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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 165 | Noviembre 1995

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Guatemala

El escenario de las elecciones

La razón de la falta de credibilidad en el proceso electoral guatemalteco está en el entorno político. La partera del retorno a la democracia ha sido la contrainsurgencia y la transición ha sido una transfusión de sangre para salvar al Estado.

Gonzalo Guerrero

Las elecciones generales del 12 de noviembre se realizaron bajo las sombras de una reciente masacre, de las duras críticas de un tercer informe de la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA) y del retorno de los restos del ex Presidente de Guatemala Jacobo Arbenz Guzmán, 41 años después de que fuera derrocado por un golpe de Estado que organizó y patrocinó el gobierno de los Estados Unidos de América. Para muchos, el golpe de 1954 en contra del gobierno de Arbenz abrió cuatro décadas de militarización, violencia política y conflicto interno, que culminaron en las vísperas electorales con la masacre de Xama'n y con las severas denuncias de MINUGUA. El gobierno que llega al poder el 14 de enero de 1996 y que posiblement ingresará al frente de la nación en el próximo milenio, hereda una Guatemala cuya cultura de intolerancia y cuya violencia institucionalizada no permiten que el país logre responder a aspiraciones postergadas durante medio siglo.

"La libertad es obligada"

A las 10 de la mañana, cuando se había esfumado la neblina que cubría el pueblo, las filas de votantes en la plazuela de Chajul, Quiché, ya habían desaparecido. Sucedía esto el 11 de noviembre de 1990 y los chajulenses participaban en elecciones "históricas", como las calificaban los observadores internacionales. Por primera vez en la historia política de Guatemala un civil electo popularmente entregaba el poder a otro civil electo en elecciones libres. En San Juan Cotzal, vecino a Chajul, la suma de los votos en favor de las doce opciones que representaban a la clase política, no llegó ni a un 40% de los aptos para votar. Y en Nebaj, el más grande de los tres municipios que comprenden el conflictivo Triángulo Ixil, menos de un tercio de los inscritos votaron.

Aunque la falta de interés electoral en el norte del Quiché fue mayor que en otras zonas, la tendencia abstencionista se observó a nivel nacional. El "voto de la esperanza", el que llevó a la Presidencia en 1986 al gobierno demócrata cristiano de Vinicio Cerezo, se transformó en 1990 en el voto de la desesperanza. Entre 1985 y 1990 el abstencionismo se disparó, del 35% durante la segunda vuelta de las elecciones de 1985 al 55% cinco años después. Jorge Serrano Elías, un hombre relativamente desconocido, llegó a la Presidencia con una tarjeta de presentación que incluía una estrecha colaboración con el régimen golpista del General Efraín Ríos Montt, la participación como representante del gobierno de Cerezo en el proceso de paz y su activismo en una Iglesia evangélica fundamentalista.

Lo más irónico de aquellas elecciones de 1990 fue que en sus "elecciones históricas" Guatemala eligió a un dictador. En menos de tres años, Serrano intentó suspender el Congreso Nacional, la Corte Suprema de Justicia y la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos. Así, la corta historia de la "transición" democrática quedó de nuevo truncada. El proceso que siguió a la salida de Serrano y al nombramiento de Ramiro de León Carpio no logró convencer a la población. Es obvio el agotamiento del modelo de legitimación política por el mecanismo de los votos. En las últimas elecciones legislativas de agosto de 1994 apenas un 20% de los inscritos encontró motivos para acudir a las urnas.

La razón de tanta falta de credibilidad en el proceso electoral está en el entorno político que lo envuelve. La partera del retorno a la democracia en Guatemala no ha sido otra que la guerra de contrainsurgencia. Y la transición no ha sido más que una transfusión destinada a salvar al Estado. Como decía el sindicalista Rodolfo Robles: "La libertad que existe es obligada, no es el resultado de una voluntad política".

Más participación

Cinco años después hubo signos importantes de cambios en el norte del Quiché. El padrón electoral se incrementó en un 42% en el Triángulo Ixil y en el municipio de Ixcán. A nivel nacional sólo aumentó en 16 %. La llegada de los retornados guatemaltecos de México y distintas iniciativas para inscribir a los pobladores tienen que ver con este padrón crecido.

