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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 6 | Noviembre 1981

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Nicaragua

Situación política desde la declaración del Estado de Emergencia

El Estado de Emergencia Económica-Social fue declarado por el Gobierno de Reconstrucción Nacional el 9 de septiembre de 1981. La Emergencia Económica-Social significa no solamente una serie de leyes y medidas a cumplir, sino una especie de "reglas de juego" que establecía el Gobierno de Reconstrucción de Nicaragua para hacer frente a la crisis económica que atraviesa el país.

Equipo Envío

Los distintos sectores sociales (trabajadores, campesinos y empresarios), así como las fuerzas políticas y sindicales eran llamadas a comprender y acatar la "emergencia" y a aportar su "cuota". La resolución de la crisis, enfocada a nivel nacional, era uno de sus presupuestos. Ningún sector social debe pagar más caro que otro el precio de una crisis que si bien tiene sus causas internas, ese estructuralmente consecuencia de aquella que vive el sistema económico internacional.

El Estado de Emergencia debe entenderse englobado en un cuadro general, imprescindible para tener en cuenta en el análisis y comprensión de la actual coyuntura, siendo uno de sus puntos claves la respuesta dada por el pueblo nicaragüense al "Halcón Vista".

Del amenazante “Halcón Vista” a la respuesta popular

En los primeros días de octubre la opinión pública y el pueblo nicaragüense se enteraban de la realización entre os días 7, 8 y 9 de octubre del "Halcón Vista", una serie de maniobras militares conjuntas entre tropas norteamericanas y hondureñas en la Costa Atlántica de Honduras, cercano al litoral Atlántico nicaragüense.

Teniendo como base el buque anfibio norteamericano "US Fort Snelling" se realizaron pruebas de desembarco a un país "X" al mismo tiempo que se hicieron ejercicios de intercepción a naves que supuestamente quisieran introducir armas y soldados a Honduras. Samuel T. Dickenson, director adjunto del Consejo Interamericano de Defensa no ocultó que las maniobras se inscribían dentro e los proyectos militares que Washington trata de imponer a Centroamérica. "Es una forma de dar confianza a los países centroamericanos que, llegado el momento, se enfrenten a un ataque de Cuba o Nicaragua".

La concepción de fondo que movía a estas maniobras, la tirantez de las relaciones entre Nicaragua, Estados Unidos y Honduras, hacían pensar con fundamento, a los dirigentes nicaragüenses, sobre el carácter agresivo y amenazante de "Halcón Vista". Recordemos que pese a los intentos públicos de paz propuestos por Nicaragua, ya sea en las Naciones Unidas por la situación de El Salvador, o a sus vecinos de la región, hay sectores de los militares hondureños que estarían dispuestos a crear un conflicto militar contra Nicaragua y que impulsan, en tal sentido, los campos de entrenamiento de los ex-Guardias somocistas, como los que existen en Miami y en su propio territorio.

El 3 de octubre de 1981 el Comandante Humberto Ortega, Ministro de Defensa, anunció en conferencia de prensa el riesgo que estas maniobras militares conjuntas significaban para Nicaragua. Paralelamente anunciaba un plan de movilización nacional ala que se le dio el nombre de "Jornada Patriótica Antiintervencionista Benjamín Zeledón". Esta movilización duraría todo el mes de Octubre pero tendría como momento clave los días 7,8 y 9 y consistiría en la movilización de todo el pueblo con los dos objetivos siguientes:

1) Manifestar el espíritu y el sentimiento antiintervencionista del pueblo nicaragüense.

2) Manifestar el apoyo a la Revolución en torno a las medidas planteadas en el Estado de Emergencia.

La planificación de esta jornada constaría de dos períodos: el primero, del 4 al 13 de octubre, abarcaría principalmente Managua. El segundo, del 13 al 24, se desarrollaría sobre todo en el interior del país. La agenda tuvo que ser modificada ya que la movilización fue espontánea y masiva al interior del país, a partir del mismo día 4, obligando a adelantar el programa y decidir un único cierre de la campaña hacia el 13.

Estas movilizaciones fueron masivas, fueron espontáneas y voluntarias. Sus participantes tuvieron una decisión consciente. En muchos casos fue discutida previamente en su lugar de trabajo, organismo de masa, escuela o colectivo de educación como en el caso de los adultos. También tuvieron, en gran medida un carácter educativo-pedagógico ya que en ellas los dirigentes, dialogando con el pueblo, le explicaron los principales problemas de la sociedad nicaragüense, la emergencia económica y la responsabilidad de la política belicista de la Administración Reagan a nivel mundial.

