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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 4 | Septiembre 1981

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Nicaragua

Problemas en el interior de la Iglesia Católica en Nicaragua

Equipo Envío

Iglesia católica en Nicaragua: una muy particular "Persecución Religiosa". "No sé qué le está pasando a los señores obispos. Primero piden a los sacerdotes que trabajen en el Estado y para el Pueblo, que se retiren, y ahora quieren sacar a la Hermana Pilar, que ha hecho tantas obras buenas, y que se ha ganado el cariño de los pobres, y la niegan el ingreso en el país, y no dan mayor explicación. Yo quisiera saber qué es lo que está detrás de todas estas decisiones, porque en tiempo de Somoza nunca lo hicieron, y ahora que muchos religiosos quieren identificarse con el pueblo la misma Iglesia pretende impedirlo" (Ninfa Castillo, ama de casa).

La confusión y la consternación que se expresan en las palabras de esta señora reflejan la incertidumbre y la perplejidad de muchos de los católicos de Nicaragua hoy. Cada día, encontramos en los periódicos muchas columnas dedicadas al conflicto interno de la Iglesia y cada una de las posiciones diferentes utiliza una multitud de citas bíblicas, autoridades eclesiales y argumentos teológicos para fundamentar su posición y desprestigiar la otra.

Hay un elemento real que es que Mons. Obando y Bravo, Arzobispo de Managua, tiene un gran prestigio que ganó durante los últimos años de la dictadura por su valentía en la denuncia de la represión brutal de Somoza. Esta estima hacia el Obispo por parte de la gente se reforzó como consecuencia de la Carta Pastoral escrita por los Obispos de Nicaragua en noviembre del 79. Esta Carta, reconocida internacionalmente, reafirmaba las posiciones de Medellín y Puebla en cuanto a la adopción por parte de la Iglesia de una opción preferencial por los pobres También la Carta de noviembre apoyaba las metas propuestas por la Revolución Nicaragüense, la cual tiene como prioridad resolver las necesidades de los humildes, pobres y marginados.

En este último tiempo la Jerarquía de la Iglesia ha disminuido su apoyo al proceso revolucionario. Esto afectó bastante a muchos de sus fieles, en su mayoría humildes y con cierta falta de formación a nivel teológico y eclesiástico, y a quienes cada vez más les cuesta comprender esta complicada situación interna de la Iglesia.

Un caso que se repite

Uno de los primeros casos fue el de la Hna. María Hartmann, de nacionalidad norteamericana, que trabaja desde antes de la Insurrección en los barrios populares. Un día, el Arzobispo de Managua le pide a su Superiora General que la saque. La Superiora de la Congregación de Santa Inés le ruega que le dé esta petición por escrito. Entonces la Curia no contestó y el caso queda así paralizado.

En algunas ocasiones se prescinde de un sacerdote por medio de una simple llamada telefónica. A los Padres Jesuitas Luis Medrano y Otilio Miranda, que trabajaban respectivamente en la población de San Rafael del Sur como párroco y en las comarcas campesinas de Jocote Dulce y Miguel Bonilla como vicario, los licenciaron sencillamente llamándoles por teléfono.

En otros casos, algunos religiosos que han ido a sus países para visitar a sus familias han sido reemplazados durante sus ausencias de los cargos que ocupaban. Este es el caso del P. Pedro Belzunegui de la parroquia de Tipitapa y de la Hna. Pilar Castellanos, Franciscana de los Sagrados Corazones, que había trabajado durante varios años en Ciudad Sandino como Directora del importante Colegio "Roberto Clemente".

Inclusive, hay ejemplos de negación arbitraria de licencias sacerdotales o de limitación de ellas. Por ejemplo, al Superior de una Congregación se le da por un año y al resto de la comunidad religiosa solamente por seis meses.

El caso del P. Manuel Batalla

El Padre dominico Manuel llegó a Nicaragua en 1979, poco antes de la victoria sandinista. Entonces apoyó al pueblo que luchaba por su liberación. Frecuentes artículos que él redactó fueron publicados en diversos diarios y algunas veces tenían ciertas críticas a algunos aspectos de la Iglesia jerárquica.

Después del 19 de julio, siguió apoyando al pueblo en su proceso de organización. Hace un tiempo, sus Superiores recibieron una petición de la Curia de Managua para que Batalla fuera retirado de la parroquia del Sagrado Corazón, ubicada en el populoso barrio de Monseñor Lezcano. Cuando se realizó en Roma la reunión de los Superiores Religiosos con los Obispos de Centro América, Mons. Obando volvió a insistir en su voluntad de que el Padre Manuel Batalla fuera retirado. Conocido el caso, el barrio Monseñor Lezcano y las Comunidades Cristianas de Managua se conmovieron y comenzaron las movilizaciones en apoyo del P. Manuel.