Las entregas del 10% del presupuesto de la nación a los municipios, por disposición constitucional, aumentaron la importancia de las elecciones municipales. Otro factor de esperanza fueron las iniciativas dirigidas a interesar a los ciudadanos en las elecciones: desde el trabajo en cinco idiomas indígenas llevado a cabo por la recién creada Fundación Rigoberta Menchú y los esfuerzos educativos de la Fundación Myrna Mack, hasta las campañas del sector privado y de la Presidencia de la República y la celebración de más de dos docenas de foros y debates entre los candidatos.

Un cuarto factor que se orientó a aumentar la afluencia de votantes fue la participación en las elecciones, por primera vez en la historia,de una agrupación política de la izquierda el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG) y el aval que dio al proceso electoral la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Finalmente, el que la agenda de la paz entrara en las campañas electorales sirvió para darle algo más de contenido a los discursos de muchos de los candidatos. Todas estas realidades ayudan a que las posturas históricamente polarizadas se empiecen a derretir ante la necesidad de incluir como prioridad nacional la conclusión de los acuerdos de paz y la reconciliación de los guatemaltecos.

A pesar de todos estos significativos cambios, la exclusión de muchos sectores nacionales es la realidad que sigue siendo dominante. En departamentos mayoritariamente indígenas, como El Quiché, Totonicapán y Alta Verapaz, solamente la mitad de la *población adulta se inscribió para votar. En otros departamentos del país se inscribió hasta un 90% de la población. La marginación de las mujeres fue notable. A nivel nacional, sólo el 40% de los inscritos fueron mujeres. En Chajul, un tercio de los votantes fueron mujeres y solamente el 2% del total mujeres alfabetas. Las demás votaron "leyendo" los 19 símbolos que representaban las diferentes opciones políticas.

Como una telenovela

Un viejo y sabio analista guatemalteco, adicto al seguimiento de las noticias nacionales durante las últimas cuatro décadas, me comentó una vez: "García Márquez nunca escribiría una novela sobre Guatemala porque lo que pasa aquí no es ni creíble como ficción".

El 12 de noviembre, el electorado escogió entre 19 candidatos presidenciales y más de 7 mil candidatos para gobiernos municipales, diputados al congreso y representantes al Parlamento Centroamericano. Los tres meses de bulla electoral, con multimillonarias campañas de publicidad y ofertas fantásticas "Ya no más parches en las calles, vamos a cambiar todo el asfalto" convirtieron las elecciones en un espectáculo que incluía capítulos de telenovela.

En el escenario apareció, por ejemplo, el ex Ministro de Defensa, General Héctor Alejandro Gramajo, que insistía en que Guatemala "lo necesita" por ser "fuerte para enfrentar a los sectores poderosos que no dejan salir adelante al país". A su lado, Alfonso Portillo, ex colaborador de la guerrilla y candidato por el partido de Ríos Montt. Presentes también sobre las tablas el ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien fuera prófugo de la justicia en un caso de corrupción hasta que para conseguir la inmunidad anunció su candidatura. Bajo las luces del espectáculo, la Alianza Nacional, compuesta por la Democracia Cristiana, la Socialdemocracia y la Unión del Centro Nacional (UCN), que llevó como candidato al Congreso a uno de los sindicados en el asesinato del fundador de la UCN.

Por el Frente Democrático Nueva Guatemala, la candidatura estuvo en manos de Jorge González, un hombre que en los últimos veinte años ha pasado menos de tres en Guatemala. La mayoría de los fundadores de este inicialmente esperanzador frente "pluralista" de la izquierda quedaron marginados por las luchas hegemónicas internas.

Cada caso: 7 mil dólares

En el tercer informe de MINUGUA, que analiza los acontecimientos ocurridos entre el 21 de mayo y el 21 de agosto y que fue publicado el 12 de octubre, la Misión de la ONU concluye que "la situación de los derechos humanos en Guatemala sigue siendo preocupante y ha experimentado retrocesos en ciertos aspectos".

La institución más señalada por su "defectuoso funcionamiento" es el Ministerio Público, criticado por MINUGUA por su "considerable desconocimiento de conceptos básicos" y "la falta de una clara voluntad institucional de perseguir aquellos delitos en que se ven involucradas personas pertenecientes o vinculadas al ejército, así como agentes de las fuerzas de seguridad".

MINUGUA analizó 2,156 denuncias de violaciones durante los tres meses que abarca su informe y aceptó para verificación 424 casos. De ellos, 158 fueron denuncias de violaciones del derecho a la vida, 87 estaban en relación con violaciones a la integridad física y a la seguridad de las personas y 60 eran casos de violación del derecho al debido proceso legal.

