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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 7 | Diciembre 1981

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Centroamérica

Carta al Papa por la Paz en Centroamérica

300 sacerdotes y religiosas que trabajan en Nicaragua escribieron al Papa Juan Pablo II pidiéndole busque evitar una guerra generalizada en Centroamérica tras la llegada al gobierno de Estados Unidos de Ronald Reagan tratando de evitar

Firmas de 300 sacerdotes y religiosas de Nicaragua

Santo Padre:

Nosotros, sacerdotes, religiosos y religiosas de la Iglesia de Nicaragua, animados por su solicitud universal por la paz, queremos expresarle lo siguiente:

Vivimos ante el riesgo inminente de una guerra que Centroamérica no quiere, porque traería dolor, destrucción y muerte a nuestro sufrido pueblo. Con nuestro pueblo hemos sufrido la devastación del terremoto de 1972, muchos años de represión e injusticia y finalmente la guerra de liberación que costó al pueblo nicaragüense 50 mil muertos, con la consiguiente destrucción material y familiar.

Mientras tanto los hermanos pueblos de Guatemala y El Salvador, se siguen desangrando y sufren la destrucción, la inseguridad, los campos de refugiados y, en definitiva, la muerte.

Anhelamos la paz para sobrevivir y reconstruir nuestro país material y espiritualmente. Necesitamos de la solidaridad de otros pueblos. Sin embargo, nuestro pueblo sufre la amenaza de una guerra de mayores repercusiones que podría traer su aniquilación total.

La guerra no beneficia a nadie. Perjudica y destruya a todos. La guerra radicalizaría destructivamente el proceso que vive nuestro pueblo, que necesita desesperadamente la paz para superar errores y afirmar los valores que nos permitan crear una sociedad y un hombre nuevo, capaces de escuchar, aceptar y construir el Reino de Dios en esta tierra, que hasta hoy ha sido tierra de sufrimiento y dolor.

Ante este grave peligro nos sentimos llamados por el espíritu del príncipe de la paz, nuestro señor Jesucristo, a clamar por la paz, a predicar la paz y a construirla en nuestra región y en nuestro pueblo, creando las condiciones que la hagan posible todavía.

La celebración de la "Purísima", máxima devoción y fiesta mariana popular en toda Nicaragua, y la celebración del Nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo, príncipe de paz, nos dará la oportunidad para hacer de la firme fe cristiana de nuestro pueblo, una fuerza que se sume a los esfuerzos para construir la paz cimentada en Dios, Padre de todos.

Por eso decidimos consagrarnos particularmente durante el mes de diciembre a orar por la paz, a predicar la paz por todos los medios a nuestros alcances y a promover la paz en la conciencia de nuestro pueblo.

El dolor de nuestro pueblo clama al corazón de quien tantas veces sintió compasión por su pueblo sufriente -"Misereor super turbas"- y realizó gestos encaminados a darle consuelo y esperanza.

Sabemos que también a su corazón de Pastor, Vicario de ese Cristo compasivo, llega este clamor adolorido de nuestro pueblo. Por eso, nos atrevemos a suplicar a Su Santidad que declare el mes de Enero próximo, mes de oración universal por la paz en Centroamérica, a fin de despertar la conciencia y promover la voluntad de los hombres y los pueblos a construir la paz en Centroamérica. Estaremos así construyendo la paz del mundo.

Con la esperanza firme de ser bendecidos y escuchados por Su Santidad, renovamos en sus manos nuestra consagración misionera al anuncio y construcción del Reino de Dios en el pueblo sufrido y pobre de la nueva Nicaragua.

Suyos en Nuestro Señor Jesucristo,

(Firmas de 300 sacerdotes y religiosas de Nicaragua).

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