La Curia Arzobispal comunicó entonces que nada tenía que ver en el problema y que la decisión de retirarlo de esta parroquia era decisión de los Superiores del P. Manuel. Ante esta situación, los Superiores se vieron obligados a decir públicamente que la Orden de Predicadores no quería retirar al P. Manuel de la parroquia y que de hecho, ellos no lo retiraban. Este caso se halla detenido en espera de que la Curia presente las acusaciones que dice tener contra el P. Manuel.

Concidencias

Prácticamente todos los religiosos y religiosas que han sufrido estas presiones vivían y trabajaban en barrios populares y todos estaban comprometidos con el pueblo en el marco del proceso histórico que se está viviendo en Nicaragua. Este compromiso está originado en la experiencia y vivencia cristiana de la fe y ha llevado a estos religiosos y religiosas a apoyar las metas y construcciones del gobierno que coinciden con los valores e la escritura y de la fe cristiana.

La crítica más fuerte que surge de las decisiones de la Jerarquía con respecto a estos religiosos es su forma arbitraria de actuar, sin ningún tipo de explicaciones ni a los involucrados, ni a las comunidades en las cuales ellos trabajan, negando en la práctica toda posibilidad de dialogar para llegar a acuerdos.

Hablan las Comunidades Eclesiales de Base

"Existe todo un proyecto de desestabilización, en toda América Latina, exceptuando Nicaragua, como es la persecución y muerte de sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos con el Evangelio de Jesús, quien optó por los pobres. Esta persecución a los cristianos consecuentes es ejecutada a lo largo y ancho de América desde el poder militarista y oligárquico que patrocina el imperialismo.

Contrasta en nuestro país que la desestabilización de proyectos pastorales encarnados en el Evangelio y coherentes a la situación nacional, con la aceptación de algún sector de la Jerarquía hecho alarmante y entristecedor para nosotros los creyentes".

Habla el CER (Centro de Estudios Religiosos)

Artículo aparecido el 25 de agosto de 1981
en el Diario "La Prensa"

"¿Por qué no fundan una nueva Iglesia?

Si no les gusta la forma de operar de la Iglesia Católica, por qué los Manolos y los cristianos de base no forman una nueva Iglesia? Una Iglesia Sandinista que enlace a Cristo con el proyecto histórico sandinista y acate como autoridad máxima de esa Iglesia a la vanguardia sandinista. Si esto es lo que quieren, ¿por qué no se separan? ¿Por qué estar molestando a los que siguiendo una tradición de dos mil años creemos que la Iglesia no nace del Pueblo, sino que nace de Dios, nace de Cristo, el cual envía a delegados suyos escogidos por Él para predicar su Buena Nueva?"

Hablan los periódicos

Extracto de un editorial aparecido en "El Nuevo Diario"
28 de agosto de 1981

"La gran manipulación política de la Iglesia incluye cerrar filas en torno a los Obispos, relevantemente en torno a Mons. Obando y descolgarlos de la marcha del pueblo cristiano en el proceso de Nicaragua... La gran manipulación política de la iglesia incluye en adular a los obispos, mostrar al pueblo y al mundo a Mons. Obando como víctima de los sandinistas o de los cristianos vendidos a ellos, e hipotecar políticamente contra la revolución la autoridad de los Obispos (su autoridad moral frente al pueblo, y su autoridad canónica frente a los sacerdotes o a las comunidades cristianas)... Si el mundo se admiró de la positiva participación de los cristianos y la Iglesia en el derrocamiento de la tiranía y la liberación del pueblo nicaragüense, el mundo se asombrará de ver la gran manipulación política que capitaliza ahora el poder de la Iglesia contra la revolución, contra la liberación del mismo pueblo".

Habla la Juventud Nicaragüense

Organización juvenil del MDN, dirigido por Alfonso Robelo, representante de la oposición de centro-derecha.
Artículo publicado en "La Prensa", 24 agosto 1981

"Condenamos enérgicamente la sucia campaña de desprestigio que contra nuestro Pastor Miguel Obando y Bravo han emprendido los marxistas que hoy se disfrazan con el ropaje de "cristianos". La figura de Cristo representada en Mons. Obando y Bravo debe ser respetada".

Habla el pueblo

"Nosotros en el pasado nunca fuimos favorecidos por ningún gobierno, ni ningún ricachón, ni mucho menos por la Iglesia. Y ahora que tenemos un Gobierno Popular con religiosos que sí se preocupan por el desarrollo físico y espiritual de los pobres, los mismos Obispos nos quieren quitar lo que tanto nos ha costado". (Carmen González, empleada doméstica de Ciudad Sandino).

Habla un ex-militante comunista

Ahora escritor conservador de problemas religiosos.