MINUGUA que cumple un año de existencia el 21 de noviembre tiene un presupuesto mensual de 2 millones de dólares y 390 personas empleadas. Además de los 110 profesionales permanentes de la ONU, 125 guatemaltecos trabajan con MINUGUA como empleados administrativos. En las tareas directas de la verificación trabajan 17 militares, 48 policías y 90 "voluntarios". De acuerdo a las estadísticas proporcionadas por la Misión, se admite un promedio mensual de un caso por cada investigador. Si la mitad del presupuesto de MINUGUA está dedicada a la tarea principal la verificación , cada caso investigado y verificado estaría costando un promedio de 7 mil dólares.

Casos estancados

En los casos de más resonancia internacional el del guerrillero Efraín Bámaca, el de la antropóloga Myrna Mack y el del político Jorge Carpio Nicolle las investigaciones están estancadas. En el caso Bámaca, en el que el fiscal renunció depués de ser amenazado de muerte, MINUGUA informa que "en nueve meses la causa conoció tres fiscales y prácticamente ningún avance en la investigación". El caso del asesinato de Myrna Mack ya cumplió cinco años y "sigue paralizado (debido) al absoluto incumplimiento de las obligaciones del Ministerio Público, que desde diciembre de 1994, no designa un fiscal para el caso, ni impulsa la acción penal... configurándose una denegación del derecho a la justicia". El caso de Carpio Nicolle también está estancado por la pérdida de las pruebas y de un informe interno preparado por la zona militar del Quiché y extraviado después de ser remitido al Estado Mayor del Ejército. "El continuo hostigamiento a un fiscal no ha merecido una actitud firme de las máximas autoridades del Ministerio Público", dice el informe respecto a este caso. El Presidente Ramiro de León Carpio, primo hermano de Carpio Nicolle, ha insistido en atribuir su muerte a la delincuencia común.

MINUGUA critica severamente a la Policía Nacional, carente de recursos, de entrenamiento y de personal, lo que le dificulta aún más el garantizar la seguridad ciudadana. El número de casos de homicidios resueltos no supera el 5%. Pero no sólo señala a la Policía por ineficiente. Acusa también a miembros de esta institución de ser participantes en "asociaciones ilícitas".

"Varios de estos grupos dice el informe , organizados para asesinar y cometer otros delitos, han actuado con impunidad durante años, tanto para facilitar y encubrir la comisión de crímenes, como participando en operaciones de `limpieza social'". Fiscales del Ministerio Público "indican que el 90% de los procesos judiciales sobre hechos de impacto social se ven entorpecidos debido a que los testigos presenciales se niegan a colaborar con su esclarecimiento", señala con preocupación el informe.

En las vísperas de las elecciones, MINUGUA describió una situación poca alentadora para el libre ejercicio de los derechos ciudadanos. La brecha cada vez más profunda entre lo formal del proceso electoral y lo real de la situación cotidiana es lo que realza el informe. Y si las pláticas de paz tuvieron alguna influencia sobre la agenda electoral, ningún candidato de peso se atrevió a atacar frontalmente los temas medulares que preocupan al país: la desmilitarización de la sociedad, la injusta distribución de la tierra, la impunidad y la desesperada situación social y económica del 80% de la población.

Regresa Jacobo Arbenz

El 19 de octubre, el retorno al país de las cenizas del ex Presidente Jacobo Arbenz sirvió más para revivir una polémica que nació en el contexto de la guerra fría que para enterrar un capítulo de la historia nacional. Hace 41 años, las fuerzas de "la liberación", en un acto humillante y denigrante, desnudaron a Arbenz en el aeropuerto nacional de Guatemala antes de ponerlo en un avión y forzarlo a un exilio que duró hasta su muerte en México en 1971. Ahora, Arbenz ha regresado.

Arbenz es un símbolo continental de los múltiples y frustrados intentos de América Latina por lograr un proceso independiente de desarrollo. Arbenz regresó a su patria, y fue recibido por sectores tan diversos como los estudiantes universitarios y los cadetes de la escuela militar.

El 19 de octubre, los restos de Arbenz, acompañados por su viuda, María Vilanova de Arbenz, llegaron a Guatemala en un avión de la Fuerza Aérea Guatemalteca. Fueron recibidos por miembros del Alto Mando del Ejército y cadetes y también por miembros de la asociación de estudiantes universitarios y por sectores civiles que simpatizan con quien quizás es la figura más importante de la llamada "década de primavera".