Este diálogo fue uno de los aspectos más significativos de las movilizaciones, y se afirma como una característica permanente del proceso nicaragüense. Las consignas lanzadas (muchas creadas por el mismo pueblo) demostraban su decisión antiintervencionista. El pueblo consciente de las maniobras desestabilizadoras que Nicaragua soporta desde afuera, ratifica una vez más una identificación global con los ejes principales del actual proceso.

El estado de efervescencia política que vivió Nicaragua en la primera quincena de Octubre no se agota en las movilizaciones y actos. Durante todo este tiempo, se ampliaron los horarios de vigilancia revolucionaria en los barrios y se incrementó la participación en esta tarea, casi a diario, se impulsaron pequeños actos en cada barrio, se hicieron desfiles de milicianos y se concentraron los batallones de reserva.

Cuadro 1


Pretensiones de "Halcón Vista" y significado de la movilización

Las maniobras “Halcón Vista” pretendían:

A) Pasar desapercibidas, como una maniobra más de las tantas que realizan los Estados Unidos. Casi como algo natural y lógico, como parte de una "jefatura internacional" que la administración Reagan se autoconcede. Dentro del marco en que se crea la bomba de neutrones o se decide la instalación de misiles nucleares en Europa.

B) Ser una demostración de fuerza de la Administración Reagan en Centroamérica.

C) Ser una advertencia fuerte y amenazante. Un primer avance a nivel militar de toda una política más global que incluye cortes de créditos, propaganda internacional contra Nicaragua, etc.

D) Atemorizar a los nicaragüenses y a los pueblos centroamericanos en lucha.

E) Fortalecer y envalentonar a Honduras para aumentar la predisposición de algunos de sus sectores internos a una confrontación militar que favorecería a la política Reagan en la región.

Las masivas y multitudinarias movilizaciones del pueblo nicaragüense hicieron que las maniobras "Halcón Vista”:

A) No pasaran desapercibidas como una maniobra más, sino que fuera conocido, cuestionado y criticado por la opinión pública regional. La movilización popular en Nicaragua, aunque cualitativamente tiene particularidades muy propias y contenidos políticos especiales, fue otra denuncia más al belicismo de la Administración Reagan, como lo fueron las grandes movilizaciones realizadas en Europa.

B) Fuera una demostración de debilidad de la Administración. En la Historia, todo aparato militar y carreta belicista fracasan cuando se enfrentan a los pueblos que se movilizan por su libertad y su derecho a la autodeterminación.

C) Perdiera efectividad ya que el pueblo nicaragüense, tocado su sentimiento de Nación, multiplicó sus esquemas organizativos, su participación en las milicias, en la vigilancia revolucionaria y en las organizaciones naturales del pueblo.

D) Fuera un buen parámetro para poder medir la actitud de los diferentes sectores políticos-sociales-económicos de Nicaragua. Hubo silencios llamativos entre fuerzas y sectores que dicen estar con el proceso pero que a la hora de definiciones, demuestran que están muy lejos del mismo. Sectores del empresariado, del sindicalismo autodenominado "independiente", de la jerarquía religiosa, corroboraron en los hechos su falta de compromiso con el proceso nicaragüense.

Con respecto a Honduras no tenemos elementos de juicio para evaluar en qué medida la respuesta nicaragüense obligó a los sectores que propician el enfrentamiento militar con Nicaragua, a buscar nuevas líneas de acción.

Repercución de la movilización en la situación política actual

Estas movilizaciones masivas significaron para el Frente Sandinista y para el gobierno de Reconstrucción Nacional, una nueva reafirmación del poder popular. En la actual coyuntura, a nivel político, la acumulación de poder popular es el resultado de:

* La ratificación de confianza del pueblo hacia su dirigencia manifestada en la capacidad organizativa y transformadora de éste.

* La comprensión del Estado de emergencia, por parte del pueblo.

* La consolidación de diálogo entre pueblo y dirigencia.

Pensamos que este diálogo es, de hecho, una muestra de participación popular, que legitimiza, en cierta forma, las decisiones del Frente y del Gobierno en sus esfuerzos por lograr la reconstrucción del país.

Estos planteamientos nos permiten afirmar que los efectos de estas movilizaciones de octubre no mueren con el cierre de la Jornada Antiintervencionista, sino que permanecen en la representatividad renovada de la dirigencia y en las actuales decisiones políticas que se puedan tomar.

Una conducción política que no puede llegar a movilizar a los sectores que dice representar, no es legítima. Este es el caso de muchas Dictaduras Latinoamericanas que se desgastan por la soledad política a la que están condenadas. Nicaragua es la cara opuesta de esta realidad. A pesar del boicot exterior y el descontento de las minorías empresariales, el pueblo continua consecuente con la elección que hiciera el 19 de Julio e 1979.

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