha y volver hacia la izquierda, pasando por el centro…recordando siempre que solamente los pendejos dicen la verdad? Tal vez con cien días más sabremos, con nuevos datos, si podrán o no podrán.

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