Fue una situación insólita ver a los cadetes de la Politécnica y a los estudiantes de la Universidad de San Carlos disputándose el honor de cargar el ataúd que contenía las cenizas del Coronel y ex primer mandatario. En un momento de la marcha hacia el Palacio Nacional, los estudiantes desviaron el ataúd de su camino para llevarlo frente a la placa que conmemora al líder estudiantil Oliverio Castañeda, asesinado en 1978 durante el gobierno militar. Notorios ausentes durante la ceremonia en honor de Arbenz fueron la representación diplomática de los Estados Unidos, la jerarquía de la Iglesia Católica y la mayoría de los candidatos políticos.

Arbenz: ¿una bandera?

Para muchos de sus simpatizantes, Arbenz, el "Soldado del Pueblo", representa las esperanzas truncadas de una nación y de todo un pueblo y su derrocamiento, el primer acto de una tragedia que no termina y que ha durado cuatro décadas. Ven en Arbenz al responsable de muchos de los avances en legislación social y laboral y al realizador de importantes proyectos de infraestructura orientados a suprimir el monopolio de los servicios en manos de empresas extranjeras. Y sobre todo, ven en él al iniciador de una reforma agraria que buscó fortalecer la producción, los ingresos y la demanda interna. Para estos guatemaltecos, su derrocamiento marcó el fin de los diez años de democracia que se iniciaron con la caída del dictador Jorge Ubico.

Para otros, el legado de Arbenz sigue vigente, pero no como un símbolo de modernización y desarrollo. Arbenz representa para ellos el Caballo de Troya de los comunistas. Arbenz sería el hombre que bajo el disfraz de la modernización buscó crear condiciones para la implantación del socialismo.

Un tercer grupo cree que Arbenz puede ser el símbolo de la necesaria reconciliación nacional y de una época de tolerancia que ponga fin a cuarenta años de confrontación. Destacado en este tercer grupo es el ex Ministro Arnoldo Ortiz Moscoso, quien hospedó a la viuda de Arbenz en su casa durante esta visita a Guatemala. Ortiz Moscoso, quien participa en la formación de una asociación que se llamará Fundación para la Libertad, la Paz y la Democracia y que posiblemente llevará el nombre de Jacobo Arbenz cree que su figura "puede ser utilizada como camino de reconciliación"."Guatemala necesita un héroe", dice Ortiz, descartando la vigencia de los dos símbolos tradicionales: Tecún Umán y Pedro Alvarado. "El primero perdió y el segundo tiene las manos manchadas de sangre", afirma Ortiz.

Sin embargo, el problema inherente al empleo de Tecún Umán o del conquistador Alvarado como símbolos patrios estaría también presente en una eventual "resurrección" de Arbenz. Más allá del deseo de reconciliación, existe un problema de fondo. ¿Puede alzarse a Arbenz como bandera sin levantar la discusión sobre temas tan importantes y no resueltos como son la tenencia de la tierra, el papel del gobierno en el desarrollo y la participación popular en la democracia?

Mientras para los sectores populares y progresistas, Arbenz representa a un héroe nacional y para los sectores de la extrema derecha la sola mención de su nombre provoca temores y odio, para la derecha modernizante, su figura es problemática. Considerando a Arbenz como la figura más importante en la modernización y el desarrollo del país en los últimos 50 años, no pueden dejar de admitir que hizo su tarea apoyado fundamentalmente por dirigentes comunistas y que tuvo que pagar su audacia con el alto precio del exilio.

Con Rigoberta Menchú

El 14 de octubre, el sobrino de Rigoberta Menchú Tum fue secuestrado cuando estaba a pocas cuadras de la residencia de la Premio Nobel en la capital. El niño, de año y medio, fue arrebatado de los brazos de su madre por tres hombres que viajaban en un carro blanco con vidrios polarizados. "¡Hoy sí ya cayó!", se oyó decir a uno de los secuestradores. Los investigadores creen que los secuestradores pensaron que el niño era el hijo de la líder indígena. Menchú responzabilizó a la institución armada por cualquier mal que le pueda suceder al niño.

El día anterior al secuestro, Rigoberta Menchú, en entrevista con envío, calificó la reciente masacre de Chisec como "una cartita dirigida a la Fundación Rigoberta Menchú" para frenar su trabajo en favor de los retornados y sus esfuerzos por promover la participación popular en las elecciones.