Artículo sobre la Iglesia Popular
aparecido en "La Prensa", 28 de agosto de 1981

"Y ¿cómo dividir la Iglesia? Pues creando, con el apoyo de sacerdotes en crisis de Fe y cristianos no claros en sus fundamentos, una Iglesia dentro de la Iglesia: La Iglesia Popular, la Iglesia de los que optan por el marxismo (encubierto bajo la etiqueta de opción por los pobres). Todo esto involucra un proceso con muchos pasos: distorsionar a Cristo presentándolo como un político o un guerrillero; hacer sinónimos la liberación política con la Liberación de Jesús; decir que la posición primaria del cristiano es optar por los pobres -y que este en la práctica es optar por el comunismo- desprestigiar y atacar a la jerarquía y a los cristianos no identificados con el marxismo (insinuando que optan por los burgueses) y atacar al CELAM. Creada así una fisura entre la Iglesia nacional y la Iglesia Latinoamericana (Romana) someter a la primera es más fácil. Es claro que son a nuestros Obispos a los que corresponde juzgar, en cada caso, hasta qué punto lo que predica o escribe un sacerdote constituye magisterio paralelo, contrario ala catequesis de la Iglesia y su Unidad".

Habla un teólogo

Entrevista con el P. Juan Hernández Pico, SJ
aparecida en "Barricada", 26 agosto 1981

"Una cosa que sí quisiera decir es que cada vez que en la Iglesia se ejerce el derecho a opinar teológicamente, o el derecho a ejercer la libertad de espíritu con crítica, cada vez que se disiente de alguna opinión de algún Obispo, entonces el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, tiene la tendencia a levantar como una especie de sentencia que se expresa de la siguiente manera. Dice: "Ya tenemos aquí magisterio paralelo, es decir, ya tenemos aquí un desafío a la autoridad de enseñar de los Obispo, o ya tenemos aquí una iglesia paralela, es decir, "ya tenemos aquí un desafío a la unidad de la iglesia". Evidentemente esto es muy negativo no sólo para la iglesia de Nicaragua, sino para toda la iglesia de América Latina, y coarta la verdadera libertad de los hijos de Dios. Si se tiene en contra de algún sacerdote o de algún laico algo, si algún escrito parece no lo suficientemente cristiano, entonces habrá que señalar en qué exactamente está en contra de la autoridad de la Iglesia o de la Fe cristiana, y no se podrá decir que "los escritos de tal Padre o las opiniones de tal Padre, así de manera vaga, están en contra de la Fe o de la autoridad de los Obispos".

Algunas reflexiones

En Nicaragua están en juego, hoy, dos proyectos históricos. El proyecto del pueblo, puesto en marcha durante la lucha pre-insurreccional y continuado desde la victoria del 19 de julio de 1979; y el proyecto de la burguesía que experimentó una disminución de su poder político con el triunfo popular, pero que sin resignarse a ello, está dispuesto a recuperarlo.

En Nicaragua existen también dos proyectos de Iglesia, que tienen relación con los proyectos políticos antes mencionados. La Iglesia que vive la opción preferencial por los pobres, que se expresa y organiza en las Comunidades de Base, en la presencia de los cristianos en las Organizaciones Populares y en sacerdotes y religiosos que viven y trabajan con los pobres. Y por otra pare, el proyecto de Iglesia propio de la clase media y de la oposición política, de tiente espiritualista y que no quiere comprometerse para nada con el proceso que está viviendo el Pueblo de Nicaragua.

Es un problema el hecho que la burguesía, al perder su poder político y su posición de influencia, quiera seguir apoyándose en la fuerza y prestigio moral de la Iglesia. Para ello, manipula la figura del Arzobispo, haciéndola suya. Paralelamente, retoma las críticas al proceso revolucionario de "comunista" y lo rechaza por esta causa. Y completando su necesidad de fundamentación ideológica, hace suyo el proyecto espiritualista de la Iglesia. Estos dos aspectos, crítica al proceso por comunista y aceptación del proyecto espiritualista, los sintetiza en la figura del Arzobispo, proclamándolo líder de la oposición quizás sin su consentimiento. Esto produce una gran confusión en el Pueblo que a pesar de respetar al Arzobispo (jerarquía) ve con asombro cómo éste se aleja cada día más de una revolución hecha en favor del mismo pueblo y que en un primer momento (ver Pastoral de noviembre 1979) era apoyada por la Jerarquía.

¿Cuál es el papel que juegan los sacerdotes y religiosos que viven y trabajan en Barrios Populares y en el campo de Nicaragua? Fundamentalmente tratar de realizar una tarea de esclarecimiento, disminuyendo la confusión y tratando implacablemente que la figura del Arzobispo y de la Iglesia no sean manipuladas por la burguesía decadente. Ciertamente por el bien del pueblo cristiano, para quien su Fe es esencial en su vida, es necesario intensificar un espíritu de abierta conciliación y diálogo que añada luz y clarificación a la compleja realidad de la Iglesia Nicaragüense de nuestros días.

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