A continuación, un resumen de la entrevista con la Premio Nobel de la Paz:

¿Hasta la fecha, el enfoque de las investigaciones sobre la masacre no han entrado mucho en la cuestión de los motivos que tuvo el ejército para mandar a una patrulla a la comunidad de retornados. ¿Por qué cree Rigoberta Menchú que el ejército estaba allí y por qué cree que todo terminó en una masacre?

Nosotros creemos que la masacre no fue casual. El ejército ve a los refugiados como enemigos. De antemano los concibe como enemigos y no le cuesta disparar contra ellos. Además, oye que están diciendo que se está creando un "territorio libre" en Guatemala con los retornados. Hay en ellos la intencionalidad de romper los acuerdos que habían firmado en torno al retorno. Hemos dicho que este caso es un caso legal y un caso político. Hemos estado interesados en que el ejército explique, por ejemplo, por qué sigue reclutando a menores de edad. Hay que cuestionar la metodología, la disciplina y el entrenamiento que se da a los jóvenes militares. ¿Por qué convertir a un niño de tan poca edad en un asesino? Esto tiene mucho que ver con la instrucción y la ideología que ellos reciben. Yo pienso que la masacre tenía un mensaje en relación a las elecciones. La mayoría de los sectores estamos luchando por el voto. No sólo por el voto popular sino por el voto consciente, por el voto que afiance un gobierno civil en el futuro, por la gobernabilidad de Guatemala.

En la masacre, ¿hubo también un mensaje para la Fundación Rigoberta Menchú?

Yo creo que sí. Había un mensaje muy contundente y preciso para la Fundación Menchú. Nosotros veníamos trabajando desde hace dos años en torno a Xama'n, en la negociación de la finca y en los créditos. Otro elemento es que al regresar la gente se produjo tal trabajo colectivo que logramos desarrollar un modelo de desarrollo. Estamos incluso en la búsqueda de relaciones comerciales para la exportación de café y hule. Yo hice unas giras por los Estados Unidos en búsqueda de apoyo para la gente en Xama'n. Incluso me había reunido con varias de las personas que después fueron masacradas para planear el aniversario de su retorno. Ellos hicieron un llamado a algunas comunidades cercanas y a representantes de otros retornos para que vieran que esa comunidad estaba prosperando muy rápidamente. En fin, muchas instituciones habían comprobado todo el desarrollo de Xama'n como un proyecto ejemplar que podría ser incluso un modelo para otros retornos a Guatemala. Por eso, yo no tengo dudas que la masacre era una cartita dirigida a la Fundación.

¿Cómo calificaría el trabajo del Presidente Ramiro de León Carpio en el campo de los derechos humanos?

Yo creo que los espacios que se han abierto son espacios reales. Por supuesto, no los abrió el Presidente ni las instituciones, que creo que han cambiado muy poco. Más bien han retrocedido, en el sentido de que de Ramiro de León se esperaban acciones enérgicas, valientes, coherentes, de un hombre conocedor de los derechos humanos. Pero no fue así y el pasará a la historia de Guatemala como un hombre cualquiera, y su sello humanitario quedará totalmente fuera del recuerdo.

En sus actividades políticas la URNG ha llamado a la población a votar. ¿Cuál es su opinión sobre esta actitud?

Creo que sería terrible que el ejército, con el pretexto de responder a la URNG, se haya puesto también a llamar a la gente a votar. Esto pondría en duda el proceso de paz. Ninguna fuerza armada debe llamar al voto, porque es un precedente muy negativo. Yo creo que haber actuado así es parte de las presiones que se ejercen en el marco del conflicto armado, pero no sé si esto fue totalmente asumido por la URNG. Yo veo como muy peligroso el que las fuerzas armadas implicadas en el conflicto conviertan las elecciones en una bandera de lucha y confundan a la población.

Entre los 19 candidatos presidenciales, ¿cuál es la mejor opción para Guatemala?

Afortunadamente, el voto es secreto e individual. El papel de una Premio Nobel es sobre todo educativo. No apoyamos a ningún partido o candidato y vemos con buenos ojos la participación de comités cívicos porque esto abrió espacios a la participación indígena.

En sus giras por el interior del país, ¿qué ha observado sobre la preservación de la cultura maya?

Hemos visto un orgullo muy grande en la juventud por reafirmar su identidad, por vivir su cultura y por retomar sus idiomas. Una realidad que está lejos de lo que temíamos antes de los años 90, cuando pensamos que todos iban a desculturizarse por la guerra, la violencia, las necesidades económicas y la influencia masiva de las ideas modernas. No ha sido así. Hay muchos cambios y hay mucha esperanza.

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